Robert Edwin Hall, nació el 14 de enero de 1961 en Nueva Zelanda. Al
momento de su muerte había completado su quinta cumbre en el Monte Everest,
el hombre (no sherpa) con mayores cumbres en la montaña más alta del planeta,
hasta ese momento.
En su juventud, escaló ampliamente los Alpes del Sur, en su país natal, conociendo
a Gary Ball en 1988, quién sería su gran amigo y compañero de montaña,
de ahí en más. Ambos buscaron patrocinios para sus expediciones, tal como lo
intentan hacer todos los escaladores, debido al alto costo de este tipo de empresas.
En 1992 deciden fundar Adventure Consultants que en muy poco tiempo se
convertiría en una empresa líder de expediciones guiadas. El objetivo: ganar
dinero llevando a sus clientes a la cumbre de la montaña más alta del planeta,
a la que luego se irían agregando otras tantas.
Adventure Consultants fue, desde su creación, una de las empresas comerciales
de expediciones más importantes, de hecho, lo sigue siendo hoy en día.
Pero lo que menos esperaban tanto Robert Hall como Gary Ball,
era pasar a la historia formando parte de la gran tragedia del Monte Everest
de 1996, solo superada en 2014 y 2015 en lo que se refiere a montañistas fallecidos,
debido a la gran avalancha de la cascada de hielo, en el primero de los casos,
y el terremoto que asoló Nepal hace exactamente un año atrás.
De todas maneras, estos dos sucesos, no son comparables con la tragedia de
1996. Si bien ambos se cobraron un número mayor de víctimas, se sucedieron por
motivos totalmente distintos a lo que vamos a relatar ahora.
La expedición al Everest de 1996 de Adventure Consultants estaba integrada
por ocho clientes y tres guias de montaña. Los guias eran Robert Hall,
Mike Groom y Andy Harris y entre los clientes se destacaba
Jon Krakauer, un periodista asignado por la revista de montaña Outside.
Hall había negociado un trato con Outside para un espacio de publicidad a cambio
de una historia sobre la creciente popularidad de las expediciones comerciales
al Everest.
Aquél viernes 10 de mayo de 1996, las principales expediciones comerciales
se encontraban establecidas en el Campo 4, a 7900m al que habían arribado en
la tarde del día anterior bajo un fuerte viento que fue intensificándose al
caer la noche y que en un momento, hizo poner en riesgo el intento de cumbre.
Apenas pasada la medianoche, el viento cesó y la ventana de buen tiempo se
hizo notoria en toda el área próxima a la cumbre.
Fue en ese momento en que todos los equipos decidieron poner rumbo en busca
de la cima, eran las 0.30 horas.
El intento se inició por la neocelandesa Adventure Consultants, acompañado
principalmente por el equipo de Mountain Madness, oriunda de Seattle,
Usa, que estaba comandada por Scott Fischer.
Pero los contratiempos empezaron al poco tiempo de iniciar el ascenso. Al arribar
al escalón Hillary, descubrieron que las cuerdas fijas no habían sido emplazadas.
Este hecho derivó en un retraso de una hora mientras se las colocaban. Cada
minuto, bajo un viento que se hacía cada vez más intenso, semejaba a una eternidad.
Debido a que 33 escaladores se encontraban intentado hacer cumbre el mismo
día, y a que Hall y Fischer, jefes de sus respectivas expediciones,
le habían pedido a sus clientes permanecer a 150 metros uno del otro, se formaron
cuellos de botella en la única cuerda fija en el Escalón de Hillary. Muchos
de los escaladores continuaban sin hacer cumbre a las 2:00 pm, la última hora
segura para regresar al Campo IV antes del anochecer. Se había establecido la
hora de 2:00 pm como límite para inciar el descenso.
Ang Dorge, el sherpa en jefe de Adventure Consultants junto sherpas
de otras expediciones aguardaron en la cumbre a la llegada de los clientes.
Se comenzó con el descenso desde la cumbre pasadas las 15 horas. Demasiado
tarde. Ang Dorje encontró al cliente Doug Hansen por encima del
Escalón de Hillary, y le ordenó descender. Hansen se negó. Cuando Hall
llegó al lugar, envió a los Sherpas a bajar para ayudar a los otros clientes,
y declaró que se quedaría para ayudar a Hansen, quien se había quedado sin oxígeno
adicional. Hansen finalmente alcanzó la cumbre, con la ayuda de Hall.
Alrededor de las cinco de la tarde, la tormenta de nieve se desató en la cara
sudoeste del Monte Everest, golpeando fuertemente a todos los escaladores que
estaban descendiendo, disminuyendo la visibilidad y borrando el rastro de retorno
desde la cumbre hasta el campo 4. Lo peor que podía suceder, estaba sucediendo.
Andy Harris comenzó a ascender al Escalón de Hillary a las 5:30 pm,
con agua y oxígeno adicional para asistir a Hansen. A las 4.40 del día siguiente,
once horas después, Robert Hall se comunicó por radio informando que
se encontraba en la cumbre sur y que Doug Hansen había fallecido a consecuencia
de una caída y que Andy Harris estaba desaparecido.
Definitivamente, Robert Hall se encontraba para entonces en una situación
por demás comprometida. No podía aspirar oxígeno embotellado porque el regulador
se había congelado. Si bien mantenía contacto radial, su condición se fue deteriorando
rápidamente. Hacia las 9 de la mañana del 11 de mayo, había logrado solucionar
el tema del oxígeno, pero sus congelaciones en manos y pie le impedían utilizar
las cuerdas fijas para continuar con el descenso.
