Foto de portada: El enorme serac por encima del cuello de botella, a 8300m sobre la ruta normal del espolón de los Abruzzos. Su sola presencia inspira el mayor de los respetos (Fotografía K2 vias de escalada – pakocrestas)
Por Carlos Eduardo González | Redacción Alpinismonline Magazine
«El K2 es un desafío muy interesante para el alpinista. Es como un deseo, con el cual uno sueña. Nuestra expedición no está integrada por personas estúpidas, tenemos el objetivo de ser ganadores, para conseguir el objetivo a pesar de muchos problemas y dificultades de previsión. Debemos mantener el corazón y la responsabilidad en Pakistán, en las montañas, en los otros miembros y todos los amigos y familias en el hogar. Sufriremos fuertes vientos, pendientes heladas, bajas temperaturas, días soleados, cataratas y avalanchas en K2. Estos factores son usuales en condiciones invernales, necesitamos estar listos para actuar, a pesar de todo.»
Con estas palabras definía al K2, hace ya un tiempo, un gran escalador de invernales: Denis Urubko. En aquella oportunidad, fue en una entrevista exclusiva, para Alpinismonline Magazine, donde nos contaba acerca de sus sueños y previsiones en lo que implicaba la expedición a la segunda montaña más alta del mundo, que como ustedes sabrán, no tuvo finalmente el resultado esperado. El K2 invernal sigue virgen hasta el día de hoy.
Este año 2020 tan especial nos viene dejando muchas enseñanzas, en todos los órdenes de la vida. ¿Será que la montaña pueda llegar a ser una excepción? Pues creo que no. La montaña viene dejando desde hace décadas muchísimas enseñanzas a los montañistas, algunas más visibles, otras, mucho más sutiles. Va en el ánimo de cada escalador el saber interpretarlas.
A lo largo de las últimas décadas los viejos y duros escaladores polacos, desvelados quizás por el sueño de las invernales, fueron forjando su espíritu de guerreros, entre los hielos y rocas desplegados por encima de los ocho mil metros. Una particular costumbre que se fue fortaleciendo año tras año, asimilando los aciertos y errores de cada expedición predecesora.
En este sentido, suelen hacer una preparación previa de varios meses, incluso años, antes de lanzarse en búsqueda de la «gema«. De hecho, existe hoy una expedición invernal rusa, programada para 2021-2022, sobre la cual ya se está trabajando hoy en día, con fuertes representantes, entre los cuales podemos citar al mismo Alex Abramov.
Incluso siempre estamos pendientes de cualquier anuncio que puedan hacer los propios polacos, impulsados por ese espíritu de hielo, que a pesar de toda su experiencia en invernales, desplegada desde los comienzos, por su enfermiza obsesión por el Nanga Parbat, y ahogada sutilmente de un plumazo por los impertinentes Sadpara, Txikón y Moro, en el invierno de 2016, se encuentran siempre al acecho intentando colarse por algún recoveco, después de aquél frustrado intento, con Wielecki haciendo las veces de director de orquesta, eclipsado por un desobediente Urubko y su tan mentado, y por muchos no comprendido, invierno meteorológico.
Ahora bien, cuando luego de un año tan pero tan particular, con abstinencia obligada de montaña, que por aquellos lugares se encuentra asociada a serios problemas sociales debido a la falta de trabajo, con todas las consecuencias que de ello derivan, te cae como regalo del cielo, una expedición comercial (al cierre de esta nota ya son dos) cuyo destino no es otra cosa que la invernal al K2, no existe manera de evitar todo ese «ruido» que se genera casi de forma natural.
Las posibilidades de alcanzar la cumbre de una montaña tan pero tan compleja y emblemática, es inversamente proporcional a la cantidad de escaladores (o expediciones, si se quiere) que la pretenden. Dicho en criollo, cuantos menos escaladores, más posibilidades. Siempre contemplando que los aspirantes sean lo suficientemente fuertes. No vamos a analizar esto último en esta nota, sería un inapropiado atrevimiento de mi parte hacerlo, con lo cual, lo dejo a vuestro criterio.
Ese tema de «proporcionalidad inversa«, se basa en el simple hecho que no hay, allí arriba, suficiente espacio ni tiempo, para todos, más allá de estar hablando de la temporada estival. Si trasladamos esto al invierno, estamos hablando entonces de un escenario tal, que aparte de los condimentos antes mencionados, inexorablemente, el escalador la va a pasar mal, y en algunos casos, muy mal. La ventana, si es que llega a existir, va a ser muy breve, y habrá que estar en el lugar y momento indicados. Hasta ahora, en 30 años, eso no se consiguió.
