Segunda parte.
Foto de portada Susana R. Echeverría. Patagonia, Fitz Roy.
Noel. Volvamos al Javi explorador y sobre todo al escritor. La faceta que en realidad todos empezamos conociendo de ti, es la de escritor. Hay una pregunta que suelo realizar siempre en estos casos. ¿Cuáles han sido tus mayores influencias como escritor a la hora de documentar parte de tus experiencias como explorador?
Javier. Yo crecí leyendo a Messner y, más allá de la imposibilidad de emular sus hazañas, sí me considero un seguidor fiel de su manera de contar las cosas: directa, honesta, a veces descarnada… Creo que el verdadero valor de una historia reside en su honestidad. El estilo puede gustar más o menos, pero si entregas el alma en lo que cuentas, el lector lo puede sentir.
Noel. ¿Qué recuerdos te trae a la mente si te hablo de»Las huellas de Nanuk» como escritor?
Javier. Ufff. Lo primero que pienso es que me hago viejo… Acaban de cumplirse 20 años de aquella expedición al Polo Norte Magnético. Pero cuando releo fragmentos (y aún lo hago) puedo notar la frescura y la inocencia de la primera vez. Es un texto lleno de ingenuidad y exento de cualquier pretensión que no sea contar una historia sobre una aventura que nos cambió la vida…
Noel. En 2012, llega a mi entender, tu obra cumbre. Eres finalista del premio Desnivel de literatura con tu libro El país azafrán. Un viaje en solitario por el llamado Great Himalaya Trail en invierno…
Javier. Bueno… Reconozco que ser finalista de un premio con tanto caché, y hacerlo además con una obra de «no ficción», fue importante para mí por el hecho de aceptar la idea de que no escribo tan mal… También me abrió la puerta de un público desconocido que me aporta perspectiva. Ocho años después sigue siendo mi obra preferida.
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Noel. Tus publicaciones posteriores a ésta, he visto que fueron auto publicadas. Hago memoria: Maldito viento andino, Apalaches. El orden y el caos… ¿No hubo interés por volver a editar con Desnivel?
Javier. «Colocar» una idea a una editorial, sobre todo si no tienes nombre, es una tarea harto difícil. Para mí, auto editar es una muestra de la fe que le tengo a mis proyectos literarios. Si no tengo nada que contar, me estoy calladito. Si tengo algo que contar, prefiero mantener el control de la publicación en cuanto a formato, diseño, tirada… Eso solo es posible cuando arriesgas tu dinero.
Noel. En los últimos años has estado girando por toda España con un libro que ha sido toda una experiencia para ti. Has logrado reunir el pasado y el presente de las montañas de nuestro país para crear una edición de lujo llamada 17 cimas para vencer el cáncer. ¿Cómo surge esta idea tan atractiva a priori, y, con tanta transcendencia detrás de ella?
Javier. Tal como su nombre indica, es una publicación que tiene que ver con el cáncer y con la necesidad de cumplir con el compromiso social que todos deberíamos tener. El proyecto nace a raíz de la muerte de mi madre y se consolida gracias a una agenda de amigos maravillosos que se entregaron a la tarea de ponérmelo fácil en medio de uno de los peores inviernos que recuerdo. El hecho de que entre los participantes sumemos 55 ochomiles es solo una pequeña muestra del nivel de los colaboradores. Olvidaba decirlo… Todas las ventas del libro se destinaron a investigación contra la enfermedad.
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Noel. Con los años que llevas en este mundo de la aventura, es irremediable que estés al tanto de lo que se cuece en las grandes expediciones. ¿Crees que en España ha pasado ya la época de las grandes hazañas? Me explico, en la actualidad, excepto algunos casos contados con los dedos de una mano, hay una cierta tendencia a la baja por el interés que suscita los episodios que generan nuestros alpinistas y exploradores.
Javier. Tema espinoso con el que suelo ganarme algunas antipatías… Pero para ser honesto, me parece que vivimos en una época en la que es demasiado fácil vender humo. Internet, especialmente por medio de las redes sociales, permite crear lo que yo suelo llamar «héroes de todo a 100». Eso ha creado una saturación de aventuras mediocres que ocupan demasiado espacio. Por suerte, la gente no es tonta y con el tiempo adecuado es capaz de discernir entre lo que tiene valor y lo que no. El problema no es que haya pasado el tiempo de las grandes hazañas, el problema es que la gente busca «asegurar» el éxito y eso anula la posibilidad de grandes hazañas, salvo en casos excepcionales.
