Por Jorge Enrique Melgarejo
Oberá – Misiones – Argentina
Fotografías cortesía Jorge Enrique Melgarejo – Click en las
fotos para ampliar
Luego de un largo viaje de 27 hs y más de 17.000 km recorridos, que incluyeron
escalas en Sao Paulo y Doha (Qatar), arribamos a Katmandú el lunes 3 de
abril a las 11 de la mañana, había compartido el vuelo con los muchachos
del Club Andino Córdoba, a los cuales ya los conocía de haber compartido
un par de salidas a la montaña, en el aeropuerto nos esperaba el transfer
que nos llevaría al hotel situado en el populoso, ruidoso y polvoriento
barrio de Thamel, luego de realizar los trámites de rigor y de realizar
la visa de ingreso al país cuyo costo es de 40 dólares, nos dirigimos
a la salida del aeropuerto, un mundo de gente yendo y viniendo en un caos aparentemente
organizado nos recibía afuera del aeropuerto, una vez localizado el chofer
del vehículo que nos trasladaría y previa ceremonia que incluía
collares hechos de flores dándonos la bienvenida a Nepal, nos dirigimos
por las calles de Katmandú hacia el hotel, toda una experiencia, por estas
latitudes se conduce por la izquierda ya que los vehículos tienen el volante
a la derecha, y conducir es una manera de decir, las motos superan a los autos
en una proporción de 5 a 1 y las dirigen como si intentaran sin éxito
estrellarse contra algo o alguien.

Collar hecho de flores – ceremonia de bienvenida en el aeropuerto
Una vez arribados al hotel, nos recibieron con una palabra que la escucharíamos
bastante seguido de ahora en más, "Namasté", y la cual
a fuerza de costumbre la empezaríamos a usar, significa dependiendo de
la hora del día o de si llegas o te vas, buen día, buenas tardes,
buenas noches, hola o chau, como verán bastante genérica y práctica.
Luego de registrarnos salimos a caminar por Thamel, un distrito comercial muy
pintoresco en donde conviven Nepalíes, Tibetanos e Indúes en perfecta
armonía cada uno haciendo lo que sabe, ya sea vender pashminas, cashmere,
mantas de lana de yak, mandálas pintadas a mano, cuchillos gurkas o simplemente
artesanías como pulseras y collares, también hay muchos negocios
gastronómicos y casas de cambio porque en Nepal la única moneda
que se utiliza para cualquier transacción comercial es la rupia, no intenten
pagar con dólares o euros porque no se los van a aceptar.
La mañana del día siguiente la pasamos abocados a completar nuestro
equipo técnico de montaña, el cual necesitaríamos al momento
de subir el Island Peak 6.180 msnm ubicado en plena cordillera del Himalaya,
ya que algunos por conveniencia dejamos para comprar algunas cosas en Katmandú
puesto que acá se consigue más variedad y mejores precios, en
cuanto a la calidad, tenes que tener la habilidad de diferenciar entre una prenda
o calzado original o una "good copies" como te dicen a la hora de
venderte.
Un dato a tener en cuenta es que si realizas el esfuerzo de levantarte temprano
y sos el primer cliente o "first client" que ingresa a un negocio,
puedes exigir un descuento "discount", ya que según las costumbres
urbanas el primer cliente trae suerte!.
Por la tarde con el grupo casi conformado en su totalidad, solo faltaba arribar
a Katmandú Germán Braillard Poccard, que junto a Andrés
Pariz y Ricardo Birn, eran los tres Argentinos que ésta temporada ascenderían
el Everest, tuvimos una reunión informativa con el operador logístico
local que habíamos contratado, para ultimar los detalles de lo que se
vendría en los próximos días, y hacer las presentaciones
de los guías y sherpas de altura o sherpas climbers como se los llama
acá, a la cual se sumo además Mariano Galván quien nos
acompañaría durante todo el viaje.
Primer parada Lukla
El lunes 5 de abril por la mañana, ya con el grupo completo, volamos
en un avión bi motor con capacidad para 20 pasajeros, al poblado montañoso
de Lukla 2.843 msnm, cuyo aeropuerto figura en el top ten de los aeropuertos
más peligrosos del mundo, su pista mide solamente 450 metros, es el punto
de partida de quienes realizan el trekking al campo base del Everest.
El vuelo duró aproximadamente cuarenta minutos y tuvo momentos tensos
cuando atravesamos una zona con turbulencias, al punto que una de las chicas
del grupo tuvo una crisis de llanto.

