«Tomek necesita ayuda lo antes posible. Tiene congelaciones y problemas de visión. Por favor, organiza algo, envíame un helicóptero lo antes posible»
No fue suficiente el pedido de auxilio de Elisabeth Revol. Ahora Tomek Mackiewicz duerme en el Nanga Parbat. Un montañista más atrapado por esta mole que no admite el más mínimo descuido. El descuido en esta ocasión fue hacer el intento en invierno.
Tomek y Elisabeth consiguieron el cuarto y quinto ascenso absoluto a la montaña en temporada invernal.
El pasado fin de semana, Alan Bielecki y Denis Urubko realizaron uno de los más impresionantes y precisos rescates que por lo menos quien escribe, tiene memoria. Impresionante por la decisión, la ejecución y el resultado, a pesar de no haber podido hacer nada por Tomek.
Ahora, Elisabeth se encuentra camino a casa, donde deberá tratarse acerca de sus dolencias. Sus marcas que deja una montaña letal.
Del Nanga Parbat, no hay mucho por decir, en cambio de Tomek Mackiewicz, toda una vida dedicada a la montaña.
Nació un 13 de enero de 1975 en Działoszynie, Polonia, donde vivió toda su infancia. En su juventud tuvo algunos problemas con las drogas, debiendo ser asistido en varias oportunidades en distintos centros.
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Luego, ya recuperado comenzó a viajar por el mundo. Fue hasta 2008 en que realizó una de sus primeras hazañas en la montaña. En este caso fue en Canadá, en el monte Logan.
Como muchos polacos, el Nanga Parbat fue su desvelo invernal. Desde la última década del siglo XX, los montañistas polacos se fueron volcando al Nanga, con Krzysztof Wielicki a la cabeza. Luego, algunos fueron retirándose y otros tomando la posta.
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Tomek fue uno de ellos. Los de la posta. Fueron varios los intentos a partir del año 2010. Inclusive, después de conseguida la primera invernal, fue por la segunda. Con Elisabeth Revol, el tercer intento, hasta que finalmente -de acuerdo a los dichos de la escaladora francesa- pudo lograrlo.
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Pero el precio que debió pagar sin lugar a dudas, ha sido excesivamente alto. Demasiado, para una vieja obsesión polaca, en una montaña que -tal como lo muestra la historia de sus conquistas- de ninguna manera admite escaladores de esa nacionalidad en su cumbre, durante el invierno.
Triste comienzo de 2018 en ochomiles. Y un recuerdo de Tomek a través de sus propias imágenes.
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Pero si algo muy importante para destacar, para entender y para aprender. Apenas se dio la voz de alarma respecto a esta expedición y se activaron los medios para llevar a cabo el rescate, el gobierno polaco se hizo cargo de los gastos del mismo de forma inmediata, sin vueltas, sin colectas, dejando a todos sin nada más que decir.
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Una actitud destacable para el mundo de la montaña. Aquí en Argentina, hace tan solo siete meses, uno de nuestros mejores escaladores de la historia, al menos el de mayores logros en lo que respecta a la meca del montañismo mundial, dejó su vida en esta misma montaña: Mariano Galván. La familia tuvo que mover cielo y tierra para conseguir el dinero que permitiese activar sucesivas búsquedas que finalmente fueron infructuosas. Desconozco la participación que tuvo el gobierno argentino en este sentido, económica, seguro que no.
Esta tragedia en consecuencia, nos deja este tipo de situaciones, para que tomemos nota y aprendamos de los que más saben cuando la tragedia golpea la puerta.
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