Por Carlos Eduardo González | Redacción Alpinismonline
Fotografías: cortesía Fernanda Insua, Alejandra Melideo y Allie Pepper
Foto de portada cortesía Fernanda Insua
Las voces se apagan sobre la montaña desnuda. Se apagan las luces, se
enciende el silencio, al compás de un viento condescendiente. Un viento
que baja, medita y se eleva entre aristas y espolones, entre grietas y pendientes.
Un viento que transmite toda la fuerza y conocimiento de dos espíritus,
a la esencia de la montaña.
Luego, un instante. Un momento miserable donde caen las palabras, las risas,
llantos y suspiros del momento anterior. Ese instante que dicta la montaña,
donde ya no hay nada más que hacer, solo someterse a su voluntad y ver
cuáles son sus planes.
Esas dos siluetas que discurren entre sombras un poquito más
abajo de la arista. Dos siluetas que desandan el camino hacia la gloria, la que
está mucho más alto que la simple cumbre de una montaña.
La gran cumbre de todas las cumbres.
Y ambos lados pared. Una pared fría y cómplice que no admite ningún
tipo de reclamo más que sus propias exigencias, que no entiende de afectos
y cordadas, de sueños ni de ideas extravagantes. Una pared que convierte
un simple sendero a un objetivo, en un camino hacia la eternidad.

FOTO CORTESIA ALEJANDRA MELIDEO
Mariano nació un 17 de marzo de 1980 en la ciudad de Trelew, República
Argentina. Vivió toda su niñez y juventud en su ciudad, donde
cursó sus estudios secundarios en la Escuela Nacional de Educación
Técnica (ENET N°1), recibiéndose de Técnico electro-mecánico.
También fue técnico universitario en electro medicina de la Universidad
Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, en Olavarría. Todos
estos conocimientos le dieron la posibilidad de desarrollar su trabajo y poder
dedicar su esfuerzo en pos de su gran pasión: la montaña.
En este sentido, se convirtió en guía de Alta Montaña en
la Escuela Provincial Valentín Ugarte de guías de trekking y de
alta montaña de Mendoza, cuna de grandes montañistas argentinos.
También realizó varios cursos como el de rescate en Zonas Agrestes
dictado por EASPA en mayo de 2010, que lo convirtió en Rescatista líder.
O el de Rescate en ambientes verticales, dictado por Alejandro Randis en 2009.
También realizó cursos de rescate en zonas agrestes, primeros
auxilios, RCP, buceo y vuelo en parapente.
Sus comienzos no fueron precisamente en la montaña. Entre 1998 y 2004
realizó diversas tareas relacionadas a la carrera que había estudiado
en las provincias de Chubut y Santa Cruz efectuando diversas reparaciones e
instalaciones eléctricas, de equipos médicos, computadoras y luminarias
de altura, su primer vínculo con esta palabra que tanto y tanto guardaría
relación por el resto de su vida.
Ya dentro de la actividad de montaña, entre 2005 y 2006 realiza trabajos
de trekking con rapel, Canopy para Argentina Rafting en Potrerillos, empresa
de Martín Moreno y Rodolfo Navío.
En el verano de 2005-06, comienza sus trabajos de porteador para Aconcagua Experience
de Eduardo Soler y un año después se une a Fernando Grajales en
la misma tarea.
El invierno de 2007 lo sorprende realizando tareas en el Ski Rentall del centro
de Ski La Hoya. Esquel, y al verano siguiente trabaja como asistente de guía
de montaña para la empresa Aymara.
Luego lo encontramos realizando trabajos de de recepcionista en las Leñas
para el Hotel Acuario y realizando Transfer entre los hoteles, para Virgo. Como
de porteador y Asistente de guía de montaña para Aconcagua Expres
de Rodrigo Mujica y Joaquin Ollarzun. Instructor de ski de niños de 3
a 11 años en el centro de ski La Hoya, para la empresa Frontera Sur.
Llega la temporada 2009-10 y realiza guiadas, asistencia y porteos para ALESA.
Empresa de Nicolás García y Gerardo Castillo, en Aconcagua. Para
ese invierno, fue ayudante de pistero socorrista en el centro de ski Valdelen,
en Rio Turbio, dictando además clases de ski a niños en el centro
de ski La Hoya en Esquel.
