Sueño con la inmensa Pampa cultivada donde el ojo humano ve, caballos a lo lejos, molinos de viento y tanques australianos, perezosas vacas con sus terneros y una F100 cargada de herramientas.
Oigo el canto de gaviotas y ladridos de perros atravesando la ventana, mientras una brisa del Mar Adriático refresca la habitación. Así sueña quien está lejos y así alimenta su escritura.
La distancia aporta perspectiva y algunas veces claridad. Y una Argentina tan grande para entender, me forzó a cruzar el Atlántico para describirla sin caer preso del frenesí rioplatense, del que tantos sacan partido por negocio o por política.
Estando aquí no puedo evitar comparar Europa, con mil quinientos años de historia como un continente que ya maduró, y a nuestra joven Argentina construida por inmigrantes y solo 200 años como una Sociedad Adolescente con energía de sobra, algo ingenua y que en tiempo presente relata los pasados años de bonanza, en tiempo presente.
Adolescencia es un padecimiento temporal que todos vivimos en mayor o menor medida y con similares síntomas: Creer saber todo, carecer de experiencia, necesidad de pertenencia a un grupo, e ilimitada capacidad de criticar la generación anterior.
Suena como historia familiar? – Así de claro veo nuestra Familia Argentina como sociedad desde lejos, sin tele y con expectativa por saber en que nos convertiremos.
Los que integramos la Familia Montañista argentina, sumamos una cualidad recurrente. Cargamos o hemos cargado un Ego maquillando sonrisas selfies y repetimos recurrentes frases de camaradería para los de afuera o muy novatos, quienes inmediatamente se identifican y creen van a encontrar respuestas a su búsqueda de plenitud, subiendo montañas.
Puertas adentro un reducido grupo de experimentados, quienes influyen sobre el resto, sostiene conductas elitistas y divisiones que disgregan nuestro ya minúsculo grupo de pertenencia. Tomando como como biblias las obras escritas de los años cincuenta y sesenta con un rigor digno de ser sometido a psicoanálisis. Y otro grupo, mas modernizado fundamenta su ideología elevando a nivel de Manifestos, relatos a full color en revistas especializadas de material de montaña, sobre deportistas sponsoreados.
Y aunque es importante mantenerse informado, y contribuir a las ediciones de material de montaña, comprando el material para favorecer las editoriales, algunas veces siento que un porcentaje alto de montañistas sufren de onanismo expedicionario, y prefieren hablar de relatos de otros en lugar de vivir el relato en primera persona. Claro está, viajar a un día de cumbre en un éxtasis mental, en la comodidad del living, es mucho mas cómodo que sufrir el frio en la cara, y los dedos entumecidos.
Últimamente al leer con frecuencia comentarios carentes de sustento, sobre temas de montaña que domino, me impulsó a escribir una vez más en castellano. No puedo alejarme del deber moral, de compartir conocimientos con quienes aún no vivieron una expedición, en un entorno diferente a los Andes. En especial con los principiantes.
Hay buena madera entre la sangre nueva. Pero de un caoba podríamos hacer una obra de arte o un palo de escoba, todo depende la forma que se le dé…Y con tanto bombardeo de información poco sustentada en experiencia veo los nuevos retoños, creciendo en una dirección que no se compara con ningún otro lugar del mundo.
Para dar un ejemplo, quiero contar una historia que viví hace mas o menos un año.
En un refugio, dediqué bastante rato a escuchar un novato a quien hubiese gustado hacer entrar en razón sobre lo absurdo de su planteamiento. Este chico cuestionaba mi trabajo como guía burlándose del uso de oxigeno suplementario en himalaya, diciendo que eso no es montañismo y al mismo tiempo asegurando que lo único que subiría en «El Himalaya» sería el K2 (sic) sin oxígeno, sherpas, ni campo base.
Para confirmar mi diagnóstico, consulté su currícula deportiva, y supe que tenía una sola montaña ascendida, y nunca había pisado los 5000 metros. No contaba siquiera equipo básico para los Andes y esta era su segunda salida de montaña. Como las botas que quería usar, podrían bien haberle causado un congelamiento, se lo remarqué pero poco tampoco hizo caso al consejo.
Sostuvo con firmeza que importaban mas los conocimientos que le aportaron varios blogs de montaña.
Este caso fue in extremis, casi «De Libro» pero la misma forma de comportarse es repetida en refugios o campos base, y es una marca distintiva del montañismo argento.
Gente sin formación metódica, muy poco conocimientos de base, y un alto detalle de cuestiones banales que los aturden al punto de no escuchar consejos que podrían salvarles la vida. Eso si, saben de memoria modelos de ropa ultima moda de marcas conocidas, pero no saben leer el clima en las nubes.
La pregunta es: – ¿Nos espera un futuro de montañistas de catálogos que no suben montañas?
No me mal interpreten debo reírme un poco de este juego que llamamos montañismo, y que algunos toman demasiado en serio, pero otros muy a la ligera. Sería bueno que llegásemos a vernos desde afuera y evidenciar cuanto tenemos que desarrollar para compararnos con países muy cercanos culturalmente.
En el semillero de nuevos montañistas autónomos de Argentina, tenemos varios cientos que hicieron en los últimos 5 años un curso de iniciación y tres salidas en dos años.
