En el día de ayer, luego de ser trasladado en helicóptero desde el campo base hasta Skardu, debido a una dolencia que se le presentó en plena faena, el escalador polaco Waldemar Kowalewski, ciertamente, puede sentirse afortunado. Ha abierto la lista de los que han vuelto de esta locura llamada K2 invernal 2020/21, y sin lugar a dudas, volvió para contarlo.
Y lo que cuenta no es otra cosa que lo que algunos veníamos imaginando desde que se comenzó con esta iniciativa, ahora hecha realidad, y que en mi caso, no me sorprende para nada. Sí me sorprende, el ver a algunos expertos, que inclusive estuvieron allí, tanto en el K2, como Everest y otros ocho miles, pronosticar una cumbre en el K2 invernal hacia fines de diciembre, teniendo a Nirmal Purja como protagonista, como un incomprensible vaticinio, lógicamente no concretado, y señalado explícitamente en una nota de nuestra revista, hace algunos días.
Hoy en día las redes sociales nos traen casi al instante, comentarios y testimonios de protagonistas, y lo de Waldemar es muy valioso, porque él estuvo allí, ahora. Vio, volvió y contó ni más ni menos, lo que se preveía.
Lo peor de todo, es que el invierno duro, aún está por arrancar. El testimonio de Waldemar es muy extenso, solo voy a tomar los párrafos destacados, antes de hacer una reflexión.
Vamos a lo importante, según Waldemar.
«Pasé la noche de año nuevo en el campamento C1 a 6100 m, donde llegué solo después de 9 horas de escalada desde la base. Llevé una mochila de 21 kg con carpas, cuerda, saco de dormir y el resto del equipo en mi espalda. La noche fue increíble, ventosa como el infierno, me llevó 2 horas lograr 1,1 litro de agua caliente. Temperatura nocturna en medio de la tienda de campaña-40 grados. Pero tenía su encanto (sic)»
«En general, hace frío en invierno en el K2. En la base a 5000 m de altura durante la noche en mi tienda personal registré temperaturas-33,-37 grados. Hace dos años en el invierno de 2019 -22,-26 grados.»
«Después de mi segundo intento invernal en K2, creo que no hay tecnología moderna para alcanzar este pico en estilo deportivo, lo que significa sin usar oxígeno extra. Es imposible. Para cumplir con el K2 sin oxígeno extra, se deben cumplir 2 temas adicionales, aparte de todo lo obvio.
Se le puede pedir a la NASA que produzca un generador de energía con un peso de 240 gramos que diera electricidad (para calcetines eléctricos, guantes eléctricos)para 50 horas. Hoy duran 3-4 horas, ya que el calor es el mayor problema. Ya tenemos los overoles tan calientes que no hay grandes problemas con ellos, pero no podemos calentar lo suficiente los dedos de los pies y las manos que se congelan indefectiblemente. Habría que inventar un método para producir agua mucho más rápidamente.»
No voy a seguir transcribiendo más conceptos, donde menciona entre otras cosas, rutas que deben alterarse como consecuencia de las avalanchas y caídas de rocas.
De todas estas consideraciones expresadas por Waldemar, me voy a quedar con un párrafo muy interesante, donde señala que «no hay tecnología moderna para alcanzar este pico en estilo deportivo, lo que significa sin usar oxígeno extra.», y donde hace una referencia a las diferencias encontradas entre 2019 y 2021 en cuanto a los niveles de temperaturas medias, donde en el invierno actual, los valores se encuentran unos diez grados por debajo de los indicadores anteriores.
Estos dos puntos son concluyentes. No hay posibilidad que pueda superarse el escollo que respresenta el K2 invernal, bajo esas condiciones. Ni para Nirmal Purja, ni para Mingma Gyalje, que son a mi humilde entender, los únicos que podrían estar en condiciones de coronar, si no estuviesen estos preconceptos de por medio.
Y menciono a Nirmal y Mingma Gyalje por estar al frente de un grupo de sherpas, escaladores verdaderamente duros, que poseen una ventaja superlativa sobre cualquier otro tipo de escalador: son sherpas. No creo que un «no sherpa» pueda llegar hoy por hoy a la cumbre del K2 invernal bajo este escenario que tan bien ilustra Waldemar. También dudo, como dije anteriormente, que ellos mismos lo puedan lograr. Pero si se dan las condiciones, y tienen que ser varias de ellas, quizás tengan una posibilidad.
A mi entender, para poder alcanzar la cumbre del K2 invernal, habrá que tener fijadas las cuerdas hasta el último punto posible, por encima de los 8000m, punto nunca alcanzado hasta el momento en invernales a este ocho mil. Luego de ello, esperar la tan ansiada ventana y que los encuentre precisamente en un punto muy próximo al C4, al cual habrán llegado con un enorme desgaste físico inevitable, debido a las inclemencias climáticas.
Las ventanas en este punto invernal son muy efímeras, si es que llegan a presentarse. Los tiempos para posicionarse en el lugar exacto son mayores, pero el desgaste puede ser concluyente. Claro, como dice Waldemar, intentarlo sin oxígeno y con la consecuente exposición a congelaciones, es prácticamente un suicidio.
Veremos qué es lo que nos va brindando este escenario en los próximos días, pero, tal como venimos manifestándolo en notas precedentes, y ahora, con este valioso testimonio de Waldemar, el proyecto para llegar a la cumbre en este K2 invernal, más que un plan, es un complicadísimo mecanismo de relojería. Y habrá que ver si con el puñado de relojeros que tenemos, es suficiente.
