Por Carlos Eduardo González para Alpinismonline Magazine
Agradecimiento especial a Carlos D. Perea, Guía de Montaña
de la Reserva Laguna Brava
«Desde los altos de Puerto Alegre, en los días serenos se contempla
el inmenso
valle y la parte norte del valle de Guandacol, pero en los días en que
sopla
el Zonda, no se ve nada, porque todo el valle queda materialmente tapado por
una densa nube de tierra colorada. Estas tormentas de tierra suelen durar
dos o tres días, a veces ocho y diez, especialmente en los meses de julio,
agosto
y setiembre, para sosegar y dar paz a la gente el resto del año.»
– Juan Alfonso Carrizo, Cancionero Popular de La Rioja, 1942.
El valle de Vinchina corre de norte a sur y está formado por las ultimas
estribaciones de la precordillera y el Cordón del Famatina. Según
se puede desprender de algunos documentos históricos del siglo XVII,
pareciera ser el mismo que figura bajo el nombre de «Capayán»
por aquél entonces.
Por el centro del valle corre el Río Bermejo, que recibe aguas
de sus afluentes el Valle Hermoso y Jagüel. Como el lecho es de arenisca,
el caudal se pierde en largas extensiones, para reaparecer un corto trecho y
volver a insumirse, dando la sensación de ser un río de arena.
Durante los meses de invierno, tal como reza el texto que antecede al presente,
corre el viento Zonda por la región. También alcanza los
comienzos de primavera. Es un viento cálido, fuerte, que viene del norte
descendiendo por los valles. La gente ya sabe cuando llega, porque su arribo
viene precedido de unas nubecillas que corren desde la Cordillera y se instalan
en la cresta nevada del Famatina.
Si el cerro presenta una aureola con un nimbo rosáceo, es seguro que
viene el Zonda. Al día siguiente se lo ve aparecer desde la Quebrada
de la Troya, en inmensas bocanadas de viento caliente y colorado, dejando
a las pocas horas la marca inconfundible de un manto carmesí que cubre
todo el valle.
Hacia comienzos del siglo XX, el valle de Vinchina era una zona próspera
donde se desarrollaba la ganadería y los campos cubiertos de alfalfares,
ya que la región era utilizada para la invernada y los animales se resguardaban
aquí antes de ser llevados a los mercados chilenos.
Pero un buen día, el vecino país cerro las puertas. Ya no consumió
más ganadería riojana y poco a poco esta población, como
las vecinas, comenzaron a despoblarse. Los campos otrora fértiles y productivos,
ante la falta de rotación y de cultivos, se volvieron yermos. Y así
Vinchina, tanto como Villa Castelli y Villa Unión, empezaron
a empobrecerse.
Todas estas manifestaciones fueron haciendo mella en la población, en
las personas, y en muchos casos se vieron reflejadas en cantares populares:
«Aprended, flores, de mí
Lo que va de ayer a hoy:
Ayer maravilla fui,
Hoy sombra mía no soy.»
Con el correr de las décadas, fueron surgiendo otro tipo de posibilidades.
La vitivinicultura un lugar importante en la economía de la región
que con el tiempo fue decayendo debido a que no podía competir en calidad
con otras regiones. De esta manera, el cultivo de la alfalfa volvió a
repuntar y hoy en día constituye uno de los principales ingresos, junto
con el turismo.
Las riquezas turísiticas que ofrece La Rioja y en especial esta región
precordillerana y cordillerana son fabulosas.
En este sentido, fuimos a recorerlas y, llevadas de la mano con la historia
del lugar, se las traemos ahora, para que puedan conocerlas y que las tengan
en cuenta si es que en algún momento desean visitar estas maravillas
que nos guarda la tierra riojana.
Carlos Perea, guía de montaña, guía turístico de
la región de Vinchina y Laguna Brava, nos acompañó en esta
aventura y de la mano de él, vamos ahora a conocer cuál es la
realidad de la región, a más de cien años de aquella otra
prosperidad de la que hablábamos en los comienzos.
San José de Vinchina
Con una altura de 1450m es la cabecera del departamento de Vinchina, en el
noroeste de la Provincia. Según una versión, el nombre Vinchina
derivaría de la combinación de las expresiones «yichi»
(labrar la tierra, y el sustantivo derivado lugar labrado) y «anah»
(alto, arriba, altura) lo que haría referencia a «lugar labrado
en altura». Otra explicación hace referencia a la expresión
cacán que significa «lugar con algarrobos». Pero la más
aceptada es la de un poblador local que indica que el nombre Vinchina surge
de la unión de las palabras «vil» (lugar), «chiri»
(frío) y «na» (verbo hacer), lo que equivaldría a «lugar
donde hace frío».
