Hace pocos días se cumplió un nuevo aniversario de un hecho muy importante en la historia de la conquista de las montañas más altas de la Tierra. El Nanga Parbat, la novena, es quizás una de las más atractivas, de todos los tiempos, en cuanto a la predilección de montañistas y aficionados, porque ella guarda muchos misterios, tiene siempre una vuelta más que las demás, tal vez por su belleza, directamente proporcional a su letalidad.
Por aquél entonces, Junio de 1970, todos los ochomiles estaban ya conquistados. Se ingresaba en consecuencia, en un nuevo nivel, que era el de obtener, sobre estas montañas, un valor agregado.
El Nanga Parbat por su parte, conquistado magestuosamente por Herman Buhl diecisiete años antes, en solitario y con aires de impertinente, ya había recibido con anterioridad al mismísimo Karl Herrligkoffer, médico y pionero expedicionario alemán, que lideró varias expediciones de la época de conquista. Ahora, la obsesión de Herrligkoffer era la cara Rupal, aquél muro inconmesurable que metía miedo por el simple hecho de pensarlo.
Herrligkoffer fue con toda la tropa a buscar esa pared. Y entre la tropa había un montañista, tan impertinente como Buhl que quizás -y esto es opinión mía nada más- no se conformaba solamente con subirla, sino que tal vez, sería muy interesante atravesarla y bajar por el otro lado. Lo que conocemos habitualmente como «travesía». Tal vez -como dije- esa idea se le cruzó por la cabeza a Reinhold Messner, quién fue acompañado por su hermano Günter, pero definitivamente no estaba en los planes de Karl.
El 27 de junio de 1970, Reinhold y Günther alcanzaron la cima del Nanga Parbat. Reinhold pasó a convertirse en el mayor alpinista visionario y consumado de la historia. Günther nunca volvió a casa.
Tres décadas después de aquella tragedia, cuatro de sus ex compañeros lo acusaron diciendo que la ambición de Messner fue la verdadera causa de la muerte de Günther. Desde su reducto en un castillo del Tirol al sur de Italia, Messner lanzó un contraataque feroz contra sus acusadores, esgrimiendo como prueba un hueso de la pierna que él dijo ser de su hermano.
Corría el 27 de junio de 1970, Reinhold Messner se sentía desbordado porque estaba a muy pocos metros de lograr el objetivo. Nada podía detenerlo ahora. Con tan sólo 25 años, el escalador se encontraba al borde de conseguir una ascensión en solitario, por una ruta nunca antes conquistada, en el Nanga Parbat de 8126 metros, la novena cumbre más alta del mundo. Bajo sus botas se extendía la traicionera cara Rupal de 4.511 metros, la pared de montaña más alta del mundo. Por encima de él, a tan sólo trescientos metros de aparentemente fácil escalada en nieve, estaba la cima.
Entonces fue cuando Messner se apoyó en su piolet para recuperar el aliento , y miró por la pendiente. Allí vio a otro alpinista que se acerca desde abajo, «en un ascenso rápido y correcto», como mas tarde diría, «como si estuviera tratando de recuperar tiempo». Tenía que ser su hermano menor, de 24 años de edad, Günther, no podía ser otro.
La reacción inicial de Messner -él escribiría más tarde- fue la irritación. Su estilo agresivo de escalada exigió escalar lo más ligero y más rápido posible. Tener otro escalador a su lado, por más que fuese su propio hermano, inevitablemente complicaría delicado equilibrio, el riesgo y la supervivencia.
La expedición ya había pasado más de cuarente días en la cara Rupal. La llegada inesperada de Günther ahora representaba un problema técnico en la logística cuidadosamente planificada para el ascenso.
La noche anterior, los dos hermanos, junto con su compañero de equipo Gerhard Baur, se reunieron en el campo 5 a 7346 metros. Debido a que su campamento de altura estaba fuera del alcance del radio con el campamento base, la expedición se basó en los cohetes de señales de color para transmitir el pronóstico del tiempo.
Sin embargo, los hombres habían recibido un informe erróneo: Alguien había lanzado equivocadamente un cohete rojo que indicaba mal tiempo. Como resultado de ello, se decidió que Reinhold, el miembro más rápido del equipo, empujaría a solas hacia la cumbre. Günther y Baur se quedarían atrás para fijar cuerdas sobre las secciones más empinadas de la ruta con el objeto de asegurar el descenso.