Luego, en verano trabajó como guía de montaña y porteador
para Aventuras Patagónicas y un año después nuevamente
para Aymará, tras lo cual se trasladó a Alaska, para desempeñarse
como Guia de Montaña. Desde entonces hasta este mismo año, trabajó
para Aymará y Alpine Ascents International.
En abril de 2015 realizó el rescate del cuerpo del andinista indio Malli
Mastan Babu, en el Nevado Tres Cruces.
Pero fue el Aconcagua la más querida. Era su montaña. El mismo
nos dijo en una entrevista que tuvimos el año pasado: «Aconcagua
es mi primer amor y la mejor escuela con la que he podido pensar».

FOTO CORTESIA FERNANDA INSUA
Fueron veinticuatro cumbres. Diez por la normal, una por filo sureste,
una de las más complejas. Dos por Glaciar de los Polacos desde
el campo base Plaza Argentina. Una nueva ruta, Los Porters, compleja.
Y el broche de oro: escalada en solitario de la Pared sur, convirtiéndose
en el primer sudamericano en lograrlo en solitario y en 34 horas.
Tambien tenemos El Plata, Vallecitos, Mirador, Pirámide, Ameghino por
normal y sur (d+), Ibáñez, Cuerno, Rincón, Platita, Cerro
Negro, Lomas amarillas, Canal de Thomy, Lanin, Yanapacha (Perú), Pissis,
Chani, Denali y sus grandes logros de Himalaya: Island Peak, Lobuche, Everest,
Lhotse, Gasherbrums (ambos), Broad Peak, Dhaulagiri, Manaslu e intentos al Cho
Oyu y K2.
Y luego, la historia conocida en su relación con la montaña
desnuda. Esa montaña tan bella, tan hermosa y atrapante que desvela
al montañista, lo atrae, lo incita a caer en sus dominios. Un dominio
extravagante que lo envuelve en un sopor muy particular hasta que te atrapa.
Y una vez que esto sucede, te sometes inexorablemente a su voluntad.
Cuantas historias de conquista ha tejido a lo largo de los tiempos el Nanga
Parbat.
Un lienzo de Rudolf Schlagintweit alla por 1854 dejó ver la existencia
de la montaña desnuda, que para aquellos tiempos, ni se pensaba
siquiera en ese nombre. Rudolf era oriundo de Munich, y llevó la existencia
del Nanga Parbat a los ojos de Europa. Tres años después de esto,
Rudolf moría asesinado en Kashgar, dando comienzo de esta forma a la
maldición del Nanga Parbat.
No fue hasta 1895, en que el británico Albert Frederick Mummery
se lanzó en busca de la montaña. En aquella oportunidad, logró
llegar hasta los 7000 metros sobre la vertiente del Diamir. Eso fue lo
último que hizo Mummery, ya que desapareció junto con dos sherpas,
tras un alud.
El Nanga Parbat es cierto, goza de una tradición nefasta al momento de
su conquista. No es nada nuevo, estos dos casos, los primeros que enumeramos,
forman parte de una larga lista de desavenencias en el ochomil más cruel,
si se quiere. Pero bueno, ella no tiene la culpa, ella no invita a nadie, son
los mismos aventureros los que son cautivados por ese «no sé sabe
qué» atractivo que solo fluye en cada uno de nosotros con el simple
hecho de mirarla. ¿Quién no se vio cautivado por su figura? No
es nada nuevo eso.
Pero bien, muchas historias pasaron, muchos dejaron sus vidas en ella, hasta
que un señor muy chiquitito, el 3 de Julio de 1953 a las 19.10
pisaba por primera vez su cumbre y dejaba boquiabierto a todo el mundo del montañismo
de aquél entonces, que no era el de ahora por supuesto. Su logro se fue
fortaleciendo con los años. Tiempo de Hermann.
Y se siguieron tejiendo historias, de las buenas y de las no tanto, con predominio
de estas últimas. Hasta fue escenario de un atentado hace tan solo cuatro
años, algo increíble para el mundo de la escalada.

