Foto de portada créditos Carlos Eduardo González, Alpinismonline Magazine
Todo es posible en esta querida Argentina. Bueno, muchos de ustedes, amigos de otros países, seguramente pensarán lo mismo para lo que les toca. Lo cierto es que aquí, si existe una reglamentación que impide hacer algo, podemos recurrir rápidamente a un abogado oportunista que convencerá sin lugar a dudas a un juez que poco entiende de algún tema profundo que le ha tocado lidiar, y de esta forma, podremos alcanzar sin problema nuestro objetivo.
Una niña de 12 años, de la India, habrán visto ustedes la noticia en distintos medios nacionales e internacionales, alcanzó hace pocos días la cumbre del Cerro Aconcagua. Esa no es la noticia central de esta nota. Si desean saber acerca de ello, lo encontrarán en distintos medios de información general. Dudo que los de montaña se hagan eco de esto, aunque alguno que otro podría existir.
La noticia es que la reglamentación existente en el Parque Provincial Aconcagua, impedía que la menor pudiese subir la montaña. Esto no es un capricho, ustedes bien lo sabrán que es un tema de larga data y de largo debate en todas las montañas del mundo. Pero esta no es una montaña cualquiera, entonces, por algo existen las reglamentaciones.
Consultamos a las autoridades del Parque que nos confirmó que la Dirección del Parque Provincial Aconcagua le negó el acceso, pero un abogado consiguió la autorización de un juez que le permitió escalar el Aconcagua.
No vamos a profundizar más en todo esto, la cuestión está puesta sobre la mesa. Ante el hecho de que todo salió bien, me alegro y aplaudo por eso. Pero me pregunto, si todo hubiese salido mal, ¿Qué hubiese pasado?
Déjenme imaginarlo. Ahora, esos medios de información general que dan la gran noticia de la cumbre, estarían con grandes titulares hablando de una tragedia en la montaña y de primera, apuntarían a las mismas autoridades del Parque que le permitieron acceder. Habría también un juez sordo, y un abogado oportunista con paradero desconocido.
Las reglamentaciones en las grandes montañas existen para algo, en primera instancia, para cuidar a la gente que accede a la montaña. Ante estas situaciones, las autoridades solo pueden encogerse de hombros, los médicos que prestan servicio hacer todo lo posible para minimizar las consecuencias y de paso rogar para que no pase nada malo.
