A OCHO AÑOS DE SU MUERTE

Tomaz

El recuerdo de Tomaz Humar

Carlos Eduardo González | Redacción Alpinismonline Jueves 9 de Noviembre de 2017 - 08:00 351 | 0




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Por Carlos Eduardo González | Redacción Alpinismonline Magazine


Aquél Dhaulagiri de 1999 marcó un antes y un después no solo en la carrera de Humar, sino que constituyó uno de los pilares del alpinismo moderno. El legendario Reinhold Messner, supo admirar las epopeyas de Tomaz Humar. El mismo dijo al respecto de aquella memorable escalada:

 

“Fue una línea divisoria en el alpinismo extremo”  

 

Rememorar historias de escaladas, de aquellas que quedaron grabadas a fuego en el tiempo, es una necesidad, porque sino quedan en el olvido y las nuevas generaciones no pueden disfrutarlas. Disfrutar de Tomaz Humar, para quienes vivimos sus epopeyas, es algo que debe también perdurar en el tiempo, de allí nuestro necesario homenaje.

Al cumplirse ocho años de su partida, para conmemorarlo, hicimos este trabajo recopilativo, cuyo objetivo es traerles a Tomaz con sus propias palabras, para que su enseñanza sirva como legado a futuros montañistas. La mejor manera de recordarlo.


Los dejo un ratito con Tomaz



(Crédito foto: Blaz Samec)

 

Tomaz x Tomaz

“Después de muchos viajes fuera de Europa, puedo decir que me he dado cuenta de todos los objetivos. Hoy en día, si quieres hacer algo en alpinismo, entonces debes ser bueno en muchas cosas. Me atraen todo tipo de escalada, pero estoy seguro de que es imposible ser bueno en todas al mismo tiempo. Estoy más convencido que nunca de que la máxima expresión del alpinismo es en solitario, porque es aquí donde la verdadera capacidad de una persona se pone a prueba.”

“En alpinismo, los límites no existen porque los mejores siguen empujándolos hacia arriba, y los Himalayas, donde la altitud, aún continúan siendo el escenario para las actuaciones más grandes.”

“Ya había escalado muchas rutas en el pasado. Después de las últimas aventuras en el Himalaya y de varias terapias, tuve que resignar algunas partes de mis pies. Por ello, de ahora en más, continuaré teniendo problemas con mis pies, nunca volverán a ser los mismos que antes, pero tengo que apretar los dientes y seguir con la vida.”

 

En febrero de 1999, en una entrevista a Planetmountain, le preguntan a Tomaz cuales eran sus planes futuros, el respondió:

 

“Todavía no hay nada definido, así que no quiero hablar demasiado pronto. Solo puedo decir que estoy planeando una escalada increíble en los Himalayas, un ascenso que me gustaría hacer solo, o posiblemente con un pequeño equipo de apoyo.”

 

Unos meses después Reinhold Messner decía:

 

"Humar es uno de los más grandes escaladores del mundo, su ascenso en la cara sur del Dhaulagiri se estima como el acto más grande en la historia de la escalada del Himalaya."




Con Reinhold Messner. El italiano consideraba a Tomaz como uno de los mejores alpinistas de todos los tiempos. (Foto: Aktiv.com)

 

El Dhaulagiri de todos los tiempos

El 25 de octubre de 1999 -el día después de que Dawa Sherpa y la escaladora británica Ginette Harrison murieran en una avalancha mientras intentaban la ruta normal al otro lado de la montaña- comenzó su ascenso en la cara sur de Dhaulagiri, dejando BC a las 5 p.m. con equipo y comida para diez días. Su plan: con solo una cuerda de Kevlar de 5 mm y 45 metros, tres friends, cuatro tornillos y cinco pitones, en solitario, y renunciando al auto-aseguramiento. Cuando la escalada era demasiado difícil con su mochila a cuestas, la dejaba atrás, trepaba, arreglaba la línea y luego descendía para recuperar el paquete.

Pero hagamos algo mejor. Dejemos que el propio Tomaz les cuente acerca de esto …




Todo listo. Corre Octubre de 1999, Tomaz está a punto de encarar el que sería el desafío mas grande de su carrera. La pared sur del Dhaulagiri, en solitario y con todo el equipo a cuestas, en el mas puro estilo alpino (Foto: humar.com)

 

“El comienzo fue difícil. Tenía miedo. Realmente, no puedes entender esta cara hasta que está arriba de ti, hasta que estas en medio de ella. Es inmensa, cuatro mil metros de hielo prácticamente líquido, de nieve, de roca terriblemente podrida. Esta escalada era algo desconocido, aunque lo había estudiado en todos los detalles. La cara era diferente en comparación con mis fotos. Hacía demasiado calor; mi plan inicial era trepar sobre líneas de hielo, pero las condiciones eran prohibitivas. Muchos planes cambiaron radicalmente cuando me encontré en acción. “

“Mi objetivo era hacer mi primer bivac después del angosto barranco que surca la parte inferior de la cara sur. Pero ni siquiera estaba al pie del barranco cuando se presentaron tres bandas de rocas muy difíciles. Una vez que llegué a la base del barranco, comenzaron los primeros problemas reales.”

