ARGENTINA EN EL HIMALAYA

Trekking al Everest Basecamp

El misionero Jorge Enrique Melgarejo nos cuenta la experiencia de un grupo de argentinos en Abril pasado

Alpinismonline | Redacción Alpinismonline Lunes 29 de Mayo de 2017 - 00:00 1098 | 2




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¡Gracias por el Me Gusta!


Por Jorge Enrique Melgarejo
Oberá - Misiones - Argentina


Fotografías cortesía Jorge Enrique Melgarejo - Click en las fotos para ampliar


Luego de un largo viaje de 27 hs y más de 17.000 km recorridos, que incluyeron escalas en Sao Paulo y Doha (Qatar), arribamos a Katmandú el lunes 3 de abril a las 11 de la mañana, había compartido el vuelo con los muchachos del Club Andino Córdoba, a los cuales ya los conocía de haber compartido un par de salidas a la montaña, en el aeropuerto nos esperaba el transfer que nos llevaría al hotel situado en el populoso, ruidoso y polvoriento barrio de Thamel, luego de realizar los trámites de rigor y de realizar la visa de ingreso al país cuyo costo es de 40 dólares, nos dirigimos a la salida del aeropuerto, un mundo de gente yendo y viniendo en un caos aparentemente organizado nos recibía afuera del aeropuerto, una vez localizado el chofer del vehículo que nos trasladaría y previa ceremonia que incluía collares hechos de flores dándonos la bienvenida a Nepal, nos dirigimos por las calles de Katmandú hacia el hotel, toda una experiencia, por estas latitudes se conduce por la izquierda ya que los vehículos tienen el volante a la derecha, y conducir es una manera de decir, las motos superan a los autos en una proporción de 5 a 1 y las dirigen como si intentaran sin éxito estrellarse contra algo o alguien.



Collar hecho de flores - ceremonia de bienvenida en el aeropuerto


Una vez arribados al hotel, nos recibieron con una palabra que la escucharíamos bastante seguido de ahora en más, "Namasté", y la cual a fuerza de costumbre la empezaríamos a usar, significa dependiendo de la hora del día o de si llegas o te vas, buen día, buenas tardes, buenas noches, hola o chau, como verán bastante genérica y práctica. Luego de registrarnos salimos a caminar por Thamel, un distrito comercial muy pintoresco en donde conviven Nepalíes, Tibetanos e Indúes en perfecta armonía cada uno haciendo lo que sabe, ya sea vender pashminas, cashmere, mantas de lana de yak, mandálas pintadas a mano, cuchillos gurkas o simplemente artesanías como pulseras y collares, también hay muchos negocios gastronómicos y casas de cambio porque en Nepal la única moneda que se utiliza para cualquier transacción comercial es la rupia, no intenten pagar con dólares o euros porque no se los van a aceptar.


Distrito comercial de Thamel


La mañana del día siguiente la pasamos abocados a completar nuestro equipo técnico de montaña, el cual necesitaríamos al momento de subir el Island Peak 6.180 msnm ubicado en plena cordillera del Himalaya, ya que algunos por conveniencia dejamos para comprar algunas cosas en Katmandú puesto que acá se consigue más variedad y mejores precios, en cuanto a la calidad, tenes que tener la habilidad de diferenciar entre una prenda o calzado original o una "good copies" como te dicen a la hora de venderte.
Un dato a tener en cuenta es que si realizas el esfuerzo de levantarte temprano y sos el primer cliente o "first client" que ingresa a un negocio, puedes exigir un descuento "discount", ya que según las costumbres urbanas el primer cliente trae suerte!.
Por la tarde con el grupo casi conformado en su totalidad, solo faltaba arribar a Katmandú Germán Braillard Poccard, que junto a Andrés Pariz y Ricardo Birn, eran los tres Argentinos que ésta temporada ascenderían el Everest, tuvimos una reunión informativa con el operador logístico local que habíamos contratado, para ultimar los detalles de lo que se vendría en los próximos días, y hacer las presentaciones de los guías y sherpas de altura o sherpas climbers como se los llama acá, a la cual se sumo además Mariano Galván quien nos acompañaría durante todo el viaje.