FOTO CORTESIA FERNANDA INSUA
Todo esto que acabamos de contar enaltece la epopeya de Mariano Galván
y Alberto Zerain. Ellos tenían muy claro donde estaban yendo y mucho
más aún en lo que se refiere a su peligrosidad. Y Mariano en especial,
tenía muy claro que la aclimatación constituía una pieza
fundamental en todo esto.
¿No es así Mariano?
«No viene mal aclimatar en la cuarta montaña
más alta del mundo para después contar con un poquito más
de piernas para ir al Nanga, que todos sabemos que es un gran desafío
y que mete muchísimo respeto, por lo menos a mí, y que creo que
a toda la comunidad escaladora. No te deja nunca tranquilo el tema del Nanga
tanto por lo que representa de su cultura, como la pesada historia con que cuenta
la montaña. «
Una pesada historia si, también un peso adicional en la mochila …
¿Verdad?
«Hay que ir al Nanga lo más aclimatado
posible, porque la velocidad es un complemento necesario. Uno nunca está
exento de nada, en lo que se refiere al peligro en la montaña, pero siendo
lo más rápido posible y teniendo que superar muchísimo
desnivel, convengamos que el Nanga tiene más desnivel que el campo base
del Everest hasta la cumbre, casi unos cuatro mil metros, así que muchísimo
trabajo para hacer. Es una montaña muy muy física y con mucho
riesgo de avalancha.»
…. Golpe frío. Silencio … hasta que entonces …
Esas dos siluetas que discurren entre sombras un poquito más
abajo de la arista. Dos siluetas que desandan el camino hacia la gloria, la que
está mucho más alto que la simple cumbre de una montaña.
La gran cumbre de todas las cumbres.

FOTO CORTESIA FERNANDA INSUA
Y luego, el Nanga, le da paso al K2 …
«Cuando uno se mete en este mundo de los ochomiles
apuntas al K2, sabe que es la montaña de todo, es el objetivo final.
Cuando yo empecé con esto, lo hice casi tropezando con los ochomiles
y luego que perfilé que podía llegar a tener más perspectiva,
automáticamente aparece la figura del K2 y obviamente uno ve que nunca
es suficiente la preparación para el K2. Yo me sentía bien, me
sentía confiado y sabía que podía hacer un intento, a sabiendas
que en esto la tasa de éxito es muy muy baja, pero quería sacarme
ese sabor, ese miedo que se tiene al K2. El K2 es una montaña que como
la historia y todos los libros dicen, es difícil, que requiere un trabajo
en equipo grande, una planificación, y no solo por el hecho de haberla
visto en un libro te permite subirla.»
El rescatista
«Siempre es muy muy duro encontrar el cuerpo de
alguien que comparte tu pasión como es esto de escalar montañas.
Y siempre te queda eso de decir, pucha, yo también hago lo mismo que
él. Fue muy duro encontrar a Malli. Siempre es duro encontrar de esta
forma a un hermano de la montaña, que si bien yo no lo conocía,
no conocía su historia, es muy duro encontrar a alguien que comparte
tu pasión. Las tareas que en ese momento hay que hacer es tomar registro,
sacar fotos del cuerpo y del rostro para luego poder enviársela a la
gente encargada de logística, para que luego las enviaran a la familia».
El legado
«Yo trato de difundir un estilo un poquito más
limpio de la montaña, recordando que por ahí es más importante
el estilo que uno usa para subirla que la cumbre en si. No volverse loco por
una cumbre sino disfrutar el camino y ser honesto con uno mismo en la forma
en que se lo plantea»
«Todo esto es algo rato. Es una ambivalencia ya que uno sufre muchísimo
pero a la vez disfruta poder estar en un contacto tan estrecho con la naturaleza
y de poder vivir cosas únicas»
El compañero
«Esta bueno tener compañeros como Alberto,
una persona con mucha experiencia como tiene el, una persona de gran gran corazón
también, y fuerte, también con el mismo compromiso, el ha hecho
muchos ascensos en solitario, ha tenido muy buenos intentos al Corredor Horbein
por el norte en Everest, ha estado en recreaciones de Mallory Irvine para Al
filo de lo imposible, un tipo con mucha experiencia y la verdad que nos quedó
ahí algo con buen gusto, al punto de decir, podemos llegar a hacer otros
proyectos juntos»
El solitario
«Esto de escalar solo la verdad que es bastante
duro para la cabeza, así que una manera de combatirlos es hacer esto
que hago, tener estos pequeños símbolos, por ejemplo la bandera,
que nos ayuda a recordar que hay mucha gente en casa esperando, y también
sentirse un poco orgulloso de ser argentino, de poder estar haciendo estas lindas
cosas, de poder escalar»
La cumbre
«La vista que uno tiene al llegar a la cumbre
no es una vista que va por los ojos, es una vista que viene desde adentro, una
comprensión mucho mayor, es el entendimiento de las cosas que uno logra
después de haber llegado a ese punto.»
