Testimonial: Recordando a Iñaki Ochoa de Olza en un nuevo aniversario
Esta historia de Iñaki es muy particular para mi, y para Alpinismonline. Fue por aquél entonces cuando surgió la idea de hacer la revista. Estuve siguiendo con gran expectativa aquella trágica semana de 2008, cuando las noticias que llegaban del Annapurna, nos tenían a todos los seguidores de esta maravillosa actividad, en vilo.
Iñaki estaba pasándola mal y esos tres días decisivos consumíamos las noticias, como se podía, ya que en aquel entonces, las redes sociales no estaban tan difundidas como ahora. De hecho, Instagram todavía no existía. Cuando todo terminó, en un momento, me dije, que dificil poder seguir estas noticias de montaña, hay muy pocos medios especializados. Hagamos el intento. Así nació Alpinismonline.
Por eso, la historia de Iñaki constituye uno de los pilares de Alpinismonline. Algunas ideas, un poco de investigación, y un primer sitio web, que finalmente vio la luz un par de meses después, el 1 de Julio de 2008.
Párrafo aparte, también algunos me cuestionaron el nombre, diciéndome, “debe ser Andinismo”, no alpinismo. Aquí en nuestro país se practica el “andinismo”. Si, perfecto, pero aquí está el origen, en una historia que precisamente, no tuvo su escenario aquí en Sudamérica. Tampoco en los Alpes, cierto. Pero la palabra alpinismo, es un poco más abarcativa. Si quisiéramos ser más precisos, debiera ser himalayismo. Pero bueno, son términos en definitiva.
Lo cierto es que esta historia fue la impulsora de este medio, y ahora, a dieciocho años de la partida de Iñaki, quiero traer su historia al presente, para que –valga la redundancia- siempre esté presente, ya que nuevas generaciones de montañistas y aficionados de esta actividad, van surgiendo, y los grandes exponentes, muchos de los cuales, ya no están, quizás sea muy importante que sigan presentes.
Poco tiempo después de la muerte de Iñaki, y en oportunidad de hacer la primera de las notas de homenaje, tomé contacto con su hermano, Pablo, casi por casualidad, porque el vio la nota publicada. Con el, en aquel entonces seguimos difundiendo la actividad del legado que dejó Iñaki luego de su fallecimiento.
Ese legado tiene nombre propio, y hoy está más vivo que nunca, plasmado en la Fundación Iñaki Ochoa de Olza, que lleva adelante, algo que ya no es un proyecto, sino una realidad: SOS Himalaya. En el sitio de SOS Himalaya, se explica claramente el objetivo de ello: “Iñaki tenía un gran proyecto en mente que no pudo ejecutar. Era un proyecto humanitario que transcurría paralelo a uno deportivo, con la finalidad de recaudar fondos para los niños del Himalaya. SOS Himalaya nació para conservar y difundir la memoria de Iñaki y la consecución de este gran proyecto.”

Muchos fueron los proyectos realizados por esta Fundación, a través de los años, desde su creación, plasmados en obras en aquellos sitios tan lejanos que Iñaki supo amar. Escuelas, centros de Rehabilitación, granjas …. Todo lo que Iñaki soño devolver a aquel lugar que lo hizo tan feliz, y en especial, hacia su gente.
Esta es la historia tan importante, para nosotros, los que hacemos AOL, y en especial para mí. Muy en especial. Podríamos decir también, sin temor a equivocarnos, que un poquito del legado de Iñaki, vive hoy en AOL.
Vamos ahora a subirnos a la máquina del tiempo. Vamos a traer a Iñaki al presente, con algunas de sus definiciones acerca de la actividad que lo apasionaba. Y en especial, como verán, acerca de esa montaña, que tanto lo atraía, el Annapurna. La que se lo llevó para siempre, aquel miserable 23 de mayo de 2008. Vamos con él, solo con él, ahora.

