Viaje al blanco, es uno de los libros que hacen que veas la exploración polar de otra forma. Parece hasta fácil. Sin embargo lees luego: mirando el termómetro en la primera parada, veo que acabamos de superar los -40°C.Esta frase que he podido extraer de ese libro, y el consiguiente relato final, me dio pie desde ese momento a poder seguir más de cerca al protagonista que esta vez os traigo. Jordi Canal-Soler.
Foto de portada: Rapa Nui, Isla de Pascua.
Noel.-En realidad, es difícil relacionarte directamente con alguna de tus múltiples actividades. ¿Quién es Jordi?
Jordi.-Pues Jordi Canal-Soler no es más que una persona normal y corriente. Si algo destaca en mí quizá es una gran curiosidad por conocer el mundo en todos sus aspectos. Me interesa todo lo que tenga que ver con la naturaleza, la historia, la etnología, la geografía, la ciencia… Eso hace que,al plantear mis viajes y exploraciones, siempre lo haga con múltiples vertientes que intenten aportar luz a la gran diversidad de nuestro planeta. A la vez, me considero un privilegiado por haber podido recorrer medio mundo y conocer tantos lugares y países, por lo que también siento la necesidad de poder compartir este privilegio contando a la gente lo que he visto y sentido: de ahí mis publicaciones y apariciones en los medios.
Noel.-Hay una cosa que nos preguntamos muchos, entre ellos yo. ¿Cómo se sale de la vida en círculo y empiezas a vivir y trabajar de lo que te apasiona? Donde está el truco.
Jordi.-No hay un truco fácil para explicar. Solo hay persistencia e insistencia. Ponerse un objetivo y no parar hasta conseguirlo. Los inicios nunca son fáciles, por lo que la perseverancia en los propósitos que hacemos es vital para poder conseguirlos. En mi caso, detrás de lo que hago ahora hay mucho esfuerzo, muchos fracasos y algunos éxitos. De los fracasos siempre se aprende para intentar no repetirlos, y los pequeños éxitos son la gasolina para mantener el motor hacia el objetivo. Justamente una de las conferencias que realizo es motivacional y trata sobre la consecución de objetivos. De lo primero que hay que asegurarse es que estos sean SMART: sencillos o específicos, medibles, alcanzables, realistas y temporales. ¿Que queremos vivir y trabajar de lo que nos apasiona? Pues perfecto. Solo hay que empezar a ponernos objetivos para conseguir ese fin. Yo lo que recomiendo es partirlo en pequeños objetivos para que estos hagan de peldaños hacia nuestro gran objetivo final. Y esto sirve tanto para llegar al Polo Norte como para publicar un libro o conseguir acabar trabajando en la NASA. Una de mis primeras aplicaciones de este método fue proponerme escribir en la revista VIAJES de National Geographic. Sabía que no aceptarían un artículo directamente sin más, así que empecé a diseñar los pasos para, primero, hacer currículo en otras revistas más sencillas, después buscar grandes historias que pudieran gustar a la redacción de VIAJES y, finalmente, con el tiempo, poder ofrecer un artículo con un envoltorio atractivo. Así me lo aceptaron, y no solo eso, sino que empecé a escribir también para la revista HISTORIA de National Geographic. A veces se cierran puertas, pero en otras ocasiones las puertas se abren de par en par.
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Noel.-No hay faceta que no hayas tocado. Tu currículo da susto. ¿Pero dónde estás más cómodo?
Jordi.-Mi currículo no deja de ser una muestra de mi pasión por todo lo que tenga referencia a conocer y entender la gran riqueza y diversidad de nuestro mundo: escritor de libros y artículos para revistas especializadas, participante en programas de radio o televisión, conferenciante, colaborador en varios museos, profesor en distintos centros, guía de viajes… Al final todo se reduce a una misma cosa, intentar comprender y captar la diversidad de nuestro planeta para explicarla a mis lectores, oyentes, televidentes o alumnos.
