¿Qué más podríamos decir de Fernando Garrido? Un
montañista muy conocido en especial para la Argentina, porque forma parte
de nuestra historia de montaña, de nuestra gran montaña, el Aconcagua.
Aragonés de 58 años, en su época de juventud, alla por
mediados de los ochenta, tuvo la increíble idea de establecer un record
de permanencia en altura, nada menos que en Aconcagua. Por aquél entonces,
vivió (no existe otra palabra mejor aplicada) durante sesenta y dos días
a 6962m de altura, en la cumbre del Coloso de América. Subió a la cumbre, plantó allí una tienda, y
aguantó en solitario esos dos meses y un poco más.
No bajó más que unos pocos metros a través de la canaleta
para recoger víveres en un depósito que había dejado establecido
al pie del tramo final de la ascensión.
Su hazaña cobró picos de gran emotividad gracias a las conexiones
radiofónicas que, cada cierto tiempo, realizaba con la cumbre el periodista
José María García, a través de un complejo sistema
de radioaficionados que le ponían en comunicación con Fernando.
García llegó a poner en contacto al Rey y al Presidente del Gobierno
de entonces, Felipe González.
Ese fue su comienzo. Logicamente, luego vinieron otras cosas. Un ascenso en
solitario al Cho Oyu dos años después de aquella epopeya, en lo
que se convirtió en el primer ascenso a un ochomil en invierno y solitario.
Y por supuesto , muchos otros ascensos a lo largo de todos estos años.
Hoy, con su empresa de montaña establecida en Aragón, realiza
actividades en Pirineos y en cualquier parte del mundo donde toque, por supuesto
en Himalaya y una y otra vez en Aconcagua.
Charlamos con el, y a través de una jugosa entrevista nos contó
parte de los recuerdos de aquellos tiempos, su experta opinión acerca
de temas de actualidad y las actividades que se vienen en los próximos
días y meses.
Me viene a la memoria justamente una expedición que realizaste hace
un tiempo, allá por 2014 con el periódico «El Confidencial»,
en Aconcagua, con una nueva cumbre, recuerdo que en ese momento hicimos la cobertura
del ascenso. Tú tienes en Aconcagua algo así como «todas
las cumbres juntas». Muchos repiten cumbre una y otra vez, pero ninguno
ha estado tanto tiempo como tu allí arriba. Cada vez que regresas, ¿Qué
es lo que viene a tu memoria?
La verdad es que cada vez que subo con clientes estoy concentrado en el «aquí
y ahora» y no pienso demasiado en lo vivido allá arriba. Un año
que llegamos pronto y hacía bastante bueno, me dediqué a buscar
un depósito que no puede bajarme entonces. Lo dejé un poco hacia
el glaciar de los Polacos. No lo encontré.
Hemos visto y leído mucho acerca de aquella epopeya, que seguramente
ha marcado un hito importante para ti. Te lo habrán preguntado muchas
veces seguramente pero siempre es bueno volver a escucharlo. ¿Qué
conclusión puedes rescatar de aquellos días que alli? ¿En
qué manera ha influido en lo que hizo después Fernando Garrido?
Fue la experiencia más intensa de mi vida. Siempre he estado muy contento
y muy orgulloso de haberla hecho. Llegué muy al límite físico.
Creo que podría haber estado más tiempo allí arriba pero…
nadie lo había hecho… Y si pasaba la línea… En España
la repercusión mediática fue impresionante (sin yo haberla buscado…)
y me ayudó a encontrar espónsores muy fácilmente durante
diez años.
¿Recuerdas cuantas veces lo has subido?
Llevo 36 cumbres desde abajo. Un tercio por el valle de Vacas y Falso Polacos
y el resto por la normal.
Esto te ha dejado muchos amigos en Argentina, ¿Verdad?
Verdad. Ya en 1979 trabajé de profesor de esquí en Bariloche
e hice mis primeros amigos. Hicimos una invernal en el Aconcagua. Fue mi primera
vez. En Mendoza tengo verdaderos amigos. Siempre me gusta volver y me siento
como en casa. La familia Tetilla (Inka expediciones) me trata como uno más.
Chapeau.
Dejamos un poco estas tierras y vayamos hacia España.
¿Cómo es tu actividad de hoy en día en la montaña?
Aunque nuestra agencia está en Jaca (Pirineos aragoneses) trabajamos
en todo el mundo. Yo hago unas cinco expediciones al año. Voy mucho a
Nepal, Tíbet, Alaska, Pamir, etc. No paro. De todas maneras, siempre
vuelvo a mis Pirineos.
¿Qué significa la montaña para ti?
La montaña ha sido y es mi pasión y mi profesión. Mi
padre era montañero (no «alpinista» ni «escalador»)
y nos metió el amor por esta actividad. Yo no concibo mi vida sin el
monte. Además tengo suerte, mi mujer me apoya… me gusta salir a trabajar…
cada día un lugar diferente, conozco gente… ¿Qué más
puedo pedir?