Iñaki Ochoa de Olza
Pamplona, España, 29/5/1967 – Annapurna, Nepal, 23/5/2008
Iñaki por Iñaki
«Esta vez me gustaría no llevar peso, si me permites la gracia, así que subiré solo lo imprescindible. Todos y cada uno de los que me seguís sois importantes, y enviáis sin cesar una energía imprescindible. Por supuesto que cada uno tendréis vuestro trozo de Annapurna, con derecho propio, si es que consigo llegar hasta arriba. Un abrazo y muchísimas gracias.» – 12/5/2008
«Ayer por la mañana, mi compañero Horia Colibasanu y yo escalamos durante un montón de horas antes de tocar por fin la inmensa pared sur del Annapurna. Fue uno de los días más duros y tensos que puedo recordar, subiendo sin parar durante casi once horas, rodeados en todo momento por paredes difíciles de medir a simple vista y sabiendo que de nuestras decisiones hoy dependerán muchas cosas en un futuro cercano.»
«Alguien definió con acierto al Annapurna como la personificación geológica de la angustia. Yo añadiría sin dudarlo el desamparo y la amarga sensación de ser el último habitante de este planeta. Cuando te plantas debajo, descubres que da igual que pises la cima o que no lo hagas, nada va a cambiar en ambos casos. Esa cima que centellea con rabia sólo mide con exactitud nuestra propia vanidad, nuestra impermanencia irremediable. A veces me gustaría ser libre de mis propios deseos, como un budista cualquiera, y ser feliz sólo contemplando la belleza de lo que me rodea, sin necesidad de escalarla. Pero esta una montaña fantástica, y yo un hambre débil, y el deseo ha crecido tanto que ya es difícilmente controlable sin amenazas».
Mi lucha: «Que no se asuste nadie; no me he vuelto loco del todo, ni estoy peleado con el mundo, ni tampoco me he asociado con lo más granado del nacional socialismo. Nada de eso parece haber sucedido, por fortuna. La lucha de la que hablo hoy, mi desesperado anhelo por pisar la cima del Annapurna, es pacífica y espero que noble, apasionada y también quizás algo rebelde, aunque jamás a cualquier precio. La lid a la que me refiero hace que llevemos casi treinta años preparándonos para cuatro días de escalada, muchos meses de entrenamientos específicos con la mente puesta sólo en una cosa, y también ya más de setenta días en Nepal La espera de las condiciones adecuadas está siendo tensa y larga, pero se supone que el objetivo, de primera categoría, así lo merece. Aunque no hagan mucho caso cuando lean por ahí que pensamos atacar la cima, ya que aquella no nos ha hecho nada, ni tampoco es nuestra intención conquistarla; a lo sumo podremos convivir en paz durante unos cortos minutos, y después continuar nuestro camino agradecidos. …»

«Decían los guerreros japoneses, Samurai, que la mayor victoria es vencer sin pelear. No sé si aquí podrá ser así. Por ejemplo, nuestros cuatro compañeros rusos, que han peleado como jabatos y vuelven sin la cima, ¿derrotados? Doce días han transcurrido desde su salida del campo base y su regreso, y cada uno de ellos parece una persona diferente, consumidos hasta el alma. Se van ya para casa, tristes, pero en sus ojos puedo adivinar un brillo que los míos todavía no tienen, pero espero que pronto posean. Será sólo después de la lucha.»
«La élite siempre buscará nuevas rutas, escaladas invernales, express, solitarias o una combinación de todas ellas. Pero esto no es para todos, así que no lo intentes en casa.»
«Dicen los psiquiatras que nosotros los alpinistas, y más concretamente los himalayistas, sufrimos un síndrome que incluso tiene su nombre científico, el «Complejo de Peter Pan». Nuestro irremediable mal nos hace regresar siempre a los mismos sitios, buscando esa eterna juventud a través de aventuras extremas y, a ojos de los demás, inútiles. Los que supuestamente padecemos semejante desfase siempre estamos haciendo cosas propias de lunáticos, como pilotar aviones o escalar montañas.
Además según ellos, siempre nos caracteriza el ser soñadores y huidizos, escapando constantemente de eso que ellos mismos definen como realidad. ¿Qué quieren que les diga? Yo soy feliz aquí, en mi tierra de Nunca Jamás, y si se deja o descuida por un instante lo único que quiero es subirme al Annapurna, y después bajar.»
«La escalada ha rescatado mi vida de las garras de una existencia burguesa, mediocre o insignificante, o todo ello a la vez. Aunque haya quién piense que sólo somos niños malcriados de una sociedad decadente, yo no lo creo así, y sólo espero el momento de subir bien alto para mirar una vez más con infinita libertad dentro de mí, y para robarles energía a estas montañas sin par que me alimentan y enriquecen cada vez más. Esta vida, que yo mismo he elegido, me llena profundamente.»
«Al Himalaya no se vuelve. Cuando has venido aquí por primera vez, el se queda contigo para siempre. Habita en ti como una costumbre, quizás como un virus, siempre como una necesidad. Puedes escapar a ratos, hacia casa, pero el resto del tiempo tú le perteneces.»
«¿Por qué hacéis esto? Es sin duda la pregunta más repetida en charlas y conferencias. (Aunque curiosamente es una pregunta que sólo formulan los adultos, nunca los niños) Hay gente que no entiende que abandonemos nuestro confort, seguridad y dinero, para venir a hacer algo tan inútil como escalar el K2. La verdad es que aunque pudiera dar una respuesta medio coherente, ellos nunca lo entenderían. Solo se que no estamos locos, y que allá arriba es la vida precisamente lo que buscamos.»
«Yo no soy miope, soy medio bizco, no se si te has fijado. Digo medio porque solo es un ojo, el derecho, el que se va para donde quiere. Está bien lo del ojo, que tenga toda la libertad del mundo. Como yo. Lo cotidiano es el mayor asesino de masas de la historia, junto con el aburrimiento, la soledad no elegida, el hastío y el sonsumismo. Pero no por ser «himalayista» está vacunado contra lo anterior. Hay montañeros que caen en todo lo dicho, y hay quien no piso un monte, vive tranquilamente «en sociedad» y está equilibrado como un gurú. Así que mejor no generalizar.»
«Resolver el Annapurna me haría pensar en montones de helados y ensaladas, en chicas, en correr en el encierro y en carreras de montaña, pero nunca en el Kangchenjunga … sería una locura, no soy tan tonto. El Kangchen viene el año que viene, un poco de paciencia … Hay que prepararlo con mimo y hacerle ver que se le quiere mucho … no se le puede tratar como el último de una lista, a ver si se va a mosquear … «