“Fue allí que perdí mi sentido del tiempo. Intenté toda la noche superar ese barranco a través del hielo, deteniéndome de vez en cuando. Las avalanchas y agua caían sobre mí, empapándome y golpeándome. Asi fue el comienzo”.

“El 29 de octubre, hielo, roca y nieve caían continuamente por el centro de la cara. Tenía un "millón" de crestas para superar. Delicadas, una tras otra. Y desde donde estaba podía ver este gran serac. Era la cabeza de la gran Mantis Religiosa (le di nombres a cada serac en la pared), con su horrible boca abierta. Sus largas piernas parecían extenderse hacia mí, como si quisiera alcanzarme y golpearme con la agudeza de una guadaña. Subí a una cresta. Justo en el medio, la caída de rocas comenzó desde arriba, bombardeos de hielo, deslizamientos de tierra. Afortunadamente, mi posición estaba protegida por una pequeña cresta. Vi como todo pasaba por encima. Pero al final llegué al cuarto vivac. Allí, con mi navaja de bolsillo, me saqué un diente que me había estado atormentando. Al día siguiente, pude superar la Mantis.”

“Luego de este punto, me quedaba muy poco gas para la estufa. No quería repetir las aventuras del Nuptse, y sabía que tenía que guardar algo para el descenso. Por lo menos medio recipiente. Continuar directamente estaba fuera de discusión. Lo único que podía hacer era la travesía. Un gran número de torres para cruzar, como si fuesen tubos de órgano, que en las fotos ni siquiera lo ves. Luego más tubos y un couloir mixto, hasta que llegué a la Ruta japonesa. Y aquí, en la cresta a 7300 metros, encontré un pitón y rastros de su ascenso.”

“Al día siguiente comencé, dejando atrás la tienda y todo el equipo innecesario. Yo quería subir rápido, tenía miedo de que el viento me dejara sin aliento. Trepé en terreno mixto. A las 8 en punto de la mañana a 7350 metros, me vi obligado a subir rocas sueltas y atravesar una grieta helada sin guantes. Estaba muy frío. El clima no era bueno, demasiado ventoso. Tenía miedo de que algún relámpago me alzanzara. Y en cierto punto, en el borde de las caras este y sur, la ascensión era demasiado rocosa y difícil. No podría ir más allá. Estaba a mitad de camino entre los campos VI y VII. Nuevamente me moví hacia el centro de la cara sur. Y nuevamente, en la última sección, había una parte extrema, una sección vertical a 7600 metros, terreno mixto. Me costó toda mi fuerza atravesarlo. A esa altitud, la roca suelta no es divertida.”

“Cuando decidí vivaquear a unos 7800 metros, estaba tan agotado que pensé que había tenido edema. Estaba terriblemente frío. Obviamente no tenía la tienda, solo un saco de dormir. Además, mi estufa ya no funcionaba y tenía sed.”

“Al día siguiente, el 2 de noviembre a las 2:33 p.m., salí de la cara, hacia la orilla suroriental. Me encontré en el punto más alto de mi ascenso a unos 8000 metros, y mi línea en la cara sur estaba terminada. Había alcanzado mi nirvana personal.”

“La cumbre habría sido la guinda del pastel. Y también, al final, la cara o la cumbre no es tan importante. El objetivo principal es volver a casa y seguir soñando.”

 

 

Los sueños de Tomaz

Tomaz es torbellino, una ráfaga que arrasa toda montaña que toca. Un estilo atrevido, impertinente, desafiante, cuestionador de los caminos naturales, esos que no brindan la satisfacción necesaria para disfrutar de la montaña.

Y es lógico que este tipo de personaje genere controversias. Genera admiradores extremos y detractores.

Para hacer la diferencia hay que ser indefectiblemente un poco loco, extremadamente aventurado y displicentemente ajeno a todos aquello que se diga.

Tomaz crea una singularidad con su escalada, algo que marca la diferencia, que es propio e irreproducible, que marca la diferencia, que abre huella.




