Gabriel Ansiaume, mendocino de 39 años, murió tras una caída de varias decenas de metros en la vía normal de la Aiguille du Peigne.
La mañana del jueves 3 de septiembre, alrededor de las 10, una cordada integrada por dos alpinistas argentinos sufrió un grave accidente mientras se desplazaba por la Aiguille du Peigne, una de las agujas de granito que dominan el valle de Chamonix, en el macizo del Mont Blanc.
Según el reporte publicado por Le Dauphiné Libéré, los dos escaladores se encontraban en la vía normal de la Aiguille du Peigne cuando la cordada cayó varias decenas de metros y terminó en el couloir des Papillons, el corredor que recorre una parte fundamental del itinerario. Otros alpinistas que se encontraban sobre la arista de los Papillons presenciaron el accidente y dieron aviso a los servicios de rescate.
El Peloton de Gendarmerie de Haute Montagne de Chamonix —PGHM— se desplazó hasta el lugar con apoyo del helicóptero Dragon 74 de la Sécurité Civile.
Uno de los escaladores, posteriormente identificado como Gabriel Ansiaume, de 39 años y oriundo de Mendoza, murió como consecuencia de las lesiones sufridas en la caída. Su compañero fue encontrado con vida, pero presentaba heridas graves, entre ellas un traumatismo en la columna vertebral, y fue trasladado en helicóptero al hospital de Sallanches.
Las informaciones difundidas posteriormente en Argentina señalan que el sobreviviente sería primo de Ansiaume, también argentino y residente en Europa, y que fue sometido a una intervención quirúrgica.
Numerosos medios argentinos titularon el hecho como una tragedia ocurrida mientras los hombres “escalaban el Mont Blanc”. Incluso algunas publicaciones describieron a la Aiguille du Peigne como un sector o una ruta del Mont Blanc. No es exactamente así.
La Aiguille du Peigne es una montaña perfectamente individualizada de 3192 metros, perteneciente al conjunto de las Aiguilles de Chamonix dentro del macizo del Mont Blanc. Se eleva sobre el Plan de l’Aiguille y constituye desde hace décadas uno de los escenarios clásicos del alpinismo rocoso de Chamonix.
El acceso habitual se realiza utilizando el teleférico de la Aiguille du Midi hasta su estación intermedia, situada aproximadamente a 2.310 metros, y desde allí se marcha hacia la base de la montaña.
El nombre Peigne —“peine” o “peineta” en francés— hace referencia precisamente al aspecto extremadamente recortado de su cresta somital.
No es un ochomil, ni una gran montaña de altitud extrema. Pero reducir su dificultad a sus 3192 metros sería interpretar erróneamente el terreno alpino.
La vía normal de la Aiguille du Peigne es considerada por la propia Compagnie des Guides de Chamonix como una de las grandes clásicas de escalada rocosa del macizo.
El itinerario remonta inicialmente el couloir des Papillons hasta alcanzar una brecha situada aproximadamente a 3043 metros. Desde allí comienza la parte más estrictamente técnica de la ascensión, sobre granito, con escalada sostenida en torno al grado francés 4c.
El recorrido atraviesa fisuras, placas y sectores de roca más sencilla antes de alcanzar la afilada zona superior.

Y existe un elemento particularmente relevante para comprender el accidente: el descenso de la vía normal se realiza mediante rápeles hasta regresar a la brecha, para posteriormente descender nuevamente por el itinerario de aproximación a través del couloir des Papillons.
Precisamente allí se encuentra uno de los puntos que todavía requiere prudencia.
La fuente francesa más próxima al operativo de rescate es terminante respecto de algunas cosas y mucho menos específica respecto de otras.
El PGHM informó que la cordada “dévisse” de la vía normal, cayó varias decenas de metros y terminó dentro del couloir des Papillons. En terminología alpina francesa, dévisser describe una caída o pérdida de adherencia en terreno de escalada; no explica por sí sola cuál fue la causa técnica que la produjo.
