La andinista rionegrina Alejandra Ulehla,
natural de General Roca, se convirtió en la primera mujer argentina
en alcanzar el Macizo Vinson, la montaña más alta de la Antártida,
de 4.892 metros de altitud y considerada de más difícil acceso
que el Monte Everest en Asia.
Realizó la travesía acompañada
por el guía Ulises Corvalán, de Mendoza, Tomás Ceppi,
exalumno de Corvalán, que trabajó como guía para
Silvia Lavado, de Perú.
El ascenso se produjo el 30 de diciembre
pasado, tras doce días de viaje y sorteando un camino que proponía
muchas posibilidades de ser arrastrados por grietas del terreno.
Según relató el diario "Uno",
de la provincia cuyana, la arriesgada aventura comenzó el 19 de
diciembre pasado, partiendo desde Punta Arenas, Chile. Desde allí
a la Antártida, hasta una base a 19 kilómetros del Vinson.
Y desde esa posición volaron a una segunda base aún más
alejada.
La soledad y el intenso frío condicionaron
la espera en la base, hasta que se diera el tiempo apropiado para avanzar
a la cima "sin morir congelados", graficó Corvalán
al diario. En la Antártida durante diciembre y enero la temperatura
puede llegar a los 40 grados bajo cero.
Cada uno cargaba, además, provisiones
por un peso de 40 kilos por persona, con los que tuvieron que escalar
a través de nieve, hielo y ráfagas de viento helado.
"En el camino se cruzaron con 19 soldados
del Ejército Argentino que llegaban desde distintos puntos del
país para reemplazar a sus compañeros de la Base Belgrano",
cuentan, "de quienes recibieron una bandera argentina con el dibujo
de las Islas Malvinas para que se tomaran una foto desde la cumbre".
"Cuando los soldados y tenientes nos
vieron se emocionaron ya que no están acostumbrados a recibir visitas.
Nos dieron las banderas porque ellos nunca han llegado hasta la cima y
lamentan que no haya presupuesto para poder hacer esa exploración",
describió Corvalán.
En mayo de 2015, Ulehla quedó varada
en un campamento en la cara norte del Everest, a 5.400 metros sobre el
nivel del mar, a raíz de que el terremoto que devastó Nepal
abrió grandes grietas en los senderos utilizados para descender.
