Introducción por Carlos Eduardo González | Redacción AOL
Tenía que ser el mismísimo Simone, quién diera el primer anuncio refrescante, en medio de tantas eternas idas y vuelta de opiniones en lo que respecta a las metodologías que el ser humano utiliza para encarar ascensos importantes a las montañas más importantes.
Ni bien aparecieron las primeras noticias del éxito en la invernal al K2 el pasado sábado, mezcladas lógicamente con el amarguísimo hecho tan conocido del fallecimiento de Sergi, en el mismo momento prácticamente, aparecieron también los eternos fundamentalistas, y hablo en todo el mundo eh, porque me tomé el trabajo de recorrer diferentes redes sociales de distintos países, y era una invitación al asombro, el ver, como tantos y tantos escaladores, algunos, opinadores, otros, desde el plácido sitio de su escritorio, o sillón, se encargaban de objetar un logro, que nos dejó asombrados, inclusive a quienes creíamos que no sería posible, como quién escribe, lo reconozco.
Pero estos sherpas, han sabido recoger con precisión, conocimiento y dureza física, lo que muchos no pudieron en años precedentes, por distintos motivos, en especial el clima.
Mingma Gyalje, y compañía (en una nota posterior que estamos elaborando, les contaré porqué Mingma G. está al frente) supieron aprovechar ese gesto que les brindó la naturaleza, que habitualmente no está presente durante esta época en el Himalaya, que fue esa efímera ventana. Y ellos la aprovecharon y dejaron al mundo boquiabierto.
Pero como dije al comienzo, yo no tengo ninguna autoridad para decir ni objetar nada acerca de los grandes opinadores. Pero este señor que escribe a continuación, si la tiene, y vaya que la tiene.
«A diferencia de lo que estaba en los planes, y que ayer había anunciado para llegar al Campo 2, para honrar a Sergi Mingote optamos por una parada, y hoy estamos todos juntos en el campo base. Al final ni siquiera hubo condiciones climáticas favorables.
Nuevamente felicito sinceramente al equipo nepalí. Y expreso mi punto de vista, basándome en lo que he leído, y basándome en el hecho de que llevo casi treinta años haciendo ascensos invernales a gran altura. No es casualidad que esté escribiendo mientras me dedico a la escalada invernal en Manaslu, y no desde el sofá.
Ningún estilo mata a un tipo diferente de alpinismo. Siempre se puede evolucionar y siempre hay espacio para mejores estilos y ética.
El montañismo se mantiene vivo mientras haya quien quiera que evolucione, y quien ahora no le guste el estilo de este invierno podrían ser los potenciales innovadores si, dejando atrás el teclado del ordenador, se implican y hacen el montañismo y las escaladas que quieren y clama al amor.
¡El K2 en invierno se ha subido! Vamos ahora aquellos que piensan que pueden hacerlo mejor, tanto el K2 como los otros ochomiles están ahí, esperándolos.
Los polacos abrieron las escaladas invernales en los años ochenta, yo las reabrí en 2005 sobreviviendo a la tragedia con Boukreev y Sobolev en Annapurna en 1997, he continuado desde entonces hasta hoy, con diferentes compañeros, influyendo y motivando quizás a muchos otros montañeros.
Hoy los sherpas han recibido con razón un lugar bien merecido en la historia ya que han ayudado a cientos y miles de montañistas y sus ascensos durante décadas. Ahora, para quienes lo deseen, puede comenzar la fase de evolución estilística y ética de la escalada invernal en los ochomiles, la fase de dificultades técnicas en alturas muy elevadas.
Recordemos que hoy aplaudimos el ascenso del nepalí y lloramos la tragedia de Sergi Mingote, por quien intenté lo imposible recuperar un helicóptero en tiempo cero que pudiera salvarlo después de que Tamara y sus compañeros lo hubieran recogido y asistido después de su trágica caída.
Montañismo, sea lo que sea, nunca es un paseo por el parque, y la Montaña debe seguir siendo un oasis de libertad y respeto por todo y por todos.»
Simone Moro (Extraído de su posteo en su Facebook)