De todo esto, ¿dónde me siento más cómodo? Buf… es difícil de responder. Todas estas facetas me encantan, aunque algunas de ellas sean más complicadas. Quizá la más comprometida de ellas sea la de hacer de guía de viajes. Colaboro en Tarannà Viajes con Sentido, una agencia especializada de Barcelona, donde diseño los viajes a Hawái, Alaska y México, y desde hace un año me encargo también de toda una línea de viajes enfocados a descubrir naturaleza salvaje, llamada Tarannà Wildlife. El gran reto de este trabajo es preparar y ejecutar viajes y rutas que cumplan todas las expectativas de nuestros clientes para que disfruten tanto de ese lugar como lo disfruté yo cuando lo visité. Por eso cuidamos al máximo todos los detalles, para ofrecer experiencias increíbles que permitan vivir en el destino esa fascinación que me cautivó al explorarlo.
Noel.-Tengo que reconocer que tu libro, Tierras del Norte, me dejó con un gran sabor de boca. Ahora que en pocas fechas hará cuatros años de su publicación, ¿qué recuerdos te vienen a la cabeza sobre tus experiencias en las tierras de Alaska y el Yukón?
Jordi.-Mis recuerdos de Alaska y Yukón son todavía muy frescos porque las experiencias fueron realmente muy vívidas. Fue una expedición única en el sentido en el que me permitió conocer una región inmensa y con una historia de superación constante: la vida de los hombres y mujeres que la han habitado es ya de por sí toda una aventura. El hecho de poder contemplar y palpar, vivir y recorrer una naturaleza prístina me hizo dar cuenta de la importancia de mantener las regiones salvajes de la Tierra tal y como son, aún salvajes. Recuerdo estar caminando por una región remota del Parque Nacional Denali, con el monte McKinley en el fondo, levantándose por encima de la tundra que ya empezaba a mostrar los colores del otoño. A lo lejos se veía un río, y un par de caribúes lo cruzaba descuidadamente. Cerca, había visto las pisadas de un oso, y en el cielo pasó volando un águila. ¡Uau!, pensé. Eso que estaba contemplando era un paisaje pretérito, igual entonces como un siglo o un par de milenios atrás:no había cambiado nada desde entonces. Pero podía cambiar por culpa nuestra. Ahí es cuando vi que teníamos que hacer algo para conservar la naturaleza de nuestro planeta. Desde entonces, tanto mis libros como mis publicaciones o incluso los viajes que organizo, tienen en parte ese objetivo: explicar el mundo para comprenderlo, para amarlo y para protegerlo.
Noel.-Para aquellos que solo buscan un libro de autor sobre viajes, ¿qué recomendarías de tus publicaciones?
Jordi.-Creo que, entre mis libros, el que más puede encajar dentro de lo que se llama literatura de viajes es, justamente, el que acabas de mencionar, Tierras del Norte, de Nova Casa Editorial. Trata del viaje que hice por Alaska y el Yukón siguiendo los pasos de Jack London y los buscadores de oro de finales del siglo XIX, pero también cuento en él las historias de la gente con la que me voy encontrando por el camino, desde viejos cazadores a nativos, buscadores de la libertad y defensores de la naturaleza. De todas formas, el libro de Viaje al Blanco sobre la expedición al Polo Norte, publicado por Editorial UOC, también se puede considerar literatura de viajes, aunque en formato de diario de ruta. Los otros dos libros que tengo, de Alhenamedia, son más bien guías de viajes, aunque con la particularidad de estar enfocados a descubrir la naturaleza en Los Paisajes Naturales más Fascinantes de Europa o la cultura en Joyas Culturales Europeas.
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Noel.- En los últimos tiempos de pandemia, en lo que los viajes han sido los más perjudicados, los exploradores como tú que trabajan de viajar, ¿en qué has estado trabajando sin salir de casa? ¿Nos puedes adelantar alguna novedad?