Su Aconcagua
«Bueno, aca estoy después de haber completado
la pared sur del Aconcagua en solitario, todavía no me fije la hora pero
creo que fueron algo de treinta. La verdad que hoy se esta pudriendo el clima,
están entrando nubes por todos lados, viento muy fuerte, creo que si
no lo hacia ahora, chau, se venia la momia y todo. No pude sacar ninguna foto
cuando salía porque estaba muy fuerte el viento y nublado, no se veía
nada. Lo que si, no voy a ir a la cumbre …»
El adiós …
» … con esto ya fue suficiente, más
que suficiente»

UNA DE LAS ÚLTIMAS FOTOGRAFÍAS DE MARIANO EN LA CUMBRE DEL
PICO LOBOUCHE EAST – MAYO 2017 | FOTO CORTESIA ALLIE PEPPER
Leo Ljungberg, Jujuy Andino Club de Montaña:
«En el 2016 pude compartir unas horas con Mariano, ya que dio una charla
en jujuy, en esas horas hablamos de la vida.. de cumplir sueños.. me
contó anécdotas de la madre y de como lo esperaba su sobrina..
la verdad un gusto conocerlo así.. en la simpleza del ser humano.. para
mi un ídolo..»
Jorge López, CAM Salta:
«Mariano visitó el CAM-Salta en dos ocasiones, la segunda en Junio
2016. De lo vivido en estas dos ocasiones nos queda el fresco recuerdo de un
inquieto «de» y «en» la montaña, generando un estilo
particular de ascenso, sintiéndose uno con la montaña de tal manera
que «ella» no se diera cuenta que alguien la subía. Su personalidad
llana, fresca, directa permitía conocer a un Mariano que, libres de ataduras
y prejuicios había encontrado en este actividad una particular manera
de ser y de existir. Contagioso, dinámico, con su conversación
permitía caminar -de alguna forma con él- por las montañas
por donde había estado. En cierta forma, él traía la montaña
y nos llevaba a la montaña. Gracias a esta forma comunicativa no sólo
ilustraba sino que llevaba a quien lo escuchara. Por eso, el montañismo
argentino pierde físicamente a un gran representante y referente. En
alguna medida, quizás nos dejó la posta para continuar llevando
la bandera argentina a las máximas alturas.»
Mauricio Bernardo Bianchi, fundador de Andinautas y actual Presidente del Club Andino San Luis:
«El milagro no ocurrió, tu cuerpo descansa en una lejana montaña
pero tu espíritu sin dudas recorrerá muchísimas, tal como
lo hiciste en esta vida terrena.Eso si… seguirás marcando a quienes
te conocimos y admiramos tu simpleza, honestidad, transparencia y humildad para
compartir -vos que has sido un grande de esta actividad- con quienes simplemente
nos apasiona y somos aficionados, la gran vocación por compartir, difundir
y contar sobre tus andanzas sin creerte por eso que «eras mas»…
(algo que muchos que apenas subieron una loma o transitan siempre los mismos
senderos deberían aprender). Vos fuiste grande y explicaste muchas veces
que la montaña «es para todos», cada uno en su medida y sus
posibilidades, pero lejos de ser elitista (y eso que vos si integrabas una auténtica
elite!) siempre tu mensaje fue que «todos disfruten» en la medida
que puedan. Gracias Mariano no tanto por lo que hiciste en el montañismo
sino porque no lo hiciste sólo para vos… tuviste la grandeza de compartirlo
sin egoísmos, sin vedetismos y siempre con sonrisas, buena onda y mate
de por medio, así de sencillo. Así pudimos conocerte los «Andinautas»
y así te recordamos. Sin dudas el montañismo argentino te va a
extrañar. Un abrazo de cumbre.»
