Por Carlos Eduardo González | Redacción Alpinismonline Magazine
Especial agradecimiento a Juan Carlos Araya de Mata Ki Te Rangi, en Rapa Nui Isla de Pascua
Foto de portada: Tongariki (Crédito Alpinismonline Magazine)
Un sitio eminentemente turístico, que recibe al mismo tiempo más de dos mil visitantes, y que vive exclusivamente de ese turismo. Fueron esos mismos visitantes los que, casi irremediablemente llevaron el COVID-19 a uno de los lugares más remotos del planeta.
Juan Carlos Araya regentea un complejo de cabañas en Isla de Pascua, Mata ki te Rangi, en Hanga Roa, allí estuvimos nosotros hace algo menos de dos años para desarrollar nuestro Dossier Rapa Nui Isla de Pascua, y trabamos contacto y amistad con él, una persona extremadamente amable, que ahora, junto con sus vecinos de la isla, no lo está pasando demasiado bien.
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Hanga Roa (Crédito Alpinismonline Magazine)
Resulta que ese turismo, que lleva a cientos de viajeros a diario, que le da soporte a ese lugar tan remoto de Chile y del mismo planeta, fue el que inexorablemente llevó el problema de la pandemia a un lugar al que se pensaba, nunca podía llegar.
Es que si bien, la forma de transmisión de la enfermedad es a través del contacto, y en especial de viajeros globales, pues bien, las condiciones sin lugar a duda estaban dadas.
«Lo que se ha informado oficialmente es que hay dos casos» – nos cuenta Juan Carlos a través del contacto telefónico que mantuvimos hace algunos minutos- «Es un matrimonio, el cual está en cuarentena total. Además toda su familia y allegados fueron sometidos a los exámenes de rigor para estos casos».
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Hanga Roa (Crédito Alpinismonline Magazine)
Aparentemente nos señala que el virus ingresó a través del turismo. El mayor contacto que tiene la Isla de Pascua es a través del continente americano, con Santiago de Chile más específicamente. La empresa Latam cuenta con un vuelo diario entre Santiago y Hanga Roa, la capital insular, mientras que existen otros vuelos semanales que unen la isla con Tahiti, pero que no constituye el mayor flujo turístico.
«La isla se encuentra ahora en toque de queda. La población tiene un par de horas al día para adquirir vívieres esenciales. Fuera de ello, todos deben permanecer en sus casas» -continúa Juan Carlos con su testimonio.
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Hanga Roa (Crédito Alpinismonline Magazine)
«El tema del turismo es algo serio. Cuando se cerró el ingreso hace algunos días, 1800 turistas estaban en la isla. Comprenderás que no ha sido fácil sacar a esas personas.».
Los turistas fueron llevados al continente en vuelos de Latam, los cuales iban y volvían desde Santiago solamente regresando turistas, sin pasajeros en la ida llevando a Rapa Nui, exclusivamente víveres. «Existieron algunos vuelos de la Fuerza Aérea pero fueron exclusivamente para llevar insumos médicos. Los víveres e insumos esenciales viajan por el vuelo comercial de Latam que retorna a la isla sin pasajeros».
Pero lo más complicado para Juan Carlos es ahora mismo su propia situación actual: «Yo me encuentro en Santiago ahora mismo. Encerrado desde hace dos semanas, sin poder regresar, con mi esposa y mi hijo en Rapa Nui sin poder verlos ni estar con ellos. Se ha hecho muy difícil para mí.».
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Hanga Roa (Crédito Alpinismonline Magazine)
Juan Carlos viaja periódicamente desde Rapa Nui hasta Santiago de Chile, para ver a su madre que reside en la capital chilena, cubriendo con el vuelo diario de Latam los casi 4000 kilómetros que separan la isla del continente americano.
Pues bien, en uno de esos viajes lo agarró este problema al estallar, y hasta el momento sin fecha de regreso para reencontrarse con su esposa e hijo: «La prioridad es enfrentar esta pandemia a nivel nacional. Los que estamos varados de una u otra forma tenemos donde alojarnos. Lo que ocurre es que muchos queremos volver para no contagiarnos. Además en la isla están nuestros seres queridos. Hoy por hoy somos aproximadamente unos 200 residentes de Rapa Nui los que nos encontramos en Santiago sin poder regresar. Pero como comprenderás, no somos la prioridad. Todo este tema nos ha servido para darnos cuenta de que nuestra sociedad es muy frágil. Nos preocupamos por cosas mundanas. En mi caso extraño demasiado a mi esposa y mi hijo, a mi vida como familia en conjunto. Todos estamos preocupados ahora por reencontrarnos.».
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Hanga Roa (Crédito Alpinismonline Magazine)
Para concluir, Juan Carlos Araya nos deja una reflexión muy interesante: «Todos debemos ser muy solidarios en esta situación. El viernes pasado regresaron a Santiago los últimos turistas que teníamos en nuestro hospedaje. Un matrimonio, que tuvo que quedarse una semana de más sobre lo planificado. Pues bien, tuvieron el hospedaje gratis, ya que no fue culpa de ellos lo que sucedió. Hay que ser solidarios en este tipo de situaciones. Hoy por ti, mañana por mi».
Dentro de todo este panorama de preocupación y calamidad generado por esta pandemia, es bueno encontrarse de vez en cuando con este tipo de historias. Nosotros nos topamos casi por casualidad. Le escribí hoy a Juan Carlos para interiorizarme de la situación y poderles llevar a ustedes las noticias, y vaya que nos encontramos con este maravilloso testimonio final que nos da la buena pauta de que no todo está perdido.
CABAÑAS MATA KI TE RANGI
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Complejo Mata Ki Te Rangi(Crédito Alpinismonline Magazine)
