Una forma de resumir muchas historias en una sola
Agradecimiento especial a Glauco Muratti, por su aporte para la realización de este artículo y la bibliografía de Alfredo Magnani.
Créditos de fotografías: Todas las fotografías son de Alpinismonline Magazine, excepto las indicadas explícitamente.
Foto de portada, Crédito Fernanda Insua
Solo algunos perfiles. Unos pocos que simbolizan el homenaje hacia todos. Una forma de resumir muchas historias en unas pocas.
Uno no puede no imaginarse todas esas historias al pisar ese lugar. Vienen solas a la mente. Cuando uno se detiene sobre una placa, lee, intenta imaginar. Cierra entonces los ojos y se hace carne de todas y cada una de esas historias.
Y precisamente todas esas historias guardan algo en común: un instante, un segundo quizas.

Crédito : Fernanda Insua
Si, un instante, un momento miserable que marcó el límite entre la vida y el silencio. Un silencio que ahora se proyecta allí, a un costado de la ruta, que marca presencia en todos y cada uno de los que nos detenemos un ratito para rendir el homenaje que de nosotros brota y que precisamente se traduce en silencio.
Tantas historias de montaña. De una montaña, del gran «Señor de los Andes», que allí, muy cerquita, siempre espera por otras nuevas historias. Siempre dispuesto a un juego de ida y vuelta que solo consiste en ver quién cuenta con la mejor carta. Y si de juegos de carta se trata, él es el dueño del mazo. El decide con quien va a jugar el próximo juego.

Crédito : Fernanda Insua
Esta entonces es una historia de juegos ganados por el gran «Señor de los Andes». El que está allí, muy cerquita, lo puedes ver luego de pasar por este lugar sagrado, siguiendo por la ruta, por donde corre el río Horcones. Allí está. El mismo que hace ya casi cien años jugó su primer partida de cartas. Él fue el que repartió el juego ….
…. y se quedó con la primer carta ganadora.
Hans Stepanek
«En marzo de 1937 un grupo de mendocinos ascendió la cumbre del Cerro Plata, quedando sorprendidos al encontrar huellas de una primera ascensión: Constatamos que habíamos sido precedidos por alpinistas desconocidos por nosotros. En la base del hilo levantado por nuestros predecesores, encontramos un tubo de porcelana, con un documento fechado el 15 de enero de 1925 con nombre de los señores Federico Turek y Francisco Peters, socios de la Sociedad Internacional Los Amigos de la Naturaleza, que trajimos con nosotros como prueba de la ascensión» – Profesor Evelio Echavarria, «Historia del andinismo argentino, Cordón del Plata, 1925».
» .. en el alto valle del Arroyo Angostura, que allí es una pequeña corriente, desde un enorme campo de cascajo se viene al valle siguiente. Allí, donde es visible la verdadera vertiente oriental del Cerro Plata, se abre una gran superficie plana. Hacia la izquierda, en una terraza de cascajo, en un rincón donde comienza una plataforma de grandes bloques de roca, estuvo nuestro campamento base, en el valle del Arroyo Angostura. Desde allí, lomas arriba y hacia la derecha se alcanza una hoya, luego un pequeño arroyo producto del derretimiento de nieves y luego una ascensión liviana por rocas inclinadas y de ahí un lomaje de cascajo. Se llega allí al Glaciar ventisquero del Plata este, se le atraviesa por el centro y luego en dirección a una profunda depresión entre elevaciones cónicas amarillas del filo norte del Cerro Plata, se llega al portezuelo norte (Portezuelo de Lomas Amarillas). Desde el base, son 4 horas y se alcanza 4700m. El resto de la ruta a la cumbre es bastante fácil. Siempre por su filo norte y en dirección al sur se progresa hacia el precipicio que cae al este y luego por el borde de él. La cumbre principal yace a través de una pequeña depresión al suroeste del precipicio. Una difícil cuchilla de nieve dura conduce a la cumbre. Pirca con caja de metal y datos de ascensión, 8 horas desde el campamento.» – Hans Stepanek, «Montañismo en la Cordillera del Plata»
Brillante testimonio de Hans Stepanek, quien realizó el primer ascenso al Cerro Plata (5968m) el 21 de enero de 1925 y una segunda ascensión el 25 de enero junto a Francisco Peters. La expedición mendocina de 1937 encuentra el testimonio del segundo ascenso de Federico Turek (quien era en realidad Hans Stepanek) y Francisco Peters.
Hans Stepanek, primera al Cerro Blanco (Cerro Vallecitos o de las vertientes, 5570m) junto a Francisco Peters el 18 de enero de 1925. Hans Stepanek y Francisco Peters, primera al Torre de Cristal (4200m) y Torres del Plata (4500m) el 17 de enero de 1925.
En febrero de 1926, Hans Stepanek junto con Gossler realizan el quinto intento a la cumbre del Aconcagua. Gossler desiste del mismo y Stepanek fallece en el intento. Los testimonios aquí mostrados indican claramente que Stepanek no era ningún improvisado al intentar el Aconcagua.
Su cuerpo permaneció veinte años en la montaña hasta que fue bajado a mediado de los años cuarenta por Mario Pasten. Permaneció algún tiempo en el Cementerio de la ciudad de Mendoza hasta que finalmente encontró descanso definitivo en el Cementerio de Andinistas de Puente del Inca.