Nicolás Unsain,
Presidente Club Andino Cordoba:
«Durante sus charlas en el Club, Mariano no solo nos contaba los pormenores
técnicos de las expediciones, que en alguien con su estilo de escalada tiene
y muchos. Mariano también nos invitaba a conocer lo que le pasaba por dentro,
sus pasiones, sus miedos, sus reacciones. La manera que tenía de transmitir
sus experiencias se transformaron entonces en espacios de aprendizaje para todos
nuestros socios. No sólo nos íbamos de sus charlas con información sobre un
ascenso monumental; nos íbamos a casa «movilizados». Muchos de nuestros socios
ya han levantado la vista para poner su próximo objetivo un poco más alto. Estoy
convencido que gracias a esas ganas de compartir, su corto paso por nuestras
vidas ya han calado hondo en la próxima generación de alpinistas y tendrá una
larga y extendida vigencia. Mariano seguirá entre nosotros gracias a todo esto
y al invaluable material fílmico que sólo la generosidad de los grandes pudo
haber generado y divulgado de la manera que él lo hizo. El Club Andino Córdoba,
en representación de nuestros socios, hace llegar nuestro más sentido pésame
a toda la familia de Mariano Galván y Alberto Zerain.»
Marcos Daniel Bustos,
Club Andino Rio Cuarto:
«Mariano vino a río cuarto a dar charlas presentado sus ascensos en cuatro
oportunidades. Nosotros hace tres años estábamos armando y fundando nuestro
Club Andino Río Cuarto y el colaboró siempre. Dictó un par de cursos
de hielo. En 2016 lo nombramos socio honorario del club. Mariano es un amigo
personal mío y en muchísimas oportunidades pasaba por casa y se quedaba un par
de dias y siempre que se podía comíamos un asadito en el club. En 2016 llevó
la bandera del Club al dhalaugiri. Sin duda un amigo de la casa.»
Ricardo Birn:
«Me han pedido escribir unas líneas sobre vos Mariano. ¡Tendría
tanto para decir! Decidí hacerlo como si te tuviera al frente, como hace
poco tiempo en las largas charlas en el campo base del Everest, en donde compartimos
45 días muy intensos. La primera expresión es GRACIAS no solo
por todo lo que me enseñaste del montañismo, sino también,
por las vivencias fuera de ese ámbito, por tu amistad, por las largas
charlas confesándonos nuestros sueños y las maneras de encararlos,
respetando y aceptando los criterios que cada uno teníamos para transitar
los caminos de la vida. En cada visita a Córdoba mi casa fue tu casa,
y mi familia también aprendió a quererte. Recordaremos siempre
con mucha ternura tus horas de juego con mi hijo Simón, el, pudo sacarte
el niño que tenes adentro y que escondes detrás de esa imagen
de rudo montañero. Si bien nuestra amistad comenzó hace pocos
años, en el 2013 en Alaska cuando escalamos juntos el Denali, pero como
se dice, convivir un día en la montaña es como hacerlo un año
en fuera de ella, por eso durante estos años nos permitimos relacionarnos
como si nos conociéramos de toda la vida. GRACIAS por ayudarme a planificar
mi expedición al Everest y por ser el guía de todo el grupo que
me acompaño hasta el campamento base. La idea de la muerte nunca paralizó
tu manera de encarar cada desafío, priorizando la manera de vivir y no
la cantidad de vida. Aunque esa posición hoy no nos permita realizar
todos los planes que teníamos para hacer juntos, te banco igual que siempre.
Quedarán pendientes para más adelante, cuando volvamos a reencontrarnos.
¡Hasta siempre amigo!»
Carola y Gonzalo Rivarola:
«Mariano era ante todo un espíritu generoso. Generoso en su sonrisa
franca y alegre, que le subía por la cara para perderse en su mirada.
