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Como nota sobresaliente de la semana
destacamos el lamentable fallecimiento del montañista francés
Yannick Gagneret en el Makalu. Esto sucedió durante el fin de semana
pasado, cuando se encontraba a unos 7400m y comenzó a manifestar
síntomas de edema cerebral.
Inmediatamente Ferrán Latorre
y el australiano Ralph Schweizer acudieron en su ayuda iniciando un rescate
desde el punto donde se encontraba hasta aproximadamente los 6700 metros
y de allí luego hacia el campo base, pero finalmente falleció
en este último camino.
"El
día 2 de mayo fue el día que cambió mi perspectiva
ante esta montaña. Bajábamos de pasar una dura noche en
el Campo 2 (7400 m). Yannick había puesto la tienda justo al final
de la cuerda fija, unos diez minutos por debajo de nosotros, pero a una
nada desdeñable distancia lineal, y nunca a la vista. No es momento
de explicar tantos detalles, pero el caso es que nos quedamos el australiano
Ralph Schweizer y yo ayudar a Yannick a bajar durante 5 horas por un terreno
complicado y bajo un tiempo horroroso hasta el Campo 1, después
que por la mañana presentara síntomas evidentes de edema
cerebral.
Tras ofrecerle
la medicación, iniciamos el descenso hacia las 10h. No podía
sostenerse de pie ni dar un paso seguido, y él mismo se dio cuenta
de la gravedad de la situación, de la que, tumbado en la tienda,
no era tan consciente. El recorrido era el peor para un rescate, buena
parte en diagonales, por terreno mixto, no vertical, con cientos de escalones
y pasos verticales cortos. Lo bajábamos estirado, de culo, de lado…
él colaboraba como podía. Ralph y yo creo que formamos un
buen equipo: exhaustos los dos sin haber comido ni bebido casi nada en
las últimas 24 y sin tan sólo haber dormido ni 5 minutos
y todavía con falta de aclimatación, enseguida nos coordinamos
bastante bien. Animábamos a Yannick constantemente, que a pesar
de las continuas pausas necesarias seguía bastante consciente,
y obedecía a nuestras reiteradas y a veces airadas indicaciones.
Hacia las
12h30 llegamos al final de la ventisquero intermedia y Yannick parecía
estable, quiero decir que no había mejorado mucho, pero tampoco
empeorado, y a todo eso, me esperanzaba mucho el hecho de que en ese punto
tomaron el relevo los sherpas de diferentes agencias, de Himalayan Guides,
de Seven Summits y de Himlayan Ascent. En contacto por radio con el Dr
Joe de Himalayan Experiance que estaba en el campo Base y con Chris Warner
en el Campo 1 (6700 m), íbamos coordinando el rescate. Nos quedaba
por bajar el último muro de roca. El rescate se ralentizó
y el tiempo comenzó a ser infernal y yo no podía dejar de
tiritar por el frío y el desgaste. Pero hacia las 15h llegamos
al punto donde Chris Warner, Dan Jenkins y Lakbah nos esperaban con O2
y una camilla, por encima del Campo 1 (6700 m). Al llegar me abracé
a Chris, antiguo amigo y simpático americano. Y también
me fundí en un fuerte y emocionado abrazo con Ralph, un abrazo
que nunca olvidaré: lo dimos todo, lo mejor de nosotros y creo
que aquel 2 de mayo viví una de las experiencias más duras
de mi vida como alpinista. Nada es comparable a las miradas que intercambiamos
con Yannick. Nada es comparable al esfuerzo que hicimos metro a metro
para bajarlo. Ni ningún paso de escalada extremo en roca, ni ningún
paso mixto que nunca haya solucionado, ni ningún metro de nieve
blanda que nunca haya tenido que abrir. Nada es, ni nunca será,
comparable a cada paso que hicimos los tres juntos hacia abajo.
Tristemente,
en algún punto entre el Campo 1 y el CB Yannick dijo basta. Todavía
no me hago a la idea, y siento un cierto desasosiego con mis decisiones
y mi actuación. Y me siento como el médico que no puedo
salvar la vida de un paciente. Y es así como hoy, dos días
después, me acechan todas las dudas y todos los reproches.
No quiero
añadir mucho más. Sólo quería dar mi agradecimiento
a toda la gente que colaboró en el rescate, y que fueron, con mayor
o menor medida, casi todos."
– Ferran Latorre (Extraído textualmente de su sitio).
Fuente: Ferranlatorre.com
Fotografías Cortesía
del sitio de Yannick Gagneret
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