La muerte de Ueli
Fue sin lugar a dudas el hecho más destacado y lamentable de la temporada.
No más lamentable que el resto de las vidas que se llevaron los ochomiles,
pero si, el más relevante por la envergadura del personaje, de la figura,
de la leyenda.
Aquél domingo 30 de abril, los que amamos la montaña, y las cosas
que el ser humano hace sobre ellas, nos despertamos atónitos, sin comprender
demasiado que era lo que había sucedido. Lo cierto fue que en una situación
incomprensible, mientras estaba realizando un entrenamiento para una travesía
que finalmente quedó en el olvido, el Nupse, aquél convidado
de piedra (nunca mejor aplicado el término) se llevó la vida de
uno de los alpinistas más importantes de estos tiempos. Escuché
por allí que fue Victor Rimac quién lo encontró a
un costado de la ladera del sietemil, no importa tanto eso, no viene al caso.
Y lo ponemos como hecho más relevante -ustedes podrán por supuesto
considerar otros como más destacados- por la talla del protagonista, esos
que aparecen de tanto en tanto, y que en muchos casos terminan de la misma forma,
convirtiéndose en leyenda. Desde ese día, ya promediando la temporada,
ésta cambió abruptamente, instalando un ambiente de nostalgia, de
tristeza, de pérdida irrecuperable. Eso fue Ueli Steck, el que nos quitó
la sonrisa.
Kilian Jornet
Claro que nos la quitó, hasta que un par de semanas después, apareció
un señor flacucho, lleno de fuerza y espíritu y nos la volvió
a dibujar. Podríamos también haber puesto a Kilian Jornet como
el hecho más relevante. Porque también lo es. Pero si Dios quiere
y lo acompaña, tendremos más Kilian para disfrutar en el futuro,
pero no a Ueli, por eso es que pega un poquito más.
Y bueno, dejamos entonces a Ueli en el recuerdo, en esta, su última temporada
y vamos un poco a Kilian Jornet, a quien no le alcanzaron 26 horas para llegar
y volver de la cumbre del Everest, por lo que una semana después volvió
a intentarlo clavando 17 horas, a solo quince minutos del record.
De esta manera, subió al mayor de los ochomiles, dos veces en una semana.
Brillante, para ponerse de pie y sacarse el sombrero, por la forma en que lo
hizo, aunque sus detractores se esmeren por minimizarlo.
Pero bueno, cada uno es libre de hacer lo que más le plazca en la montaña.
Y también cada uno es libre de gustarle o no lo que el otro hace. Pero
lo que hace si es único, superlativo. De eso no hay ningún tipo
de dudas.
Si lo de Kilian fue importante, tal vez lo de la India Anshu Jamsenpa,
este a su altura (otro termino que se ajusta al caso), ya que ella, subió
al Everest, aunque no con la metodología de Kilian, también dos
veces pero en el lapso de cinco días, arrebatándole el record
femenino en ascensos consecutivos a la nepalí Chhurim Sherpa quien
en 2012 había establecido dos ascensos con intervalos de diez días.
Destaco la escalada a la casi cumbre de David Göttler y Herve
Barmasse al Shisha Pangma. Y digo casi cumbre porque ambos reconocieron
que por un tema de seguridad llegaron hasta unos metros antes, eso se ve claramente
en una de las fotografías. Entonces, estamos ante una escalada ejemplar,
en estilo alpino puro, sin sherpas ni porteadores, ni jacks, con lo mínimo
indispensable, pero sin cumbre al fin. Igual, destacable, sobre todo el hecho
de haberlo informado de esa manera, sin misterios, sin despertar futuras dudas
que indefectiblemente iban a venir. Hoy en día muy poco se puede ocultar
en la montaña, generalmente todo sale a la luz.
Fueron varios los 14×8000 conseguidos en esta temporada, destacamos si el de
Romano Bennet y Nives Meroi en el Annapurna. La pareja de italianos,
con mucha tranquilidad, luego de superar escollos de alta magnitud en sus vidas,
logran este objetivo tan preciado y de forma tan precisa. Otra puesta de pie
y quita de sombrero.
La pareja, fue acompañada por Alberto Zerain, Jonatan García
un duo chileno, ahora mucho más conocido: Sebastián Rojas y
Juan Pablo Mohr. Un muy buen trabajo de esta cordada chilena. Los chilenos
en general estuvieron presentes de la mejor forma en este Himalaya.
Otro de los 14×8000, el rumano Horia Colibasanu, sobre el collado sur
del Monte Everest. Por supuesto, sin oxígeno suplementario.
Y ya sobre el final, no podemos dejar de mencionar a Ferrán Latorre,
que también alcanzó la cumbre del Everest en el último
suspiro de la temporada, pero, utilizando oxígeno en el último
tramo, convirtiéndose en el primer catalán en conquistar los catorce,
a costas de Oscar Cadiach, quien todavía tiene una carta bajo
la manga para la próxima temporada que está inciándose
en el Karakoram, ya que va también por su 14×8000 catalán en el
Broad Peak, con la posibilidad de lograrlo sin oxígeno suplementario.