Primer parada Lukla

El lunes 5 de abril por la mañana, ya con el grupo completo, volamos en un avión bi motor con capacidad para 20 pasajeros, al poblado montañoso de Lukla 2.843 msnm, cuyo aeropuerto figura en el top ten de los aeropuertos más peligrosos del mundo, su pista mide solamente 450 metros, es el punto de partida de quienes realizan el trekking al campo base del Everest.
El vuelo duró aproximadamente cuarenta minutos y tuvo momentos tensos cuando atravesamos una zona con turbulencias, al punto que una de las chicas del grupo tuvo una crisis de llanto.


Aeropuerto de Katmandú previo a salir a Lukla

Inicio del trekking

Una vez que aterrizamos en la pequeña pista y pasamos los controles casi nulos del pequeño aeropuerto de montaña, comenzamos inmediatamente nuestro periplo hacia el primer poblado de nuestro itinerario llamado Phakding, ubicado a 2.610 msnm, el trayecto se realiza mayormente por senderos empedrados y sinuosos, construidos de manera muy artesanal e irregular, por lo que al caminar hay que prestar mucha atención de no tropezar con algún resalte de piedra, lo que hace que alternemos la vista entre el paisaje y el piso. El paisaje en este primer tramo tiene mucha vegetación, el clima es caluroso y húmedo de día y fresco por las noches, el movimiento de gente en el sendero es intenso, personas de las más diversas nacionalidades caminan presurosas en ambos sentidos, como si la consigna fuese llegar al siguiente pueblo lo más temprano posible para asegurarse un buen lugar donde pasar la noche y una ducha caliente en alguno de los varios lodges existentes. Luego de tres horas arribamos a Phakding, eran alrededor de las 15 hs. y nos recibieron con té de diversos gustos, té negro, de limón y de gengibre, para luego almorzar un plato típico llamado Dal Bhat que consiste en arroz, vegetales salteados (brócoli, chaucha, zanahoria) acompañado de un tazón o cazuela pequeña con una sopa de lentejas que se utiliza para hidratar el arroz y cuyo sabor es un poco picante. A la noche nos enteramos que por cuestiones climáticas (niebla) había cerrado el pequeño aeropuerto de Lukla y nuestros petates que venían en un avión después del nuestro, no arribarían hasta el día siguiente, así las cosas, nos fuimos a dormir sin bañarnos y con la ropa que habíamos usado todo el día.




Aeropuerto de Lukla cuya pista tiene 450 mts de largo

Llegada a Namche Bazaar

Por la mañana del segundo día del trekking y luego de desayunar tostadas con huevo frito, mermeladas varias, cereal, té y leche de yak, en una rutina que se repetiría de ahora en más durante todo el recorrido, arrancamos alrededor de las 9 de la mañana con un clima primaveral y un sol a pleno, al sendero de similares características que el día anterior, habríamos de sumarle muchos pinos en las laderas de las montañas, que por momentos resultaban un alivio cuando el sol apretaba, el recorrido de la senda a veces bajaba hasta el río, protagonista absoluto del valle, volviendo a subir como si se tratara de una prueba de resistencia física a la que nos sometía en vista de lo que nos esperaba más adelante. Otro detalle que me sorprendió, es el hecho de que a diferencia de la capital Katmandú, que me pareció una ciudad sobrepoblada y sucia, los poblados de montaña presentaban construcciones prolijamente realizadas en piedra y madera o en chapa, que me hizo acordar mucho a Bariloche o S. M. de los Andes, no observe basura tirada en los senderos ni en los patios de las casas, también observe que la gente presenta una extraña obsesión con la higiene bucal, así es que no resulta extraño ver a los lugareños, cepillándose los dientes a toda hora, lo que yo asocio más a una cuestión cultural que a una costumbre de prevención. Así fuimos remontando el camino por las faldas del Thamserku, montaña de 6.623 msnm que se levanta imponente frente a nuestros ojos, entre bosques de enebro y pinos, quebradas y puentes colgantes que atraviesan el valle sorteando distancias que a veces superan los cientos de metros, hasta llegar por la tarde a Namche Bazaar, poblado que sería por los siguientes dos días nuestro hogar de paso.