Con lo cual a un intento al K2 invernal, además de los condimentos montañísticos tradicionales, se le suma aquí un factor adicional: el tiempo. Ese componente tan particular y complejo para describir con palabras, que todos sabemos de qué se trata, pero que en medio de la acción muchas veces no se tiene consciencia del mismo. Es un «algo» muy efímero, que sumado al sitio donde se encuentre al momento de presentarse, le permitirá o no, al afortunado de turno, acceder a su objetivo.
Veamos un poco a qué nos referimos. Hace un año atrás, la revista francesa Montagnes-Magazine publicó un artículo muy completo, acerca de una entrevista que le hizo a Micha Pyka, el meteorólogo de la última expedición polaca. En ella, Pyka expone unos conceptos muy interesantes, que hablan de la dificultad que presenta esta montaña en invierno, dejando inclusive abierta la posibilidad de que aún no haya nacido la persona que vaya a alcanzar su cumbre en la más extrema de todas las estaciones meterológicas.
«Fueron 7.300 metros en 1988, 7.650 metros en 2003, 7.200 metros en 2012, 7.600 metros en 2018, 7.500 metros en 2019, los puntos más altos alcanzados en el K2 invernal, rusas, polacas o internacionales, las expediciones de invierno al K2 se mueven todas por debajo de los ocho mil metros.» -abre la nota Montagnes-Magazine.
«El jet stream es un viento permanente, muy alto en la atmósfera. Por una serie de razones, incluyendo la diferencia de temperatura entre el Polo Norte y el ecuador, y las fluctuaciones de presión, son muy violentas«, explica Pyka, que añade que «el calentamiento global está interrumpiendo esta corriente aérea y causando más y más eventos meteorológicos excepcionales. Este año (por 2019), ha llegado casi hasta Florida y ahora debería afectar a Europa cada año.»
«Si el viento es débil pero la presión es demasiado baja, será imposible subir. Esto hace que para llegar a la cumbre de K2 en invierno, tendrás que estar perfectamente entrenado y, por sobre todas las cosas, ser extremadamente afortunado. A menudo se dice que el viento es la clave del problema en K2, pero hay otros factores igualmente importantes: frío, nieve y presión atmosférica, que a muchas veces son subestimados. Solo podemos hablar de una ventana meteorológica real cuando estos cuatro factores son favorables.»
Aparte del tema climatológico, el meteorólogo polaco explica que existe un factor mucho más determinante en todo este escenario, y que aplica exclusivamente al K2: la posición geográfica.
«Es probable que aún no haya nacido la persona que vaya a alcanzar la cumbre del K2 en invierno»
«En la troposfera, hay un límite de altitud a partir del cual se hace difícil respirar. Cuanto más al norte vayas desde el ecuador, menor será el límite. Y en invierno, ese límite es aún menor. El espesor de la troposfera en el ecuador es de unos 14 km, mientras que en invierno, en el Polo Norte, es de sólo 6 km de espesor. La cumbre del K2 es uno de los lugares más difíciles del mundo para respirar, ¡especialmente en invierno! Es una cuestión de altitud, pero también de ubicación geográfica.»
Esta afirmación explica porqué los escaladores tardaron más de treinta años en alcanzar la cumbre del Nanga Parbat, que se encuentra, un poco más al sur, y el resto de los ochomiles próximos al K2, en este último caso, si bien están más al norte del Nanga, son al menos quinientos metros más bajos que el K2. El Nanga, es un caso particular, geográficamente hablando. No pertenece al Karakoram, sino al cordón principal del Himalaya, y su «soledad» respecto a las cumbres circundantes, lo hacen más complejo, ya que recibe del pleno, todo el Monsoon de Junio, en plena temporada alta.
Volvamos un poco a los dichos de Pyka: «Allá arriba, debido a la presión muy baja, hay muy poco oxígeno para el cerebro y los músculos. En mi opinión, aquellos que quieran hacer eso tendrán que comprobar la presión y la temperatura de forma muy precisa y permanente, al igual que los astronautas. Además, a esta altitud y latitud, la capacidad del cuerpo humano para absorber oxígeno se reduce al 10%, es muy peligroso, incluso por debajo de los 8.000 metros. Los montañeros deben ser conscientes de esto.» Algunos de estos conceptos ya eran conocidos por la mayoría de nosotros. Solo hay que tener en cuenta que en invierno, se potencian.
