Un montañista germano-indio y su guía nepalí fueron encontrados muertos este domingo dentro de una tienda sepultada por una avalancha en el Campo III del Manaslu. Son ya cuatro los fallecidos durante una temporada récord, con 480 extranjeros autorizados para intentar los 8.163 metros. La ruta está abierta hasta la cumbre, pero la enorme acumulación de nieve y el riesgo de nuevas avalanchas condicionan una posible ventana meteorológica prevista a partir del 21 de septiembre.
Foto de portada: Manaslu Basecamp Septiembre 19, 2026 (Crédito Seven Summits Treks)
El Manaslu volvió a mostrar este domingo 20 de septiembre su cara más peligrosa. Dhruba Jyoti Guha, montañista germano-indio, y su guía nepalí Fursemba Sherpa fueron encontrados muertos en el Campo III después de que una avalancha sepultara durante la noche la tienda en la que se encontraban.
Ambos habían continuado ascendiendo hacia el Campo III mientras las condiciones meteorológicas empeoraban en la octava montaña más alta del planeta. Según las primeras informaciones proporcionadas por los responsables de la expedición, durante la noche una avalancha alcanzó el campamento y enterró completamente la tienda bajo aproximadamente siete pies —algo más de dos metros— de nieve.
Al perderse la comunicación con ambos montañistas, un equipo de cuatro sherpas fue enviado durante la mañana del domingo hacia el Campo III.Después de excavar entre la nieve acumulada encontraron los dos cuerpos.
El accidente eleva a cuatro el número de fallecidos en el Manaslu durante la temporada de otoño de 2026.
Y ocurre en un momento particularmente delicado: cientos de montañistas se preparan para aprovechar una posible mejora meteorológica mientras grandes cantidades de nieve nueva permanecen acumuladas sobre la montaña.

Una decisión diferente en medio del temporal
Guha y Fursemba formaban parte de un grupo que se encontraba en los campamentos superiores. Ante el deterioro del tiempo, otros seis montañistas que habían llegado al Campo II decidieron descender y se encuentran a salvo. Guha y su guía, en cambio, continuaron hacia el Campo III.
Su objetivo era posicionarse en altura ante la posibilidad de realizar un intento temprano de cumbre una vez que mejoraran las condiciones. Llegaron al Campo III y se refugiaron dentro de una tienda. La avalancha ocurrió posteriormente.
El accidente adquiere especial relevancia porque desde hace varios días operadores y montañistas vienen advirtiendo sobre la inestabilidad provocada por las intensas nevadas. No es, además, la primera avalancha registrada esta semana.
Una primera avalancha había golpeado la ruta
El 16 de septiembre, otra avalancha había afectado el sector situado por encima del Campo III mientras se desarrollaban los trabajos para equipar la parte superior de la montaña. En aquella oportunidad no hubo víctimas.
El equipo encargado de instalar las cuerdas había regresado al Campo III poco antes del desprendimiento, pero parte de la línea instalada quedó afectada y los trabajos hacia la cumbre tuvieron que ser reorganizados.
Cuatro sherpas adicionales fueron enviados desde abajo transportando aproximadamente 1.300 metros de cuerda, además de material técnico para continuar el trabajo. La apertura de la ruta sufrió un retraso. Pero finalmente los trabajos pudieron continuar.
Nueve hombres abrieron la ruta hasta los 8.163 metros
Durante la noche del jueves 17 de septiembre, nueve integrantes del equipo encargado de instalar las cuerdas alcanzaron la cumbre verdadera del Manaslu, a 8.163 metros. De esta manera quedó oficialmente abierta la ruta para la temporada de otoño. El hecho tiene una importancia particular en esta montaña.
Durante décadas existió controversia sobre numerosas ascensiones que finalizaban en diferentes puntos de la extensa cresta superior sin alcanzar el punto geográfico más alto. En las temporadas actuales, los equipos encargados de fijar las cuerdas procuran extender la línea hasta la denominada true summit.
Cuando los nueve montañistas nepaleses llegaron hasta allí, todo parecía preparado para que comenzaran los primeros grandes intentos de cumbre. Pero pocas horas después volvió la nieve.
El Manaslu quedó prácticamente detenido
Desde el viernes 18 de septiembre, las condiciones volvieron a deteriorarse. Las nevadas cubrieron el Campo Base y los campamentos superiores, mientras fuertes vientos afectaban diferentes sectores de la montaña. Los grupos que se encontraban realizando rotaciones en los Campos II y III comenzaron a descender.
La preocupación ya no estaba centrada solamente en la visibilidad o en la posibilidad de alcanzar la cumbre. El problema era la cantidad de nieve nueva acumulada.
Las pendientes superiores del Manaslu presentan un importante riesgo de avalanchas después de períodos prolongados de precipitación y, precisamente por ello, varios responsables de expediciones comenzaron a pedir prudencia antes de iniciar nuevamente los ascensos. El accidente ocurrido durante la noche del sábado al domingo en Campo III terminó confirmando ese riesgo.
Cuatro muertos en lo que va de la temporada
La muerte de Guha y Fursemba Sherpa se suma a otros dos fallecimientos registrados anteriormente. El primero fue Tashi Sherpa, un joven trabajador nepalí de 20 años, encontrado muerto dentro de una tienda en el Campo Base. El segundo ocurrió el 17 de septiembre.
El montañista singapurense Lau Wee Seng, de 50 años, descendía desde el Campo II durante una rotación de aclimatación cuando comenzó a sentirse mal aproximadamente a 6.000 metros. Según los reportes proporcionados por su expedición, Lau se detuvo para descansar y posteriormente falleció pese a los intentos de asistencia realizados por otros montañistas, entre ellos un médico perteneciente a otra expedición.