Un joven Tomaz Humar, cargado de sueños de montaña (Foto: Aktiv.com)

Esa huella que un día, hace hoy ocho años, lo llevó de un ochomil a un sietemil. Y son cosas del destino, los sietemiles tienen la gran particularidad de cobrarse y guardarse para si la vida de mucho grandes: Chogolisa, Nupse ...

 

Langtang Lirung

Solo catorce ascensos registra este sietemil que se cobró la vida del mas grande escalador esloveno de todos los tiempos e integrante de un reducido grupo selecto del montañismo mundial.




El perfil siniestro del Langtang Lirung (7227m). El sietemil que reclamó la vida de uno de los grandes conquistadores de ochomiles (Foto: John Sill)

Es una montaña extremadamente bella, imponente y majestuosa por donde se la mire. Es la tentación hecha montaña, compleja e irreversible.

El 9 de noviembre de 2009, Tomaz sufre esa nefasta caída y su último mensaje por radio: “Jagat, éste es mi final”.

El propio Tomaz anticipaba ese final unos años antes:

 

“Me he encontrado con tantos peligros que no es lógico que siga vivo”

 







El legado

“Creo en el destino pero no en el sentido de que lo tenemos establecido. Existe el libre albedrío. Nosotros somos lo que elegimos. Es decir, creo de alguna forma que cuando naces está escrito lo que pasará, pero cuando llegas al cruce de caminos eres tú el que eliges por la izquierda o por la derecha. No existe un destino absoluto. Pero desde luego, es indudable que todo lo que ocurre tiene una razón. No existen las casualidades.”

“Yo me considero cristiano, pero personalmente creo que tenemos experiencias del pasado. No digo que el cristianismo sea mejor que el islamismo o el budismo u otras religiones. Para mí existe un grandioso espíritu, el amor. Y es común. Adopta formas diferentes. No existe una religión mejor que otra. En nuestra alma todos los hombres somos lo mismo. Nuestra conciencia crece únicamente con nuestras propias experiencias, y la conciencia es nuestra alma. Y el alma tiene una dignidad, no se puede vender. Si lo haces, no eres nada.”

“Estoy acostumbrado a que digan que soy un suicida y esto y lo otro, pero lo que nunca haré será ponerme pantallas en los ojos y hacer lo que digan los demás. Yo nunca seguiré el mismo camino que los demás. Escucho a las personas, pero al final hago lo que yo creo que debo hacer. Quiero hacerlo como yo quiero, a mi modo. De lo contrario no eres tú mismo.”

“Existen muchas razones por las cuales escalo solo. Una de ellas es que, cuando lo hago, pienso más en Dios que en mí, en mi alma. Para mí esto es mucho más importante que llegar a la cima o conseguir medallas. Lo importante es volver, pero no sólo volver, sino hacerlo con un mensaje, volver con una experiencia interior en el alma, una nueva experiencia.”

“La escalada tiene dos vertientes. Una es que escalas sólo para ti, y esa es tu experiencia interior, como una meditación en el budismo. La otra es lo que proyectas a la gente. Para mí es la más importante. Es cuando muestro que la gente puede ponerse a rezar por alguien que no conoce, como pasó en el Nanga, cuando muestro que la vida no es tan dura, que no es un problema tan difícil como parece. Lograr esto es para mí mucho más importante que ninguna escalada en sí misma.”

“Puedes ser el elegido si en vez de preguntar por qué, simplemente sigues la llamada. Y si se sigue este precepto todo el mundo puede ser elegido, pero si no escuchas es tu responsabilidad. No me importa si oigo la llamada que me dice que tengo que hacer algo realmente alocado. No pregunto por qué. Simplemente sigo la voz. Y si la sigues te encontrarás con poder y felicidad sin límites. Creo en el espíritu.”



El viento sopla frío y lacerante sobre las pared dormida del Langtang Lirung.

Un viento cómplice si se quiere, que no sabe de escaladas ni de historias ni leyendas.

El que dicta el destino de un hombre que hace historia sobre otras paredes y lo guarda por siempre para si mismo.

Diagramando quizas en silencio alguna noche un nuevo destino ...

... soñando entre las estrellas ...

... alistándose para el próximo viaje.


Hasta siempre Tomaz, hasta el próximo viaje.




(Foto: Damjan Žibert)



Bibliografía:
Planetmountain
Blog El Correo.com
Humar.com



Nota principal: http://www.alpinismonline.com/mz-notas.asp?id=10800
Versión imprimible: http://www.alpinismonline.com/mz-notas-print.asp?id=10800




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