Generoso en su forma de querer a sus amigos, de estar a pesar de la distancia,
de hacerse presente y hacerte sentir que apenas hacia un momento se había
ido para volver con mil anécdotas de todo lo vivido, de todo lo alcanzado,
de todo lo logrado. Sin vanagloriarse jamás, con esa actitud humilde
como de quien agradece la gracia que se le otorga en cada cumbre. Nunca creyéndose
distinto, mientras quienes lo veíamos teníamos tan claro que lo
era. Generoso en la montaña con quienes lo necesitaban, siempre dispuesto
a arriesgarse por otros como en tantos rescates. Generoso en transmitir esa
pasión inmensa y contagiarla a quienes quisieran aprender y acercarse
a vivir la montaña como él solo sabía, sin reparos, sin
medida, de total entrega. Era su forma de honrar su oficio, del que estaba orgulloso.
De su ser montañista y porteador. Generoso en su total desprendimiento.
Sus posesiones eran unos cuantos petates que desparramaba religiosamente por
toda nuestra casa antes, durante y después de cada expedición
y lo poco que guardaba en su nueva casa. Esa casa que también lo tenía
como todos nosotros, de paso. Su mundo interior era en contraposición
infinitamente rico, compuesto de amaneceres infinitos, vivencias compartidas,
era un mundo de filos y valles, de roca y de nieve, de espolones y glaciares.
Su mundo era la montaña que nos lo devolvía de tanto en tanto
para que lo disfrutáramos un ratito nomas. Hasta que un día nos
lo reclamo para siempre. Lo que nos sostiene a todos de no caer en el abismo
de la tristeza es el brillo de su mirada cada vez que nos contaba sus planes
futuros o el último ascenso a la cumbre y esa infinita sonrisa que tan
generosamente nos prodigaba en cada abrazo de bienvenida o despedida. Ese abrazo
que ahora nos falta.
¡Cómo te vamos a extrañar! «
Allie Pepper, montañista australiana, ultima compañera
de escalada en Lhotse 2017
«Conozco a Mariano desde hace diez años, tanto en Argentina, guiando
en Aconcagua, como en Himalaya. Tuve la suerte de tenerlo como compañero
en Lhotse, esta última temporada de primavera en Nepal. Compartimos un
viaje de cinco semanas con varios ascensos, incluyendo el Lobuche East, en un
día perfecto con increíbles vistas de 360 grados. Siempre estábamos
haciendo bromas y nos reíamos hasta llorar de la risa. También
hubo momentos difíciles, porque yo enfermé durante doce días.
En ese tiempo, nos hicimos amigos más cercanos y aprendimos mucho sobre
cada uno de nosotros. Mariano fue uno de los escaladores más apasionados
y motivados que he conocido. En una corta carrera, tuvo muchísimos logros,
y no sólo fue una inspiración para mí, sino también
para muchos. Su actitud positiva era contagiosa, le encantaban las aventuras
en las montañas y le encantaba ayudar a otros a alcanzar sus sueños.
Como amigo, quería ayudarme a alcanzar mi objetivo en Lhotse sin oxígeno
suplementario, aunque él ya lo hubiese conseguido antes. Era generoso
con su tiempo y su energía y, a su vez, tenía amigos en todo el
mundo. Muy respetado entre la élite por su gran experiencia. Muchas personas
le pedían consejos incluyendo a montañistas en carrera por 14x8000m.
Mariano se extrañará mucho más de lo que las palabras puedan
expresar. Continuará inspirando a la gente a vivir su vida al máximo
y a perseguir sus sueños sin miedo, como él lo hizo.»

MARIANO Y ALLIE – BC DEL LHOTSE, MAYO 2017 | FOTO CORTESIA ALLIE PEPPER
Fernanda Insua:
«En qué crees?» Me preguntaste. Creo en vos y en tu
magia, te contesté. «Eso nos define», me dijiste.
«Cómo vivirías si supieses que en cada cosa que haces
te va la vida? Las harías de diferente forma?»
