Hasta qué punto puede llegar la responsabilidad de un guía
de montaña en lo que respecta al acompañamiento de su cliente?
Una pregunta que ni hoy, ni en un futuro próximo vamos a poder responder
con certeza, ya que las opiniones de uno y otro lado, van a confrontar de forma
constante, no hay duda al respecto.
No obstante, queremos contarles respecto a una situación que se sucedió
hace pocos días en los tiempos de cumbre del Monte Everest.
¡Y otra vez el Everest! Si, hace casi un mes que finalizó la temporada
y sigue dando que hablar. Pero no tanto por los logros, sino por las desavenencias.
Este es un caso muy claro, con poca difusión, que merece publicarse. Vamos
entonces.
De la misma forma que en su momento estuvimos dando a conocer una situación
compleja, respecto al equipo argentino que integraron Ricardo Birn, Andres Pariz
y Germán Braillard Poccard, que en su momento también despertó
opiniones encontradas por parte del lector en lo que respecta a responsabilidades,
aquí nos encontramos en un hecho similar, en ese sentido, pero ante una
situación diametralmente opuesta a aquella, en la cual, los expedicionarios
manifestaron algunas deficiencias respecto al servicio de soporte contratado.
En este caso, estamos ante una situación, como dijimos, totalmente contraria,
donde el propio cliente, reclamando su supuestos derechos a acceder a la cumbre,
pone en riesgo su propia vida y la de su guía. Los dejo con el relato de
los hechos y luego analizaremos un poco -si es que se puede- la situación.
Los hechos de referencia
A la altura del balcón (8300m) sobre el collado sur del Monte Everest,
Sange Sherpa y su cliente, un Coronel retirado pakistaní el Dr.
Abdul Jabbar Bhatti, estaban fuertes y muy confiados para el intento de
cumbre. Sange, estaba guiando y acompañando a su cliente en los últimos
tramos de la escalada, y estaban ya listos para inciar el ataque final a la
cumbre.
El sherpa se hizo cargo del cambio de las botellas de oxígeno, dejando
en el lugar, el recambio para el retorno. Eso, sin pensarlo, se convirtió
en un error casi fatal, ya veremos el porqué.
Mientras iniciaron el ascenso, el clima empezó a empeorar sustancialmente.
El viento, que en un principio no se hacía sentir, comenzó a intensificarse
peligrosamente hasta transformarse en un vendaval que hizo descender la sensación
térmica rápidamente a niveles realmente extremos.
Esto provocó la congelación de las máscaras de oxígeno
y las gafas. Recordamos que estaban por encima de los 8300m, que es la altura
del Balcón. Al darse cuenta del peligro extremo, Sange le pidió
a su cliente que pegaran la vuelta de inmediato. La cumbre se había cerrado.
Dicho con sus propias palabras, "Mi cliente rechazó mi petición
porque la cumbre del Everest estaba muy cerca y dijo que había pagado
una gran cantidad de dinero para escalar el Everest, así que no estaba
en sus planes regresar sin la cumbre en su bolsillo. Si yo hubiese querido,
podría haberlo dejado solo en su camino a la cumbre y pegar la vuelta,
pero no lo hice. Su vida fue igual de importante para mí, como si fuese
la mia propia. Fui con él hasta la cumbre para guiarlo y apoyarlo, a
pesar del mal tiempo y el hecho factible que ambos pudiéramos perder
la vida en un abrir y cerrar de ojos. Pero haciendo honor al deber y (y algunos
me dicen que fuera de lugar) la lealtad, continué acompañándolo
hasta la cumbre, lo que resultó ser devastador para ambos."
Después de doce horas de lucha contra el frío extremo, la falta
de oxígeno y el agotamiento el 21 de mayo de 2017, Sange y su cliente
alcanzaron la cumbre del Monte Everest. Estuvieron alrededor de 5 minutos en
la cumbre, luego, según sus propias palabras
"Empecé a sentirme como si estuviese borracho, casi a punto
de caerme". Era demasiado arriesgado para permanecer en la cumbre más
tiempo, y la botella de oxígeno tenía muy poco contenido para
entonces, por lo que descendieron de la cumbre rápidamente después
de sustituir un nuevo tubo de oxígeno para el cliente. Para entonces,
Sange ya no contaba con oxígeno suplementario.
La altitud, el frío y el esfuerzo finalmente habían tomado la
delantera. El cliente empezó a caminar muy lentamente y eventualmente
se sentó para descansar, prácticamente exhausto. Ya no respondía
a las llamadas de Sange, quién al no haber usado oxígeno desde
el retorno de la cumbre, también estaba empezando a sucumbir. Al igual
que el cliente, Sange se sentó a descansar. Fue casi lo último
que hizo ya que luego, solo pudo tragar unos cuantas bocanadas de aire, cayendo
luego de esto inconsciente.