Puente colgante entre Phakding y Namche Bazaar

Las puertas de ingreso al Himalaya

Namche Bazaar, ciudad cosmopolita si las hay, considerada la puerta de entrada a los Himalayas, es paso obligado para quienes se dirigen a alguna de las grandes montañas del Valle del Khumbu, generalmente la gente se queda aquí una o dos noches aclimatando, ya que se encuentra a una altura de 3.440 msnm, en ella se pueden hallar desde casas de cambio, bares, comercios de venta de ropa de montaña de las más afamadas marcas, una sucursal del Banco de Nepal y una oficina de correos, cuenta ademas con colegios de enseñanza primaria y bachilleratos, además de una diversidad cultural tal que podes encontrar a gringos (Norteamericanos), Rusos, Franceses, Polacos, Italianos o Argentinos, todos juntos en un mismo bar.




Namche Bazaar

Los colosos del Himalaya

La mañana del cuarto día nos encontró con el ritual habitual, desayuno abundante, mucho té de diversos gustos y salimos a recorrer el pueblo, que al estar localizado sobre la ladera de una montaña a modo de terrazas escalonadas, se asciende o desciende dependiendo de donde queramos ir, el programa del día impuesto por nuestro guía era visitar la escuela fundada por Sir Edmund Hillary, primer hombre en hollar la cumbre del Mt. Everest, para lo cual debimos ascender 400 mts. por una senda que serpenteaba por la falda de un cerro, en éste punto se empieza a sentir los efectos de la altura, por lo que el "paseo" resultaba extenuante, pero la vista de Namche Bazaar desde lo alto era fascinante. Al cabo de una hora llegamos arriba donde tuvimos el primer contacto con los colosos del Himalaya, los que hasta ahora sólo había leído en libros o visto en fotos, ahí estaban dominando el paisaje con soberbia, el Ama Dablam, más al fondo el Nuptse y finalmente a lo lejos y por sobre un cordón montañoso la cumbre del Mt. Everest, una mezcla de emociones me embargaba ya que había leído tantas historias sobre estos monstruos, alimentadas por libros de George Mallory, Edmund Hillary y Reinhold Messner, pioneros y gurúes del Himalayismo. Luego de la clásica sesión de fotos, seguimos hacia un pequeño poblado llamado Khumjung a 3.780 msnm y en cuya plaza resalta el busto del neozelandés que conquistó el techo del mundo, allí se encuentra la Escuela Hillary, que ofrece educación primaria y bachillerato a 300 niños. Luego de almorzar en ese poblado bajamos a Namche alrededor de las 16 Hs. cansados pero felices por lo vivido ese día.




Everest (izq.), Nuptse (centro), Ama Dablam (derecha) - Vista desde Namche Bazaar

