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Paisajes: Cuestiones de tamaño y de tiempo

Por Glauco Muratti

Glauco Muratti | Redacción Alpinismonline Martes 26 de Septiembre de 2017 - 21:39 260 | 0




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Por Glauco Muratti para Alpinismonline Magazine

Fotografías Glauco Muratti

 

 

Lo sublime, lo extraño, aquello que nos llena de interrogantes.

Seguramente alguna vez en soledad habremos también pensado: “cuánto más lindo sería si pudiera contárselo a alguien”. 

El paisaje parece haber estado siempre allí. Aunque hace un siglo que Mummery, Mallory o Reichert abandonaron sus campamentos, los lugares parecen exactamente los mismos.

Para muchos de nosotros surgen preguntas. ¿Pueden explicarse los paisajes? ¿Cómo se crearon las montañas? ¿Hay alguna ciencia dispuesta a amparar nuestra mirada ingenua y emocionada? 

 

 



Chorrillos.  A veces todo parece caótico, indescifrable. Tiempo atrás, recién llegados a la cima de una montaña virgen mi compañero dijo emocionado: “Somos los primeros desde la creación” resumiendo un antiguo pensamiento según el cuál la tierra se había originado en un único evento, antiguo, universal. Dejando de lado la raíz religiosa, es lo que instintivamente sentimos cuando nos asomamos a una quebrada, sólo se mueven los pastos o el agua de los arroyos.

Con el tiempo la geología moderna expuso que el paisaje siempre evoluciona, pero con tanta lentitud que en su vida el humano sólo advierte escasas modificaciones. Quebrada Chorrillos. Mendoza.




Chorrillos

 


Cho Oyu. Tamaño y tiempo suelen ir juntos; grandes rasgos han llevado eones y pequeños rasgos suelen ser más modernos. Los  mayores condicionantes del paisaje tienen decenas de kilómetros y han sido edificados a lo largo de millones de años: la ubicación de las montañas, su altura general, la dirección de los cordones y quebradas.- El hombre se estableció en la tierra hace tan poco tiempo que  desde entonces casi nada ha cambiado demasiado: escencialmente esta misma vista de Tingri y los valles tibetanos tuvo George Leigh Mallory.





Cho Oyu

 


Artesonraju. La Cordillera Blanca de Perú es un largo cordón que, a semejanza del Himalaya,  fue elevado por las fuerzas telúricas. El Artesonraju testimonia cuál era la altura general de esta cordillera. Todo lo que falta, el vacío, fue quitado por la erosion de los glaciares que al retirarse abandonaron acumulaciones de roca donde crecieron árboles que hoy el caminante aprovecha para descansar. Una cadencia decreciente de tamaño y edad que va de los millones de años y decenas de kilómetros de la cordillera hasta los minutos que hace que este hombre lleva sentado sobre las particulas del suelo de altura. Quebrada Santa Cruz, Ancash, Perú.





Artesonraju

 


Lanin. Aunque un cordón montañoso se haya elevado “recientemente” suele estar compuesto de rocas muy antiguas. Los volcanes son una excepción: la montaña se va edificando a medida que el material es expulsado a la superficie, rocas y montañas tienen mas o menos la misma edad. Vn. Lanin. Frontera Argentina-Chile. Muchas veces los volcanes son montañas extremadamente jóvenes: Hace pocas décadas cuando un campesino mejicano trabajaba su campo de maíz la tierra se abrió en una fisura que empezó a vomitar gases y lava. En solo cinco años se formó una montaña, el Volcán Paricutín, que luce como si siempre hubiera estado ahí.




Lanin

 


Penitentes. El paisaje es complejo y cuando se trata de imaginar su evolución se tropieza con una dificultad, porque superpone escalas de tiempo demasiado diferentes.

El Co. Penitentes en Mendoza se ha vuelto popular hace poco, dos decadas atrás la amplia huella que llega a la cima no existía. Los pedestales metálicos cumbreros son un poco mas antiguos. En esta escala de tiempo, los restos arqueológicos vecinos son antiguos.  Pero en terminos “paisajísticos” esas magnitudes son insignificantes, casi nada ha variado desde que los incas utilizaron su rectángulo ceremonial: si retrocediéramos 500 años observaríamos un paisaje casi idéntico. Para encontrar cambios deberíamos multiplicar el tiempo centenares de veces. Recién ahí encontraríamos los milenios en que el Penitentes empezó a definirse como una forma elevada en el paisaje, a  insinuarse como una montaña.   Pero uno podría creer que ese evento es inmensamente antiguo hasta que se entera que las rocas de la cumbre datan de cien millones de años, momento en que no había aquí ni montañas ni valles sino el fondo de un mar.




Penitentes

 


Tolosa. Solo. La regla de que tamaño y tiempo van juntos tiene excepciones. Caídas de grandes meteoritos, avalanchas de roca o fenómenos volcánicos puede provocar enormes cambios en sólo unos instantes. La avalancha de rocas del Tolosa generó en minutos una gran modificación del paisaje, de la misma forma que los flujos piroclasticos rellenaron el valle al pie sur del Cerro Solo en la frontera de Argentina y Chile.

 




Tolosa

 





Solo

Lagunillas. La arena donde se apoya la carpa, el lecho del arroyo, la montaña que hemos venido a subir, algunas cosas formadas recientemente y otras inmensamente antiguas. Grandes volúmenes reciben el nombre de relieves, el trabajo secundario de la erosión en los relieves genera formas mas pequeñas denominadas modelado. El relieve depende sobre todo de las fuerzas internas de la tierra, el modelado del exterior, del clima. Estero de Navarro, Chile.




Lagunillas


 

Cervino. Transitan los caminantes un paisaje que parece inmutable sin saber que son actores de un instante del eterno ciclo de edificacion y erosión. Cervino, Italia.




Cervino




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