Los primeros reportes señalaron como posibilidad una afección cardíaca, aunque no se había establecido oficialmente la causa médica de su muerte. Con las dos víctimas encontradas este domingo en Campo III, el balance de la temporada asciende ahora a cuatro fallecidos.
Una cifra récord: 480 extranjeros
Mientras las condiciones de la montaña se complicaban, la cantidad de permisos continuó aumentando. El Departamento de Turismo de Nepal informó que 480 montañistas extranjeros habían recibido autorización para intentar el Manaslu durante esta temporada de otoño. Son 354 hombres y 126 mujeres.
La cifra supera ampliamente los 374 permisos registrados durante la temporada anterior y constituye un récord. Pero los 480 extranjeros representan solamente una parte de las personas involucradas. A ellos deben agregarse los guías y trabajadores nepaleses de altura.
Los operadores estimaban antes de la apertura de la ruta que más de 500 guías y trabajadores locales participarían en las expediciones. Esto significa que potencialmente alrededor de un millar de personas pueden desplazarse por la montaña durante el período de intentos de cumbre. Nunca antes el Manaslu había afrontado una temporada otoñal de estas dimensiones.
El problema de concentrar tanta gente
La cantidad de participantes no significa necesariamente que todos intentarán alcanzar la cumbre durante la misma jornada. Los grandes operadores procuran escalonar sus equipos y distribuir los intentos entre diferentes días. Pero este año existe un factor que puede alterar esa planificación: el tiempo disponible podría ser reducido.
Después de varios días de nevadas, los pronósticos comenzaron a señalar una posible ventana alrededor del 21 al 23 de septiembre. Al mismo tiempo, los meteorólogos siguen la evolución de un sistema sobre el Golfo de Bengala que podría volver a modificar las condiciones sobre el Himalaya durante los días posteriores.
Su trayectoria y eventual influencia sobre el Manaslu todavía son inciertas. Esto genera una situación compleja. Si las condiciones mejoran y los operadores consideran que la nieve se ha estabilizado suficientemente, una cantidad importante de montañistas podría comenzar a subir prácticamente al mismo tiempo. Pero hacerlo demasiado pronto también implica exponerse a pendientes cargadas con nieve reciente. La decisión no depende solamente de que deje de nevar. La montaña necesita estabilizarse.
El cuello de botella del Manaslu
La concentración de montañistas constituye además un problema conocido en esta montaña. La ruta normal posee sectores donde el movimiento depende de las cuerdas fijas y donde adelantar a otros escaladores puede resultar complicado.
Durante las rotaciones de aclimatación de esta temporada ya se observaron largas filas en algunos tramos. El problema puede aumentar considerablemente durante los intentos de cumbre. Una espera prolongada en altura significa mayor exposición al frío, más tiempo dentro de la denominada zona de la muerte y, para quienes utilizan oxígeno suplementario, un consumo mayor del recurso disponible. La parte final presenta además otra característica.
La verdadera cumbre del Manaslu es reducida y el acceso se realiza por una cresta que no permite absorber simultáneamente grandes cantidades de personas. Por eso, con alrededor de un millar de montañistas, guías y trabajadores distribuidos por la montaña, la coordinación de los operadores será uno de los aspectos fundamentales de los próximos días.
Una montaña convertida en gran objetivo comercial
El Manaslu ha experimentado una profunda transformación durante los últimos años. La infraestructura de las expediciones comerciales, el trabajo de los equipos nepaleses, la instalación de cuerdas fijas, los campamentos preparados y el uso generalizado de oxígeno suplementario han permitido que un número creciente de montañistas pueda intentar sus 8.163 metros.
Para muchos se ha convertido además en una etapa previa antes de plantearse objetivos como el Everest. Pero esa evolución puede generar una percepción engañosa. El Manaslu continúa siendo una montaña peligrosa.
Su historia está marcada por las avalanchas y por accidentes de gran magnitud. La enorme cantidad de nieve que puede acumularse sobre sus pendientes constituye uno de sus riesgos históricos. La tecnología, las previsiones meteorológicas, las comunicaciones y una logística cada vez más sofisticada permiten administrar mejor esos peligros. No pueden eliminarlos. Lo ocurrido este domingo en el Campo III vuelve a recordarlo.
La montaña está abierta, pero la cumbre tendrá que esperar
La situación al 20 de septiembre de 2026 presenta una paradoja. La ruta está instalada hasta los 8.163 metros. Los campamentos están preparados. Buena parte de los montañistas ha completado sus rotaciones de aclimatación. Hay oxígeno y material depositados en altura. Y cientos de personas esperan el momento de comenzar el intento definitivo. Sin embargo, la montaña acaba de cobrarse otras dos vidas.
La avalancha que sepultó la tienda de Dhruba Jyoti Guha y Fursemba Sherpa en Campo III constituye una advertencia inmediata sobre el estado de las pendientes superiores. Ahora no alcanza simplemente con que aparezca una ventana de buen tiempo. Habrá que determinar si la enorme cantidad de nieve acumulada puede estabilizarse.
Durante las próximas horas, las decisiones que adopten los operadores serán fundamentales. Si la ventana prevista entre el 21 y el 23 se confirma y las condiciones permiten ascender, el Manaslu puede registrar uno de los movimientos hacia la cumbre más numerosos de su historia. Si la nieve continúa inestable, esperar será la única alternativa.
Porque después de semanas de preparativos, cientos de permisos y una ruta completamente equipada, la decisión final sigue perteneciendo al Manaslu.

