Fotos y Créditos: Guillermo Garcia
El Ironman es tal vez el triatlón de un día más duro del mundo. Nace en Hawai, California en el año 1978 y tiene como base tres deportes: Natación, ciclismo y carrera a pie. Desde entonces se ha convertido en un evento que cuenta cada día con más adeptos.
La celebración de esta carrera surgió a raíz de una apuesta entre marines sobre cuál era la prueba más dura de las que se corría en Hawai. La vuelta ciclista a Ohau o la maratón Ultraman o la travesía a nado de la bahía de Waikiki, eran parte de sus opciones. Al no encontrar acuerdo el comandante John Collins decidió unir las tres pruebas en una misma carrera, y estableció que el primer atleta que complete los 3,86 km de natación, 180km de ciclismo y 42,2 km de carrera a pie en un tiempo límite de 17 horas lo llamarían «el IRONMAN» ( Hombre de hierro), a modo de definir la dureza de la prueba.
El triatlón es un deporte de resistencia, individual y combinado que no permite al deportista asistencia alguna y en donde el paso de una disciplina a la otra se llama transición y es aquí donde el traspaso debe ocupar el menor tiempo posible. En la combinación de Transiciones y de ejecución de las disciplinas radica el tiempo final y el éxito de la participación.
Hace un tiempo atrás, esta carrera comenzó a disputarse en San Carlos de Bariloche donde pude participar de la «cocina» del evento, seducida por la oportunidad de conocer más de estos deportes y en el transcurso rodearme de estos «Tenaces deportistas» que en cada paso recorrido llevan no solo sueños proyectados sino la satisfacción del sacrificio impuesto en los duros entrenamientos en donde el esfuerzo es parte de la inversión que ponen en esta vida.
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Un referente Argentino de este último tiempo es sin dudas Guillermo García, un barilochense que en este próximo mes participa de los dos mundiales más importantes del Ironman, 70.3 Niza (recorre medias distancias de la competencia original) y el máximo reto mundial de Ironman en Hawai. Con el valor de su esfuerzo, de su familiares y amigos que apoyan a Guille para viajar a estas competencias y con toda la ilusión de dar al máximo y disfrutar ambas carreras, logré se tome un ratito y me cuente un poco de su vida personal y deportiva antes de emprender viaje a Francia, su primera parada.
Malu Ferreyra: ¿A qué edad empezaste el triatlón y por qué?
Guillermo Garcia: Empecé a los 16 años, era muy activo desde muy chico, a los 5 años jugando múltiples deportes. En todos competía: Fútbol (era enganche), Básquet (era base), Tenis (corría mucho, llegaba a todas), Tenis de Mesa (es un deporte buenísimo). Hacía todo a la vez.
También iba a escuela de natación, en ese caso no competitivo, pero al menos para manejar todos los estilos. Hacíamos mucho trekking con mis papás y mis hermanos (soy el más chico de 4). Desde los 5 empecé a subir a los refugios. A los 13 ya había hecho travesías como Laguna Negra-Pampa Linda, entre otras tantas. Siempre me gustó bajar corriendo, y nunca me doblé una pata.
La bici era mi medio de transporte para ir al instituto de inglés, al club de Tenis o a ver a mis amigos. Si quedaba algo de energía me gustaba subir al Otto con la MTB. De hecho, antes de correr tria me animé a hacer la clásica de MTB Bariloche-Pilcaniyeu (con 15 años) con mi bici sin amortiguación, ni punteras, ni calza de bici. Llegué sin mayores problemas, aunque me hubiera gustado hacerlo más rápido.
El Triatlón fue como una llamada, un desafío nuevo. No sé bien cómo, pero vi dos afiches, uno al lado del otro anunciando el sábado un Triatlón para chicos hasta 16 años, y el domingo el Short Triatlón del Lago Gutiérrez. Me anoté a los dos.
Corrí el sábado el mini triatlón de la costanera. Y el domingo el «de verdad». Una vez que salí del agua, me dio la sensación que nada era imposible. El resto fluía con mucha naturalidad.
Pasaron 3 años más de hacer un poco de todo (incluyendo unos cuantos triatlones) hasta que decidí hacer el pase definitivo, y meterle de lleno, ahora sí, con entrenador e intentar hacerlo un poco más serio.
Recién a los 22 y de vuelta a Bariloche empezó el verdadero progreso a pasos grandes.
MF: ¿Cómo te definirías como atleta?
GG: Es difícil definirse a uno mismo, pero se va forjando con el paso de los años la personalidad y la autodisciplina. Me gusta cumplir planes de entrenamiento y correr carreras importantes, son el motor de mi motivación.
Soy muy metódico y disfruto mucho lo que hago. Es raro verme resignado a no cumplir algún entrenamiento, creo que esa es mi mayor virtud.
MF: ¿En cuántos Ironman participaste?
GG: Corrí 14 Ironman Full (Hawaii va a ser el nº15).
Hice 27 Medio Ironman o 70.3 (distancia en millas). Con dos Mundiales, voy por mi 3ro consecutivo en Niza.