Se encuentra en la entrada a la precordillera, prácticamente sobre las
faldas de las primeras estribaciones, en el extremo noroeste del valle formado
por ésta y las sierras de Famatina.En un bolsón de clima árido,
con veranos muy calurosos e inviernos benignos, muy escasas lluvias y probabilidad
de heladas; a 345 km al norte de la capital provincial.
La localidad se extiende de modo longitudinal a lo largo de la traza de la
Ruta Nacional 76, que en la zona urbana adquiere el aspecto de avenida central.
A lo largo de esta extensión, los distintos sectores o barrios adquirieron
los nombres de Distrito La Banda, Distrito Pueblo y Distrito Horno.
Camino a la Quebrada de La Troya, apenas traspuesto el Río Bermejo,
se encuentran las «Estrellas Capayanes». Testimonio de las
culturas precolombinas que poblaron la región. Ubicadas a 2 Km de la
localidad y a orillas del Río Bermejo al costado izquierdo del camino
que conduce a la localidad de Jagüé.
Según el historiador Nicolás de la Fuente, es un geoglifo
(dibujo sobre la tierra) en forma de estrella de nueve puntas, realizada en
canto rodado, en piedra color rojo, blanca y negra, Actualmente se encuentran
tres estrellas, de las seis originarias, dos de ellas fueron reconstruidas hace
unos años. Se desconoce su utilidad, se cree fueron utilizadas para rituales
religiosos. Tradicionalmente se las conoce con el nombre de «Estrellas
Diaguitas», hay historiadores que rechazan este nombre ya que sostienen
que el pueblo diaguita nunca habitó la región de San José
de Vinchina.
De hecho, fueron los Capayanes los principales habitantes de la región
en épocas precolombinas. Ellos habitaban las regiones del noroeste argentino
entre las provincias de La Rioja, Catamarca y San Juan, desde la zona montañosa
comprendida entre el límite de La Rioja con Catamarca sobre el río
Colorado y las cercanías del río Jáchal-Zanjón,
en San Juan, abarcando la cordillera de los Andes, al oeste, hasta los cordones
del Velasco, donde se mezclaban con los diaguitas. Ocuparon los fértiles
valles de Famatina, Sanagasta, Yacampis, Guandacol y Jáchal. Tenían
como vecinos, al norte a los diaguitas y al sur a los huarpes.
Compartían con los diaguitas la lengua kakán o una derivación
de esta. Vestigios de su lengua se encuentran en terminaciones como bis, pis
o china, por ejemplo: Yacampis, Quilmebis, Guanchina, Vinchina.
Conocían la técnica del hilado, tejían lana de guanaco
y de las llamas que criaban. También conocían la metalurgia del
cobre y del oro. Construyeron canales y acequias para regar sus sembradíos.
Entre sus cultivos estaban el maíz, zapallo, la papa y la quínoa.
Utilizaron ampliamente la cerámica, principalmente en las urnas funerarias,
decoradas geométricamente con los colores negro, rojo y blanco, conocido
como estilo de Sanagasta o Angualasto.
Sus viviendas de barro y adobe, eran a veces construidas al pie de un gran
árbol cuya copa servía de techo. Esta técnica de construcción,
aún perdura en la zona de Vinchina.
Hacia 1480 los incas invaden la región de los diaguitas y capayanes,
incorporando sus territorios al Imperio incaico. A partir de 1607, con la dominación
española comenzó su dispersión y posterior extinción
a fines del siglo XVIII.
Los capayanes participaron del levantamiento general de 1632 junto con los
olongastas y los demás diaguitas. Un departamento de Catamarca lleva
su nombre: departamento Capayán.
Estos constituyeron los pueblos originarios de Vinchina, de allí el
reclamo de algunos historiadores, tal como lo mencionamos anteriormente.
Vinchina es nuestro punto de partida en la travesía que realizaremos
ahora hacia tres puntos específicos de la alta cordillera riojana: La
Reserva Laguna Brava, el Paso Pircas Negras y el Cráter
Corona del Inca.
«Dime que te vas con pena
Aunque no sea verdad:
Si la mentira no es buena
Es santa la caridad.
Un amor tengo aquí,
Otro en Vinchina,
Y otro en la Plaza Nueva
De Famatina.