Esto me recuerda el caso de Edurne y Gerlinde. Cuando ambas pugnaban
alla por 2010 con ser la primera mujer en conquistar los catorce. Edurne fue
la primera por aquél entonces, aunque subió el Everest con oxígeno.
Gerlinde se quedó con el galardón de ser la primera mujer sin
oxígenos en los catorce.
Mariano Galván
Dejamos para el final, algo de destacar relacionado con el argentino Mariano
Galván, que estuvo en el Lhotse guiando a la australiana Allie
Pepper, quien finalmente no alcanzó la cumbre debido a problemas
de salud.
Mariano aparte de guiar, estuvo en pleno entrenamiento para su plato fuerte,
que viene ahora en el Nanga Parbat, en un ascenso sobre el cual iremos
dando mas detalles en los próximos días.
Aparte de guiar a Allie, colaboró en el rescate del argentino Germán Braillard Poccard, junto con
los hermanos Benegas. Todos ellos, con su gran experiencia, pusieron
a buen recaudo al montañista que tuvo inconvenientes cerca de la
cumbre.
Pero antes de todo esto que acabamos de relatar, Mariano hizo un intento Non-Stop
a la cumbre del Lhotse, en solitario, desde el Campo base, alcanzando una altura
máxima de 8015m, debiendo desistir por problemas climáticos en
su intento. El tiempo: 16 horas. Algo destacable para un entrenamiento, ¿Verdad?
Eso creo que nos abre un panorama muy interesante y despierta grandes expectativas
respecto a lo que pueda hacer en el Nanga. Ya va allí con una aclimatación
de dos meses. Creo que está para cosas grandes.
Los ascensos que no fueron
En los ascensos que no fueron, encontramos a dos que cubrían gran parte
de las expectativas en los comienzos de temporada. Uno fue la travesía
Everest-Lhotse de Ueli Steck, de quién ya hablamos, y otra
también una travesía, pero en el Kangchenjunga, con el
objetivo de unir las cuatro cumbres del ochomil. En este caso, eran Simone
Moro y Tamara Lunger los candidatos, quienes lamentablemente no pudieron
llevar a cabo su proyecto
Las condiciones climáticas tampoco fueron de las mejores, pero finalmente
el estado de salud de Simone hizo que desistieran del intento cuando se encontraban
ya a 7200m en el campo 4, debido a sus problemas estomacales que se habían
profundizado en la última semana. Quedará como materia pendiente.
Otro ascenso inconcluso fue el del eslovaco Vlado Strba, quien venía
haciendo cordada con Zoltan Pal, que no pudo ser de la partida. Vlado
falleció en los últimos días de la temporada, descendiendo
de la cumbre del Everest a la altura de los 8300m. Ambos iban a intentar la
ruta sudoeste de la montaña, repitiendo lo del año anterior cuando
debieron ser rescatados. Una perdida muy lamentable.
Pongo en los ascensos que no fueron el de Victor Rimac al Lhotse.
En nuestra redacción pensamos que iba al Lhotse, al igual que
la mayoría de los medios, pero terminó en el Everest. Bien por
Victor y su Everest (Nada menos que el Everest), el peruano más joven
en alcanzar la cumbre del mayor de los ochomiles.
Pero me quedó la duda con lo del Lhotse, y el haber informado incorrectamente,
de allí la mención. Lo extraño es que los medios peruanos
no dijeron nada al respecto, salvo La República, donde subraya
claramente en esta
nota: «Víctor Rímac partió el 17 de abril a
Nepal con el objetivo de ascender el Lhotse, situado detrás del Everest,
a 8,516 m.» Y después la felicitación por el Everest.
Digo yo, ¿Nadie se preguntó que sucedió con el Lhotse,
o solo me surge la duda a mi? En fin. Tema concluído.
El Everest de las discordias
Dejamos para el final al Everest. Otra vez, como en todos los últimos
años, un tema que se va profundizando.
Al tema habitual del tráfico se suma ahora la poca experiencia de algunos
operadores locales (estoy siendo generoso con lo de la experiencia), que ofrecen
el servicio de guiado hasta la cumbre, y que en algunos casos se volvían
sin ellos, dejándolos «olvidados» en algún punto de
la montaña o que bien ni siquiera sabían hablar inglés.
Todo esto confirmado a nuestra redacción por fuentes altamente confiables,
que por un tema de respeto no vamos a revelar. Estos hechos con el tiempo, seguramente
serán puestos sobre la mesa y darán mucha tela para cortar. Quienes
hayan estado allí seguramente lo habrán visto, o bien tenido contacto
con alguien que pueda confirmarlo.
Pero en fin, no vamos a solucionar esos inconvenientes desde aquí. Lo
que si, podemos dar nuestra opinión, que no es otra cosa que lo que estamos
haciendo.
En este sentido, y en concordancia con los dichos de Adrian Ballinger de hace
algunos días, tal vez sea tiempo de poner algún tipo de control
en estos temas. No solo se trata de ganar dinero y hacer la vista gorda, las
autoridades locales tienen su grado de responsabilidad en todo esto y quizás
sea tiempo de analizar quien sube, porqué y si está en condiciones
de hacerlo, tanto para operadores como para clientes.
