EXPEDICION ARGENTINA AL EVEREST

Una serie de eventos desafortunados

La expedición argentina al Monte Everest de Ricardo Birn, Andrés Pariz y Germán Poccard Braillard al borde de la tragedia por la inoperancia de operadores locales

Alpinismonline | Redacción Alpinismonline Jueves 25 de Mayo de 2017 - 12:02 2630 | 0




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La Expedición Argentina al Everest 2017, integrada por el cordobés Ricardo Birn, el tucumano Andrés Pariz y el correntino Germán Poccard Braillard se encuentra en estos momentos en Kathmandú a pocos días de emprender el retorno a nuestro país.

Los integrantes están ahora recuperándose de algunas dolencias -todas ellas bajo control- derivadas de su intento de cumbre al pico más alto del planeta, realizado entre el viernes y domingo pasados en circunstancias que a continuación vamos a detallar.

Como consecuencia de dicho intento, los tres montañistas argentinos debieron ser rescatados desde el campo 2 en la ruta del Collado Sur del Monte Everest en helicóptero, directamente a la ciudad capital, donde fueron preventivamente hospitalizados y tratados en algunas leves congelaciones en pies y manos y dificultades en su visión, como consecuencia de haber estado expuestos a las condiciones límites durante el intento de cumbre.

En una charla que Alpinismonline mantuvo con Ricardo Birn desde el sitio de su hospitalización, el montañista cordobés nos dio detalles precisos de lo acontecido durante el intento de cumbre y cuales fueron los inconvenientes que debieron sortear, de los cuales, afortunadamente, pudieron sobrellevar aunque bajo circunstancias realmente extremas.

Durante estos días, por pedido expreso de Ricardo y por sobre todo, por un tema de sentido común, hemos dejado de brindar información al respecto, hasta tanto la situación se encontrase totalmente bajo control, como se encuentra en estos momentos.


Arrancando el día de cumbre

El empuje hacia la cumbre arrancó en las últimas horas del viernes 19. Desde el campo 4 ubicado a 7900m sobre el collado sur. Fueron Ricardo Birn y Andrés Pariz. Germán, algo mas atrasado, llegó a campo 4 desde abajo justo cuando ellos salían hacia la cumbre. Optó por tomar algunas horas de descanso.

Posteriormente, tanto Andres como Ricardo, continuaron con el ascenso, durante el cual, tuvieron algunos inconvenientes con el sumistro de oxígeno y el guía sherpa que habían contratado previamente para el soporte. Este hecho hizo que Andrés Pariz, tuviera que desistir del intento aproximadamente a los 8400m. El último registro posicional que pudimos comprobar nosotros, fue precisamente a esa cota siendo las 4am hora local.

Ricardo sin embargo, optó por seguir camino hacia la cumbre. Pero finalmente también tuvo que pegar la vuelta, por debajo de la cumbre sur a unos 8700m debido a las mismas razones, sumado ahora dificultad en la visión y el hecho de no sentirse seguro con el guía sherpa que hacía las veces de compañía.

Fue allí que al bajar, se cruza con Germán, el tercer integrante de la expedición que esta subiendo. Para entonces, son las siete de la mañana. Ricardo le dice a Germán que podría ya ser tarde para seguir camino, habida cuenta que aún restaba un largo trecho hasta la cumbre.

Por su parte, German le dice que va a continuar y que no se hiciera problema, que iba tomar las debidas precauciones. Luego, Ricardo y Andrés bajaron hasta C4 primero, C3 después y C2 al día siguiente y esa fue la última vez que vieron a Germán, con toda la preocupación que dicho hecho acarrea al no saber nada acerca de la suerte corrida por su compañero.

En las horas siguientes, mientras ellos eran rescatados en helicóptero a Kathmandú, un dispositivo de búsqueda se activó para dar con el paradero de Germán, el cual afortunadamente fue localizado el lunes por la mañana en C3 y bajado a C2 para ser igualmente rescatado a un hospital de la capital.

Como dijimos antes, los tres se encuentran ahora recuperándose de sus dolencias, las cuales seguramente no van a dejar consecuencias.


Una serie de eventos desafortunados

Esto que sucedió con el equipo argentino, va un poco de la mano con los dichos de Adrian Ballinger que publicamos en una nota precedente, en el sentido de las responsabilidades y capacidades a la hora de guiar o conducir una expedición.

Las empresas comerciales, que cobran altas sumas -estamos hablando arriba de los sesenta mil dólares- por subir a una persona al techo del mundo, debieran contar con todos los elementos que brinden la suficiente seguridad al cliente que está pagando por ello. Por supuesto que no somos nosotros los capacitados para juzgarlos. De ninguna manera, cada una de ellas sabe si lo hace o no.

Pero si es importante tener en cuenta que para determinadas situaciones en la que existe o puede existir un riesgo de vida, es necesario contar con cierto control o fiscalización en ese sentido.

El gobierno de Nepal cobra la jugosa suma de 11000 dólares a cada montañista que sube a la cumbre del Monte Everest. Esto no debe constituír solamente un permiso de acceso, de hecho no lo es asi, existe un servicio sanitario en el campo base, que está incluído en esa tarifa. Pero solo hasta ahi. Mas alla de eso, los organismos gubernamentales debieran ejercer un control mas estricto en quienes llevan a cabo el servicio, sea sherpas o equipos de soporte de suministro de oxígeno por ejemplo.