Aeropuerto de Katmandú previo a salir a Lukla
Inicio del trekking
Una vez que aterrizamos en la pequeña pista y pasamos los controles casi
nulos del pequeño aeropuerto de montaña, comenzamos inmediatamente
nuestro periplo hacia el primer poblado de nuestro itinerario llamado Phakding,
ubicado a 2.610 msnm, el trayecto se realiza mayormente por senderos empedrados
y sinuosos, construidos de manera muy artesanal e irregular, por lo que al caminar
hay que prestar mucha atención de no tropezar con algún resalte
de piedra, lo que hace que alternemos la vista entre el paisaje y el piso. El
paisaje en este primer tramo tiene mucha vegetación, el clima es caluroso
y húmedo de día y fresco por las noches, el movimiento de gente
en el sendero es intenso, personas de las más diversas nacionalidades
caminan presurosas en ambos sentidos, como si la consigna fuese llegar al siguiente
pueblo lo más temprano posible para asegurarse un buen lugar donde pasar
la noche y una ducha caliente en alguno de los varios lodges existentes. Luego
de tres horas arribamos a Phakding, eran alrededor de las 15 hs. y nos recibieron
con té de diversos gustos, té negro, de limón y de gengibre,
para luego almorzar un plato típico llamado Dal Bhat que consiste en
arroz, vegetales salteados (brócoli, chaucha, zanahoria) acompañado
de un tazón o cazuela pequeña con una sopa de lentejas que se
utiliza para hidratar el arroz y cuyo sabor es un poco picante. A la noche nos
enteramos que por cuestiones climáticas (niebla) había cerrado
el pequeño aeropuerto de Lukla y nuestros petates que venían en
un avión después del nuestro, no arribarían hasta el día
siguiente, así las cosas, nos fuimos a dormir sin bañarnos y con
la ropa que habíamos usado todo el día.

Aeropuerto de Lukla cuya pista tiene 450 mts de largo
Llegada a Namche Bazaar
Por la mañana del segundo día del trekking y luego de desayunar
tostadas con huevo frito, mermeladas varias, cereal, té y leche de yak,
en una rutina que se repetiría de ahora en más durante todo el
recorrido, arrancamos alrededor de las 9 de la mañana con un clima primaveral
y un sol a pleno, al sendero de similares características que el día
anterior, habríamos de sumarle muchos pinos en las laderas de las montañas,
que por momentos resultaban un alivio cuando el sol apretaba, el recorrido de
la senda a veces bajaba hasta el río, protagonista absoluto del valle,
volviendo a subir como si se tratara de una prueba de resistencia física
a la que nos sometía en vista de lo que nos esperaba más adelante.
Otro detalle que me sorprendió, es el hecho de que a diferencia de la
capital Katmandú, que me pareció una ciudad sobrepoblada y sucia,
los poblados de montaña presentaban construcciones prolijamente realizadas
en piedra y madera o en chapa, que me hizo acordar mucho a Bariloche o S. M.
de los Andes, no observe basura tirada en los senderos ni en los patios de las
casas, también observe que la gente presenta una extraña obsesión
con la higiene bucal, así es que no resulta extraño ver a los
lugareños, cepillándose los dientes a toda hora, lo que yo asocio
más a una cuestión cultural que a una costumbre de prevención.
Así fuimos remontando el camino por las faldas del Thamserku, montaña
de 6.623 msnm que se levanta imponente frente a nuestros ojos, entre bosques
de enebro y pinos, quebradas y puentes colgantes que atraviesan el valle sorteando
distancias que a veces superan los cientos de metros, hasta llegar por la tarde
a Namche Bazaar, poblado que sería por los siguientes dos días
nuestro hogar de paso.

