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Por Iker Pou

Los hermanos Iker
y Eneko Pou en la cumbre del Torre por la via Ferrari
Quien nos iba a decir
que subiríamos a las dos principales montañas de la Patagonia-
Fitz Roy y Cerro Torre- por dos vías de hielo…Pero así
ha sido: “Supercanaleta” al Fitz en el 2007 y “Ferrari”
al Torre en el 2013.
Creo que es indescriptible la ilusión que se siente en la cima
del Torre. Puede que esta montaña, sin ánimo de exagerar,
sea la más bonita del mundo. Para cualquier escalador es un sueño,
para nosotros también, y además desde que éramos
pequeños. Tiene tanta historia, tanta leyenda y tanta controversia,
que no es difícil sentirse sobrecogido escalando cada uno de sus
largos.
La vía conocida
como Ferrari, abierta en 1.974 (El año en que nació Eneko),
por las “arañas de Lecco”, esta considerada una de las
mejores vías glaciares del mundo. Nosotros queríamos escalarla,
pero no era nuestro plan in inicial acabar aquí, ya que es una
de las vías más físicas que se puedan escalar en
la Patagonia, y nosotros llegábamos a esta parte del mundo con
cero de físico. Diversas lesiones en las piernas y sendos proyectos
de escalada deportiva nos habían llevado a no entrenar prácticamente
nada de aeróbico. Pero una fuerte nevada los días anteriores
dejo sin apenas posibilidades a la idea inicial de escalar en roca, con
lo cual la “Ragni di Leco” al Torre era la mejor de las opciones.
Un sábado 16
por la mañana y con una meteo incierta partimos en compañía
de nuestros amigos Juan Vallejo y Juan Mari Iraola camino del Hielo Patagónico
Sur. Para ellos era el tercer intento de la temporada al Torre y en todos
los anteriores habían tenido muy mala suerte. A pesar de que aligeramos
todo lo que pudimos no pudimos bajar de los 21 Kg. por persona. 8 h 30’
nos costo llegar a el paso Marconi con tiempo muy inestable.
Allí dormimos con los Juanes; Falcone, Mauro y la hija del primero;
y; Max Odell y Gilberto Gil. Max-uno de los guías más prestigiosos
de la Patagonia-, ya sumaba cuatro ascensiones al Torre, e iba a por la
quinta.

El domingo 17 amanecimos
con un tiempo típicamente Patagónico: Frió, viento
y visibilidad muy baja para entrar al hielo. Hay que ir abriendo huella
todo el camino. Vallejo e Iraola, que están muy fuertes, se adelantan
en esta tarea, mientras nosotros y la cordada Odell-Gil vamos por detrás,
aunque de poco nos sirve su trabajo, ya que en apenas minutos el viento
lo borra todo. Tenemos suficiente visibilidad como para completar el camino
hasta el circo de los Altares sin perdernos. Una hora mas- ya son casi
7 desde que dejamos Marconi- llegamos al Filo Rosso, donde instalaremos
nuestro próximo campo.
Hemos completado 40 Km. cuando llegamos a este lugar en la misma base
del Torre.
El tiempo es feo y los Pou y los Odell-Gil decidimos no continuar para
arriba. Si lo harán, Vallejo-Iraola y la cordada formada por el
Riojano Ino y el Catalán Silvestre Barrientos. Estos últimos
habían salido un día antes de El Chalten.
El lunes 18 mientras
nosotros descansamos en la base del Filo Rosso la cordada vasca y la riojana-catalana
intentaba en mitad de la tormenta ascender hasta el collado de la Esperanza.
No tuvieron ninguna oportunidad, y primero los vascos y después
los riojano-catalanes descendieron hasta nuestro campamento.
Viendo que la ventana no era buena, y que el miércoles tenían
el vuelo de vuelta a casa, Iraola y Vallejo deciden iniciar la vuelta
esa misma mañana.
Silver e Ino bajan por la tarde, el tiempo sigue muy malo.
Esa misma tarde llegan dos jovencísimas cordadas al Filo Rosso:
La alemana Carolina North con la francesa Laure Batoz, y los chilenos
Esteban y Cristóbal Señoret.