Otras cosas suceden cuando ponemos en juego dos factores fundamentales. La temperatura y la presión.
«En K2, las temperaturas y la presión pueden bajar todas a la vez y ni siquiera te das cuenta. Realmente tienes que revisarlos todo el tiempo.»
«Como no es posible hacer pronósticos muy precisos, es exactamente la misma situación que en un avión, cuando la presión baja de golpe, las máscaras de oxígeno caen automáticamente. En K2, las temperaturas y la presión pueden bajar en una caída a la vez y ni siquiera te das cuenta. Realmente tienes que revisarlos todo el tiempo». Pero como nadie ha logrado superar los 7.600 metros hasta hoy, todo esto sigue siendo una teoría.
En cuanto a los mejores tiempos para un intento de cumbre, Pyka coincide con Alex Txikon, quien piensa que el mejor período es a principios de marzo: «En marzo, la presión y las temperaturas son más altas, pero hay más riesgo de nevadas. Pero en términos de seguridad, estoy de acuerdo con él. Hay dos períodos más favorables: finales de diciembre a principios de enero y los primeros diez días de marzo. Eso es lo que dicen las estadísticas.». Y respecto al «invierno meteorológico de Urubko, señala: «No me gusta poner límites estrictos a la naturaleza, pero en mi humilde opinión, basado en análisis meteorológicos (presión, temperatura…), el invierno comienza el 1 de diciembre y termina, aproximadamente, el 10 de marzo.»
Pues bien, luego de analizar estas consideraciones de Pyka, para llegar a la cumbre del K2 en invierno, habrá que encontrar un día sin viento, con temperaturas moderadas (si se pueden llamar moderadas a esa altura), sin nevadas y con presión atmosférica alta, hecho que suele darse a fines de diciembre o principios de marzo, si es que se da, aunque lo más probable es que nunca suceda.
Climatológica y geográficamente, estamos ante el peor escenario de todos los ochomiles. Esa es la razón fundamental por la cual hasta el momento, nunca ha sido escalado en invierno.
Y humanamente, bueno, cuando el ser humano se mete en temas de montaña, pues allí empiezan las idas y vueltas, empiezan a jugar otros condimentos, y en muchos casos, el ego, pasa a ser el gran protagonista de la epopeya. Cuando esto sucede se abren inexorablemente la puertas de un gran fracaso.
Todo lo que aquí se señale, es una visión particular de quién escribe. No creo ser el dueño de la verdad, es simplemente lo que puedo deducir respecto a los acontecimientos que se han desarrollado en los últimos días.
Nos encontramos ante una temporada absolutamente vacía en cuanto a actividad, de la cual dependen innumerables familias de escaladores sherpas, guías de montaña, en fin, todo lo conocido por nosotros. Dentro de este contexto, primero se cancela la temporada alta de primavera, luego el Karakoram, y finalmente casi ninguna actividad en el otoño post-monzónico. Que gran oportunidad entonces para ponerle unas fichas a la gran cuestión inconclusa del ochomilismo. Y allí primereó la gran empresa comercial de Nepal, Seven Summits Treks, que viene arrasando con todo en los últimos tiempos. Ha sido también -y lo sabemos de buena fuente- foco de muchas críticas y reclamos de empresas internacionales, sobre todo por algunas actitudes en el Everest, lógicamente, por una cuestión de intereses.
Seven Summits Treks sorprendió el año pasado, al llevar una multitud a la cumbre de la tercera montaña más alta del mundo, el Kangchenjunga, con muchos records para escaladores de distintas nacionalidades.
De esta manera, se fue colocando a la vanguardia en muchos aspectos, aunque, como dijimos, no muy bien vistos por sus colegas.
Revisando las publicaciones de SST, hace ya unas semanas, un primer anuncio de una posible expedición invernal al K2, donde, aparentemente, aún no estaban definidos los integrantes de la misma. Esto dejó mudos a muchos, entre los que me cuento. De inmediato y con el correr de los días, fueron conociéndose más detalles, hasta que finalmente todo se supo hace pocos días.