Gustavo Lo Re
«Desde el mirador de la Pared Sur, cerca de Plaza Francia, la pared ofrece desde allí tres mil metros de pared vertical, sólo apta para expertos o locos, aunque aquí ambas características se conjugan. Al pie de esa pared, un glaciar se vuelve morena glaciaria y brinda aguas para el río Horcones, uno de los principales nutrientes del río Mendoza y de la vida en la provincia.
Ese sitio tiene un valor agregado para mí: en ese lugar, hace diez años ya, murió un gran amigo, un andinista de ley, un tipo valioso para muchas causas sociales y una de las mayores pérdidas que ha dado la historia del cerro: Gustavo Lo Re.
Nos conocimos en la escuela secundaria. Ahora, allí, en ese mirador, hay un depósito de cosas que fueron de Gustavo y algunos regalos que, año tras año, le hemos ido llevando. Entre otras cosas, hay una carta que le escribí para el primer aniversario de su partida. Recordaba en ella que fue él quien me inició, a principios de los 90, en el mundo de la montaña, cuando fue a buscarme a mi casa, con la inequívoca intención de apartarme de mis fracturados días y mis disipadas noches.
El 22 febrero de 2002, Gustavo se cayó por un paso difícil que conecta la Plaza Argentina con Plaza Francia. Iba apurado el vago porque al día siguiente era su cumpleaños y quería festejarlo junto a su hija. Y ahí quedó: muerto como vivió.» – Ulises Naranjo, Confluencia y el lugar donde moriste, MDZ.com, 21 de diciembre de 2011.

Basil Marden
Fue un oficial británico que en el invierno de 1928 se animó a desafiar al gran «Seños de los Andes». Fue durante el mes de Julio y en solitario. Nunca se supo más de él. Su cuerpo finalmente fue rescatado al verano siguiente, congelado. Debido a que nadie reclamó por él, se decidió llevarlo al Cementerio de Andinistas de Puente del Inca, constituyéndose en el primer montañista sepultado en el mismo. Anteriormente, el cementerio revistió las características de cementerio ferroviario, donde eran enterrado el personal fallecido durante la construcción del ferrocarril trasandino. De hecho, hay algunas placas en el mismo que hace referencia a este origen. Pero volviendo a Marden, si, él fue el primer andinista sepultado.

