Por Alfredo García Pascual
06/04/2010 Como dice la canción; «Mi corazón, mi corazón, es un músculo sano pero necesita acción…»
… y hoy hemos tenido esa acción que tanto nos hacía falta. Pero comencemos cronológicamente.
Ayer (5 de abril), sobre las 7 de la mañana (hora Nepalí, aunque estemos en China todavía mantenemos el anterior horario, más que nada por llevar la contraria…), desayunamos en Zhang Mu y hacia las 8.10 salimos en todoterreno hacia Nyalam. El recorrido apenas nos costó una hora (hay unos 38 km), cuando este mismo recorrido hace dos años y medio nos costó unas tres o cuatro horas. ¿Cuál es la diferencia?, sencilla, en 2008 China acogió los Juegos Olímpicos de Verano y por estos mismos caminos transitó la llama olímpica camino del Everest. Casi la totalidad del recorrido hasta aquí está asfaltado u hormigonado.
El resto del día lo dedicamos a descansar y comer. A priori parece que no nos ganamos ese descanso (yo también lo pienso, jeje), pero ya estamos a unos 3700m. y la altura se empieza a notar. Nos hospedamos en un hotel nuevo (todos los que alguna vez habíamos pasado por aquí habíamos descansado en el antiguo), cuando digo nuevo es nuevo, es más, estuvimos invitados a la fiesta de inauguración: trajes, música y bailes tradicionales tibetanos, banderas de oración, ofrendas y buenos propósitos alrededor de un fuego (aquí no es fácil ni barato conseguir leña) y con grades cantidades de bebidas y fruta. El ambiente era fabuloso, pero fuimos buenos, y nos marchamos pronto a dormir. Hoy nos tocaba aclimatación.
Como decía al principio estábamos deseosos de entrar en acción, y dejar atrás tanto avión, aeropuertos, fronteras y papeleos. Hoy (6 de abril), después de desayunar, nos hemos calzado las botas y hemos ido a uno de los «montecillos» que hay al lado de Nyalam y con un ritmo tranquilo hemos ido cogiendo altura poco a poco. Las sensaciones de todo el grupo han sido magníficas y después de algo más de tres horas hemos alcanzado la cima del monte elegido para aclimatar. El GPS marcaba 5.042m. A pesar de ser un fabuloso mirador bajo el Shisa Pangma hemos descendido un poco para resguardarnos del viento y hemos estado algo más de una hora disfrutando del paisaje mientras comíamos para más tarde descender nuevamente hasta Nyalam.
La jornada nos ha dejado muy buenas sensaciones, es más, tenemos la seguridad de que hoy si que nos hemos ganado la cena y el descanso.
Mañana nos toca viajar hasta Tingri en principio. Un día de transición sin más, pero cada vez más cerca de nuestro objetivo.
Hasta pronto.
Alfredo.
