Todas las fotografías cortesía de Marcin Tomaszewsky
Marcin Tomaszewski, como suele suceder en muchos casos, no nació junto a las montañas, pero desde muy temprana edad sintió una gran atracción hacia ellas. Nació el 17 de Octubre de 1975 y ya desde muy joven comenzó su actividad en los Tatras, las montañas polacas localizadas al sur del país y que forman parte de los Cárpatos. Esta fue su cuna alpinística, donde recibió una educación de excelencia para el arte de la montaña.
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Una educación que lo mantuvo ocupado escalando entre 1992 y 2003 prácticamente todas las líneas más interesantes de esas montañas, permitiéndole convertirse en un maestro no solo de la escalada sino también de la escalada en hielo.
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Como la mayoría de sus compatriotas, luego fue emigrando hacia lo mas cercano y atractivo: Los Alpes. Su amor por el conocimiento y el impulso hacia la investigación lo lleva a descubrir nuevas rutas en las paredes más difíciles en Europa en un principio y fuera de ella posteriormente, hasta convertirse en uno de los principales defensores de la escalada deportiva de Polonia.
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Instructor de esa disciplina desde 2005, Marcin constituyó una pieza fundamental apoyando el surgimiento de escuelas y clubes dedicados a la escalada.
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Sin embargo, escalar tal vez no sea suficiente para un hombre de su estilo, y a partir de 2001 sus viajes comienzan a buscar lugares remotos y paredes hermosas y discretas.
Durante estos diecisiete años ha realizado numerosos viajes a Groenlandia, Pakistán, Isla de Baffin, Alaska, Noruega, Nepal, Meru en India, el Capitán en Yosemite, el Cerro Torre y Fitz Roy en la Patagonia, Venezuela y China.
Entre el 28 de junio y el 6 de agosto de 2017, una expedición polaca liderada Marcin Tomaszewski, centró su objetivo en una escalada en la costa oeste de Groenlandia. Tomaszewski, junto con Wojtek Malawski, Konrad Ociepka y el camarógrafo Mateusz Solecki, lograron la misión de resolver dos áreas de escalada inexploradas y establecer dos nuevas rutas principales en sus muros.
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Después de llegar a la región de Uummannaq, el equipo tuvo que abandonar su objetivo original, el enorme muro del Cuerno de Upernavik, debido a la gran cantidad de nieve y la falta de una buena línea para la escalada deportiva.
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Se mudaron a la isla de Agpad y decidieron escalar una de sus siete torres de roca. Después de transportar el equipo al pie de la pared y fijar las cuerdas en los pasos inferiores, los alpinistas polacos se vieron obligados a cambiar su plan, ya que resultó que la roca era demasiado pobre e inestable para establecer una ruta a lo largo de formaciones previamente elegidas.
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Decidieron establecer una nueva ruta en estilo alpino a lo largo de la línea más fácil y lógica, evitando los techos. Por lo tanto, el 7 de julio, completaron «Rollingstones», una ruta de 850 metros con dificultad hasta 6c + en el Muro hasta ese momento, nunca explorado.
Pocos días después divisaron dos magníficas gamas de acantilados que alcanzaban una altura de entre 700 y 800 metros cada una. El área parecía genuinamente intacta y perfecta para la exploración de escalada. Ambos macizos se localizan cerca de las islas de Akuliaruseq y Kangeq al sur de Upernavik. Al encontrar un anclaje conveniente, el equipo comenzó a prepararse para explorar el terreno y los días 14, 16 y 22 y 28 de julio establecieron «Nightwatch» (700 m, 7c +): la primera ascensión en el área virgen de la isla Akuliaruseq.
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