Toditos los males míos
Se curan si tú me miras,
Porque tus ojitos son
Bálsamo de mis heridas.»
Anonimo
– Juan Alfonso Carrizo, Cancionero Popular de La Rioja, 1942.
Iniciamos el camino siguiendo el recorrido de la ruta nacional 76 que llega
hasta el Paso Internacional Pircas Negras, ubicado a 191 km hacia el
noroeste de la localidad.
El primer tramo del camino se inicia apenas salimos de Vinchina, con características
de ruta de montaña, aquí termina el asfalto, que luego recuperaremos
más adelante. Se atraviesa un paraje denominado Quebrada de La Troya,
que presenta cerros muy particulares de una belleza singular. Allí podemos
encontrar los geoglifos que mencionamos anteriormente. Todo su trayecto es imponente,
de un color marrón oscuro, laderas plegadas que parecen emerger de las
propias entrañas de la tierra. Un universo de cuevas. La ruta va bordeando
un río, de aguas tan marrones como las piedras. Tiene diferentes miradores
a los que ya le han puesto nombre: La Herradura o La Pirámide,
por mencionar algunos Hay tramos donde la ruta se hace tan angosta como el ancho
del vehículo.
Jagüe
Constituye el último punto de población permanente de la provincia
en el camino que sigue hasta Chile. Es una de las localidades más aisladas
de La Rioja y se encuentra a 35 km de la localidad de Vinchina. Está
a una altura de 2550m sobre el nivel del mar, en el punto donde finaliza la
Quebrada de la Troya.
Hasta la primera mitad del siglo XX, la zona era el paso obligado del traslado
de ganado en pie hacia Chile, por lo que la actividad de parte de la población
estaba ligada a este tránsito, que además impulsó el desarrollo
de actividades accesorias, tales como el cultivo de pasturas. Al implementarse
la exportación de carne faenada, las actividades vinculadas al arreo
entraron en decadencia y desaparecieron.
La totalidad de las construcciones está realizada en adobe, material
típico de la construcción espontánea, y se extienden a
lo largo de la traza de la calle principal, la cual es el lecho de un río.
En nivel de la calle es notablemente inferior al de las construcciones, lo que
permite que las viviendas no se vean afectadas en los casos en que el río
no está seco.
Un punto de interés lo constituyen las ruinas de la primitiva capilla
de San Pedro, construida en el siglo XIX enteramente en adobe y con techo de
madera.
Cada año, hacia finales de diciembre Jagüé recibe gran cantidad
de visitantes con motivo de la celebración de la Fiesta Grande de Nuestra
Señora de Andacollo, culto de gran trascendencia popular, originario
de Chile. La primitiva imagen de la Virgen de Andacollo fue traída hacia
1930 por un arriero que hizo su camino desde Chile, a través del paso
llamado entonces Paso de Come-Caballos, camino habitual en el tránsito
de ganado hasta mitad del siglo XX. Jagüél cuenta con una posada
parador y cabinas telefónicas públicas.
Continuamos ahora el camino siguiendo por la ruta nacional 76, a través
de su trazado que de aquí en más se alternará entre asfalto,
ripio y base natural.
Los primeros kilómetros se recorren sin ningún inconveniente,
es un camino casi recto que no presenta problemas ya que estamos recorriendo
una breve meseta. No obstante es importante destacar que esta zona atraviesa
cursos de agua que en los meses de invierno están completamente secos,
pero que ya en épocas de verano, el deshielo puede provocar anegaciones
e inclusive la imposibilidad de transitarlo.
Unos kilómetros más adelante, la ruta empieza a seguir el camino
de un rio, hasta que dejamos atrás la meseta y ahora sí, vamos
penetrando en la precordillera, ganando altura de forma paulatina durante varios
kilómetros.
Precisamente a 55 km de Jagüe, llegamos a la Quebrada del Peñon
y nos topamos con el Refugio El Peñon que es uno de los 13 Refugios
construidos en 1873 durante la presidencia de Sarmiento, para protección
para los arrieros que llevaban ganado a Chile por el Camino de los Toros. A
la derecha de la entrada al refugio construido como un nido de horneros, se
hallan las sepulturas de unos arrieros que murieron debido al frío extremo
que los atrapó en una de sus travesías.
Pasando el Refugio, la ruta asciende el tramo final y atraviesa un paisaje
yermo, donde pueden verse penitentes a comienzos del verano. El camino es ahora
una huella de ripio en una zona ondulada. Ésta es la parte más
austral de la Puna. Acabamos de ingresar a la Cordillera de los Andes.