Puente colgante entre Phakding y Namche Bazaar
Las puertas de ingreso al Himalaya
Namche Bazaar, ciudad cosmopolita si las hay, considerada la puerta de entrada
a los Himalayas, es paso obligado para quienes se dirigen a alguna de las grandes
montañas del Valle del Khumbu, generalmente la gente se queda aquí
una o dos noches aclimatando, ya que se encuentra a una altura de 3.440 msnm,
en ella se pueden hallar desde casas de cambio, bares, comercios de venta de
ropa de montaña de las más afamadas marcas, una sucursal del Banco
de Nepal y una oficina de correos, cuenta ademas con colegios de enseñanza
primaria y bachilleratos, además de una diversidad cultural tal que podes
encontrar a gringos (Norteamericanos), Rusos, Franceses, Polacos, Italianos
o Argentinos, todos juntos en un mismo bar.
Los colosos del Himalaya
La mañana del cuarto día nos encontró con el ritual habitual,
desayuno abundante, mucho té de diversos gustos y salimos a recorrer
el pueblo, que al estar localizado sobre la ladera de una montaña a modo
de terrazas escalonadas, se asciende o desciende dependiendo de donde queramos
ir, el programa del día impuesto por nuestro guía era visitar
la escuela fundada por Sir Edmund Hillary, primer hombre en hollar la cumbre
del Mt. Everest, para lo cual debimos ascender 400 mts. por una senda que serpenteaba
por la falda de un cerro, en éste punto se empieza a sentir los efectos
de la altura, por lo que el "paseo" resultaba extenuante, pero la
vista de Namche Bazaar desde lo alto era fascinante. Al cabo de una hora llegamos
arriba donde tuvimos el primer contacto con los colosos del Himalaya, los que
hasta ahora sólo había leído en libros o visto en fotos,
ahí estaban dominando el paisaje con soberbia, el Ama Dablam, más
al fondo el Nuptse y finalmente a lo lejos y por sobre un cordón montañoso
la cumbre del Mt. Everest, una mezcla de emociones me embargaba ya que había
leído tantas historias sobre estos monstruos, alimentadas por libros
de George Mallory, Edmund Hillary y Reinhold Messner, pioneros y gurúes
del Himalayismo. Luego de la clásica sesión de fotos, seguimos
hacia un pequeño poblado llamado Khumjung a 3.780 msnm y en cuya plaza
resalta el busto del neozelandés que conquistó el techo del mundo,
allí se encuentra la Escuela Hillary, que ofrece educación primaria
y bachillerato a 300 niños. Luego de almorzar en ese poblado bajamos
a Namche alrededor de las 16 Hs. cansados pero felices por lo vivido ese día.

Everest (izq.), Nuptse (centro), Ama Dablam (derecha) – Vista desde Namche
Bazaar
Rumbo al Monasterio
El quinto día salimos de Namche Bazaar a paso lento, ya se notaba el
esfuerzo realizado los días anteriores, sumado a la altura en la que
nos encontrábamos, el clima se mantenía soleado y primaveral,
pasamos de un paisaje selvático, húmedo y caluroso, a un ambiente
más fresco y seco, la vegetación si bien era abundante se reducía
a árboles de unos pocos metros de altura, la línea de los 4000
metros era evidente en los cerros del frente del valle, se veía claramente
hasta dónde llegaban los árboles más altos y donde continuaban
los arbustos, el sendero en un primer momento bordeaba la ladera de la montaña
como colgado de ésta, para luego descender hasta el fondo del valle y
seguir río arriba un par de kilómetros, en cuyo recorrido atravesamos
más puentes colgantes, uno de ellos hasta de dos pisos, para después
comenzar un lento y penoso ascenso con el Ama Dablam como testigo principal,
hasta llegar alrededor de las 15 hs al monasterio budista de Tengboche 3.860
msnm, donde pudimos presenciar una sesión de oración de los monjes
budistas dentro del templo principal, algo aburrida para mi gusto, ya que repetían
una y otra vez los mismos mantras con un tono monótono sólo interrumpido
por breves cortes en los que bebían té para luego retomar de manera
sincronizada las oraciones.

Entrada al Monasterio de Tengboche
Fútbol "sagrado"
Luego de pasar la tarde recorriendo el pequeño poblado ubicado en lo
alto de una montaña, vemos que un monje sale del monasterio con una pelota
de fútbol bajo el brazo y se dirige a un claro ubicado a unos 100 metros
del lugar, obviamente con Diego Heinz y Jorge "Gorgojo" Otamendi,
lo seguimos con curiosidad y vemos que se dirige a una canchita de fútbol,
en la cual había unos jóvenes lugareños que estaban repartiendo
los jugadores para formar los equipos, sin perder tiempo y mediante señas
les hicimos entender que queríamos jugar, así es que nos repartimos
e intentamos dejar el honor de un pueblo futbolero como el nuestro en lo más
alto, sin éxito obvio, ya que es muy difícil correr a esa altura
sin sentir que el pecho te está por explotar. Luego del papelón
deportivo merendamos en una "Bakery" o panadería en criollo,
una chocolatada caliente con una porción de tarta de manzana que nada
tiene que envidiarle a alguna de esas cadenas yankis tipo Starbucks. Esa noche
pernoctamos allí y fue la primera vez que tuve que usar la bolsa de dormir
de pluma.