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MF: ¿Qué significa haber llegado al imponente mundial de Ironman en Hawaii y cómo ha sido tu entrenamiento? ¿Aprovechás el 70.3 de Niza como parte del entrenamiento o te desgasta hacerlo tan cercano?
GG: Correr Hawai representa el mayor logro deportivo al día de hoy en mi vida deportiva. Es un premio muy grande a muchos años dedicados en miles de entrenamientos que no se ven, pero cada uno de ellos fue pieza importante en todo ese camino.
Tengo el mejor calendario de carreras que pude imaginar. El 70.3 de Niza es muy importante para mí, como competencia en sí misma y como puesta a punto para Hawai.
No creo que sea un desgaste. De hecho, casi siempre en mis calendarios corro un mes, o mes y medio previo a un Full algún 70.3, suele ser una buena receta.
Mi entrenamiento en estos meses fue muy consistente, podría poner un porcentaje de cumplimiento y ronda el 95%. Hay semanas de mucho volumen, rondando las 17, 18 horas totales. Si bien no es la mejor época, atravesando otoño e invierno, hice un combinado entre afuera y entrenamientos indoor (cinta y rodillo para la bici) para cumplir lo planificado en cualquiera de las formas.
MF: ¿Cómo lográs complementar trabajo, familia y entrenamiento en 24hs del día?
GG: Al poco tiempo de volver a Bariloche e iniciar un emprendimiento de trabajo con mi familia, quería un desafío grande de verdad, y me anoté al Ironman de Brasil. Entendí que más allá de la idea, con eso no alcanza para nada. El proceso que me llevaría sería lo más importante.
Ese año y todo ese camino me fueron marcando como persona y forjando mi compromiso cada vez más serio tanto en lo deportivo como en lo laboral. Día a día uno va aprendiendo a equilibrar todo eso y a llevarlo cada vez con mayor naturalidad. Mi familia es fundamental para acompañar, comprender y apoyar.
MF: ¿Cuánta cabeza le ponés a las pruebas y cuánto físico?
GG: Es muy subjetivo poner un porcentaje para cada cosa, de hecho, prefiero pensarlo como un todo. No un simple juego de palabras. Te podría decir que cuando el cuerpo parece no querer seguir, la mente empuja a llevarlo aún más al límite.
El día «D», la carrera, no está aislada en sí misma. Es casi un resumen de sensaciones vividas durante tal vez 6 meses, 1 año de preparación, incluso dentro de una carrera deportiva, como es mi caso de tal vez 10 años. Hay momentos de euforia, agotamiento, incertidumbre… mucha confianza tal vez y exceso de confianza también. En cada uno de esos conceptos están las señales que nos envía nuestro cuerpo por medio de cada uno de sus receptores a nuestro centro de control: «la mente».
No es particularmente la competencia un día para hacer magia, para hacer algo inimaginado. Aunque es cierto que saliendo de los márgenes de racionalidad (en cuanto a ritmos refiero) podríamos arruinar tanto trabajo minucioso en nuestra extensa preparación.
El Ironman en sí mismo es un rompecabezas muy grande. Cada entrenamiento, cada paso recorrido en todo el proceso es pieza fundamental para completarlo de acuerdo a nuestras expectativas.
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MF: ¿A qué creés que se debe el auge que está teniendo hoy el triatlón a nivel mundial?
GG: Es un momento de mucho crecimiento en el Triatlón, es cierto. Pienso que responde a la búsqueda de hábitos saludables en el estilo de vida de diversa cantidad de personas.
Entrenar para triatlón no puede ser contradictorio en sí mismo. Sabemos que implica hábitos sanos de alimentación, descanso, fundamentalmente de organización, disciplina y fortaleza mental. Hay gente encontrando ese bienestar y esa plenitud física y mental que ayuda a ordenar todos los niveles de su vida personal. Ser triatleta y no ver el progreso en alguna de las disciplinas (principalmente la natación) lleva a muchos al abandono y pasarse a otros deportes, como el running. Yo les digo que no aflojen: un deporte no es suficiente.
MF: ¿Qué haces cuando no corres, entrenas o estás haciendo alguna actividad deportiva?
GG: Comer un asado con amigos o mi familia cada tanto. En los viajes me gusta dedicar mucho tiempo a la cocina, hacer las compras, cocino mi propia comida y a los demás que estén en ese momento conmigo. Tomar un café suele ser un momento muy agradable para mí, la verdad casi no tomo alcohol así que soy más cafetero. Me gusta estar al tanto de lo que pasa en política, siempre leo notas y miro programas.
MF: Si tuvieras la opción de volver a vivir una segunda vida, ¿volverías a ser triatleta?
GG: Sin dudas que lo haría nuevamente. Todo lo que me enseñó el triatlón, se aplica a todos los niveles de la vida. Espero no dejarlo nunca.
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Podes seguir el desarrollo de las competencias de Guillermo a través del Athletic tracker descargando la aplicación:
https://ap.ironman.com/triathlon/coverage/athlete-tracker.aspx#axzz5yZaISg45