Rumbo al Monasterio

El quinto día salimos de Namche Bazaar a paso lento, ya se notaba el esfuerzo realizado los días anteriores, sumado a la altura en la que nos encontrábamos, el clima se mantenía soleado y primaveral, pasamos de un paisaje selvático, húmedo y caluroso, a un ambiente más fresco y seco, la vegetación si bien era abundante se reducía a árboles de unos pocos metros de altura, la línea de los 4000 metros era evidente en los cerros del frente del valle, se veía claramente hasta dónde llegaban los árboles más altos y donde continuaban los arbustos, el sendero en un primer momento bordeaba la ladera de la montaña como colgado de ésta, para luego descender hasta el fondo del valle y seguir río arriba un par de kilómetros, en cuyo recorrido atravesamos más puentes colgantes, uno de ellos hasta de dos pisos, para después comenzar un lento y penoso ascenso con el Ama Dablam como testigo principal, hasta llegar alrededor de las 15 hs al monasterio budista de Tengboche 3.860 msnm, donde pudimos presenciar una sesión de oración de los monjes budistas dentro del templo principal, algo aburrida para mi gusto, ya que repetían una y otra vez los mismos mantras con un tono monótono sólo interrumpido por breves cortes en los que bebían té para luego retomar de manera sincronizada las oraciones.




Entrada al Monasterio de Tengboche

Fútbol "sagrado"

Luego de pasar la tarde recorriendo el pequeño poblado ubicado en lo alto de una montaña, vemos que un monje sale del monasterio con una pelota de fútbol bajo el brazo y se dirige a un claro ubicado a unos 100 metros del lugar, obviamente con Diego Heinz y Jorge "Gorgojo" Otamendi, lo seguimos con curiosidad y vemos que se dirige a una canchita de fútbol, en la cual había unos jóvenes lugareños que estaban repartiendo los jugadores para formar los equipos, sin perder tiempo y mediante señas les hicimos entender que queríamos jugar, así es que nos repartimos e intentamos dejar el honor de un pueblo futbolero como el nuestro en lo más alto, sin éxito obvio, ya que es muy difícil correr a esa altura sin sentir que el pecho te está por explotar. Luego del papelón deportivo merendamos en una "Bakery" o panadería en criollo, una chocolatada caliente con una porción de tarta de manzana que nada tiene que envidiarle a alguna de esas cadenas yankis tipo Starbucks. Esa noche pernoctamos allí y fue la primera vez que tuve que usar la bolsa de dormir de pluma.




Crédito foto: Jorge "Gorgojo" Otamendi

De Tengboche a Lobuche

El sexto día salimos de Tengboche con un día despejado pero frío, en el primer tramo el camino se hace cuesta abajo entre altos y aromáticos árboles, lo que resulta un alivio ya que el día anterior habíamos ascendido bastante y el esfuerzo se empezaba a sentir, a poco de comenzar la marcha nos cruzamos con una caravana de yaks que a estas alturas tienen un pelaje bastante más largo que los que habíamos visto en los primeros tramos del viaje, su contextura es robusta y sus movimientos son lentos, se los utiliza para cargar grandes y pesados bultos entre poblados o al campo base del Everest, se los escucha venir a lo lejos porque llevan una campanita colgada del cuello que van haciendo sonar con cada paso, de a poco el paisaje se torna típico de montaña, con el Ama Dablam dominando el paisaje avanzamos por el valle ganando altura nuevamente, al cabo de unas cuantas horas estábamos en Dingboche 4.410 msnm donde luego de acomodarnos en el lodge, cenamos temprano y nos fuimos a descansar. Al día siguiente partimos hacia Lobuche 4.910 msnm, el recorrido fue de sólo unas pocas horas, suficiente para ascender los casi 500 mts de desnivel que hay entre los dos poblados, lo que nos permitió descansar un poco ya que al día siguiente ascenderíamos el Kala Patthar por la mañana.