Reinhold se dirigió a la cumbre un poco después de las 2 de la madrugada. Baur, aquejado de dolor de garganta, pasó gran parte del día descansando en la tienda y luego descendió al campo 4. Günther obedientemente se dispuso a realizar las perforaciones para fijar las cuerdas, pero éstas estaban muy enredadas. Para no dejarse caer en la frustración, impulsivamente se puso en camino para seguir a su hermano. Tras un sprint largo, se encontró con Reinhold a 7803 metros.
Luego de un rato y de reprocharle el haber desobedecido con las posibles consecuencias de ello, Reinhold se tranquilizó y asimiló que entonces el intento sería entre los dos. «Queríamos continuar juntos. Nosotros siempre estuvimos de esa manera, juntos, y pronto estaríamos en la cumbre. «
Intercambiándose el primer y segundo lugar en sucesivas oportunidades, ambos hermanos muy compenetrados, siguieron con el ascenso a través de la nieve suave.
Llegaron a la cumbre de un poco más de una hora antes del atardecer.
Reinhold Messner fue invitado a unirse a la élite de la expedición alemana al Nanga Parbat en 1970, debido a que ya había forjado una carrera muy fuerte de primeras ascensiones en los Alpes.
Siempre escalaban ambos, junto a Günther y con otros importantes nombres de aquellos tiempos.
Habían tomado el «estilo alpino» como estandarte, inclusive en los desafíos mas complejos. Sin campos fijos preestablecidos y con el mínimo uso de cuerdas fijas. Él estaba listo para cosas más grandes . Y, para el ambicioso Reinhold, el Nanga Parbat fue una montaña especial, un desafío verdaderamente grande. Era el único pico de 8000 metros , cuyo primer ascenso se había logrado en solitario en 1953, por el héroe de Messner, el austríaco Hermann Buhl.
Durante las próximas dos décadas , Messner se centraría en cosechar un récord sin igual de primeras cumbres en los picos más altos del mundo. En 1978 Messner y su compañero de cordada el tirolés Peter Habeler se convirtieron en los primeros hombres para subir el Monte Everest sin oxígeno embotellado. Dos años más tarde, Messner escaló el Everest en solitario, sin oxígeno, por una nueva vía, en una hazaña juzgada por muchos como la mejor obra en la historia del alpinismo. Y en 1986 Messner se convirtió en el primer hombre en escalar las catorce cumbres de 8000 metros en el mundo.
El Nanga Parbat fue el primero de esos éxitos de 8000 metros. Sin embargo, muchos de los compañeros de escalada de Messner le había instado a no unirse a la expedición de 1970. El equipo iba a ser dirigido -tal como dijimos al comienzo- por el Dr. Karl Maria Herrligkoffer, un personaje muy particular.
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Herrligkoffer estaba obsesionado con el Nanga Parbat desde que perdió a su propio medio hermano, Willi Merkl , en el mismo Nanga en 1934. Había vuelto a liderar la expedición de 1953 que puso a Hermann Buhl en la cumbre por primera vez. En lugar de celebrar los logros de Buhl, sin embargo, Herrligkoffer había denunciado al escalador. Resultó que en el empuje en solitario de Buhl a la cumbre, se había hecho caso omiso de una orden del líder para descender hasta el campamento base. Después de la expedición , intentaría enterrar al escalador bajo una lluvia de demandas, a pesar de que no podía hacer nada para amortiguar la fama de Buhl.
Reinhold optó por unirse al equipo, a pesar de los reparos que pudiera haber tenido sobre Herrligkoffer.
Tiempo antes de iniciar la expedición, en determinado momento, cuando otro escalador abandonó el proyecto (nada menos que el propio Habeler), Reinhold recomienda a Günther como reemplazo.
El éxito en el Nanga Parbat -pensaba Reinhold- podría darle la fama que necesitaba para conseguir el respaldo económico y dedicarse al alpinismo en tiempo completo.
El Nanga Parbat sería de hecho un punto de inflexión para Reinhold Messner, paralelamente un logro imponente y una tragedia demoledora.