No elegiste el camino más fácil, el de la rutina; no te dejaste
arrastrar por el flujo perverso de esta sociedad ni te abandonaste a la facilidad
de la indecisión.
Has hecho lo que otros nunca jamás nos hubiésemos atrevido a hacer
o soñar y por tanto has conseguido lo que otros nunca tendrán,
haz visto y sentido intensamente la belleza de los caminos andados bajo tus
propios principios y te has vuelto sabio y reflexivo, una alma antigua en un
cuerpo joven y fuerte.
Siempre admiraré tu nobleza, haciendo el bien y ayudando a otros sin
más recompensa que la plenitud interior y la tranquilidad de haber dado
lo mejor.
Siempre me inspirará tu corazón valiente y humilde, ese que te
llevaba año tras año a llevarle flores a tu amada montaña,
poniendo a prueba tus creencias, buscando nuevas preguntas y ensayando nuevas
respuestas o simplemente intentando encontrar una paz que provenía de
tu respetuosa contemplación e interacción con la naturaleza.
Siempre admiraré tu generosidad y tu voluntad extraordinarias, tu obsesión
por los detalles («en ellos se me va la vida y la de mis clientes»)
y tu perseverancia infinita.
Sé que te veré en la sonrisa de un niño cualquiera y te
sentiré en la brisa de una mañana cualquiera. Te oiré en
la melodía de una canción cualquiera y te tocaré a través
de un abrazo cualquiera. Porque estarás presente en todo lo cotidiano,
en todo lo común, para volverlo extraordinariamente único e intenso
… Gracias por haberme hecho partícipe de tu vida, un verdadero privilegio
haber compartido tantos momentos inolvidables con un ser luminoso e inspirador.
Que tu espíritu vague libre e indómito, que nos siga enseñando
a ir más allá de nuestros límites, que nos obligue a arriesgar,
que nos empuje más cerca de nuestros sueños y nos despierte a
vivir una genuina libertad.
Carlos Eduardo González, editor de Alpinismonline
Magazine
Yo no tuve oportunidad de conocer a Mariano personalmente, pero si a través
de su actividad en la montaña, desde hace tiempo. Gracias a una persona
muy cercana a él, pude conocerlo más, acercarme, inclusive entrevistarlo
a distancia, y durante estas últimas semanas vivir la tensión
y preocupación generada por los acontecimientos, que solo despertaron
en mi la necesidad de guardar silencio a través de este medio, como una
forma de respeto.
Aparte de cumplir con la humilde misión de informar y llevar la montaña
a todos quienes aman esta actividad y mucho más aún a quienes
aún no tienen despierto este sentimiento, también suelo hacer
otro tipo de composiciones. Va entonces aquí mi pequeño presente
para Mariano, que yo sé que él va a recibir, esté donde
esté, de la misma forma que recibe los mensajes de sus amigos, de su
gente.
Para vos Mariano:
Claroscuro
Una cuadernavía para su epitafio
De llantos y silencios, de sombras y vertientes,
y ríos que se acoplan creciendo en la corriente,
de nubes que no entienden de aguas ni creciente,
ni menos de recuerdos que duermen en mi mente.
Quizás alguna noche, quizás algún
verano,
del cielo me enamore y extienda a él mi mano,
tan tiesa y tan dormida, tan fría en su desgano,
quizás por la mañana, bien tarde o muy temprano.
Entonces sin más penas, ni gloria habré
partido,
sin música que endulce de vida a mis oídos,
pues ya no habrá mirada en mis ojos corroídos,
ni piel que ya acaricie mi cuerpo entumecido.
Tal vez cuando suceda el tiempo me sorprenda,
y busque sin apremios, a un viento que comprenda,
y a lo alto me remonte, queriendo que trascienda,
en donde yo más quiero, forjando una leyenda.
Y ahí estaré yo quieto, de polvo en la
montaña,
mirando hacia el Coloso, que vista tan extraña,
sumiéndome en el valle, palpando sus entrañas,
ungido de su aroma, que el viento desentraña.
De llantos y silencios, de espíritus que vuelan,
que emergen por los valles y ríos que tutelan,
por grietas y espolones, y el gesto que revelan,
sumirse a la montaña, es todo lo que anhelan.