En medios locales (argentinos) comenzó posteriormente a circular una reconstrucción según la cual los escaladores ya habrían completado el ascenso y el accidente se habría producido durante el descenso, después de efectuar maniobras de rápel. Algunas versiones hablan además de un sector recorrido sin estar asegurados y hasta de un supuesto “enganche” que habría provocado la caída.
Por el momento, Alpinismonline no ha encontrado esa secuencia detallada en los primeros informes franceses del accidente.
Sí podemos afirmar que la cordada cayó desde la vía normal hacia el couloir des Papillons, que la caída fue de varias decenas de metros y que los testigos se encontraban en la cercana arista de los Papillons. Pero determinar si se encontraban ascendiendo, descendiendo entre rápeles o desplazándose sin aseguramiento requerirá una confirmación adicional. Esa distinción puede parecer menor, pero en un accidente de montaña es fundamental.

El corredor donde quedaron los alpinistas no es un nombre circunstancial dentro de la geografía del Peigne.
El couloir des Papillons funciona como uno de los ejes naturales del sector y separa o conecta diferentes itinerarios de escalada. Tanto la vía normal del Peigne como la famosa Arête des Papillons están íntimamente relacionadas con este corredor.
La arista de los Papillons constituye, además, otra histórica clásica de Chamonix. Fue ascendida por primera vez en 1926 y actualmente presenta una escalada sostenida de alrededor de 5a, con algún paso de 6a, antes de finalizar sobre un gendarme situado aproximadamente a 3009 metros. Desde allí, el descenso vuelve mediante rápel hacia el mismo corredor. Esto explica por qué existían otras cordadas en posición de observar el accidente y dar rápidamente la alarma.
Hay otro elemento que merece atención desde una perspectiva puramente alpinística. Las fuentes francesas hablan de la chute de la cordée, la caída de la cordada.
No simplemente de un escalador que cayó y arrastró accidentalmente a otro, ni de dos accidentes independientes.
Una cordada funciona precisamente mediante un sistema de aseguramiento destinado a detener una caída. Que sus dos integrantes terminen cayendo decenas de metros implica que existió una secuencia cuya mecánica todavía desconocemos: posición de ambos escaladores, tipo de progresión, existencia o no de reunión, protección utilizada y punto exacto del recorrido. Sin esos datos sería irresponsable intentar explicar técnicamente el accidente.
Gabriel Ansiaume
Gabriel Ansiaume tenía 39 años y desarrollaba su actividad profesional en el mundo del vino.
Era enólogo y había trabajado tanto en Mendoza como en Europa. Su muerte produjo numerosas expresiones de pesar dentro del sector vitivinícola mendocino. Entre sus proyectos recientes figuraba su participación en la elaboración de la línea Contrabando, de Bodega Tierras Altas.
Había viajado a Europa por motivos laborales y, según testimonios recogidos por medios mendocinos, aprovechó su permanencia en Francia para realizar la ascensión junto a su compañero. Pero existe todavía muy poca información pública acerca de su experiencia alpinística previa.
La Aiguille du Peigne representa muy bien una característica propia del alpinismo en Chamonix. Su altitud puede parecer modesta en comparación con los grandes gigantes de los Andes o del Himalaya, pero la dificultad del terreno no depende exclusivamente de la cota.
Granito, exposición, rápeles, orientación, cambios meteorológicos rápidos y sectores donde un error puede tener consecuencias inmediatas forman parte de este tipo de ascensiones.
La propia Compagnie des Guides establece para los itinerarios del Peigne conocimientos previos de escalada, progresión encordada, aseguramiento y, dependiendo de la ruta y las condiciones, dominio de crampones y piolet.
El accidente del jueves vuelve a recordarlo de la manera más dura. Una clásica no es necesariamente una montaña sencilla.

