"Tu mochila será grande, pero tu eres mas grande
aún"
Shaheen Baig sherpa a Alberto Zerain, 2008
Cuando la montaña tiene la palabra, todo lo que uno pueda decir pasa
a un Segundo plano. Eso es asi, inevitable. Con cada escalada, con cada nuevo
proyecto, cada escalador debe estar preparado para recibir lo que ella pueda
tener reservado para el.
Ni aún los mas grandes montañistas están libres de eso.
En este sentido, me viene ahora a la memoria Jerzy Kukuczka ese enorme polaco
que murió por culpa de la estupidez más grande que uno pueda imaginar:
una cuerda de segunda mano comprada en un mercado de Kathmandú. Los grandes
también pueden cometer pequeños errores que llegan a costarle
la vida.
O como en el caso de Alberto y Mariano, que no se trate de un error, sino de
la simple voluntad de la montaña, que no tenía en ese momento
el ánimo preciso como para dejarlos avanzar.
Podemos hablar mucho de Alberto Zerain, de su trayectoria, de sus diez ochomiles,
de su reciente Annapurna y de su sólido vínculo que había
establecido en los últimos años con su compañero de cordada.
Pero nada de eso lo hará volver.
Entonces, cuando alguien querido se va de esta manera, lo mejor es recordarlo
con una sonrisa y eso fluye en los amigos, en las personas más cercanas,
en su familia, simplemente al recordar los momentos con ellos compartidos.
Y para nosotros, que somos lectores y amantes de la montaña, la sonrisa
emerge al recordar los grandes logros del personaje, del protagonista del recuerdo.
La iglesia de San Miguel Arcángel en Vitoria-Gasteiz, Álava,
España se constituyó el pasado viernes 7 de julio en
el lugar indicado para brindarle la merecida despedida al alpinista vasco.
Aparte de sus familiares más cercanos, Patricia, su esposa y sos
dos hijos Andoni y Jon, también estuvo presente en la ceremonia
la compañera de Mariano Galván, Fernanda Insúa,
que viajó especialmente invitada. Además se dieron cita importantes
representantes de la actividad como Carlos Soria y Jonatan García,
el compañero de Alberto en el último ochomil escalado, el Annapurna.
En una conmemoración donde no faltó la emotividad, todos se dieron
cita para recordarlo y darle a la distancia su último adiós.
Más allá de todo eso, lo que queda de Alberto en este caso, es
su legado. Sus montañas, sus logros, su aprendizaje y sus enseñanzas.
Todo este conjunto de elementos que traspasan los límites de la montaña,
deben dejarnos al recordarlo, esa sonrisa de la que hablábamos.
Mucho hay por escribir acerca de Alberto Zerain, mucho que hablar acerca de
sus epopeyas en cualquiera de las montañas donde se dio cita. Pero hay
hay algo mucho mejor para este momento a mi entender, y eso es escuchar, leer
en este caso, sus propias palabras, sus frases y testimonios que fue dejando
a lo largo del tiempo en distintas entrevistas. De allí que quisimos
traerles a ustedes a esta nota, por un ratito solamente, el mejor testimonio
para recordarlo. La misma palabra de Alberto:
"En las condiciones en las que estaba, el Manasu,
me ha parecido una montaña que hay que luchar. Otra cosa es coincidir
con toda la gente, que entonces es más fácil, pero nosotros además
no hemos equipado ningún campamento. Lo hemos hecho a nuestra manera.
Por un lado, Mariano en non-stop; por el otro, yo fui más tradicional,
llevando más peso: con el hornillo, la tienda…"
"Con Mariano formamos un gran equipo, porque
se nota que los dos seguimos el mismo patrón de tirar hacia arriba y
parece que se hace más rápido todo. El rato que pudimos mantenernos
como cordada, se notaba que avanzábamos muy bien: siempre intercambiándonos
el esfuerzo de abrir la huella, y eso se nota bastante. Nos hemos quedado bastante
contentos en ese sentido."
"El haber podido enfrentar ese reto grande que
supone ir solo al K2, esa casualidad que en ese día en que yo estaba
intentara la cumbre, pasara toda esa tragedia que se llevo nada menos que a
once personas. Lo que recuerdo es que fue un ataque un poco a la desesperada
porque había habido muy mal tiempo los días pasados y se estaba
acabando la temporada como quien dice, entonces en cuanto se supo que el tiempo
venia bueno como para hacer un ataque al K2, todo el mundo como que se puso
un poco nervioso, había muchas expediciones, y atrás fueron dejando
muchas reuniones, como para aunar fuerzas y equipar toda la montaña desde
el C3 hacia arriba. Yo sabia que si yo iba primero iba a tirar como yo había
pensado, abriendo el cuello de botella y luego siguiendo hacia la cumbre solo.
Despues en la bajada yo veía que la gente estaba yendo tarde, pero no
sabia todavía que había habido accidente. Vamos a decir, tenía
esa ventaja de no haber visto lo que había pasado."
"Cuanto menos tiempo estes ahí, pues más
seguro estas. Y mas al mediodía, si estas bajando despacio y estas ahí
en el lugar equivocado, pues que tienes más boletos para que te pase"
"El Annapurna ha sido pues .. mejor imposible.
Al principio parece un poco una ruleta rusa. Pero a nosotros nos ha caído
bien el haber ido conociendo a la montaña y poder ver lo que podíamos
hacer en una ruta o en otra"
"Estar con poca gente en la montaña implica
vivir con mayor intensidad la esencia del alpinismo y poder tener más
creatividad para poder llevar a cabo un reto o un sueño"
"En aquél tiempo yo tenia dieciséis
años y mi madre se enfadaba un poco al verme a mi ir a las cuevas, y
siempre volvía con la ropa con barro o rota. Pero creo que al final fue
bueno para mi madre, y para mi también, porque asi de un mundo que estaba
en la oscuridad, lo digo por las cuevas y además porque el material que
yo utilizaba en aquella época no era el mas idóneo. Y poder salir
a la luz y empezar a escalar, donde sea, en las peñas bueno, fue un cambio
fundamental para mi y muy positivo".
"Depende de que objetivos te marques, la bajada
suele ser lo mas duro."
"Cuando no logras la cumbre yo creo que el sentimiento
es de empequeñecerte un poquito y decir, el objetivo era mayor que yo.
Era algo no alcanzable en ese momento en que lo estabas intentando. La persona
que se propone hacer un objetivo de envergadura pues tiene que hincharse un
poquito, ya que la montaña siempre es mas grande, entonces uno tiene
que ponerse, con la mente aunque sea, un poco a su altura. Y en el caso de tener
que bajarte sin lograr el objetivo, pues bueno, hay que seguir, ser perseverante,
seguir intentándolo e intentar crecer en ese mundo, como persona también.
El tema es crecer, crecer en la vida. Y el fracaso, tomarlo asi como fracaso
entre comillas"
"Me acuerdo que yo soy montañero
e himalayista y seguimos soñando aventuras por ahí"