Jordi.- Incluso en tiempos de pandemia, siempre hay trabajo para hacer en casa. Tengo millares de fotografías aún por clasificar, con las que voy preparando mis charlas y conferencias, artículos pendientes de escribir y preparar o rutas para empezar a trazar e imaginar de próximos viajes. Vivimos tiempos complicados, pero en vez de frustrarnos por no poder viajar, quizá lo que podamos hacer ahora es aprovechar este tiempo para recuperar trabajos pendientes o preparar futuros viajes.
Por mi parte, tengo la suerte que el último viaje largo que hice, en febrero, fue a la Isla de Pascua. Era un sueño de hacía años, y las expectativas se cumplieron tanto que del viaje he escrito un libro durante el confinamiento que espero que se publique en breve. También estoy ultimando otro proyecto en parte relacionado con éste, que trata de seguir la huella del capitán James Cook por el Pacífico para ver cómo influyó en las distintas islas y lugares por los que pasó. Para ello, visité distintos lugaresdel Pacífico para documentarme, como Tahití, Nueva Zelanda, Australia,Vanuatu, Islas Cook, Hawái, Alaska…
E incluso he podido viajar también un poco por Europa, con todas las medidas de seguridad anti-COVID. En agosto, por ejemplo, estuve visitando los Países Bajos para realizar un reportaje sobre la historia de la VOC, la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales, de la cual he ido viendo su influencia por todo del mundo, desde Sudáfrica a Indonesia, pasando por la India.
Noel.-¿Es discutible esta frase acuñada por muchos? En el mundo ya no queda nada por explorar.
Jordi.-A mi manera de entender la exploración, esta frase no solo es discutible, sino que no es cierta. Sí es cierto que cada vez hay menos mapas con zonas en blanco. De ello se han encargado muy bien los cartógrafos y Google Maps, pero aun así, quedan muchísimos sitios todavía por explorar. Por ejemplo, en la selva de Yucatán aún quedan ciudades mayas escondidas bajo el mantel de vegetación. Cuando estuve en la zona explorando la zona de la selva lacandona cercana a la frontera con Guatemala, nuestro guía nos llevó hasta lo que era una completa ciudad todavía por excavar. La selva se había apoderado de todas las ruinas, y lo que parecían ser pequeñas montañas coronadas por el bosque eran en realidad pirámides a la espera de ser estudiadas por los arqueólogos. En los Andes y el Himalaya también quedan picos que nunca han sido escalados, en el Ártico y la Antártida abundan las islas o lugares donde aún no han visto a ningún ser humano, y las profundidades de los océanos aún pueden considerarse como si estuvieran en los inicios de la exploración. Así que, para los exploradores de hoy y del futuro, aún nos queda mucho trabajo.
Pero es que, además, dependiendo de lo que entendamos por exploración, incluso en los lugares más conocidos y recorridos quedarían cosas por explorar, cuestiones por investigar, preguntas por dilucidar. Dice el diccionario de la Real Academia Española que explorar es «Reconocer, registrar, inquirir o averiguar con diligencia una cosa o un lugar». Recuerdo que una de mis primeras expediciones fue en la Guinée Forestière de Guinea Conakry, en África occidental. Se trata de una zona con selvas primarias, con árboles nunca cortados, en los que abundan los chimpancés y los elefantes de selva, más pequeños que los de sabana. Nuestro objetivo era subir a la cima del Monte Nimba, una montaña de 1.752 metros de altura inscrita dentro del Patrimonio de la Humanidad y considerada icónica por su situación en la fronteracon Liberia y Costa de Marfil y por la gran cantidad de especies endémicas animales y vegetales. La región ya había sido explorada anteriormente, y el pico ya se había coronado durante la primera mitad del siglo XX, pero nuestro objetivo no era ser los primeros en llegar a la cima sino estudiar la afectación de la minería en la riqueza natural de la región. Era, pues, otra manera de explorar un lugar ya conocido, explorando y estudiando otra faceta del sitio. Para ello tuvimos primero que viajar allá durante unos cuantos días de coche por carreteras sin pavimentar y recorrer senderos de selva poco trazados, así que también existió un buen componente de aventura. Así, combinando la aventura con el conocimiento, es como concibo la exploración.