Hacia el oeste se divisan las cumbres de los volcanes más altos del
mundo y enfrente, en una depresión, las aguas azuzadas por el viento
de la Laguna Brava, localizada a 23 km más allá del refugio, en
un lugar de ensueño.
Reserva natural Laguna Brava
El camino alcanza una altura de 4300m sobre el nivel del mar al comenzar a
bordear la laguna, que tiene forma alagada en dirección sur-norte. El
primer gran espectáculo nos lo brindan los cuatro puntos destacados:
Cerro «Nevado» Veladero. 6.436 m. Volcán inactivo,
mirando hacia el frente de la ruta, tenemos a la izquierda la laguna. El Veladero
es el primer cerro destacado de izquierda a derecha, el que parece más
cercano de todos.
Cerro Bonete Grande. 5.943 m. Volcán inactivo situado
12 km al norte del Bonete Chico. Su nombre se debe a la forma de su cono. Es
el que le sigue al Veladero hacia la derecha. A pesar de llamarse Bonete Grande,
es el más bajo de los dos Cerros Bonete.
Monte Pissis. 6.795 m. Estratovolcán inactivo que marca
el límite entre Catamarca y La Rioja. Es la tercera cumbre más
alta del Hemisferio Sur y Occidental. Tiene 6 cumbres. Es el más lejano
desde este punto, puede observarse hacia la derecha del Bonete Grande y a la
distancia.
Cerro Bonete Chico. 6.759 m. Volcán inactivo cerca del
límite entre La Rioja y Catamarca. En sus nieves están las fuentes
del río Bermejo. Es el más occidental de los cuatro.
Estos cuatro volcanes, junto con los cerros Baboso, Gemelos y
Peñas azules, conforman el conjunto de volcanes más altos
del mundo.
Pero vayamos ahora a la Reserva. Fue creada mediante Ley Provincial Nº
3944 en el año 1980. Los objetivos de la creación de esta
reserva provincial son la preservación de especies y diversidad genética
en una zona silvestre representativa de la ecorregión y el uso sostenible
de los recursos de los ecosistemas.
Esto significa el manejo adecuado de la población de camélidos
a los efectos de asegurar simultáneamente su preservación y el
aprovechamiento económico del producto de la esquila como un recurso
para las comunidades cercanas. En el año 2003, la totalidad del área
de 405 000 ha de la reserva fue designada como Sitio Ramsar, con lo cual
quedaba incluida dentro de los humedales de importancia internacional.
Dentro del área de la reserva se han encontrado evidencias arqueológicas
que sugieren la presencia inca en la región, tales como plataformas ceremoniales
y construcciones utilitarias.
La reserva ocupa parte de los departamentos de Vinchina y General Lamadrid,
con una extensión de 405 000 hectáreas.
El sitio incluye un sistema de lagunas altoandinas de aguas salinas e hipersalinas
de escasa profundidad con bofedales y vegas asociadas, situadas por encima de
la cota de los 3000m y ocupa tierras que corresponden a las provincias fitogeográficas
puneña y altoandina con altitudes que oscilan entre los 2500m y los 4500m.
La laguna constituye el hábitat permanente de flamencos rosados y blancos.
El clima es extremadamente riguroso, denominado árido andino puneño,
que se corresponde con alturas superiores a los 4000m, con una gran amplitud
térmica, prevaleciendo las bajas temperaturas y vientos predominantes
del oeste y fuertes nevadas en otoño e invierno. Convengamos que los
vientos son originarios del Océano Pacífico, y al encontrarnos
en la máxima altura de la Cordillera, no existen en este punto mayores
alturas que frenen su paso.
En lo que respecta a la flora, existen amplios sectores cubiertos por terrenos
salinos donde prosperan especies halófilas. En las laderas de los cerros
gradualmente el tapiz vegetal va cambiando. Los jarillares desaparecen y la
estepa xerófila, gradualmente, se transforma primero en estepa arbustiva
de la puna y luego sólo en matas en cojín como la tola (Baccharis
incarum), características de los Altos Andes.
Por su parte la fauna está representada por mamíferos camélidos
como ser guanacos y vicuñas. También pueden verse pumas y zorros.
Más allá de éstos, la reserva es una de las áreas
importantes para la conservación de las aves en Argentina. Existen aquí
muchas de hábito acuático como la guayata, el pato crestón,
el pato barcino, el flamenco andino o parina grande, el flamenco de James o
parina chica y la gallareta cornuda. Pero son los flamencos los que dan el gran
espectáculo en la Laguna Brava. Y con un poco de suerte, podremos también
divisar algún zorro, como nos tocó a nosotros al momento de conocer
el lugar.