Poco tiempo más tarde llamó nuevamente por radio al campo base y pidió comunicarse
con su esposa, que estaba en Nueva Zelanda, a pocas semanas de dar a luz. Durante
la comunicación le dijo que se encontraba razonablemente cómodo, concluyendo
con esta frase: «Duerme bien mi amor. Por favor, no te preocupes demasiado.».
Rato después, murió y su cuerpo fue encontrado el 23 de mayo por montañistas
de la expedición IMAX. Su cuerpo permanece en la montaña.
Jon Krakauer publicó poco después del desastre un artículo en la
revista Outside y en un libro titulado Into Thin Air. En ambos, especuló
que los retrasos provocados por las cuerdas fijas, así como la decisión de los
guías de no hacer cumplir el tiempo de regreso a las 2:00 pm, fueron los responsables
de las muertes. Krakauer fue criticado por la viuda de Hall por publicar
su última conversación. La transmisión de radio de Hall desde la arista de la
cumbre fue retransmitida entre radios y luego conectada con su esposa en casa.
La transcripción de la última conversación de Hall con su esposa fue impresa
en el libro.
Por su parte, Scott Fischer crea Mountain Madness unos años antes que
Adventure Consultants, también una de las líderes hoy en día.
Para esta expedición al Everest de 1996, Fischer ascendía guiando junto a Anatoli
Boukreev y Neal Beidleman, llevando a ocho de sus clientes hasta
la cumbre. Pero Fischer sucumbió ante el edema pulmonar provocado por el mal
de altura. El 11 de mayo Boukreev logra llegar hasta Fischer pero
ya era demasiado tarde. Hoy en día, una pila de piedras conmemorativa se encuentra
en lo alto de una colina cerca de Lobuche, en el sendero hacia el campamento
base del Everest, están colocadas en honor a Scott Fischer.
¿Que llevó finalmente a esta tragedia? Como en la mayoría de las tragedias,
puede resumirse en un conjunto de situaciones desafortunadas que se conjugaron
para producir el desenlace.
En las horas previas al intento de cumbre, los partes meteorológicos pronosticaban
una fuerte tormenta que alcanzaría su pico de intensidad hacia el 11 de mayo,
lo que dejaba un brevísimo espacio para el intento de cumbre el 10 de mayo.
Los montañistas debían descender rápidamente para no ser sorprendidos por la
tormenta, que finalmente los sorprendió en la madrugada del 11 de mayo.
El retraso en el escalón Hillary, provocado por la espera para concluír con
el establecimiento de cuerdas fijas, hizo perder un tiempo valiosísimo que luego
derivó en un descenso tardío de la cumbre, apoyando en cierta forma algunos
dichos de Jon Krakauer.
Y un elemento adicional: la baja presión mucho mas pronunciada que lo habitual,
hizo descender el nivel de oxígeno en la atmósfera, hecho que a esas alturas
es prácticamente mortal.
Hoy en día, todas estas alternativas son previstas por parte de los equipos
comerciales. Normalmente en la ruta del collado sur, se establecen año tras
año, cuerdas fijas, que llegan hasta los confines de la mismísima cumbre. Luego
de ello, llegan los clientes.
El Monte Everest no es el ochomil mas complejo en lo que respecta a la ascensión.
De hecho, comparado con otros ochomiles mas mortíferos, digamos Annapurna, Nanga
Parbat y K2, sería algo así como una «caminata campestre». Pero tiene un elemento
adicional que potencia su peligrosidad y es necesario manejar los tiempos con
una estrategia muy precisa, para no caer en situaciones como la acontecida en
esta tragedia: la altura límite.
¿Que significa eso? Pues bien, dicen los entendidos (no quien relata), que
el Everest tiene la altura precisa. Si tuviese doscientos metros mas de altura
sería practicamente imposible accederlo. Todos sabemos, los que amamos la montaña,
las grandes montañas, que mas allá de los ocho mil metros, se inicia la denominada
«zona de la muerte».
A partir de allí el cuerpo humano, literalmente, empieza a morir. Es imperioso
entonces, permanecer el menor tiempo posible a esa altura y bajar de inmediato.
De allí que lo que se denomina «ataque a la cumbre», debe realizarse
de forma rápida y precisa, arrancando por debajo de los ocho mil y retornando,
luego de la cumbre, nuevamente al último campo donde se inició el ascenso final,
en el tiempo preestablecido.
Cualquier demora jugará inexorablemente en contra. El ataque final a la cumbre
del Everest -vale para cualquier ochomil- es mas un juego de ajedrez, que una
escalada, juego donde las piezas blancas son manejadas por la montaña.
En memoria de los fallecidos en la tragedia de 1996
Andy Harold Harris
Doug Hansen
Robert Edwin Hall
Yasuko Namba
Scott Fischer
Tsewang Samanla
Dorje Morup
Tsewang Paljor
Acerca del Monte Everest
8000 metros es la altura de inicio de la «zona de la muerte»
8848 metros es la altura del Monte Everest
12000 personas han intentado llegar a su cumbre
8000 personas han alcanzado su cumbre
4000 de esos 12000 intentos fueron fallidos
250 personas han fallecido escalando el Everest
120 cadaveres permanecen en el Everert
En la década de 1950, fueron 6 cumbres, 1 fallecidos
En la década de 1960, fueron 18 cumbres, 6 fallecidos
En la década de 1970, fueron 78 cumbres, 48 fallecidos
En la década de 1980, fueron 183 cumbres, 59 fallecidos
En la década de 1990, fueron 882 cumbres, 59 fallecidos
En la década de 2000, fueron 5048 cumbres, 69 fallecidos
En la década de 2010, hasta la fecha, fueron 2852 cumbres, 56 fallecidos
