Siempre he sido un seguidor de los grandes desafíos, de los grandes proyectos. Carlos, es un ejemplo de lo que yo suelo llamar: Un reto. No hay que discutir que su tenacidad está muy por encima de su edad. Y que su fuerza mental muy por encima de su ya muy trabajado físico. Estamos ante una de las expediciones más llamativas del próximo otoño. No será la más cañera, ni será la que abra una nueva vía que llegará a las listas de los grandes libros de la historia del «himalayismo». Sin embargo estamos ante una de las grandes gestas de un alpinista de su edad. Soria no se da por vencido. No creo que tenga que, ahora que se lanza en unos días en busca de su decimotercer ocho mil, demostrar nada a nadie. Quizás si finalmente hace cumbre, pueda callar muchas bocas críticas que desde muchos puntos de esta geografía, le han lanzado cuchillos envenenados.
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Pero este año, a pesar de su operación de rodilla, la cual le dejó fuera de la temporada de primavera, yo personalmente lo veo con una motivación extra. En agosto dejó claro que está en muy buena forma haciendo cima en el pico Lenin de 7134 metros. En los últimos días antes de partir para Nepal, ha estado colgando en sus redes, a través de su equipo de comunicación, la carga de entrenamientos a la que se está sometiendo, para llegar en la mejor forma posible. Tras horas de entrenamientos en bicicleta, su rodilla responde. Pero lo más importante, a parte del estado de su rodilla, es su motivación. Lo repito: lo veo más motivado que en las últimas incursiones en la gran cordillera asiática.
No estará solo. Esta vez una de las grandes marcas de telecomunicaciones lo acompaña en el reto, así como su equipo.
Le deseamos toda la suerte del mundo.
Fuente fotos: facebook.com/yosuboconcarlossoria/