Poblado de Lobuche, al fondo el Nuptse y el Everest a la derecha

El mirador del Everest

El séptimo día del trekking comenzó muy temprano, a las 5:30 am ya habíamos desayunado y nos preparábamos a partir hacia el Khalapattar 5.650 msnm, si bien comenzaba a clarear en el horizonte, salimos con las linternas frontales encendidas dado lo irregular del terreno, una vez que dejamos el poblado, la senda bien delimitada que días antes nos servía de camino, se transformaba en apenas una huella, el cielo estaba estrellado y pintaba ser un excelente día de sol, el frío era soportable, comenzamos la marcha de manera lenta pero sostenida como presagio de una jornada que prometía ser agotadora. Al cabo de unas horas llegamos a la base del Khalapattar, considerado una cima marginal u hombro del Pumori 7.161 msnm, algunos no lo consideran una cima en sí, sin embargo yo lo voy a incluir en mi curriculum de montaña, ya que bien me costó el esfuerzo subirlo, es considerado también "El mirador del Everest" porque desde su cumbre se lo puede observar en todo su esplendor, al igual que al Nuptse y la cascada de hielo del glaciar Khumbu. Para las 11 de la mañana y luego de sortear los casi 800 mts de desnivel que hay desde Lobuche, fuimos llegando de a grupos a su cumbre, unas pircas piramidales a modo de apacheta como se las conoce en el norte de nuestro país, y unas antenas de comunicación demarcan el punto más alto de la montaña, la vista sin dudas vale el esfuerzo.




Vista del Everest (izq. arriba) desde la cumbre del Khalapattar

Después de contemplar por unos minutos la majestuosidad del entorno emprendimos la bajada hasta Gorakshep que es un área con un lago congelado cubierto de arena, y también el nombre del pequeño pueblo que se encuentra en su borde a 5.164 msnm, almorzamos en uno de los lodges que hay en el pueblo para luego dirijirnos por la tarde hasta el C.B. del Everest.

Llegada a la Meca

Luego de almorzar en Gorakshep, alrededor de las 14 Hs. iniciamos el último tramo del trekking hacia el Campo Base del Everest 5.300 msnm, en lo que creía sería un trámite sencillo, resultó ser casi tan exigente como lo hecho por la mañana, mientras avanzábamos el movimiento de gente en el sendero se fue incrementando, la vista en todo momento es majestuosa, con el Pumori a nuestra izquierda y a la derecha la herradura que conforman el Everest, Lhotse y Nuptse, y más abajo la Cascada de Hielo, conforme nos aproximábamos al C.B. comenzamos a escuchar un sonido cada vez más fuerte, en un primer momento pensé que se trataba de norteamericanos haciendo de las suyas, pero al llegar al borde del barranco forjado por el glaciar del Khumbu, y ya con el campo base a la vista, pude divisar un centenar de carpas de distintos colores, dispuestas a lo largo de unos 500 metros, y a un grupo de personas que agolpadas alrededor de un escenario improvisado, se movían al ritmo de la música electrónica, generada por el mismísimo DJ Holandés Paul Oakenfold, que luego nos enteramos que estaba allí realizando un homenaje a las víctimas del terremoto del 2015, tornando la situación un tanto bizarra.



Campo Base del Everest

Atravesamos el campo base, el cual está emplazado íntegramente sobre el glaciar del Khumbu, pasando por entre decenas de carpas y domos de otras expediciones, en busca de nuestro campamento en donde pasaríamos la noche, hasta que al cabo de unos minutos dimos con él, que consistía en una carpa comedor grande y unas 12 carpas más pequeñas, dispuestas en filas de seis a ambos lados del domo principal. A poco de llegar empezó a anochecer, alrededor de las 19 hs cenamos y luego pudimos contemplar un espectáculo sin igual, la luna llena saliendo entre el Everest y el Nuptse, justo frente a nuestro campamento, un recuerdo que quedará guardado en mi retina por mucho tiempo.