Lo que sí es importante, como en cualquier otro sitio de este tipo, no
dar ningún tipo de alimento a la fauna, aunque nos veamos tentados a
ello.
Existe también un punto de interés en medio de la laguna. Un avión
accidentado en 1964 permanece inmóvil a la distancia, congelado en el
tiempo. Veamos su historia.
La historia del avión de la Laguna Brava
La mañana del jueves 30 de abril de 1964 es un hermoso día otoñal
en la Cordillera. De pronto se percibe en el cielo el zumbido de motores. Desde
Copiapó, en Chile, un solitario avión cruza con rumbo 127º
por el boquete que forman los pasos Pircas Negras y Comecaballos. Su nivel de
vuelo es de 18.000 pies (unos 6000 metros), suficiente para atravesar los Andes
en esta latitud ya que las cumbres altas quedan bastante alejadas.El aparato
es un Curtiss Commando C-46 F perteneciente a la Compañía
Argentina Aerolíneas Carreras, matrícula LV-HIJ.
Lo que parece ser una travesía de rutina, en pleno cruce de repente deja
de serlo. Justo al cruzar el límite internacional el motor Nº 2,
recorrido poco antes y por tanto puesto prácticamente a nuevo, comienza
a fallar. Se procede entonces a poner la hélice de este motor «en
bandera», o sea con las paletas orientadas de canto contra el viento para
que ofrezcan menor resistencia. Pero la operación no se logra del todo
y el l8 cilindros radial, movido entonces por su propia hélice, se embala
hasta 3750 rpm.
Son pasadas las 9 cuando ocurre el percance. Advierten que no podrán
alcanzar ningún aeropuerto apto para el aterrizaje de su pesada máquina.
Aunque de tantas veces haber cruzado la Cordillera por esta misma ruta saben
que existe una excelente pista de aterrizaje de emergencia al alcance de la
mano: es un extenso salar de unos 15 kilómetros del largo, situado al
Sur de la gran herradura de volcanes: La Laguna Brava.
Durante el descenso tienen todavía la sangre fría de abrir el
portón lateral para prevenir que, si en el panzazo se retorciera el fuselaje,
la salida estuviere libre.
Debido a la escasa densidad atmosférica es necesario hacer una aproximación
a velocidad mucho mayor que a nivel del mar, parámetro que hay que tener
muy en cuenta para que la máquina no pierda sustentación y se
precipite: unos 90 nudos (145 km/h).
A las 9.40 el C-46 se posa bien aunque un tanto duro. Con un ruido ensordecedor
el aluminio patina sobre la superficie áspera del salar, y por fin el
avión con su enorme masa de casi 20 toneladas se detiene.
La tripulación del avión carguero de Aerolíneas Carreras,
estaba compuesta por el comandante Angel M. Esnagola (39), primer oficial
Mayor Hugo Jáuregui, segundo oficial Eddie Ravera (36),
el técnico de vuelo Carlos Marrón (34) y tres cuidadores
de a bordo, Armando Luna (53), Gordo Luna y Mario Amabile.
Transportaban ocho yeguas, inglesas de pura sangre, que habían sido compradas
por Bebe Correa, dueño del haras «Las Hortigas» de General
Belgrano.
Las yeguas estaban en el haras «La Merced» de Lima; como era
el último establo que quedaba en la ciudad, iba a ser expropiado y sus
dueños tuvieron que vender todo. Las yeguas tenían su nombre impreso
en el bozal y estaban aseguradas en 10.000 libras esterlinas cada una.
Seis son colocadas dentro del avión en sus respectivos boxes de madera.
A último momento son agregadas dos más, a pesar de la oposición
del gordo Luna porque suponía que era mucho peso ya que estaban todas
preñadas en estado avanzado (faltaban 2 meses para parir). Su peso redondearía
600 kilos cada una.
Decolan del Aeropuerto Jorge Chávez en Lima a la madrugada el
30 de Abril y hacen escala en Antofagasta. Después del primer impacto
la parte delantera del avión se levanta un poco por el aire, por espacio
de 90 metros y al caer nuevamente queda planchado. En un instante están
todos afuera. ¡Comprueban que no se hunden! La alegría es indescriptible.
Marrón se pone a llorar abrazado al gordo Luna. Debieron sacrificar a
una de las yeguas que había quedado mal herida luego del impacto.
que han quedado dormidos en la historia de esta parte tan hermosa de Argentina.