Estadísticamente y con un poco de cinismo en mi relato, calculo que en cinco años más visitarán Vallecitos o la región de montaña de altura que tengan más cerca, de tres a cuatro veces, Volcán San Francisco y alguna montaña mas, todo con vistas al gran desafío Aconcagua, donde un mínimo porcentaje hará cumbre antes del tercer intento, antes de retirarse del show.
Y otro grupo con acceso, o mas afinidad Patagónica ascenderá Champaquí, Lanin, Domuyo, para finalmente encarar el Tronador.
De todos estos recién llegados el 95% o más practicarán exclusivamente ascensionismo, con alguna salida invernal donde podrían emplear raquetas, siempre en las mismas treinta montañas distribuidas a lo largo de la cordillera más extensa del mundo.
Todos los que llevamos años en esta maravillosa actividad deberíamos hacer un Mea Culpa, y cambiar nuestro mensaje, para que la generación siguiente no repita los mismos errores, impidiendo el crecimiento que naturalmente ya deberíamos estar viendo.
Muchos montañistas Argentinos viven glorias de otros como propias, elogian al que esta distante y critican al prójimo, e intentan copiar la formula para correr 100 metros en menos de diez segundos antes de haber aprendido a trotar. He trabajado en todos los continentes, y en pocos lugares he visto que haya tanta sobrevaloración de cualidades como en nuestro país. – Para ver esto hay que salir y vivirlo, no sirve de nada intentar explicarlo.
Recién regreso de los Dolomitas, donde muchos se han vuelto grandes.
Vi abuelos guiando sus nietos e hijos en vías ferratas y senderos, muchos grupos de niños acompañados de dos o tres padres, abuelos solos con equipo de hace 20 años y botas muy usadas, y grupos de escaladores repitiendo vías que una vez leí en libros escritos por Messner.
Ojalá el montañismo llegue a ser en nuestro país tan común como en Europa, y se disuelvan esos velos de misterio, y peligro que a tantas personas alejan.
Algunas verdades sobre esos bastardos guías.
Leo y escucho una insistente crítica a los guías de montaña. Algunos montañistas puristas afirman que nos hacemos ricos, que la libertad de las montañas esta en peligro, que no hacemos falta, que se perdió el Espíritu de la Montaña (nunca sintieron un espíritu) etc.
Como pocas veces leo más que discusiones circulares centradas en defender posiciones y no resolver las diferencias, es que me propuse escribir estas desprolijas líneas a favor de la profesión.
Tanto chisme como la critica maliciosa son entrenamientos mentales muy practicados entre los guías, y poco se hace por cambiar esta horrenda conducta. Similar práctica se da entre los montañistas, que también prefieren criticar, sin ponerse en el lugar del otro.
Siento la impunidad de expresarme así porque como soy muy poco eficiente para convencer clientes, nunca desarrollé un negocio con argentinos como lo hago con gente de todo el mundo.
En este último año, el contar lo que aprendí se ha vuelto un ejercicio de catarsis que en el exilio me mantiene ocupado.
Hablaré en primera persona, haciéndome cargo de lo que expreso y con mis afirmaciones espero ofender suficientes colegas para llamarlos a reflexión..
Defiendo, estimulo y promuevo el montañismo en todas las maneras, guiado y no guiado y creo que la gran mayoría de mis colegas también lo hace. – Nunca en mi vida escuché un solo guía expresarse en contra del montañismo autónomo, sea en cualquier país del mundo donde trabajé.
Dedico siempre tiempo a ayudar a quienes están por su cuenta, aportándoles algo para alentarlos o para brindar una perspectiva que podrían no estar viendo. He visto con alegría mi firma puesta en éxitos de grupos independientes que ayudé, sin esperar mas recompensa que un gracias.
La experiencia me enseño que estos grupos, contando con un buen liderazgo podrían alcanzar objetivos muy por encima del que proyectan solos, sin perder la correcta gestión de riesgo.
Para sintetizar mis reflexiones, utilizo a menudo analogías. Y un ejemplo que viene a mi mente está relacionado con aprender a conducir. – Ningún principiante habiendo terminado un curso de manejo debería ir SOLO en terreno como una autopista de Buenos Aires en hora pico, sin el acompañamiento de un experto. Luego de adquirir experiencia, el principiante vuelto conductor hábil, podrá seguir solo desarrollándose con seguridad en terrenos más complejos.
Lo mismo pasa en la montaña, no hace falta buscar analogías complejas para explicar cómo funciona el negocio.
Si no cambiamos la manera de educar a nuestros nuevos talentos y replicamos la actitud de algún purismo ideológico que siempre cuela subconscientemente conductas anacrónicas, nunca podremos aumentar el nivel de nuestro montañismo sin disparar accidentes por ensayo y error como vemos ya a punta de iceberg.
Regresé hace tres semanas de guiar en China un grupo de Europeos con más de de 400 cumbres entre todos y varias montañas de altura en su haber, que además esquiaban a 45 grados en montaña, y aún con este nivel me contrataron para que los lidere por encima de los 7500 metros.
En todo el mundo se sabe, que un Guía Profesional de Montaña, aporta la intransferible experiencia, aumentando el éxito y elevando el nivel de seguridad de quien lo contrata.
Concluyo que me gustaría ver antes del retiro, Una Familia de Montañistas hecha Federación, con menos chisme y más acción que críticas.
Aunque hoy suene como Árbol de Frutillas, un sueño delirante que me gustaría ver crecer, estoy seguro que si aprendemos a valorarnos, tendremos oportunidades de éxito.
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