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Por
Carlos Eduardo González (Redacción de Alpinismonline
y la colaboración de Elena Silvestrini)
El viento se clava, como cientos de
miles de astillas en la desolada piel de un rostro que alberga una
mirada de deseo inmensurable, un deseo que no puede medirse, que
no puede ni siquiera imaginar alguien que no haya estado en esas
circunstancias.
Es un deseo impulsado por aquél
espíritu de montaña, que solo algunos pocos pueden
disfrutar, bajo el conjuro inevitable que emerge casi constante
desde la arista somital.
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La montaña tiene sus prejuicios. Sabe
que hay alguien que desea fervientemente conquistarla y por ende, nunca
deja de estudiarlo, de medirlo. Lo abraza, en todo momento, lo proteje,
lo acaricia; lo castiga y pone a prueba.
Y con un ardid, engañando al propio
viento que le sirve de instrumento, en determinado momento, nos pese o
no nos pese, tomará su decisión.
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"…
Para mi esta vida también es para aprender algo más
que todo eso, algo que solo descubrimos siguiendo a nuestro corazón
y jugándonos todas las fichas por ese camino que sentimos desde
adentro y nos marca lo que realmente somos aunque no sea lo común,
lo que está escrito en las reglas sociales…" |
Claro, algo de eso que dice Nancy, es lo que yo traté de explicar
en los primeros párrafos, pero visto desde la óptica de
la montaña, aquella que Nancy vivió y aprendió a
amar, tanto como para pasar a ser parte de ella.
"Han pasado 10 años y apenas lo puedo creer
-dice Elena, su hermana. Ella sigue
tan presente para nosotros que todavía no entiendo que ya pasaran
10 años desde que no la tenemos."
Lógicamente, algunos de ustedes, los que no conocieron acerca de
su gran logro, querrán saber algo más de ella, en especial,
cuál fue aquel gran logro. En tal sentido, hace algunos años,
publicamos un artículo sobre Nancy -cuyo enlace les dejamos al
pie. Allí explicábamos su logro de otra forma, y la recordábamos.
Hoy el sentido creo que es otro. Cuando ya
han transcurrido diez años, ese logro y el espíritu que
él mismo encierra, continúan en plena vigencia, no por el
hecho en sí, sino por ese mismo espíritu del que tanto hablamos
siempre y que año tras años pareciera ir perdiéndose
si nos limitamos a las noticias que llegan de distintos lugares. Claro,
aunque parece cercano el tiempo, en realidad es muy distante.
Y para conmemorar aquella fecha, Elena continúa diciéndonos:
"El viernes 5 de Julio, plantaremos un árbol
en el Parque San Martin, en la Ciudad de Mendoza. ¿Por qué
un árbol? Quizás porque lo vimos como algo que homenajeara
su vida, como un símbolo de vida por excelencia, y que se mantiene
siempre fuerte, siempre erguido y siempre apuntando para arriba, subiendo.
Si hay un recuerdo
de mi hermana es el de mujer valiente, apasionada y alegre de alma. Y
quizás con este símbolo representemos a otras mujeres fuertes
que se enfrentaron a muchas cosas, y siguieron dando luchas hasta el fin
de sus días."
Bueno, que mejor homenaje que personificar el espíritu de Nancy
en un árbol, con todo el significado que Elena nos ha explicado.
Creo que no sería posible encontrar una mejor manera de hacerlo.

Julio de 2003
El Gasherbrum, un macizo ubicado al noroeste
del Glaciar Baltoro, en la cordillera del Karakoram, Pakistan, guarda
tres de las catorce montañas que superan los ochomil metros. El
Gasherbrum I de 8068 metros, el Broad Peak de 8047 y el Gasherbrum II
de 8035. Hacia el primero de ellos fue Nancy, llevando consigo aquél
espíritu del que tanto venimos hablando.
Y bueno, como dijimos alguna vez, existió
aquél 5 de Julio de 2003, un día de sensaciones contrapuestas
en la vida de Nancy Silvestrini. Primero un logro: el haberse convertido
en la primera argentina en conquistar un ochomil. Y luego una entrega:
su espíritu, a la montaña, que de inmediato lo reclamó.
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"Mientras
vos ves locuras y riesgos yo siento que la vida no tiene sentido si
no podemos hacer lo que sentimos, lo que queremos, de esta manera
y únicamente de esta manera creo que vale la pena vivir, fiel
al camino del corazón aunque no sea común y corriente,
aunque tenga espinas, si está marcado y nos hace felices, es
correcto…" |
¡Por supuesto Nancy! … y se aplica a todos los niveles de la
vida. A ti te tocó en la montaña, como a "tantos otros";
y a "otros tantos" en distintos órdenes, pero lo importante
es eso, ¡hacerlo!
Elena nos deja una última reflexión acerca de Nancy:
"¿Que más puedo decir de Nancy para aquellos que
no la conocieron? Ella era una mujer independiente, alegre y muy simpática,
capaz de entablar relación con cualquier persona. Las cosas que
vivió la convirtieron en una persona profunda, que encontraba su
paz en la cima de las montañas, más cerca del cielo.
Tuvo que escalar
muchos muros que se construyeron en su camino, pero con espíritu
luchador siempre salió adelante. Es por eso que muchos de nosotros
no podemos evitar verla como un ejemplo de vida, que nos enseñó
a perseguir nuestros sueños, a atravesar barreras, a nunca estancarnos
y porque no, simplemente a vivir."
Hace algunos años, se colocó una placa en el cementerio
de andinistas de Puente del Inca, allí, al pie del Aconcagua, el
coloso que ella tanto conocía. Esa placa la recuerda de esta manera:
"Su espiritu nos sigue inspirando y su sonrisa continua iluminando
nuestros corazones." Culminando con una frase de la propia Nancy:
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"Como si no fuera algo natural de la
vida el hacer lo que uno siente desde el corazón"
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Y si Nancy, así es, debería ser algo natural el poder hacer
lo que uno siente desde el corazón. Tu espíritu al menos
lo ha logrado, alegrando día a día los oídos del
Gasher, con una melodía que solo puede escucharse por arriba de
los ocho mil.
NUESTRO AGRADECIMIENTO A ELENA SILVESTRINI
POR EL GRAN APORTE REALIZADO PARA EL DESARROLLO DE ESTA NOTA.
Nota relacionada:
El recuerdo de Nancy Silvestrini (Noviembre 2009)

"LA
MONTAÑA VIVA" | UNA IMAGEN MUY ESPECIAL
PARA UNA NOTA MUY ESPECIAL – Esta
es la aún nunca conquistada cara noreste del Gasherbrum I de
8068m, captada en el mismo momento en que se desarrolla una enorme
avalancha sobre el flanco derecho de la imagen, mostrándonos el
movimiento constante de la montaña. Nancy accedió a la cumbre
de este ochomil el 5 de Julio de 2003, desde la ruta opuesta.
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