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CERRO ACONCAGUA

Federico Campanini - Elena Senin : Diez años

Se cumplieron diez años del mayor despliegue de rescate de la historia en el Coloso de América

Alpinismonline Magazine | Redacción Alpinismonline Viernes 11 de Enero de 2019 - 11:47 794 | 0




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Foto de Portada: Federico Campanini (Foto elfede.org)


Se cumplieron diez años del trágico incidente en el Cerro Aconcagua donde falleciera el guía de montaña Federico Campanini y una escaladora integrante del grupo, la italiana Elena Senin.

En aquella oportunidad, el grupo de italianos guiado por Campanini arribó a la cumbre al momento en que se desató una fortísima tormenta. Casi sin visibilidad, equivocaron el camino de regreso y tomaron por la vía del Glaciar de los Polacos en vez de la ruta normal por la cual habían accedido.

La noticia tuvo repercusión mundial a raíz de un video publicado, totalmente sacado de contexto, donde la patrulla de rescate arrastraba al guía Campanini, en un vano intento de bajarlo ante las extremas condiciones climáticas.

Luego de transcurridos algunos días del incidente, uno de los sobrevivientes de la tragedia, el italiano Mateo Refrigerato, ya recuperado, dio una entrevista, de la cual hemos extraído algunos conceptos importantes que grafican de manera general lo acontecido en el momento del incidente:

“El 6 de enero por la tarde ya estabamos en la cumbre del Aconcagua. Nos hicimos fotografías, pero estuvimos muy poco, porque se desató una tormenta muy fuerte. Había visibilidad cero. Comenzamos a bajar y yo me caí 50 metros. Quedé colgado de una pierna enganchada en una roca. Federico, que ya estaba mal cuando hicimos cumbre, bajó con unas cuerdas y me rescató, salvándome la vida y arriesgando la suya".




Mateo Refrigerato (Foto publicada en Alpinismonline en 2009, fuente Diario Los Andes)

"La última parte del sendero a la cumbre no estaba marcada. Con la tormenta terminamos de desorientarnos y bajamos por el otro lado. Cuatrocientos metros más abajo nos encontramos en el final del Glaciar de los Polacos, que es dificilísimo, sobre todo para bajar. Para nosotros era imposible".

"Fue entonces cuando Elena (Senin) se sintió mal. No hubo manera de salvarla. No, no sufrió ninguna caída. Después leímos que en Argentina había dudas de que la hubiéramos abandonado todavía viva. No es cierto. No seguimos para tratar de salvarnos hasta que tuvimos la certidumbre matemática de que Elena había muerto. Federico era paramédico y él también certificó la muerte".

Deambularon y trataron de subir de vuelta. Pero estaban perdidos. Campanini había pedido ayuda por la radio que llevaba. "Federico sufría mucho, se doblaba por los dolores. Tenía agua en los pulmones. Nos pidió que le pusiéramos una inyección, pero el suero estaba congelado. Federico lo había dejado en la mochila porque quería abrigar con el cuerpo las baterías del handy para protegernos".

 

"Pasamos dos noches esperando que llegara la ayuda". Los tres italianos se agruparon para mantener el calor, se alentaban entre ellos. "Federico no habló más, se tumbó de costado. En un momento de lucidez y como Mirko (Affasio) había perdido los guantes, le dio un par que tenía en la mochila".

Luego apareció el rescate. Refrigerato dijo que el helicóptero que los ubicó, subió a una altura que no debía, arriesgando mucho. "El piloto es un veterano, muy experto y solidario. Ellos también puso en peligro su vida para salvarnos". Al final se encontraron con los socorristas.

"Para nosotros eran la esperanza casi perdida de salvarnos. Dicen que eran unos cuarenta. No lo sé porque estábamos en malas condiciones. A todos nos ataron una cuerda a la cintura, como se ve en el video de Federico. Había que subir de vuelta 400 metros, que es una fatiga terrible a esa altura y deteriorados como estábamos. Primero partió Marina (Attanasio) con los socorristas que la tenían y ayudaban, pero caminando. Después Mirko y después yo. El último fue Federico, que ya estaba muy, muy mal".

"Yo no vi ningún tipo de negligencia. Los socorristas fueron profesionales, personas de alto nivel personal y humano, cálidos con nosotros. Los vi abrazarse y gritar, felices de habernos salvado".