Campamento Argentino en el C.B. del Everest

Amanecer en el Campo Base

El día en el C.B. comienza con el sonido de los helicópteros llevando y trayendo gente y suministros incesantemente, es muy frecuente ver cómo la gente es evacuada debido a problemas relacionados con la altura. La mañana se presenta soleada y muy fría, dentro de la carpa todo estaba escarchado, señal de que la temperatura por la noche estuvo varios grados por debajo de cero, nos apresuramos a sacar nuestros petates antes de que los primeros rayos del sol empiecen a derretir la escarcha acumulada en el interior de la carpa y las gotas empapen todo lo que hay dentro. En la carpa comedor y como de costumbre nos esperaba un buen desayuno, luego aprovechamos la iluminación que nos da la mañana para hacer unas fotos más del Campo Base antes de partir hacia Dingboche, en nuestra aproximación al Island Peak. Salimos en caravana desandando el camino con mucho cuidado dado lo resbaloso que a esa hora se presentaba todo, subimos la ladera del glaciar hasta alcanzar el sendero por el que habíamos venido el día anterior, y nos fuimos alejando lentamente del lugar.



Helicópteros en el Campo Base del Everest

Mi encuentro con Ueli Steck

Luego de dos horas arribamos nuevamente a Gorakshep donde hicimos un breve descanso y continuamos la marcha, en un momento dado ni bien salimos del pueblo, nos cruzamos con un personaje que a simple vista pasaba desapercibido a no ser por las múltiples publicidades que llevaba en su ropa, resultando ser ni más ni menos que Ueli Steck, que venía casi al trote en sentido al C.B. del Everest junto con dos sherpas, si bien sabía por haber leído en las redes sociales y algún que otro artículo de Internet, que Ueli andaría por la zona en la misma época que nosotros para realizar la tan promocionada travesía Everest-Lhotse, uno nunca piensa que puede llegar a cruzarse con estos grosos de la montaña, y menos tan sorpresivamente en un lugar cualquiera del camino. Ni bien pasa al lado mío, atino a llamarlo por su nombre e inmediatamente le pido en un inglés un poco básico, si podía sacarme una foto con él, cuando se da vuelta y vuelve unos pasos hacia mí con una sonrisa en el rostro, como pensando que lo había descubierto, yo me presento diciéndole que soy de Argentina a lo que él responde "Patagonia", lo saludo con un apretón de manos, momento que es aprovechado por Marcelo Badra, Diego Heinz y Pablo Caballero, integrantes del Club Andino Córdoba, para sumarse a lo que terminó siendo una selfie grupal con "La Máquina Suiza", hermosa anécdota y triste a la vez porque una semana después de ese encuentro y ya en la Argentina, me entero por las redes sociales del fatal accidente que le costó la vida bajando del Nuptse, una gran pérdida para el montañismo.

Luego del encuentro con Ueli continuamos hasta Dingboche donde pasamos la noche. Parte del grupo había cumplido el objetivo principal que era llegar al C.B. del Everest, por lo que al día siguiente retornaron primero a Lukla y luego a Katmandu, el resto de nosotros nos dirigimos a un pueblo llamado Chukung 4.700 msnm, donde pasamos la noche en un Lodge muy confortable y en el cual se percibía un ambiente de alta montaña propiamente dicho, ya que a diferencia de la gente que veíamos en los lodges desde que comenzamos el viaje, donde había muchos trekkineros de diversas edades y en algunos casos con un estado físico que dejaba mucho que desear, en Chukung llegaba gente que venía a subir el Island Peak, que si bien es considerado un 6000 relativamente "facil", la gente que lo intenta viene preparada y eso se notaba a simple vista.




Selfie con Ueli Steck saliendo de Gorakshep

El desafio final

El Island Peak se encuentra en el parque Nacional de Sagarmatha, en la región del Khumbu del Himalaya Nepalí. Es una montaña que se levanta aislada, rodeada por los glaciares del Lhotse y el Lothse Shar, y su visión desde Chukung es precisamente el de una isla que se eleva sobre un mar de hielo.