Muchos empezamos a buscarle la vuelta a todo esto. Y a plantearnos algunos interrogantes, sin ningún ánimo de criticar u objetar el proyecto, simplemente, tratar de buscarle la vuelta a cuestiones que, con un conocimiento previo, se nos hacen difíciles de digerir.
En una primera instancia, me surge inmediatamente un pensamiento que va en el sentido de una interesante campaña publicitaria para la empresa referenciada, pero, ¿Podrá direccionarla convenientemente a su favor? Aquí no hay medias tintas. Es un sí o no. Si tiene éxito y pone a un ser humano en la cumbre invernal del K2, habrá colocado su nombre en la historia del ochomilismo, y poner el nombre de una empresa comercial en un récord de esa envergadura, yo ni siquiera me lo puedo imaginar, aunque deberé adaptarme a esa realidad.
Pero después de leer e interpretar algunos guarismos que hemos enunciado anteriormente, crean un poco de preocupación, en el sentido del riesgo que deben afrontar todos y cada uno de los integrantes de la expedición, ahora ya son «las expediciones» porque como dijimos también al comienzo, una empresa local «Rupal» se ha lanzado también a la caza de niño prodigio de Pakistán, como no podía ser de otra manera. No vaya a ser cosa que en unos días aparezca una tercera empresa local intentando llevar escaladores a la cumbre del K2 en el invierno. Otra cosa que no quiero imaginar.
Lo que si puedo llegar a inferir, es que toda la situación actual generada por la pandemia del Covid-19, ha contribuido a desencadenar todo esto, dicho en otras palabras, de no haber existido la pandemia, dudo que SST se hubiese animado a tanto.
Hay una cuestión que no debe tomarse a la ligera. Y esto es para los escaladores extranjeros en especial, basado en experiencias previas, para cuando las situaciones no llegan al final esperado, hay que tener muy en claro el tema de los seguros.
Señores, esto es Pakistán y la situación es por demás extrema. La comitiva es muy grande y hay una cuestión muy particular a tener en cuenta respecto a la responsabilidad civil. La empresa es de Nepal, y en Nepal no existe responsabilidad civil, cada uno es responsable por sí mismo. Es prácticamente lo mismo en Pakistan, que va a exigir un depósito de 10 mil dólares para una posible evacuación. Nada más.
Por lo tanto, pongamos toda la atención en lo sucedido en expediciones precedentes en Pakistan, que no terminaron de la mejor manera, y aprendamos de ello, sobre todo en una situación extrema como esta, que sin lugar a dudas, es absolutamente extrema.
Seguramente los escaladores extranjeros tendrán en cuenta ya todas estas consideraciones, y lo habrán analizado convenientemente. En lo que respecta a los sherpas locales, pues bien, allí -lo sabemos también de buena fuente- que la responsabilidad social de SST para con sus empleados, no es cuestionable.
Y para ir finalizando, como me dijo hoy un amigo, un conocido escalador argentino, mientras conversábamos acerca de este tema, uno quisiera ver allí en la cumbre invernal del K2, a alguno de aquellos grandes que hicieron historia en los ochomiles invernales, los grandes alpinistas reservados para los libros de historia del montañismo. No obstante, si otro se siente en fuerza y espíritu con ánimo de intentarlo, y no se deja llevar por tentaciones ocultas bajo fines comerciales, pues adelante, a intentarlo hasta donde ese espíritu y fuerza lo permitan, siempre dentro del margen de seguridad que la experiencia permita, a sabiendas que el mismo se verá ampliamente disminuido en una invernal al K2.
De allí que, teniendo en cuenta todas las consideraciones que hemos enunciado, si una expedición comercial alcanzara la cumbre invernal del K2, sería realmente un hecho destacado, relevante, único y por sobre todo concluyente, ya que habremos acabado con todos los esquemas conocidos dentro del ochomilismo de conquista.
En este caso, la nueva normalidad de la que tanto se habla por estos días, como consecuencia del bofetazo que toda la humanidad acaba de recibir por parte de la naturaleza, habrá llegado también a la montaña, impulsada por la misma situación que viene afectándonos día a día desde los comienzos de este año.
Esto implica que nos ubicaremos inexorablemente en un nuevo escenario para el ochomilismo, en el cual muchos de los grandes escaladores de antes, algunos de ahora, cronistas y amantes de las grandes epopeyas, ya no nos sentiremos demasiado cómodos.
Bibliografía:
Pourquoi est-ce si dur de gravir le K2 en hiver ? Thomas Vennin para Montagnes-Magazine