George Link, Adriana Bance, Walter Schiller, Alberto Kneidl
«En febrero de 1944 Bertone formó parte de la trágica expedición que tuvo como guía a Juan Jorge Link, relatada en el libro Tempestad sobre el Aconcagua, de Tibor Sekelj. Link y su esposa, Adriana Bance; Lita Tiraboschi (famosa nadadora que cruzó el Río de la Plata) y su esposo Eric Grimm; Tibor Sekelj, Juan Zechner, Walter Schiller, Alberto Kneidl y Mario Bertone iniciaron la travesía.
Desde el campamento Plaza de Mulas (4.370m) subieron en dos grupos hasta los 5.850m. Luego, partieron en primera instancia Sekelj, Bertone y Zechner el 13 de febrero. Ese mismo día alcanzaron la cumbre y volvieron a pernoctar al mismo campamento de altura. Allí fueron llegando los demás y emplazaron una casilla de paneles plásticos plastiversal que el resto de la expedición decidió bautizar con el nombre de su guía: «Refugio Link».
El segundo grupo partió recién el día 16 de febrero, con la idea de instalar un campamento intermedio a los 6.500 metros, mientras que el primer grupo comenzaba el descenso a sus carpas instaladas en Plaza de Mulas. Allí esperaron el regreso del otro grupo, pero el tiempo comenzaba a descomponerse. Después de tres días y tres noches con tormentas, Sekelj, acompañado por dos baqueanos y algunas mulas, decide ir en busca del segundo grupo, que no aparece.
En el camino se encontraron con la pareja Grimm-Tiraboschi que bajaba extenuada. Lita contó que el primer día habían acampado a 6.200 metros, que a la mañana siguiente partieron hacia la cumbre, y que Schiller había decidido quedarse en la carpa. Al desencadenarse una tormenta, ellos decidieron bajar a las cinco de la tarde desde los 6.600 metros, mientras Link, Adriana y Kneidl continuaron el ascenso. Lita y su esposo pasaron por las carpas en una de las cuales estaba Kneidl, quien se encontraba acostado con los pies afuera junto a su bolsa de dormir.
Le propusieron que los acompañara hacia abajo, pero él rechazó la invitación. Ellos continuaron bajando en medio de la tormenta hasta la casilla donde pasaron la noche. Al día siguiente, a pesar del terrible temporal, llegaron a Nido de Cóndores (5.690 m), donde se quedaron dos noches en la carpa que había dejado armada Link.
Al tercer día siguieron bajando hasta encontrarse con Sekelj y los dos baqueanos a quienes les relataron lo sucedido. Mientras la pareja siguió bajando hacia Plaza de Mulas, el grupo de rescate subió a Nido de Cóndores y continuó hasta el Refugio Link, donde no encontraron a nadie. Bajaron esa misma noche hasta Plaza de Mulas. Al día siguiente, cuando el tiempo lo permitió, Sekelj volvió a subir, esta vez acompañado por Bertone y el baqueano Mario Pastén.
En la casilla encontraron todo tal cual había sido dejado el día anterior. Allí se quedó Pasten con las mulas y siguieron subiendo Sekelj y Bertone hasta los 6.500 metros, pero sin encontrar nada ni a nadie. Bajaron a Plaza de Mulas y al día siguiente, agotados y deprimidos, siguieron bajando hasta Puente del Inca.
El 25 de febrero subió un grupo de rescate, pero sólo encontraron la casilla caída por el viento. Tiempo después subió un grupo de tres montañistas mendocinos que hallaron el cuerpo de Schiller a 6.200 metros, dentro de la carpa, pero no lo bajaron. También subió otra expedición militar, a la que se sumó Bertone. Encontraron el cuerpo de Schiller y lo descendieron envuelto en la lona de la misma carpa.
Fue recién un año después de la tragedia, en 1945, cuando una nueva expedición de rescate al mando del Coronel Emiliano Huerta, encuentra los cuerpos de Link y de su esposa. Link estaba congelado muy cerca de la base de la Canaleta, y cincuenta metros más arriba, su mujer Adriana Bance.
Esta expedición militar alcanzó la cumbre y constató que Link, su mujer y Kneidl habían llegado allí y dejado testimonios. Todo indicaba que habían descendido en plena tormenta y la mujer se había fracturado en una caída. Link había permanecido junto a ella, pero al darse cuenta de que nada podía hacer por su esposa, decidió continuar el descenso.
Solo logró bajar cincuenta metros más, en donde se detuvo abatido y nunca volvió a incorporarse. Huerta se vio obligado a descender sin haber podido encontrar a Kneidl y sin bajar los cuerpos hallados debido a las malas condiciones climáticas.
En el año 1946, otra expedición de rescate al mando del Teniente Primero Valentín Ugarte encontró en la Canaleta el cuerpo de Alberto Kneidl, a cien metros de la cumbre y logró bajar los tres cuerpos.» – Mario Bertone, En Patagonia, Fundación Parques Nacionales.
George Link, Adriana Bance, Albert Kneidl y Walter Schiller descansan en el Cementerio de Andinistas de Puente del Inca.