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Noel.-Tus viajes por el mundo han sido una constante desde tus inicios, después de hacer trabajos en medio planeta, ¿qué país tienes en el punto de mira cuando podamos movernos con seguridad?
Jordi-.Hay muchísimos países a los que me gustaría ir o incluso regresar a algunos que ya he visitado. Me fascina toda el área del Pacífico, por lo que no descartaría volver a algunas de sus islas para seguir explorando la región. Pero también tengo pendiente regresar a México, donde tengo familia, para seguir conociendo este país fascinante. Y por supuesto, quedan zonas de América, África o Asia que tengo aún por visitar. Además de la naturaleza y la historia, me apasionan las culturas ancestrales, por lo que cualquier país o región donde se combinen estos tres factores tendrá interés para mí y pasan a formar parte del largo listado de destinos pendientes.
Noel.-Como explorador habrás notado a través de tus viajes y de las gentes locales, que el deterioro medioambiental no tiene freno. ¿Estamos en los límites del, hasta aquí? ¿Qué has visto que nos puedas contar y de qué país?
Jordi-.En lo concerniente a la degradación medioambiental de nuestro planeta, yo soy de los pesimistas. Escucho a gente importante decir que aún estamos a tiempo, que aún hay esperanzas… Pero de lo que estamos a tiempo, si acaso, es de evitar la destrucción total. Ya no estamos a tiempo de impedir los efectos desastrosos que ya hemos podido ver y que serán cada vez más frecuentes. La presencia y las acciones del ser humano ya han extinguido a miles de especies que no regresarán, las selvas de todo el mundo han visto reducidas su extensión para dar cabida a campos de cultivo, los hielos y las tundras del ártico se están fundiendo y las zonas más profundas de los océanos ya están repletas de plástico. Esto va a ser imposible de revertir, por lo que el límite ya lo hemos traspasado.
Lo que todavía podemos hacer es detener esa degradación, evitar que siga pasando, y ahí es donde hay que hacer hincapié:en parar. El llamado progreso de la sociedad esconde una infame paradoja: los recursos de nuestro planeta son limitados, por lo que no puede haber progreso de la sociedad sin destrucción de la naturaleza. Para poder alimentar a la cada vez más numerosa humanidad, hay que pescar más intensamente y transformar bosques en huertas y campos; para poder disfrutar de la tecnología, hay que excavar minas y transformar recursos. Progreso y naturaleza son en realidad dos conceptos antagónicos.
Desafortunadamente, he podido ser testigo de todo este deterioro medioambiental en mis viajes y expediciones. Cerca del Monte Nimba de la selva de Guinée Forestière vi el desastroso impacto en la biodiversidad local de la minería de las reservas de hierro de la zona. En la isla de Borneo, a la que fui para subir a su montaña más alta, el monte Kinabalu, fui testigo de la implacable destrucción de su selva tropical para sustituirla por inmensas plantaciones de palma de aceite. En la expedición al Polo Norte nos dimos cuenta de que el hielo cada año era más fino y quebradizo, por lo que se calcula ya que en pocos años se podrá llegar a él en un velero en pleno verano. En las paradisíacas islas Maldivas pude observar la preocupación de sus habitantes por la crecida del nivel del mar, ya que su país no supera los cuatro metros de altura. Y ahí también pude comprobar el problema que genera la basura, puesto que los maldivos han tenido que construir una isla artificial para albergarla. En Alaska, el permafrost de sus regiones más septentrionales se está fundiendo a pasos agigantados. Y durante el último viaje que hice, a la Isla de Pascua en febrero pasado, me informaron que la isla, a pesar de ser una de las más remotas del mundo, tiene sus costas invadidas por plásticos llegados de todo el mundo.
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Noel.-Especializado en culturas de lo más variopinta, desde la hawaiana hasta la islandesa, pasando por los pobladores del Ártico, ¿cuáles son las que más te han sorprendido por su forma de vivir y de ver el mundo?