Años más tarde la llamaría «la experiencia definitoria de mi vida».
Sin embargo, durante las próximas tres décadas, a pesar de que se convirtió en un cronista obsesivo de sus propias hazañas y autor de unos 40 libros, Messner nunca ofreció al público un relato completo, emocionalmente detallado de los acontecimientos de ese ascenso. Luego, en 2002, publicó Der Nackte Berg («La Montaña Desnuda»), un relato exhaustivo de su terrible experiencia en el Nanga Parbat.
Sin embargo, justo en el momento en que su libro llegó a las librerías, varios de los compañeros de equipo de Messner en ese ascenso se pusieron en su contra. Acusaron a Messner de la peor traición, la de haber abandonado a su hermano en la montaña. Ante estas circunstancias, la montaña desnuda sólo volvió a despertar una polémica que estado latente durante décadas.
Durante los meses siguientes a la publicación de la montaña desnuda , como las acusaciones y réplicas volaban entre Messner y sus críticos, la prensa europea le dio cabida. Se mostraba la historia como la trama de cualquier historia de crimen, incluyendo la seducción de Messner hacia la esposa de un amigo cercano en el equipo, una conspiración basada en un largo secreto de silencio entre los compañeros de equipo, una acusación de falsificación, y el descubrimiento de los huesos de la pierna de un ser humano, en una cascada de hielo en el Nanga Parbat , un hueso que podría guardar la respuesta definitiva a la controversia . Para entonces, ya no era una historia de escalada, era una película de suspenso .
El desencadenante de la historia
En agosto de 2005 finalmente se confirmó certeramente que Reinhold Messner, uno de los montañistas más relevantes de la historia, no abandonó a su hermano Günter en el Nanga Parbat en la expedición de 1970.
Reinhold siempre dijo que su hermano, afectado de mal de altura, fue arrastrado por una avalancha de nieve durante el descenso, tras alcanzar juntos la cumbre.
Pero dos montañistas alemanes de la misma expedición, Hans Saler y Max von Kienlin, recordaron que el mayor de los Messner, un atleta mucho más formidable que su hermano, había dejado en claro que no quería su compañía en el asalto, y que la aceptó de mala gana.
Afirmaron, primero en campamentos, luego en salones y más tarde en sendos libros, que la ambición de Reinhold Messner era tan poderosa que durante el ascenso, al comprobar que Günther demoraba su marcha, lo abandonó a una muerte segura.
Messner logró que la justicia alemana prohibiera nuevas ediciones y traducciones de los libros de sus enemigos, pero todos en el ambiente del montañismo conocían la historia.
Karl Maria Herrligkoffer, el líder de aquella expedición al Nanga Parbat, lo acusó de haber disparado un cohete indicando mal tiempo durante una etapa previa del ascenso, para disuadir a sus compañeros, entre ellos su hermano, de continuar su marcha.
La prueba irrefutable
Reinhold Messner y Günter Messner alcanzaron la cumbre del Nanga Parbat desde la cara Rupal el 27 de Junio de 1970. Ante la imposibilidad de descender por la misma cara Rupal, decidieron emprender el regreso por la vía opuesta, la vertiente del Diamir, que es mucho mas accesible. En un determinado momento, ambos hermanos, exhaustos pierden contacto entre si. Reinhold se adelanta, pensando que Günter lo sigue. Esto finalmente nunca sucedió. Reinhold jamás volvió a ver a su hermano.
Pasados veinticuatro años, los huesos de un ser humano son hallados en la vertiente del Diamir. Enterado de esto, Reinhold toma todas las precauciones. Viaja a Pakistan y de manera ilegal, logra llevarse con él parte de la osamenta para su respectivo análisis en su país.
Estos estudios y el correspondiente análisis de ADN, confirman que los huesos corresponden a su hermano Günter Messner y son hallados en la vertiente del Diamir, en el punto del descenso y no donde señalan todos los acusadores. Con lo cual, para llegar allí, Günter debió previamente haber pasado por la cumbre, coincidiendo con el relato de Reinhold.
Finalmente Reinhold logra limpiar lo que él ya sabía que estaba limpio. Era necesario hacerlo para que no quedara ningún tipo de dudas respecto a uno de los mas relevantes montañistas de la historia, sino el más.
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