Padre Jose Kastelic
En el año 1940 se organiza una importante expedición en grupo al Cerro Aconcagua. El grupo estaba formado por Schiller, Kneidl, las doctoras Juana Cortelezzi y Teresa Grondona, las mujeres Ana P. de Torres, Ynés Herrera, Genoveva Dawson, Ilse Schiller, Elisa Hertlein, María Magdalena López, Alicia Romagnoli, Adriana Bance, Carlos Antognini, Miguel Sáenz Medina, George Link , Roque J. Polito (médico), Adrian Ruíz Leal (presidente Club Andinista), Edmundo Luiter, Herber Neydonff, Jorge Hertlein, P. Ronchietto, Ernesto J. Rubén, Salvador Verciglia, Pablo Franke, Carlos Olano, Carlos Pronato, Domingo López, Juan Semper, Segundo Orozco, Miguel Olarte, V. Lehmann, F. Rios, Hipólito Pérez, Pablo Etura, el sacerdote José Kastelic, el guía Mariano Pastén y personal de servicio.
Fue una expedición compleja en el aspecto organizativo, debido a la gran cantidad de integrantes y toda la logística que debía emplearse en este sentido. A fines de febrero y primeros días de marzo, Puente del Inca es un hervidero de gente que por momentos da la impresión de que se está preparando una expedición guerrera; pasto enfardado, bolsas de avena, carpas cajones, paquetes, bolsas de dormir, abrigos, ramplones, sogas, instrumentos, y todo lo necesario para semejante despliegue.
El 7 de marzo todo el grupo está en camino de la cumbre. Pero a poco de iniciar la marcha el padre José Kastelic queda algo rezagado, en plena canaleta a 6950m. Entre las 15.30 y 16.30 todo el grupo finalmente hace cumbre. Fue el primer grupo tan numeroso que logra el objetivo, luego superado seis años después por una expedición encabezada por Valentín Ugarte. Inclusive la perrita de Link y Bance alcanza por segunda vez la cumbre. A las 18 hs comienzan el descenso con la idea de pernoctar a 6700m.
Vuelven a encontrarse allí con el Padre José Kastelic y tratan de disuadirlo para que descienda con ellos. El se niega argumentando que desea esperar la llegada de Schiller. Le dejan una carpa individual y se marchan. Esa fue la última vez que se lo vio con vida. Pero Schiller estaba mas abajo. Recién al día siguiente tenía planeado subir a la cumbre, pero las condiciones climáticas desmejoraron y el intento debió ser aplazado. El Padre José Kastelic, esloveno de nacimiento se convierte en la séptima víctima del Aconcagua.








Crédito : Fernanda Insua

Homenajes especiales: Nancy Silvestrini y Mariano Galván
Ellos están presente en el Cementerio de Andinistas de Puente del Inca, en el recuerdo de todos los que compartieron parte de sus vidas, y que fueron testigos de sus hazañas. Hoy descansan en el Himalaya, pero viven aquí, para siempre.
Nancy Noemí Silvestrini, Gasherbrum I, Pakistan, 2003
«Mientras vos ves locuras y riesgos yo siento que la vida no tiene sentido si no podemos hacer lo que sentimos, lo que queremos, de esta manera y únicamente de esta manera creo que vale la pena vivir, fiel al camino del corazón, aunque no sea común y corriente, aunque tenga espinas, si está marcado y nos hace felices, es correcto»


Mariano Galván, Nanga Parbat, Pakistan, 2017
«El tema de escalar ochomiles es siempre un gran atractivo para mí, porque no solo involucra el subir una montaña, sino entrar en contacto con toda una cultura y un mundo tan diferentes al nuestro que me parecen fascinantes. La simpleza de la gente, la calidez y los paisajes que se atraviesan para llegar a las montañas son algo irrepetible y pocas veces visto, por lo que escalar 8miles se ha convertido para mí en una excusa para poder conocer más y más este tipo de lugares.»

Crédito : Fernanda Insua

Crédito : Fernanda Insua
En memoria de los 163 andinistas que dejaron su vida buscando conquistar al Coloso de América

Bibliografía
Montañas Argentinas, Provincia de Mendoza de Alfredo Magnani, inédito. Confluencia y el lugar donde moriste, MDZ.com, 21 de diciembre de 2011. Mario Bertone, un expedicionario argentino, «En Patagonia» Fundación Parques Nacionales. Hermont Group
Todas las fotografías de Alpinismonline Magazine, son de libre distribución.