El martes 19 por la
mañana el cielo sigue muy feo y el viento no ha parado en toda
la noche. De todas formas nos vamos para arriba los Pou y la cordada Odell-Gil,
según la predicción que manejamos todos, el miércoles
podría aguantar todo el día, aunque ahora mismo nadie lo
juraría.
Ino y Silver deciden marcharse.
Cinco horas, 1.000
m de desnivel, y algunos largos de escalada nos cuesta llegar a la base
de la vía Ferrari, donde montaremos el ultimo campamento. Al poco
de llegar nuestras dos cordadas, también lo harán las chicas
y los chilenos.
Unas horas después aparecen tres americanos que confirman una ventana
de buen tiempo para al menos el miércoles y el jueves: ¡Bingo,
estamos en el sitio y en el momento adecuado!
Poco después llegan Ino y Silver, ¡Se han dado la vuelta
en el hielo al escuchar el parte de boca de los americanos!
Y al rato tres chicos argentinos. Ya estamos todos, mañana saldremos
para arriba de una manera escalonada.
El miércoles
20 inician la escalada hacia las 4:15 de la mañana Odell y Gil.
Nosotros lo haremos detrás de ellos a las 4:30. La noche es fría
pero el cielo esta despejado.
Ascendemos muy rápido hasta el Casco. Vamos escalando las dos cordadas
en simultáneo y vamos entretenidos hablando. Max nos va marcando
el camino hasta los mixtos. A partir del segundo largo de mixto pasamos
nosotros. El Hedwall resulta increíble: ¡Dos largos repartidos
en 100 metros de escalada de los cuales una buena parte son verticales!
En el Hedwall se forma un pequeño tapón y a Silvestre le
cae un trozo de hielo en la cabeza que lo deja KO por unos segundos.
Superado el hedwall nos plantamos ya muy cansados debajo del hongo. Nos
deprimimos nada mas verlo: Extraplomado sobre nieve…
•Creo que aquí nos hemos quedado- le digo a mi hermano pesaroso.
Después de un rato descansando y estudiando las diferentes posibilidades,
y viendo que ninguno de los compañeros que esta en ese momento
en el collado se encuentra mucho mejor que nosotros- exceptuando Max que
todavía no ha aparecido- decido intentarlo.

Tras limpiar todo la zona inconsistente, 50 cm. después de la nieve,
voy encontrando hielo y aunque a punto estoy de caer en varias ocasiones,
peleo con “uñas y dientes” para salir airoso de uno de
los mejores largos de mi vida.
La vía entera
ha salido en libre y muy contento aseguro a Iker, mientras uno tras otro
van subiendo a cumbre todos nuestros compañeros: Silver, Ino, Max
y Gilberto.
Seremos seis los que disfrutaremos de la cumbre ese día. Desgraciadamente
la cordada americana, las chicas y los chilenos se quedaran a dos largos
de la cumbre (La cordada argentina se había retirado con anterioridad).
Nos da pena por ellos, pero nos sorprende la fortaleza de las dos cordadas
jóvenes, especialmente las chicas que con 21 y 26 años han
estado a punto de hacer historia en el Torre.
El 21 jueves nos levantamos
muy cansados. Hemos estado rapelando hasta las dos de la madrugada. A
pesar de todo deshacemos camino hasta Marconi.
El viernes 22 por
la tarde llegamos a Puente Eléctrico donde una furgoneta nos llevara
hasta El Chalten. En Piedra del Fraile nos hemos encontrado con los amigos
Catalanes: Dani, Pol y Toti han conseguido escalar el Espolón Casarotto
hasta la cumbre. ¡Vaya temporada llevan en la Patagonia!
En Puente Eléctrico
estamos casi todos los grupos que intentamos el Torre. Se echa de menos
a Vallejo e Iraola, se habían merecido la cumbre como los que más.
Salimos prácticamente juntos, escalamos juntos y volvimos juntos.
Hemos hecho cumbre en una de las montañas más bonitas del
mundo y además muchos amigos. El compañerismo demostrado
por todos los equipos en esta montaña ha sido ejemplar: Nos hemos
ayudado durante el ascenso, el descenso, hemos compartido información,
comida…
Una vez mas la Patagonia ha sido un ejemplo de lo que tiene que ser la
montaña.
Sirva de ejemplo que mientras nosotros descendíamos del Torre,
50 personas trabajaban de manera voluntaria para rescatar a un accidentado
de la Maestri durante toda la noche del 22 al 23.
El Chalten sigue siendo lo que era la última vez que lo dejamos
en el 2007: PURA VIDA.
Fuente: Blog
de Iler y Eneko Pou
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