Crédito foto: Jorge "Gorgojo" Otamendi
De Tengboche a Lobuche
El sexto día salimos de Tengboche con un día despejado pero frío,
en el primer tramo el camino se hace cuesta abajo entre altos y aromáticos
árboles, lo que resulta un alivio ya que el día anterior habíamos
ascendido bastante y el esfuerzo se empezaba a sentir, a poco de comenzar la
marcha nos cruzamos con una caravana de yaks que a estas alturas tienen un pelaje
bastante más largo que los que habíamos visto en los primeros
tramos del viaje, su contextura es robusta y sus movimientos son lentos, se
los utiliza para cargar grandes y pesados bultos entre poblados o al campo base
del Everest, se los escucha venir a lo lejos porque llevan una campanita colgada
del cuello que van haciendo sonar con cada paso, de a poco el paisaje se torna
típico de montaña, con el Ama Dablam dominando el paisaje avanzamos
por el valle ganando altura nuevamente, al cabo de unas cuantas horas estábamos
en Dingboche 4.410 msnm donde luego de acomodarnos en el lodge, cenamos temprano
y nos fuimos a descansar. Al día siguiente partimos hacia Lobuche 4.910
msnm, el recorrido fue de sólo unas pocas horas, suficiente para ascender
los casi 500 mts de desnivel que hay entre los dos poblados, lo que nos permitió
descansar un poco ya que al día siguiente ascenderíamos el Kala
Patthar por la mañana.

Poblado de Lobuche, al fondo el Nuptse y el Everest a la derecha
El mirador del Everest
El séptimo día del trekking comenzó muy temprano, a las
5:30 am ya habíamos desayunado y nos preparábamos a partir hacia
el Khalapattar 5.650 msnm, si bien comenzaba a clarear en el horizonte, salimos
con las linternas frontales encendidas dado lo irregular del terreno, una vez
que dejamos el poblado, la senda bien delimitada que días antes nos servía
de camino, se transformaba en apenas una huella, el cielo estaba estrellado
y pintaba ser un excelente día de sol, el frío era soportable,
comenzamos la marcha de manera lenta pero sostenida como presagio de una jornada
que prometía ser agotadora. Al cabo de unas horas llegamos a la base
del Khalapattar, considerado una cima marginal u hombro del Pumori 7.161 msnm,
algunos no lo consideran una cima en sí, sin embargo yo lo voy a incluir
en mi curriculum de montaña, ya que bien me costó el esfuerzo
subirlo, es considerado también "El mirador del Everest" porque
desde su cumbre se lo puede observar en todo su esplendor, al igual que al Nuptse
y la cascada de hielo del glaciar Khumbu. Para las 11 de la mañana y
luego de sortear los casi 800 mts de desnivel que hay desde Lobuche, fuimos
llegando de a grupos a su cumbre, unas pircas piramidales a modo de apacheta
como se las conoce en el norte de nuestro país, y unas antenas de comunicación
demarcan el punto más alto de la montaña, la vista sin dudas vale
el esfuerzo.

Vista del Everest (izq. arriba) desde la cumbre del Khalapattar
Después de contemplar por unos minutos la majestuosidad del entorno
emprendimos la bajada hasta Gorakshep que es un área con un lago congelado
cubierto de arena, y también el nombre del pequeño pueblo que
se encuentra en su borde a 5.164 msnm, almorzamos en uno de los lodges que hay
en el pueblo para luego dirijirnos por la tarde hasta el C.B. del Everest.
Llegada a la Meca
Luego de almorzar en Gorakshep, alrededor de las 14 Hs. iniciamos el último
tramo del trekking hacia el Campo Base del Everest 5.300 msnm, en lo que creía
sería un trámite sencillo, resultó ser casi tan exigente
como lo hecho por la mañana, mientras avanzábamos el movimiento
de gente en el sendero se fue incrementando, la vista en todo momento es majestuosa,
con el Pumori a nuestra izquierda y a la derecha la herradura que conforman
el Everest, Lhotse y Nuptse, y más abajo la Cascada de Hielo, conforme
nos aproximábamos al C.B. comenzamos a escuchar un sonido cada vez más
fuerte, en un primer momento pensé que se trataba de norteamericanos
haciendo de las suyas, pero al llegar al borde del barranco forjado por el glaciar
del Khumbu, y ya con el campo base a la vista, pude divisar un centenar de carpas
de distintos colores, dispuestas a lo largo de unos 500 metros, y a un grupo
de personas que agolpadas alrededor de un escenario improvisado, se movían
al ritmo de la música electrónica, generada por el mismísimo
DJ Holandés Paul Oakenfold, que luego nos enteramos que estaba allí
realizando un homenaje a las víctimas del terremoto del 2015, tornando
la situación un tanto bizarra.
Atravesamos el campo base, el cual está emplazado íntegramente
sobre el glaciar del Khumbu, pasando por entre decenas de carpas y domos de
otras expediciones, en busca de nuestro campamento en donde pasaríamos
la noche, hasta que al cabo de unos minutos dimos con él, que consistía
en una carpa comedor grande y unas 12 carpas más pequeñas, dispuestas
en filas de seis a ambos lados del domo principal. A poco de llegar empezó
a anochecer, alrededor de las 19 hs cenamos y luego pudimos contemplar un espectáculo
sin igual, la luna llena saliendo entre el Everest y el Nuptse, justo frente
a nuestro campamento, un recuerdo que quedará guardado en mi retina por
mucho tiempo.