Salimos del lodge a media mañana, el cielo estaba un poco nublado y hacía frío, pero a poco de empezar a caminar fuimos entrando en calor, conforme nos alejábamos del pequeño poblado de Chukung, con sus casas construidas en piedra, nos fuimos adentrando en un valle que nos depositaría a los pies de la mismísima cara sur del Lhotse, una pared de piedra y hielo de 3500 metros de vertical, considerado el último gran reto de los Himalayas, en ese punto el sendero da un giro a la derecha y continuamos un par de kilómetros, hasta que divisamos a lo lejos, una decena de carpas de color amarillo, al fin cerca de las 14 horas llegamos al C.B. del Island Peak, nuestro campamento ya estaba montado por la empresa que habíamos contratado para la logística, después de almorzar tuvimos una charla técnica con Mariano Galván, quien nos acompañó desde que iniciamos el viaje, algo que nos daba mucha confianza y seguridad dada su experiencia, luego de evacuadas todas las dudas sobre lo que sería el día de cumbre, Mariano junto con los Sherpas Climbers nos hicieron practicar las maniobras técnicas que utilizaríamos una vez en el glaciar, así es que al cabo de una hora de subir y bajar la ladera de un cerro cercano a nuestro campamento, nos metimos a la carpa comedor ya que el clima empezó a cambiar y pronto comenzó a nevar, esa noche cenamos temprano, ya que habíamos acordado levantarnos a la 1 am para comenzar con los preparativos y a más tardar a las 2 am salir hacia arriba. Mientras trataba de conciliar el sueño, se escuchaban los truenos, el viento y el sonido de la nieve golpeando nuestra carpa, como sucedió durante todo el viaje me tocó dormir con José Aiasa, y debo confesar que sentía envidia al escucharlo roncar, señal que estaba profundamente dormido.



Pared sur del Lhotse 3500 mts. de vertical, camino al Campo Base del Island Peak


La hora de la verdad

Se ve que en algún momento yo también me dormí, porque me despierto con los gritos de Mariano Galván agitando para que comencemos a prepararnos, el viento había parado pero seguía nevando. Según nuestro guía Panzan Sherpa, el cielo se iba a despejar y tendríamos una ventana para intentar subir, estábamos en abril y normalmente en ésta época del año en la zona del Island Peak el cielo amanece despejado y cerca del mediodía o las primeras horas de la tarde comienza a cerrarse con la consecuente posibilidad de nevadas que dificultan cualquier actividad en la montaña, así es que a las 2:30 am del sábado 15 de abril, salimos con la esperanza de que se cumplan las previsiones de nuestro guía, cosa que finalmente nunca sucedió, el hecho es que ascendimos toda la madrugada con nevisca pero sin viento, lo que no era poco ya que bajaría la sensación térmica unos cuantos grados, el primer tramo es llano ya que bordeamos la montaña buscando el sendero que conduce al C.B. avanzado, luego empieza a zigzaguear hacia arriba con una pendiente moderada, cerca de las 7 de la mañana comenzaba a aclarar dejando ver un cielo totalmente cerrado, así transcurrimos las siguientes dos horas en las que la nevisca no daba tregua, tornando las condiciones de la montaña muy riesgosas, ya que por el lugar donde transitábamos aún no había hielo cómo para usar crampones, y la nieve que había caído hasta el momento apenas cubría las piedras, la pendiente se acentuaba y se volvía cada vez más resbaladiza, por lo que se decidió dar por concluida nuestra aventura a los 5.823 msnm, quedando el Island Peak en el listado de pendientes.

 


Island Peak (al centro) visto desde Chukung

 


Expedición Argentina 2017 al C.B. del Everest e Island Peak



Nota principal: http://www.alpinismonline.com/mz-notas.asp?id=10652
Versión imprimible: http://www.alpinismonline.com/mz-notas-print.asp?id=10652




Comentarios (2)

2 | PATO | 8/6/2017 - 05:19
Emocionante como siempre. Gracias por transportarnos!


1 | LAURA JULIETA RDRIGUEZ | 29/5/2017 - 17:31
Hermoso relato. Gracias por compartirlo, lo cual nos permite viajar c uds. desde aca.


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