Milagrosamente, se despertó por el sonido de otros escaladores que habían
visto a Sange y al doctor Bhatti muertos, al menos es lo que pensaron al observarlos.
Sange dijo al respecto: "Cuando abrí los ojos, saliendo por un
instante de la inconsciencia, miro a mi alrededor y sólo veo hielo blanco
brillante y nieve que me quemabam los ojos, había muchos escaladores
que iban hacia la cumbre. Estaba hambriento y sediento, y mi botella de agua
estaba congelada y por mucho que lo intentara no podía mover mi mano
ni mi cuerpo en absoluto, ya no sentía mis dos manos. Ahí me di
cuenta de que mis manos estaban completamente congeladas.
Muy desesperanzado y cansado, pude haber cerrado los ojos fácilmente
y convertido en un miembro permanente de la montaña. Realmente eso hubiese
sido muy pacificador y un gran alivio, en lugar de tanto sufrimiento. En ese
momento yo estaba esperando la muerte. Podía sentir mi cuerpo helado,
la respiración y los latidos del corazón extremadamente lentos.
Los escaladores que iban a la cumbre ni siquiera se acercaron a mí, pues
me consideraron un cadáver. No podía moverme ni hablar correctamente.
En este punto, necesitaba ayuda. Y me encomendé a Dios. Me rendí.
Comencé a rezar en ese momento.
Pero fui testigo de un milagro. Dos de mis amigos, Ang Tsering Lama y otros
Sherpas amigos de Sherpa Khangri, afortunadamente me reconocieron. En un principio
creyeron que yo estaba muerto.
De inmediato empiezan a alimentarme con un zumo de chocolate muy sabroso,
para saciar mi sed y después de un tiempo, gracias a su ayuda, tanto
mi cliente como yo, pudimos recuperarnos lo suficiente como para poder descender
por nuestros propios medios hasta el campo 2 donde fuimos rescatados en helicóptero
hasta un hospital en Kathmandú, donde todavía me encuentro".
Bajo la sombra del Everest
¿Y entonces, cómo se cataloga esta situación? Ustedes pueden
ver ahora como han quedado las manos del Sherpa, probablemente pierda todos
sus dedos y ya no pueda volver a guiar clientes a la cumbre del Everest. De
hecho, en la web donde se origina esta historia, que aquí
referenciamos para que puedan visitarla en su idioma original, se está
realizando una colecta en beneficio del propio Sange,
les dejamos el enlace por si alguno de ustedes le interesa colaborar.
Pero mas allá de eso, en qué punto terminan los derechos de uno
y comienzan los del otro. Me viene a la memoria en este momento una escena de
la película Everest (2015), que sin duda todos ustedes han visto.
Cuando el actor John Brolin, quien personifica a Beck Weathers,
tiene un problema en la visión, justamente a la altura del El Balcón,
y el "responsable", Jason Clarke quien hace las veces de Rob
Hall, le dice que debe descender. Rotundamente Beck se niega y Hall, silenciosamente
debe acceder, pero lo deja allí, librado a su suerte y continúa
con ascendiendo con sus otros clientes. Lo está dejando. Le advirtió
y continuó su camino.
A mi entender, y tómenlo solo como una opinión propia, esa debiera
ser la actitud correcta. El guía simplemente es eso, un guía.
Aporta su experiencia y orienta a su cliente para que éste, por sus propios
medios pueda llegar a la cumbre, pero no es responsable por su vida.
Sin duda, mucho de ustedes opinarán lo contrario. Lógicamente,
si pensamos que alguien está pagando algún dinero para que lo
lleven a la cumbre del Everest, independientemente de a cuanto ascienda ese
dinero, puede creerse con el derecho de exigir que se cumpla con lo pactado.
¿Y qué es lo pactado?
¿Debiera haber alguna regulación gubernamental en este sentido?
Y bueno, comienzan a surgir todos los interrogantes que desempolvamos en cada
nota en la cual existe alguna situación de este tipo.
Cualquiera sea en definitiva la opinión, la actitud de Sange Sherpa
es elogiable por donde se la mire. A el no le importó en absoluto poner
en riesgo su vida con el fin de savaguardar la de su cliente. Esto va mas allá
de cualquier discusión. ¿Cuántos harían lo mismo?
En definitiva, hay algo muy contundente que va más allá de cualquier
razonamiento y discusión, intercambio de opinión, o llámese
como se llame. Cuando entra en juego la vida de la persona, automáticamente
y sin ningún tipo de mediación, expiran todos los contratos. Lo
que sea haga de ahi en mas, depende de cada persona.