Campamento Argentino en el C.B. del Everest
Amanecer en el Campo Base
El día en el C.B. comienza con el sonido de los helicópteros llevando
y trayendo gente y suministros incesantemente, es muy frecuente ver cómo
la gente es evacuada debido a problemas relacionados con la altura. La mañana
se presenta soleada y muy fría, dentro de la carpa todo estaba escarchado,
señal de que la temperatura por la noche estuvo varios grados por debajo
de cero, nos apresuramos a sacar nuestros petates antes de que los primeros
rayos del sol empiecen a derretir la escarcha acumulada en el interior de la
carpa y las gotas empapen todo lo que hay dentro. En la carpa comedor y como
de costumbre nos esperaba un buen desayuno, luego aprovechamos la iluminación
que nos da la mañana para hacer unas fotos más del Campo Base
antes de partir hacia Dingboche, en nuestra aproximación al Island Peak.
Salimos en caravana desandando el camino con mucho cuidado dado lo resbaloso
que a esa hora se presentaba todo, subimos la ladera del glaciar hasta alcanzar
el sendero por el que habíamos venido el día anterior, y nos fuimos
alejando lentamente del lugar.

Helicópteros en el Campo Base del Everest
Mi encuentro con Ueli Steck
Luego de dos horas arribamos nuevamente a Gorakshep donde hicimos un breve descanso
y continuamos la marcha, en un momento dado ni bien salimos del pueblo, nos
cruzamos con un personaje que a simple vista pasaba desapercibido a no ser por
las múltiples publicidades que llevaba en su ropa, resultando ser ni
más ni menos que Ueli Steck, que venía casi al trote en sentido
al C.B. del Everest junto con dos sherpas, si bien sabía por haber leído
en las redes sociales y algún que otro artículo de Internet, que
Ueli andaría por la zona en la misma época que nosotros para realizar
la tan promocionada travesía Everest-Lhotse, uno nunca piensa que puede
llegar a cruzarse con estos grosos de la montaña, y menos tan sorpresivamente
en un lugar cualquiera del camino. Ni bien pasa al lado mío, atino a
llamarlo por su nombre e inmediatamente le pido en un inglés un poco
básico, si podía sacarme una foto con él, cuando se da
vuelta y vuelve unos pasos hacia mí con una sonrisa en el rostro, como
pensando que lo había descubierto, yo me presento diciéndole que
soy de Argentina a lo que él responde "Patagonia", lo saludo
con un apretón de manos, momento que es aprovechado por Marcelo Badra,
Diego Heinz y Pablo Caballero, integrantes del Club Andino Córdoba, para
sumarse a lo que terminó siendo una selfie grupal con "La Máquina
Suiza", hermosa anécdota y triste a la vez porque una semana después
de ese encuentro y ya en la Argentina, me entero por las redes sociales del
fatal accidente que le costó la vida bajando del Nuptse, una gran pérdida
para el montañismo.
Luego del encuentro con Ueli continuamos hasta Dingboche donde pasamos la noche.
Parte del grupo había cumplido el objetivo principal que era llegar al
C.B. del Everest, por lo que al día siguiente retornaron primero a Lukla
y luego a Katmandu, el resto de nosotros nos dirigimos a un pueblo llamado Chukung
4.700 msnm, donde pasamos la noche en un Lodge muy confortable y en el cual
se percibía un ambiente de alta montaña propiamente dicho, ya
que a diferencia de la gente que veíamos en los lodges desde que comenzamos
el viaje, donde había muchos trekkineros de diversas edades y en algunos
casos con un estado físico que dejaba mucho que desear, en Chukung llegaba
gente que venía a subir el Island Peak, que si bien es considerado un
6000 relativamente "facil", la gente que lo intenta viene preparada
y eso se notaba a simple vista.