¿Qué montañistas han influído o bien a quién
admiras o tengas como referente?
Antes Messner era mi ídolo pero desde hace muchos años dejó
de serlo. Se «auto-idolatró» y dejé de leer lo que escribe.
Para mi el número uno siempre fue Jerzy Kukuczka. Su currículum
no tiene parangón con ningún otro. Además sin medios ni
dinero… recomiendo su libro editado por Desnivel.
El montañismo español es un gran protagonista de la actividad
en Himalaya, grandes representantes (muchos de ellos inolvidables y referentes),
con muchos records, y uno en especial que te pertenece, en el Cho Oyu. Que puedes
decirnos de eso?
Igual que he dicho que mi permanencia en la cumbre del Aconcagua fue cuando
más al límite he estado en mi vida, mi primera ascensión
al Cho Oyu en el 88 (después he estado 4 veces más con clientes)
creo que ha sido mi experiencia más bonita. Nunca se había subido
una montaña de 8.000 metros en solitario en invierno. Tuve que ir ilegalmente
desde Nepal y atravesar el Nangpa La pues los chinos no me dieron permiso para
hacer la aproximación por el Tíbet en invierno como se hace actualmente
en las épocas normales.
En los tiempos que corren la actividad ha sufrido muchos cambios. Me refiero
a determinadas montañas que han perdido parte de su mística debido
a su utilización con objetivos meramente comerciales. El Everest, como
el ejemplo más significativo. ¿Qué reflexión te
merece lo que está sucediendo allí año tras año,
donde vemos historias que se repiten y es más, se potencian?
El Everest es un caso especial por ser el más alto. Mucha gente quiere
subir «a cualquier precio». Entre nuestros clientes noto que ahora
se ha desprestigiado mucho el Everest por la masificación que hay y la
mala prensa que ahora tiene. Ha perdido interés.
¿Qué se podría hacer a tu entender para minimizar las
consecuencias, viendo que los accidentes y fallecidos se suman año tras
año?
Como en todas las montañas masificadas más gente significa
más accidentes. Es un tema matemático. La vertiente tibetana cada
vez es más complicada burocráticamente porque los chinos no quieren
expediciones. Hay que ir por Nepal. Por otra parte los sherpas de altura cada
vez están más preparados (muchos de ellos ya guías UIAGM)
y no necesitan de guías de afuera.
Ya dentro del Himalaya, sabemos que existe una experiencia muy próxima
en tu futuro, el Muztagh Ata. ¿Qué puedes decirnos de ésta
próxima expedición?
Si. Este año ya va a ser el número 14. Tiene 7.546 metros y
no es difícil. Los de la agencia ya son amigos míos también
después de tanto tiempo. Esta vez vienen 11 clientes y somos 2 guías.
Vamos con raquetas de nieve y crampones. Solo un año fuimos con esquís.
Normalmente no lo recomendamos pues, en grandes alturas, no son una ayuda si
no un problema añadido.
Y también se viene más Aconcagua para fin de año, ¿Verdad?
Positivo. Por lo menos dos. Ya con ganas de asadito…
Mas acerca de Fernando Garrido lo pueden encontrar en su nuevo blog, realmente
muy interesante, con fotografías, comentarios técnicos, muy para
tener en cuenta en caso que alguno de ustedes quieran encarar las vías
que Fernando detalla. Les dejamos aquí una parte de los contenidos para
que luego puedan acceder de forma completa a los mismos desde el blog. Muy recomendable.
Dolomitas
Fernando estuvo hace pocas semanas en Dolomitas, donde no había estado
anteriormente. Esto es lo que cuenta en su blog al respecto:
«Me he enamorado de las Dolomitas… Toda mi vida había oído
hablar de esas famosas montañas y sus míticas cumbres, pero nunca
había estado. Acabo de llegar y aún estoy tocado. Me han gustado
mucho más de lo que me había imaginado. Es una región tremenda,
con muchos valles independientes. Escabrosa» .. Mira
la nota completa aqui
La Rota Vicentina por la costa del sur de Portugal
«Lo decidí unos días antes. Cayó en mis manos un
artículo sobre este recorrido y me gustó. Hay una página
web en donde está toda la información. Muy buen trabajo: http://pt.rotavicentina.com/
Hay dos rutas: la histórica (que va más por el interior) y la
de los pescadores, de cuatro días de andar, que es la que hice yo. Va
siempre pegada a la costa.
Un lugar muy salvaje con pueblos pequeños de pescadores y turismo minimalista.
Las jornadas son de unas 6 horas. Un poco incómodo pues se anda mucho
sobre arena, pero los paisajes, las calitas, el Atlántico. He logrado
mi objetivo: mini vacaciones, mar, sol, fotos. Contento.» … Mira
la nota completa aqui

En Cho Oyu (1988)

En Aconcagua (1986) Durante su record de permanencia en altura

Muztagh Ata