Jordi.-Sobre todo me han sorprendido esas culturas que, a pesar de la globalización, han decidido mantenerse culturalmente intactas o con la menor afectación posible. Es el caso de los dogón, en Mali. Viven alrededor de la falla de Bandiagara, una enorme muralla de piedra en medio de la sabana cercana a Burkina Faso y su protección les permitió quedar al margen de las olas de conversión cristiana y musulmana de los últimos siglos. Por ello aún se mantiene el animismo en algunas de sus villas, construidas por materiales tradicionales y en los que apenas se ve tecnología moderna. Cuando los visité para recorrer la falla en un largo trekking, pude convivir con ellos y observar como aún realizaban algunas prácticas ancestrales. Fue como regresar al pasado.
Pero para regreso al pasado, posiblemente el lugar que me ha sorprendido más es la isla de Tanna, en el archipiélago de Vanuatu entre Nueva Caledonia y Fiji. Ahí, algunos poblados han decidido regresar al kastom, a la costumbre tribal, desechando las ropas modernas y cualquier tecnología actual. Visten con taparrabos tradicionales, construyen sus casas con los materiales que encuentran en la naturaleza y se alimentan de lo que dan sus huertos. Y a pesar de que conocen la modernidad e incluso se han filmado películas entre ellos, y con ellos como actores, han decidido permanecer en el pasado, entendiendo que ni la tecnología ni las riquezas no son imprescindible para ser feliz.
También creo que podemos aprender mucho de las culturas que han querido recuperar sus viejas tradiciones, en muchos casos prohibidas por los gobiernos o la iglesia. Es el caso de Hawái, por ejemplo, en el que los misioneros prohibieron las danzas, el surf, la antigua religión… Pero a partir de mediados del siglo pasado los hawaianos empezaron a recuperar todo ello. Incluso aprendieron de nuevo a navegar siguiendo las estrellas y los cambios en el agua, y desde entonces el Hokule´a, un catamarán construido a la manera de las antiguas embarcaciones polinésicas, ha sido el embajador mundial de su cultura. Vi lo mismo en Isla de Pascua hace unos meses. A pesar de que los piratas y las enfermedades redujeron su población hasta las 111 personas a mediados del siglo XIX, perdiendo toda la casta sacerdotal que era quien poseía el conocimiento, los rapanui han conseguido recuperar parte de sus tradiciones que ahora muestran con orgullo cada febrero dentro de las fiestas de la tapati.
Noel.-He visto que has trabajado para radio y televisión, ¿estás en la actualidad involucrado en algún espacio?
Jordi.-Sí, en radio especialmente tengo colaboración semanal en el programa La Buena Tarde de RTPA y Delicatessen de RàdioEstel. También colaboro cada dos meses en el programa ElsViatgers de la Gran Anaconda de Catalunya Ràdio y en los veranos en Versió RAC Estiu de RAC1. En televisión también colaboro en varios programas en los que me llaman cuando hay que hablar de viajes, como en Tot es Mou de TV3 o Emocions de Teve.cat. Como en las publicaciones que escribo, en las apariciones de radio o televisión también intento plasmar la gran diversidad de nuestro planeta hablando de historia en algunos programas, de geografía, de antropología o incluso de cocina. Uno de los programas de televisión del que estoy más satisfecho, por ejemplo, es de mi participación en Karakia, un programa de cultura y gastronomía de Canal 33 en el que cociné un menú hawaiano.
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Noel.-Sé que una de las facetas que más explotas, es la de conferenciante. ¿Has notado la falta de movimiento cultural en este país durante los últimos meses?