"Yo perdí los sentidos y me desperté en una tienda. Vi que se habían salvado también Mirko y Marina. Después nos llevaron a Plaza de Mulas y de allí al hospital Italiano de Mendoza, donde recibimos óptimas curas durante nueve días, hasta que nos embarcamos de regreso a Italia".




Elena Senin (Cortesía fantistefano.it)

La Noticia: Viernes, 09 de enero de 2009

El guía mendocino que acompañaba a un grupo de cuatro montañistas italianos rescatados de las altas cumbres en medio de una tormenta de nieve falleció, luego del deceso de una de las integrantes de ese mismo equipo, en tanto los demás deportistas se encontraban en estado delicado.

Se trata de Federico Campanini, de 31 años, quien había sufrido una descompensación luego que fueran rescatados ayer cerca de la cima de la montaña, a más de 6.700 metros de altura, en medio de pésimas condiciones climáticas, con nieve, viento y mucho frío.

La Cancillería italiana identificó a los andinistas guiados por Campanini como Elena Senin de 38 años; Marco Afasio, de 39; Marina Acanazio, de 38; y Mateo Refrigerato, de 35.

Campanini era un experimentado guía: se graduó en la escuela de guías “Valentín Ugarte” de la ciudad de Mendoza. Ascendió al monte McKinley (6.194 metros de altura) en Alaska, donde debió soportar temperaturas de hasta 30 grados bajo cero. También lideró expediciones en la circunvalación del cerro Fitz Roy y en el pico Torre, en la Patagonia, y subió varias veces al Aconcagua.

Campanini y sus compañeros de expedición fueron rescatados ayer en el más grande operativo de rescate que se recuerde en el monte Aconcagua, de 6.962 metros de altura. Los escaladores italianos y al guía pasaron dos noches críticas sobre el Glaciar de los Polacos, cerca de la cumbre Norte, con temperaturas de entre 18 y 25 grados bajo cero.

La avanzada de un equipo que involucró a cincuenta policías, guardiaparques y guías civiles de alta montaña, comprobó que una de las mujeres integrantes de esa misión había fallecido.

 

 

El testimonio de Fernando Garrido

Me llamo Fernando Garrido. Soy español, guía de montaña y trabajo en el Aconcagua todos los años. No sé si recordarán, hace ya más de veinte años, a un loco que se quedó en la cumbre del Aconcagua durante dos meses. Bueno, pues ése soy yo.

Quisiera con esta carta dar mi visión sobre el rescate de Federico Campanini y el grupo de italianos, y dar mi apoyo moral a todos los que participaron en el rescate a la vez que mi sincero pésame a la familia de Federico... Siento de verdad su dolor... Tiene que ser lo peor de todo el perder a un hijo.

La noche que llegué, con mi primer grupo, a Plaza de Mulas, me enteré de lo que estaba pasando: había ya un muerto y un quebrado; habían pasado ya una noche al aire libre cerca de la cumbre. Mal tema, pensé.

Estuve en la reunión que se hizo por la noche y en los preparativos de la madrugada cuando el helicóptero subió a los voluntarios hasta los 5.400 m de altura para desde allí continuar la ascensión.

Viví muy intensamente ese día de rescate, con las confusas noticias que iban llegando. Triste desenlace para Federico y feliz por los tres rescatados con vida, a los que todos dábamos ya por muertos después de dos noches al aire libre a casi 7.000 metros de altura.

A la mañana siguiente estuve con varios de los rescatadores que estuvieron intentando salvar a Federico. Estaban agotados. Tosían y tenían síntomas de edema pulmonar. Me contaron cómo fue todo. Sólo quiero transmitirles lo que yo siento: creo que hicieron todo lo posible... y más. También los gendarmes, porteadores, campamenteros... Nunca he visto una movilización igual en ninguna montaña del mundo. Me impresionó.

Esa gente se jugó voluntariamente la vida. Si se hubieran quedado más tiempo allá arriba hubiera habido alguna desgracia más.

Siento lo de las imágenes que han salido. No creo que fuera una buena idea filmar en esos momentos.

Comparto el dolor de la familia, pero no veo justo ir contra los rescatadores. Siento una gran admiración por lo que hicieron.




Marcelo, un guía de Aconcagua, había conocido a Elena en el campamento base (Plaza de Mulas - 4230m). Quedó impresionado por su alegría y su sonrisa. En su memoria, quería erigir una cruz en el Campamento Berlín (5950m) con este testimonio (foto fantistefano.it)

 



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