El gobierno de Nepal obligará a
quienes suban al monte Everest a bajar con ocho kilos de basura, además
de sus propios residuos, con el fin de limpiar la cima más alta del mundo,
indicó ayer una fuente oficial del gobierno nepalí.
Entre los objetos abandonados que se han
ido acumulando figuran botellas de oxígeno vacías, cuerdas o carpas
y hasta cadáveres de personas que no se descomponen, como consecuencia
del frío extremo.
"Con el fin de limpiar el monte
Everest, el gobierno decidió que cada miembro de una expedición
tendrá que traer por lo menos ocho kilos de basura, además de
sus propios residuos", declaró Madhusudan Burlakoti, funcionario
del ministerio de Turismo nepalí.
A partir de abril, las autoridades sancionarán
a quienes no cumplan con esta disposición, agregó, sin precisar
si se aplicarán multas o no se devolverá el dinero que hayan depositado
como garantía. Desde 1953, año en que Edmund Hillary y el sherpa
Tenzing Norgay alcanzaron por primera vez la cima, más de 3.000 montañistas
llegaron a la cumbre del Everest (8.848 metros de altura).
Según los cálculos de las
autoridades, con esta medida se recogerán unos 6.400 kilos de residuos,
ya que cada año suben unas 800 personas al Everest y generan cada uno
cerca de seis kilos de basura, sin contar las botellas de oxígeno y los
residuos humanos.
"Algunos pueden crear menos basura
pero deberán cumplir con su cuota incluso si ello supone que tienen que
recoger residuos que ya estaban allí", asegura el portavoz nepalí.
Los escaladores deberán entregar
la basura que bajen a funcionarios del Gobierno estacionados en el campo base
a 4.800 metros de altura.
La nueva medida supone un paso más
a la anterior regulación que establecía que los alpinistas debían
bajar solo su basura y que sancionaba con 400 dólares el incumplimiento
de la norma. Hasta ahora los residuos biodegradable se quemaban en las cercanías
del Everest y las no biodegradables debían ser transportadas a Katmandú
por los escaladores.