Jordi.-Sí, se ha notado mucho, evidentemente. El confinamiento inicial y las restricciones después han provocado muchas cancelaciones de conferencias y clases que iba a realizar. Pero, por suerte, la tecnología ha venido al rescate y nos ha ofrecido la posibilidad de poder seguir realizando alguna de las actividades por teleconferencia. Nunca será lo mismo que realizar la charla en directo, frente a un auditorio de doscientas personas y sentir su presencia, su interés y su fascinación por lo que explico, pero al menos la tecnología nos permite llegar a las pantallas de la gente interesada, e incluso más allá de nuestras fronteras. En julio, por ejemplo, participé en un ciclo de charlas sobre viajes organizadas por la red de bibliotecas de Barcelona y una de las conferencias era sobre la Isla de Pascua. Pues recibí comentarios de isleños que habían podido seguir mi charla desde allá, y sus felicitaciones, a través de la larga distancia, fueron aún mucho más agradecidas.
¿Se podría hacer algo más? En la situación de crisis sanitaria en la que vivimos, sí creo que las conferencias pueden seguir siendo vía online. Actividades como conciertos, teatro o cine, que necesitan de escenario o pantalla grande para poder disfrutarse, sí que creo que hay que mantenerlas in situ, aunque sea con aforo limitado, pero para las otras actividades culturales menos espectaculares tenemos que buscar alternativas con menos riesgo sanitario, y la comunicación online parece una solución muy atractiva.
Noel.- ¿Crees que las instituciones políticas han olvidado esta parte tan importarte para gente como vosotros que vivís en parte de vuestras ponencias y exposiciones?
Jordi.-No se trata tanto de que las instituciones políticas nos hayan olvidado sino que las circunstancias han propiciado que no se puedan realizar con seguridad estas actividades. Si las autoridades sanitarias recomiendan limitar aforos o incluso imposibilitar ciertos actos, entonces hay que ser consecuentes y hacer caso a esas indicaciones. Hay que buscar siempre alternativas, como el teletrabajo.
Noel.- Como escritor, articulista y conferenciante, ¿qué opinión te merece la Ley Celaá sobre el castellano y las lenguas cooficiales?
Jordi.- Mi reflexión sobre la ley Celaá o LOMLOE es que, cuando se politiza la educación, quien pierde acaba siendo siempre la sociedad. Los frecuentes cambios en el modelo de educación de España no son sino reflejo de esta politización, una muestra del cambio de color del gobierno, que no tiene en cuenta ni a los maestros ni a los padres, que son quienes deberían decidir sobre la educación de sus hijos.
Noel.-Es increíble la cantidad de medios en los que han solicitado de tus servicios. ¿Cómo te sientes más cómodo en estos casos, como escritor o fotógrafo?
Jordi.-Aunque poseo formación tanto en escritura como en fotografía, y a pesar de que necesito de las dos para la realización de los artículos para revistas, sí es cierto que me siento más cómodo y disfruto más como escritor que como fotógrafo. Para mí, la fotografía es mucho más inmediata, única y momentánea. En cambio, la escritura me ofrece la posibilidad de dejar que los momentos, los datos y las experiencias sedimenten, se depositen en mi mente y empiecen a construir un relato que después plasmo en el papel. Ese reto de enfrentarse a una página en blanco para empezar a escribir y ver cómo se va creando todo un edificio narrativo tiene un atractivo, para mí, que no puede ofrecer la fotografía.
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Noel.-¿Qué le queda a Jordi Canal-Soler por hacer después de más de 25 años, que en realidad le apetezca y que no tenga en la agenda?
Jordi.-Queda aún mucho por hacer, ¡por supuesto! Si es algo que me apetece hacer seguro que estará ya en la agenda esperando su momento, aunque esté al final de la cola de los proyectos. Y seguro que por el camino irán surgiendo nuevos intereses, nuevos retos y nuevos proyectos que añadir a la lista, como rodar un documental, por ejemplo, o seguir escribiendo nuevos libros de literatura de viajes, o incluso alguna novela. También visitar algunos destinos pendientes, realizar algunas actividades aplazadas, preparar nuevas expediciones…
Noel.-Ha sido un placer poder hacerte esta entrevista. Y como siempre hago con todos, dejo las últimas líneas para que escribas lo que quieras a modo de despedida. Moltes gràcies, Jordi.
Jordi.-Muchísimas gracias a ti por la oportunidad, Noel. Nos vemos por el mundo
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