Selfie con Ueli Steck saliendo de Gorakshep
El desafio final
El Island Peak se encuentra en el parque Nacional de Sagarmatha, en la región
del Khumbu del Himalaya Nepalí. Es una montaña que se levanta
aislada, rodeada por los glaciares del Lhotse y el Lothse Shar, y su visión
desde Chukung es precisamente el de una isla que se eleva sobre un mar de hielo.
Salimos del lodge a media mañana, el cielo estaba un poco nublado y hacía
frío, pero a poco de empezar a caminar fuimos entrando en calor, conforme
nos alejábamos del pequeño poblado de Chukung, con sus casas construidas
en piedra, nos fuimos adentrando en un valle que nos depositaría a los
pies de la mismísima cara sur del Lhotse, una pared de piedra y hielo
de 3500 metros de vertical, considerado el último gran reto de los Himalayas,
en ese punto el sendero da un giro a la derecha y continuamos un par de kilómetros,
hasta que divisamos a lo lejos, una decena de carpas de color amarillo, al fin
cerca de las 14 horas llegamos al C.B. del Island Peak, nuestro campamento ya
estaba montado por la empresa que habíamos contratado para la logística,
después de almorzar tuvimos una charla técnica con Mariano Galván,
quien nos acompañó desde que iniciamos el viaje, algo que nos
daba mucha confianza y seguridad dada su experiencia, luego de evacuadas todas
las dudas sobre lo que sería el día de cumbre, Mariano junto con
los Sherpas Climbers nos hicieron practicar las maniobras técnicas que
utilizaríamos una vez en el glaciar, así es que al cabo de una
hora de subir y bajar la ladera de un cerro cercano a nuestro campamento, nos
metimos a la carpa comedor ya que el clima empezó a cambiar y pronto
comenzó a nevar, esa noche cenamos temprano, ya que habíamos acordado
levantarnos a la 1 am para comenzar con los preparativos y a más tardar
a las 2 am salir hacia arriba. Mientras trataba de conciliar el sueño,
se escuchaban los truenos, el viento y el sonido de la nieve golpeando nuestra
carpa, como sucedió durante todo el viaje me tocó dormir con José
Aiasa, y debo confesar que sentía envidia al escucharlo roncar, señal
que estaba profundamente dormido.

Pared sur del Lhotse 3500 mts. de vertical, camino al Campo Base del Island
Peak
La hora de la verdad
Se ve que en algún momento yo también me dormí, porque
me despierto con los gritos de Mariano Galván agitando para que comencemos
a prepararnos, el viento había parado pero seguía nevando. Según
nuestro guía Panzan Sherpa, el cielo se iba a despejar y tendríamos
una ventana para intentar subir, estábamos en abril y normalmente en
ésta época del año en la zona del Island Peak el cielo
amanece despejado y cerca del mediodía o las primeras horas de la tarde
comienza a cerrarse con la consecuente posibilidad de nevadas que dificultan
cualquier actividad en la montaña, así es que a las 2:30 am del
sábado 15 de abril, salimos con la esperanza de que se cumplan las previsiones
de nuestro guía, cosa que finalmente nunca sucedió, el hecho es
que ascendimos toda la madrugada con nevisca pero sin viento, lo que no era
poco ya que bajaría la sensación térmica unos cuantos grados,
el primer tramo es llano ya que bordeamos la montaña buscando el sendero
que conduce al C.B. avanzado, luego empieza a zigzaguear hacia arriba con una
pendiente moderada, cerca de las 7 de la mañana comenzaba a aclarar dejando
ver un cielo totalmente cerrado, así transcurrimos las siguientes dos
horas en las que la nevisca no daba tregua, tornando las condiciones de la montaña
muy riesgosas, ya que por el lugar donde transitábamos aún no
había hielo cómo para usar crampones, y la nieve que había
caído hasta el momento apenas cubría las piedras, la pendiente
se acentuaba y se volvía cada vez más resbaladiza, por lo que
se decidió dar por concluida nuestra aventura a los 5.823 msnm, quedando
el Island Peak en el listado de pendientes.

Island Peak (al centro) visto desde Chukung

Expedición Argentina 2017 al C.B. del Everest e Island Peak



