El pasado domingo 21 , el italiano Hervé Barmasse y el alemán
David Göttler lograron salvar 2200 metros en la cara sudoeste del
Shisha Pangma en tan sólo 13 horas, en estilo alpino perfecto.
Comenzaron desde una altitud de 5.850 metros a las 4:45 de la mañana del
domingo. Llegaron a 8.024 metros a las 17:45 en el mismo día. Exactas 13
horas para recorrer la cara sur oeste del Shisha Pangma, sin oxígeno suplementario,
ni cuerdas fijas, sin instalación de campos intermedios y, por supuesto,
sin la ayuda de porteadores de altura. En pocas palabras, un estilo alpino puro,
un montañismo perfecto.
Veamos como fue el ascenso. En un principio, el dúo tenía la intención
de realizar una nueva vía a través de la misma cara, pero la misma
no estaba accesible. Demasiado cargada y peligrosa. Optaron por la vía
de "Girona", abierta en 1995 por los españoles Josep
Permañé y Carles Figueras. Esta fue la opción
más apropiada, considerando la estrecha ventana de buen tiempo pronosticada
en esa región del Shisha Pangma, de tan solo 24 horas. De hecho, se trató
de un ascenso rápido y preciso de 13 horas, tal como dijimos.
En resumen, fue un ataque rápido y certero, preciso, en todo sentido, en
tiempo y eficacia. Para llegar a ello, ambos venían con una fuerte aclimatación
y entrenamiento, que comenzó alla por el mes de marzo junto al inolvidable
Ueli Steck, del cual David era gran amigo. Recordamos sin ir mas lejos,
que el año pasado, ambos intentaron una nueva via en el mismo Shisha Pangma,
con lo cual estimamos que tampoco habrá sido fácil para David digerir
la muerte de su amigo y compañero de cordada. Ambos hacían un dúo
extremadamente fuerte.
Hay que destacar que lo hecho por David y Hervé se encuadra dentro de una
nueva forma de entender el montañismo. Una forma poco habitual en los tiempos
que corren, donde vemos desfiles incesantes de montañistas que pretenden
llegar a cualquier precio a la cumbre de la montaña más alta. No
estamos aquí para juzgar eso, cada uno sabe lo que quiere en la montaña.
Pero si estamos para destacar este tipo de jugadas. Porque no hay muchas. Y esa
nueva forma de entender el montañismo, que no es en realidad nada nueva,
sino que se trata siemplemente de volver un poquito a los orígenes, cuando
no existían todos esos medios y dispositivos que hoy en día nos
permiten llegar donde nos propongamos.
Una manera que ha tenido en el montañés suizo Erhard Loretan
un precursor absoluto (basta con pensar en las actuaciones que realizó
en Shisha Pangama en 1990 con Troillet y Kurtyka y en solitario
alla por 1995) y en Ueli Steck un verdadero maestro.
Sólo para tener una idea de la "ligereza" y la "velocidad",
Barmasse y Goettler, para poder desplegar su particular estilo alpino, llevaron
consigo hasta la cumbre, una cortina, una bolsa de plumas en dos, una cocina de
gas de 500g, una olla, 4 geles, 4 barras de chocolate, 5 tés de hierbas,
2 clavos para hielo, 2 piolets, 25 metros de cuerda, 6 mosquetones y … nada
más.
"El momento más hermoso – dijo Hervé Barmasse – fue
justo cuando cerca de la cumbre, mirando el reloj, nos dimos cuenta del tiempo
tan corto en que habíamos subido, no por establecer un registro, sino por
la capacidad de aprovechar al máximo las pocas horas de buen tiempo y nuestro
compromiso físico y mental ".
Por su parte David decía: "El alto riesgo de avalanchas nos ha
convencido de no completar los últimos metros, ambos nos sentimos felices
y satisfechos. Disfrutamos de una increíble vista del Tíbet y yo
particularmente sentí el espíritu de mi amigo Ueli. La soledad era
abrumadora, éramos dos hombres pequeños perdidos en un espacio enorme
y salvaje entre el Shisha Pangma y el cielo".
Fuente: PlanetMountain.com
Todas las fotografías cortesía de David Goettler y Hervé
Barmasse
