El panorama se extiende a gran parte de los cruces cordilleranos entre Argentina y Chile. El panorama actual.
Filas interminables de camiones detenidos, motores apagados, conductores que llevan semanas viviendo en sus cabinas y un corredor bioceánico completamente paralizado. Esa es hoy la postal del Paso Internacional Los Libertadores, que supera los veinte días consecutivos cerrado sin que exista una fecha probable para su reapertura.
Las intensas nevadas y la inestabilidad meteorológica continúan afectando gran parte de la cordillera entre Argentina y Chile. El principal corredor internacional permanece cerrado sin una fecha estimada de reapertura, mientras otros pasos fronterizos alternan aperturas y cierres según evolucionan las condiciones del tiempo.

El Sistema Integrado Cristo Redentor
El Sistema Integrado Cristo Redentor (Paso Internacional Los Libertadores) continúa cerrado y ya supera las tres semanas de inactividad, una situación inédita en esta temporada invernal. Las autoridades de ambos países mantienen la restricción debido a las persistentes nevadas, el riesgo de avalanchas, la acumulación de hielo sobre la calzada y los pronósticos que continúan anunciando nuevas precipitaciones en alta montaña. Hasta el momento no existe una fecha oficial para su reapertura.
La prolongación del cierre no solo afecta a miles de viajeros, sino también al transporte internacional de cargas. Los Libertadores constituye el principal corredor terrestre entre Argentina y Chile y una de las rutas comerciales más importantes del Cono Sur. El cierre prolongado ha obligado a redirigir parte del tránsito hacia otros pasos fronterizos, incrementando los costos logísticos y generando importantes demoras para el comercio bilateral.
Detrás de las cifras hay una realidad mucho más compleja. Más de 2.000 camiones permanecen inmovilizados desde hace semanas a ambos lados de la cordillera, mientras sus conductores esperan una reapertura que aún no tiene fecha. En el lado argentino, buena parte de las unidades se concentra en Uspallata y en distintas estaciones de servicio y playas de estacionamiento distribuidas a lo largo de la Ruta Nacional 7. Según datos del sector transportista, alrededor de 600 camiones permanecen en el Área de Control Integrado (ACI), la estación YPF y la estación Axion de Uspallata, mientras que entre 800 y 1.000 unidades más se encuentran detenidas entre el Acceso Sur de Mendoza y Desaguadero. Además, numerosas empresas mendocinas mantienen otros 1.500 camiones en sus propias bases, a la espera de que el corredor vuelva a habilitarse.
Para muchos transportistas la espera ya supera las tres semanas. Dormir en la cabina del camión, organizar la alimentación, conseguir agua caliente, duchas o lavandería y afrontar las bajas temperaturas se ha convertido en parte de una rutina forzada. Muchos de ellos transportan cargas internacionales con plazos de entrega comprometidos, mientras otros permanecen lejos de sus familias sin saber cuándo podrán retomar viaje.
El impacto económico también crece día tras día. La Asociación de Propietarios de Camiones de Mendoza (Aprocam) estima que cada unidad detenida representa una pérdida cercana a los 450 dólares diarios entre costos operativos y lucro cesante. Tras más de veinte días de inactividad, el perjuicio acumulado supera ampliamente los 18 millones de dólares, sin contar los retrasos en las cadenas logísticas ni la imposibilidad de utilizar esos vehículos para otros servicios de transporte.


La situación en Chile
Del lado chileno la situación es similar. La Confederación Nacional de Dueños de Camiones (CNDC) manifestó su preocupación por la prolongación del cierre del Complejo Fronterizo Los Libertadores y advirtió que el desvío hacia otros pasos internacionales, como Jama, implica recorridos mucho más extensos, mayores costos y varios días adicionales de viaje. Aunque no existe un número oficial actualizado de camiones detenidos en territorio chileno, las autoridades y las organizaciones del transporte reconocen que miles de vehículos permanecen afectados por la interrupción del principal corredor bioceánico entre ambos países.

El resto de los pasos: Cierre del paso Cardenal Samoré
La situación no se limita a Mendoza. Durante las últimas jornadas, distintos pasos internacionales de la cordillera han debido modificar su estado operativo en función de las condiciones meteorológicas. Mientras algunos cruces lograron habilitarse parcialmente, otros volvieron a cerrar por nuevas nevadas y acumulación de hielo.
Este viernes, por ejemplo, el Paso Internacional Cardenal Samoré permaneció habilitado durante la mañana, pero debió cerrar alrededor del mediodía debido al deterioro de las condiciones meteorológicas, reflejando la inestabilidad que domina gran parte de la frontera argentino-chilena.
Los servicios meteorológicos continúan anticipando nuevos ingresos de aire frío y precipitaciones sobre la cordillera durante los próximos días, por lo que las autoridades recomiendan consultar el estado actualizado de los pasos antes de iniciar cualquier viaje. En pleno invierno austral, la apertura y cierre de los complejos fronterizos dependerá casi exclusivamente de la evolución de las condiciones meteorológicas y de las tareas de despeje que realizan los organismos viales de ambos países.
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