La pandemia, como es bien sabido, ha llegado a la montaña desde el primer momento en que estalló. Allá por el mes de marzo, el duro golpe cayó en la temporada 2020 del Himalaya, y los ascensos al Monte Everest y otros ochomiles de Nepal.
Luego, se fue extendiendo con el correr de los meses al Karakoram, y nada pudo hacerse al respecto, la difícil situación acontecida en los principales centros urbanos estuvo muy por encima, en cuanto a prioridades, que las actividades de montaña.
Europa vivió el período más fuerte de la pandemia durante el primer cuatrimestre del año, para luego ir soltándose un poco, volviendo algunas actividades al aire libre en una primera instancia, para retomar la salida a la montaña, siempre con algunas restricciones derivadas de la situación sanitaria local, en cada uno de los principales puntos.
Ya entrado el mes de septiembre, algunos tibios anuncios de post-monzón van apareciendo en el horizonte, para lo que sería algo así como un intento de poner en marcha la máquina en una temporada de Himalaya que -a esta altura- ya no tiene vuelta atrás. Ya nada podrá ponerla en marcha.
En el mes de marzo y abril, publicábamos algunas notas donde decíamos que los coletazos de la pandemia en el mundo de la montaña se iban a hacer sentir. Y ciertamente que lo hicieron, porque -como todos ustedes sabrán- las consecuencias no quedan solamente en el hecho de no poder ir a la montaña, existe por detrás toda una infraestructura que sufre todos estos avatares y que en definitiva es la que queda resentida, tal como sucede en todos los aspectos del mundo cotidiano con otros tipos de actividades.
Aquí en la República Argentina, se restringió el acceso a los diversos centros de montaña, como también ya sabrán, acompañando las medidas que restringieron también el día a día de toda la población, en lo que fue y es, la cuarentena más extensa del mundo.
Ahora bien, septiembre nos pone en alerta, porque solo faltarían dos meses para el inicio de la temporada en el epicentro del montañismo en esta parte del mundo, que es nada menos que el Cerro Aconcagua.
En este sentido, en los últimos días, nos han llegado muchísimas consultas, por parte de clientes, operadores, inclusive algunos medios, respecto a lo que puede deparar este 2020 en lo que refiere el ascenso a la montaña más alta de América.
Hay muchas cuestiones a tener en cuenta aquí también. Intereses económicos, empresas que viven de la actividad de montaña, clientes asustados, otros clientes no tanto, servicios médicos temerosos seguramente de lo que pueda pasar, y una autoridad, que -según sabemos de buena fuente- se encuentra en estos momentos estudiando todas estas alternativas, para poder ofrecer el mejor panorama posible en lo que viene.
En consecuencia, no hay hasta el momento una respuesta concluyente por parte de las autoridades. Y es que sería absurdo, en un momento donde nuestro país se encuentra en el punto más alto de contagios, y cuando provincias donde prácticamente ya no existían casos, han vuelto a tenerlos, poder contar en este momento con una conclusión respecto de este tema.
En mi opinión personal, y esto quiero recalcarlo, solo mi opinión, tomando como ejemplo como se desarrollaron las cosas en otras latitudes, como luego fue evolucionando el tema del contagio, cómo está el panorama actual no solo en la provincia de Mendoza, sino en toda la República Argentina, donde aún ni siquiera se han reactivado los vuelos locales y las fronteras, salvo pocas excepciones permanecen cerradas, y a tan solo dos meses de la apertura, es que esto no va a tener una resolución muy favorable, al menos para lo que resta del 2020.
Pero no solo por la iniciativa que puedan o no tener las autoridades del parque. Esto va mucho más allá, es a nivel nacional y hay detrás otra autoridad.
Yo creo que al menos en una primera instancia, si algo se reactiva, me parece muy difícil que esa reactivación incluya un ascenso a la montaña. La situación más crítica viene del lado del problema sanitario, ya que una persona puede ingresar al Parque Provincial Aconcagua en perfecto estado, inclusive con un testeo negativo, y desarrollar los síntomas cuando se encuentre, inclusive, en algún campo de altura. Si llegara a ser Covid positivo, solo las consecuencias de ello, para todo el personal sanitario interviniente, miembros del equipo de rescate y todos aquellos que hayan tenido contacto con es escalador, me deja sin palabras.