Aca a la distancia, no estamos capacitados a decir que no se lleva a cabo dicho control. Si estamos capacitados para decir que si se hace, no lo hacen de la forma correcta. Y lo podemos decir, porque la Expedicion Argentina, nuestra expedición argentina, estuvo muy al borde del desastre total, de la tragedia, a consecuencia de la inoperancia de quienes prestaban ese servicio.

Esa inoperancia quedó manifestada en tubos de oxígeno que no contaban con la capacidad completa o fallas en el sistema de regulación o lo que es peor, y esto ya va de la mano con la irresponsabilidad total, botellas de oxígeno que no estaban en los puntos preestablecidos por el proveedor para su reaprovisionamiento. Los tubos de oxígeno que necesitaban, venían con un sherpa, por detrás de ellos, junto con Germán.

Aca estamos hablando de un suministro que es primordial para la vida. Tanto Ricardo Birn como Andres Pariz -no tenemos aún la certeza de que a Germán le haya sucedido lo mismo- estuvieron durante un lapso importante, superior a los veinte minutos, sin oxígeno a mas de 8500m de altura.

Afortunadamente pudieron retornar para contarlo. Mencionamos todo esto, porque, todos ustedes sabran, mas aun aquellos que practican montañismo en Argentina y que alguna vez han ido o sueñan con ir al Himalaya, el descomunal esfuerzo que ello significa, en especial en lo económico, en conseguir el patrocinio, porque si éste no existiera serían demasiado pocos los que podrían hacerlo. Y sinceramente echar por la borda semejante esfuerzo, en la mayoría de los casos de años, por la ineptitud de un grupo de personas que ofrece ese servicio sin la idoneidad suficiente, mas alla de ser una estafa, el sentido común nos indica que estamos ante una situación de responsabilidades donde se pone sobre la mesa el riesgo de vida.

El Everest se presta para todas estas cosas. Ya dejó de ser una montaña, hoy en día está mas próxima a un centro comercial que a un sitio de escalada.

Por supuesto que a veces nos deslumbran montañistas que suben y bajan por sus propios medios, como lo hicieron además Ricardo, Andrés y Germán, que solo necesitaron del oxígeno por cuestiones de supervivencia, y que los operadores locales no fueron capaces de suministrárselo. Entonces, su gesta, su logro, se potencia. Llegaron ahí nomás, con todos los contratiempos que tuvieron, con toda esa serie de eventos desafortunados, que mucho mas que ayudarlos contribuyeron a perjudicarlos. De haberlo sabido, podrían haberles dicho a esta gente: "déjenlo ahí, no me ayuden, yo me arreglo solo", y tal vez hubiesen llegado.

Y hay muchas cosas mas en el Everest. Muchas que no vemos porque no estamos allí, pero ojo, otras no las vemos, pero las intuímos con solo leer las noticias. Cosas que en definitiva siempre se terminan sabiendo.
En los tiempos que corren es muy difícil ocultar determinadas acciones que quieren ser ocultadas. Malos servicios, montañistas que suben sin permisos, o inclusive montañistas que dicen que van a una montaña y terminan en otra, en actitudes que crean suspicacias, porque no es lo mismo subir un Everest que subir un Lhotse o un Makalu o un Cho Oyu, los permisos no cuestan lo mismo.

Y en alguno de estos ochomiles, el camino es compartido y uno puede hacer de las suyas. Hasta el mismo Ivan Vallejo, recuerdo que en sus comienzos habló de su escalada al Pumori "a hurtadillas", y no lo digo yo eh, yo solo lo recuerdo, lo dijo aquí, en Desnivel, hace muchos años.

Por eso, todo vale en el reino de los ochomiles, mucho mas en el del Everest. Cada uno sabrá si está bien o esta mal. Hay cosas que todos sabemos que si están mal y otras, que si pasan, pasan, pero generalmente nunca pasan antes quienes tienen los ojos bien abiertos. Alguno siempre lo va a detectar. Por eso, este escenario, este montaje que se establece todos los años entre abril y mayo, esta lleno de pìcaros. Pícaros que dicen prestar un servicio que no prestan, pícaros que cobran sumas descomunales, que pueden o no estar bien cobradas, no vamos a entrar en esa discusión, pero que si deben obligatoriamente cumplir con lo pactado, y pícaros, que te dicen que van a un lado, y que terminan yendo a otro.

Lejos quedaron los tiempos de conquista, donde todas estas cosas se dirimìan entre un puñado de gente de montaña en pos de un único objetivo. Por eso, cuando surgen escaladas superadoras, de esas que ya quedan pocas, y el escalador se te muere en pleno escenario, pues bien, esas cosas duelen. Esta temporada, que esta llegando a su fin, se la va a recordar porque tuvo muchas muertes que pudieron haberse evitado, como dijo Ballinger. Pero mas aún, como dijimos en una nota hace algunos días, porque se llevó a uno de los mayores exponentes contemporáneos de ese montañismo puro. Criticado por muchos por su estilo, pero único en lo que hacía.

Respecto al equipo argentino, bueno, no es necesario destacar su logro. Porque fue un gran logro, al que le faltó la cumbre cierto, pero llegaron hasta ahi arriba, a pocos metros, casi al alcance de sus manos, con sus propios medios y con el enorme peso de ese ancla que les impusieron los servicios locales, que les quitaron el sueño de una cumbre, y por poco les quitan el sueño de una vida.



Nota principal: http://www.alpinismonline.com/mz-notas.asp?id=10648
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