Cuando la tragedia se desata, el ansia informativa despierta. Y si aquella
aún no se desató, hacemos que lo haga, inmediatamente. Todo gira
en torno a lo que venden las tragedias. No es novedad. Venden, impactan, inclusive
despiertan en muchos una sed de morbo.
Cuando se desatan, el lector busca, se pone en guardia y necesita imperiosamente
consumir la tragedia, tomar conocimiento, leer, más y más, hasta
agotar todo. Y eso no está mal. Por distintas razones, nos compenetramos
con los personajes de la tragedia, en muchos casos por cercanía a ellos.
El problema está, como en este caso, cuando esa ansia informativa, traspasa
los niveles del sentido común. En ese caso, inexorablemente se va a perder
todo respeto hacia las personas involucradas en la tragedia en cuestión.
El domingo 25 de Junio, tomamos conocimiento de una posible situación
crítica que estaba aconteciendo con la expedición de Alberto Zerain
y Mariano Galván en la arista Mazeno del Nanga Parbat, de forma extraoficial.
Nos pusimos en conocimiento nosotros y seguramente varios medios de montaña.
A partir de allí, comenzamos a estar atentos a las noticias que podrían
llegar de ahí en más. Pero en silencio, porque nada estaba confirmado
ni consumado. Desde ese momento solo era un tema de incomunicación.
El problema informativo sobrevino un par de días después, el martes
27 de Junio, cuando el sitio que seguía las alternativas de la expedición
del alpinista español, 2x14x8000 informa textualmente:
"Gracias al servicio de geolocalización Racetracker, sabemos
que la madrugada del sábado 24, siguieron caminando durante unas 6 horas.
Concretamente, el 24 de junio a las 00:57h de la madrugada Alberto pone en marcha
el dispositivo cuando se encuentra a 5.800 metros. Asciende progresivamente
con una velocidad de 60 metros de desnivel/hora enviando una buena señal
cada 10 minutos más o menos.
A las 6:14 llega a 6.270 metros y la siguiente señal, una hora más
tarde (07:11h) se sitúa 150 metros de desnivel por debajo y a unos 180
metros de distancia, a 6.112 metros. Desde ese instante y hasta las 22:20h,
emite señal desde esa misma posición hasta que se apaga. Cabe
señalar que el dispositivo de Racetracker programado para desconectarse
al cabo de 24 horas."
Muy poco hizo este sitio por proteger a su montañista. Acto seguido,
el cóctel se complementa ese mismo día, con la difusión
de la noticia, con lujo de detalles, por una de las publicaciones de montaña
más importantes de España.
Desde ese momento, dicho cóctel, fue puesto en la mesa, para que casi
todo el conglomerado mundial de medios (en especial de España y Argentina)
diera cuenta de la situación, en la mayoría de los casos, con
un mínimo conocimiento acerca de lo que estaban exponiendo. Esto último
que digo, está respaldado por términos como "desaparecidos"
o "montaña asesina", que todos ustedes habrán
visto desplegarse..
Todo este tipo de manifestaciones, información, comunicados, llámese
como se les llame, deben estar fundamentados por certezas, jamás por
conjeturas. Es cierto, había una señal de alarma. Pero ésto
debe manejarse de manera confidencial, porque hay mucha gente involucrada en
derredor, que puede quedar afectada, llámese amigos, allegados y lo que
es peor familiares.
Siempre, en todos los casos, debe imperar el sentido común. Por más
que los libros digan otra cosa. El sentido común, va por sobre todos
los preceptos. En este caso, existieron tres factores que dictaban de antemano
que la situación de tragedia era solo una posibilidad.
Primero, el basarse en certezas. Eso para nada estaba garantizado. Segundo,
la familia, los amigos de los montañistas, uno de ellos en este caso,
Mariano Galván, el argentino. Conocemos a muchos de sus amigos y familiares,
y estábamos en contacto directo con su equipo que fue el que nos proporcionó
la información. No era prudente instalar inquietud basándonos
en conjeturas. Y tercero, la Arista Mazeno. Una de las posibilidades de antemano
era precisamente la posibilidad de perder contacto debido a lo complejo de la
vía, el tiempo sobre ella y la climatología, que podría
impedir la normal carga de los dispositivos de comunicación a través
del panel solar con que cuentan los escaladores.
El Racetracker marcaba si un descenso de algo más de cien metros por
debajo de la arista. Bien pudo haber sido una forma de resguardarse de los vientos
ante una tormenta, que por sobre la arista son sin lugar a dudas mucho más
difíciles de sobrellevar.
La condición de desaparecidos no estaba para nada instalada. Incomunicados,
diría yo. Recién se instaló tres días después,
cuando el helicóptero fue, vió y concluyó. Y si, el Nanga
Parbat lleva el apodo de "Montaña asesina" porque se llevó
a 38 montañistas después de ser conquistada por primera vez y
31 antes, de los cuales 16 fueron el mismo día, un 15 de junio de 1937.
Pero no era necesario exponerlo de la forma que lo hicieron instalando en la
gente la inquietud, la preocupación y desesperación en los más
cercanos.
Los grandes medios de Argentina y España se regocijaron con la noticia.
Clarín, TN, bajo los términos de "desparecido" y "montaña
asesina" despertaron el interés de lectores que ni siquiera sabían
quiénes eran Alberto Zerain y Mariano Galvan. Buen trabajo en ese sentido.
El punto máximo lo encontramos en MDZol de Mendoza que reprodujo
la nefasta frase de un conocido periodista español, creador del programa
"Al filo de lo imposible" que tuvo la mala idea de decir dos
días antes que volara el helicóptero:: "No creo que los
puedan encontrar con vida. La esperanza del todo no la perdemos, pero la situación
pinta mal del todo". Para él, un cero más grande que
una montaña en discreción. Las familias de los montañistas
estaban leyendo las noticias.
Y esto último es lo que debió imperar por sobre todo. Las familias
y amigos de ambos montañistas estaban "mirando" y "leyendo".
Entonces, es allí cuando debe activarse el "sentido común"
por sobre todas las cosas, y pensar que cuando la tragedia está en
puerta pero aún no se consumó, la potenciación de las audiencias
puede quedar para otro momento.
Para finalizar, una mención especial para Barrabés y Montagna.tv
dos de los principales medios mundiales, que sostuvieron la discreción
hasta que los acontecimientos finalmente pegaron un vuelco decisivo. Y aún
después de eso, mantuvieron siempre como primer precepto, el del sentido
común.
