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Como ya se sabe, el Nanga
Parbat es la protagonista invernal de los dos últimos años.
En realidad, para los polacos, es un desvelo que lleva años.
Cuando llega el invierno, los polacos se apropian del Nanga Parbat.
Es como una necesidad, es
la materia inconclusa.
Lo que sucede, es que el
Nanga hoy por hoy, junto con el K2, son los dos únicos ochomiles
que aún no fueron conquistados en invierno. Intentar el K2,
es prácticamente una locura. Ya de por si el Nanga Parbat
lo es, con quinientos metros menos.
Pero la historia del himalayismo
de ochomiles tiene un párrafo aparte en polonia y los inviernos.
Los Guerreros de hielo, hoy por hoy es como que "sufren"
al Nanga Parbat.
Sucede que al solo quedar
dos ochomiles, convengamos que el Nanga es de por si algo mas accesible
que el K2, aunque hasta ahora esta afirmación no ha podido
ser confirmada debido a la negativa de la montaña.
Nuevamente entonces, los polacos
tienen compañía en el Nanga: Simone Moro, David Göttler
y Emilio Previtale, bajo la sponsorización de "The North
Face", actúan en el Nanga desde bien iniciado el presente
año. Se suman de esta manera al equipo polaco de "Justice
for all", que llevan un mes de ventaja, ya que arrancaron a
fines de Noviembre.
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Simone
Moro hoy Viernes 10 de Enero: "Aquí en la cara Rupal del Nanga
Parbat, el clima está un poco feo, pero no lo suficiente para
mantenernos encerrados en la tienda. Aunque no sin nubes y aguanieve.
Hoy fuimos a ABC (campo base avanzado) y volvimos a mantenernos en
forma. |
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Ambas
expediciones se encuentra operando sobre la vertiente Rupal en la denominada
Ruta Schell. Durante el fin de semana pasado, Moro, Göttler y Previtale
alcanzaron la posicion del C1 a 5100m, mientras que el equipo polaco logró
establecerse en el C2 a 5800m.
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Simone
Moro |
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David
Göttler |
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Emilio
Previtali |
La noche del 31 de diciembre, reporta
el equipo de "The North Face", se juntaron con el equipo polaco
en el BC para recibir al nuevo año. A partir de ese momento, ambos
equipos decidieron trabajar juntos en pos de intentar lograr en esta temporada
invernal, vencer a uno de los mas fuertes monstruos del ochomilismo.
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Les transcribimos ahora un
relato textual de Simone Moro, respecto a la llegada del equipo
al Nanga Parbat:
"Todo ha pasado tan
rápido…
Abandonamos el aeropuerto
de Milan Malpensa la tarde del 27 de diciembre, y en tan solo tres
días y medio llegamos al campo base del Nanga Parbat, pero
esto ya lo sabéis. Aquí está la historia de
lo que pasó en esos tres días y medio.
Una vez llegamos a Islamabad recogimos nuestro equipaje, y al día
siguiente tomamos rumbo hacia Chilas.
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Simone
y David |
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Conducir por el Karakorum Highway
ya se podría considerar un viaje, una aventura de por sí.
Aunque para los montañeros es un poco distinto: es como la relación
que tenemos con un interruptor y una bombilla
. Cuando entramos en una habitación
oscura y encendemos la luz, nuestros ojos miran instintivamente hacia
el techo. Tendemos a olvidar o ignorar todos aquellos electrones que fluyen
por los finos cables de cobre cruzando las paredes; nos olvidamos del
cuadro eléctrico, los cajetines y los terminales. Todo este flujo
de energía -siglos de evolución humana y progreso tecnológico-
está condensado en un solo clic. Eso es lo que les pasa a los montañeros
que vienen a Islamabad por el Nanga: nuestra mirada se fija en Tarashing.
Esa es la luz a la que miramos todas las veces. Esa es la auténtica
aventura.
Tras dos días viajando
en todoterreno, con guardas militares escoltándonos en varios tramos,
alcanzamos el valle del Rupal. Los locales nos dieron una calurosa bienvenida,
que estuvo genial: éramos los primeros extranjeros en hacerles
una visita desde el ataque terrorista en el campo base del Diamir del
año pasado. Para estas personas significamos trabajo. Somos una
inversión en el futuro del turismo en esta región. Somos
una apuesta que ha de ser ganada.
Las autoridades locales nos habían asegurado que la entrada al
valle, el único acceso al campo base, estaría vigilado permanentemente
por diez guardias militares. Ellos nos animaron antes del ascenso y se
tomaron fotografías con nosotros. Posamos para docenas de fotos,
todos alineados, y esa vergüenza y quietud general permanecerá
tanto en nuestra memoria como en la memoria digital de las cámaras
y teléfonos móviles.
Al día siguiente hicimos
la marcha de seis horas hasta el campo base con los porteadores; había
algo de nieve en el suelo, pero pudimos andar fácilmente. El camino
al campo base recorre el lado este de la vertiente Rupal, conocida como
la vertiente montañosa más alta del mundo. Realmente no
tiene mucho sentido decir que la vertiente tiene 4.500 metros "de
altura", porque este orden de magnitud se aplica de manera más
apropiada a las distancias. Es una medida de extensión, no de ascensión.
Si corres 9.000 metros, medida equivalente al ascenso y descenso, es una
buena distancia. Pero después te vas a casa, te pegas una rica
ducha, y se acabó.

Tramo
no pavimentado de la Karakoram Highway
Pero el Nanga es una historia
totalmente diferente. Aquí me he sentido como nunca lo había
hecho al pie de una montaña. El sentimiento es que el Nanga no
es tan solo una montaña, y el Rupal no es tan solo una vertiente.
Este es un mundo entero por sí mismo a ser descubierto y explorado:
un planeta aparte del Himalaya. Mirando esa vertiente y percibiendo la
energía que emanaba de ella, sentí una admiración
especial por Jerzy Kukuczka, Reinhold Messner, Steve House, Mark Twight,Tomaž
Humar -todos aquellos enormes montañeros que han nutrido mis sueños
y, sin medias tintas, han atrevido a aventurarse y cruzar esta gigantesca
e inexplorada vertiente. Aquí está. Tal y como cruzas un
océano o un desierto, nos aproximamos al pico con la idea de unir
dos puntos a través de un traicionero nada.
Para la tarde del 31 de diciembre
ya nos habíamos instalado en el campo base. Montamos nuestras tiendas
y organizamos nuestro equipo, y empezamos a escalar por grados, que son
los pasos habituales requeridos para que un escalador se enfrente a tan
grande montaña. Da un placer especial estar aquí en invierno
-con una montaña o, más bien, un planeta entero para nosotros.
Es un tremendo privilegio, ¿no crees?"
Fotografías: Cortesía
del Blog de Simone Moro
Relato en español: cortesía del Blog de Simone Moro
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