Bien, vamos dejando atrás la Laguna Brava para seguir con nuestra travesía
hacia dos puntos. Primero, llegaremos al Paso Internacional Pircas Negras, distante
a 80 km de la Laguna. Primero cruzamos el paraje denominado Mulas Muertas, a
solo 8 km, donde la ruta nacional 76 hace un giro hacia la izquierda, cambiando
la dirección hacia este-oeste. Desde aquí son 70km de un camino
pavimentado. El tiempo de recorrido es de aproximadamente una hora y media hasta
el paso.
Paso internacional Pircas Negras
Como venimos diciendo, es un paso que une la Provincia de La Rioja en
la República Argentina con la Región de Atacama
en Chile, a la altura de la comuna de Tierra Amarilla. Fue inaugurado
en el año 1996.
Se encuentra abierto en el horario de 9 a 18 horas, de acuerdo al año,
entre los meses de Diciembre y Abril o Enero y Marzo, según el tráfico
que presente cada temporada.. Debido a que las características topográficas
y climáticas no son muy favorables, se están realizando trabajos
de mantenimiento para hacer transitable el Paso durante todo el año.
Asimismo, el Paso Pircas Negras cuenta con la existencia de un centro de control
único aduanero Argentino-Chileno en «Barrancas Blancas»
provisto de la más moderna tecnología de conectividad y todos
los servicios, entre ellos, wi-fi y fibra óptica hasta el Paso. Barrancas
Blancas está ubicado dentro de territorio Argentino, a 24 kilómetros
del paso internacional. El Paso Pircas Negras facilita la integración
plena entre Argentina y Chile y, en especial, entre las comunidades que conforman
la región binacional denominada ATACALAR. Por la espectacularidad de
sus paisajes, el sector de la Cordillera de los Andes que transita este Paso
es objeto de una gran afluencia turística de todo el mundo.
El clima es riguroso, seco y árido en invierno, la nieve alcanza una
altura de entre 2 y 3 metros, por tanto la visibilidad se ve reducida por la
acumulación de neblina y nubes bajas. La temperatura extrema en invierno
es de 0º Grado Celsius y en verano llega a los 29º.
Crater Corona del Inca
El cráter es otro de los puntos de interés en esta travesía.
Se debe tomar un camino totalmente distinto al del Paso Pircas Negras desde
las cercanías de Laguna Brava desde donde debemos salvar una distancia
de 65 km.
En un primer tramo, debemos llegar hasta Veladero, donde se separá la
huella al Cráter, y continuar durante casí 50km atravesando La
Pampa de Veladero, El río de Burritos Muertos, la garganta del Indio
Piyu o Pillu, y desde allí continuar hacia el cráter.
Antiguamente se lo conocía con el nombre de la Caldera del Inca Piyu
o también Laguna Las Rejas. Está ubicado a 5.450m, y en algun
tiempo se subió a lomo de mula, o para los más intrépidos
a caballo.
con caja de baja, y en el año 1990, fue bautizaron con el nombre actual
«El Cráter Corona Del Inca». Desde entonces se sube de forma
casi interrumpida durante todo el año. En el año 2000 la gente
de Guiness llega hasta el cráter y se establece el record mundial de
buceo en altura, como el lago más alto del mundo navegable. Segun su origen se trata del cráter de un volcan que hizo implosión
y su cima se encuentra hundida dentro dento de si mismo y esa cavidad fue ocupada
por el agua formando el actual lago interior. Su edad es de aproximadamente
30 millones de años.
Esta rodeado de las cumbres que antes mencionamos, el Bonete chico de 6.759m,
el Bonete grande con 5943m, el Baboso con 6.200m y los volcanes Veladero de
6436m y el magestuoso Pissis, la tercer montaña de América situada
en el límite entre La Rioja y Catamarca, íntegramente en territorio
Argentino.
Bibliografia:
Sitio web de Histamar
Cancionero Popular de La Rioja, 1942. – Juan Alfonso Carrizo.
Agradecimiento especial por su aporte a Carlos D. Perea, Guia de montaña
de la Reserva Laguna Brava, habilitado por la Secretaría de Turismo de
la provincia de La Rioja y Municipio de Vinchina
Agradecimiento especial por el aporte de información a la Secretaría
de Turismo de la Provincia de La Rioja
Créditos de las fotografías que ilustran la nota, en cada una
de ellas.
























