No hace muchos días, el amigo Carlos, cumplió los 81 años de edad. Estamos frente a un superviviente de la montaña en activo. Y ¿por qué digo en activo? Lógicamente, es en la actualidad uno de los alpinistas más longevos que se siguen planteando retos de alto nivel. Tanto es así, que justo sabemos de su nueva intención de volver a esa montaña que tantas veces le ha sido esquiva: el Dhaulagiri.
Soria ha declarado mil veces, que no está aquí para marcar un récord de edad en hacer los 14. Sin duda alguna, después de sus 10 intentos sin cima, que vuelva a intentarlo, está claro que no es por dejar en la historia una marca.
Estamos ante la paradoja una vez más de la edad. Hay medios de comunicación que se desmarcan de un modo muy sutil de este hecho, y en realidad no sé por qué. Sigo a Carlos desde hace más de 20 años y hay que reconocer que es un tipo que trabaja su cuerpo de cara a los retos que se propone. Pero ¿Quién no?
Eso de que la edad no cuenta para ciertos proyectos, es difícil de asimilar a estas alturas. Y no lo digo por Carlos, ni mucho menos. Soria está donde está por méritos propios. Eso está claro.
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Volviendo a su nuevo intento.
Hay una pregunta que nos hacemos todos. ¿Por qué no el Shisha Pangma? El pasado otoño fue el décimo intento a una montaña que una vez más lo dejó a pocos metros de una cima que tenía al alcance. No fue una campaña fácil, pero sí con varias cimas. Quiero recordar que en ese espacio de tiempo, Soria coincidió con el catalán Mingote que, finalmente sí hizo cumbre sin oxígeno.
Sin embargo, entro en otro plano. Carlos, antes de llegar al Campo Base del Dhaula, se metió entre (pecho, espalda y piernas): El Pico Lenin de 7134 metros, más el Chukung de 5550 metros, en Nepal. ¿Era necesario? ¿Con que nivel físico llegó a afrontar el resto de la campaña? Solo él lo sabe. No cabe duda que si finalmente consigue cubrir los gastos para su expedición, volveremos a ver hasta dónde es capaz de llegar. Y ahí estaremos para contarlo.
Fotos: Facebook oficial Carlos Soria.