Noel. Lo que es increíble es que, solo haya dos a lo sumo tres alpinistas que estén en algún momento generando alguna noticia dentro de las grandes montañas: Alex Txikon, Carlos Soria o Sergi Mingote…
Javier. Yo diría que el problema no reside en las actividades. Creo que es más culpa de los medios. Parece que hay que llamarse de una determinada manera para que te hagan caso. ¿De verdad piensas que si mi travesía invernal en solitario del Great Himalaya Trail la hubieran hecho Jesús Calleja o EdurnePasabán habría tenido la misma repercusión? Y si miramos más allá, ¿la culpa es de los medios o del propio público que necesita idealizar personajes? ¿Existiría telebasura si nadie la viera? Es hora de que cada uno asuma sus responsabilidades…
Noel. ¿Están las empresas menospreciando al resto de alpinistas y sus proyectos porque en realidad, sólo las grandes montañas y expediciones venden?
Javier. Las empresas son máquinas de hacer dinero. Y no olvidemos que el dinero con el que nos patrocinan es suyo y pueden hacer lo que les dé la gana con él. ¿Si tuvieras una empresa y quisieras patrocinar, apoyarías el mejor proyecto desde el punto de vista deportivo o el más rentable para tu imagen? No seamos ingenuos. El verdadero reto está en hacer atractivo para los demás, lo que a nosotros nos parece un buen proyecto.
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Noel. Tú has escalado dos de las llamadas 14 cimas. El G2 y el ChoOyu. Bajo tu punto de vista, ¿Cómo ves en realidad la masificación en estas montañas? ¿Piensas que ya no es alpinismo y que las grandes compañías de guías han generado un turismo de altura?
Javier. La historia del alpinismo es la historia de la evolución del ser humano. El Himalaya no escapa a eso. Obviamente las cosas no son como antes. Podría decirse que a los que no estamos entre la élite, nos han robado la aventura al coser con cuerdas las rutas normales. Pero en lugar de quejarnos, deberíamos intentar mejorar el nivel para buscar alternativas. Es un tema delicado porque chocan factores económicos y factores emocionales. Pero una cosa tengo clara: si dejas a un lado el ego (representado por el hecho de escalar un ochomil ) el Himalaya sigue repleto de montañas apasionantes, solitarias y mucho más baratas…
Noel. Después de visitar los Andes, el Himalaya al completo,( Nepal, China, Pakistan,India,Tibet ) algunas de las Seven Summit, como el Denali, Aconcagua o Kilimanjaro, haber recorrido miles de kilómetros en solitario por las tierras más inhóspitas y solitarias del planeta: ¿Con qué te quedas si tuvieras que elegir ahora?
Javier. Para mí, el gran descubrimiento son las regiones polares. Esa sensación que la gente ha perdido en el Himalaya acerca de la aventura y la soledad, permanece en el Ártico en toda su crudeza. Allí, las sensaciones del ser humano frente a la naturaleza no han cambiado mucho en los últimos cien años. Es adictivo.
Noel. Eres uno de los grandes ponentes de este país, ¿hasta qué punto es necesario que personas como vosotros, despleguéis vuestras vivencias ante gente que saben que jamás podrán realizar ni una ínfima parte de lo que lográis en vuestra trayectoria?
Javier. Hay dos cuestiones diferentes a la hora de contar historias. Por una parte está el componente del conocimiento. Creo que está bien que la gente sepa cosas sobre otros lugares del mundo, otras formas de ver la vida desde perspectivas socioeconómicas diversas. Y por la otra, me parece que las grandes expediciones en lugares inhóspitos y en condiciones ambientales extremas, nos obligan a los protagonistas a encontrar herramientas relacionadas con la gestión de las emociones o la adversidad que pueden ser útiles para el público en los asuntos cotidianos. Al final se trata de compartir para crecer…
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Noel. Vamos a ir dando fin a esta entrevista, pero antes, me gustaría que respondieras a los seguidores de nuestro Magazine a esta pregunta… ¿por qué todo proyecto que has realizado ha sido en inverno? ¿Qué tiene para ti el frío?
Javier. Supongo que es porque no soy demasiado bueno en ninguna disciplina pero tengo la cabeza muy dura y una tolerancia al frío poco habitual. Capacidad de adaptación también significa huir de tus defectos y potenciar tus virtudes. Sencillamente, cuanto más frío haga, más operativo me vuelvo… Y por decir más, añadiría que los lugares fríos tienen una luz especialmente bella. Entre un mosquito y un oso polar, me quedo con el oso polar.
Noel. Antes de finalizar, ¿qué tiene Javier Campos en la agenda a pesar de que el Covid19 ha frenado el mundo moderno? Danos un adelanto en exclusiva…
Javier. Pues me he quedado con las ganas de ir al Makalu esta primavera cuando todo estaba organizado, pero mis ojos están puestos en el Ártico en invierno. Pocas horas de luz, frío atroz, osos y lobos… Para que digan que no quedan aventuras por vivir
Noel. Te dejo que finalices la entrevista…
Javier. No sé… No soy muy amigo de dogmatizar, pero animaría a la gente a que se reactive interiormente para volver a disfrutar de esos proyectos que todos tenemos en el cajón de la memoria…
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