Los sucesos
Martes, 20 de mayo de 2008 – Tras darse la vuelta junto a Horia a 100 metros de cima, por las congelaciones, y regresar al campo 4, a 7.400 metros, un repentino problema ha dejado a Iñaki sin conocimiento y en delicada situación. El rumano Horia pudo contactar con un neurólogo que ha recomendado el descenso inmediato.
Miércoles, 21 de mayo de 2008 – 11:35: ¡El Diario de Navarra confirma que Iñaki está vivo! Mientras se sigue sin poder contactar con Iñaki y Horia, las mejores expectativas se han cumplido: los suizos son Steck y Anthamatten. Están ya en la pared, mientras en Katmandú los rusos del equipo de Bolotov, con Bogomolov a la cabeza, se preparan para acudir a ayudar en el rescate.
Jueves, 22 de mayo de 2008 – El montañero suizo Ueli Steck ya ha alcanzado el campo IV del Annapurna y está administrando a Iñaki los medicamentos que necesita para superar la grave situación en la que todavía se encuentra. Mientras tanto el rumano Horia Colibasanu, que ha permanecido junto a Iñaki los últimos días, se dirige ya hacia el campo III.
Jueves, 22 de mayo de 2008 – Las noticias son que Horia sigue mimando e hidratando a Iñaki, que experimenta una leve mejoría. Simon Anthamattenn espera en el campo III, mientras Ueli está muy cerca de ellos, con las medicinas necesarias. Don Bowie y Denis Urubko han salido hacia arriba con oxígeno artificial para el navarro.
Viernes, 23 de mayo de 2008 9:30 horas: Lamentablemente Iñaki Ochoa de Olza no pudo resistir más y ha fallecido hoy a las 8:45h (12:30h en Nepal). Tras pasar cinco noches en el campo IV del Annapurna a más de 7.400 m de altura con una lesión cerebral complicada por un edema pulmonar. Desde aquí nos unimos al dolor de la familia y de toda la comunidad montañera. Descanse en paz.

Annapurna, la Diosa de la abundancia.
«La Diosa está de maravilla, menuda hechura que tiene. Un monte de verdad precioso, aunque nada fácil y lo mires como lo mires comprometido, aunque no suicida. Todo depende de las condiciones, el Manaslu tiene mejor fama pero es peor. La ruta alemana es la más segura de las de la cara norte. La vía francesa, de la primera ascensión es más fácil pero más peligrosa.»
Adiós Iñaki, hasta el próximo aniversario.

