CERRO ACONCAGUA

Ignacio Lucero y su perro Oro hicieron cumbre en el Aconcagua

Luego de sufrir dos infartos, un ACV, años de entrenamiento y recuperación, el guía mendocino -junto a su fiel perro- logró su cumbre 40: “No subí una montaña, escribí una poesía”

Carlos Eduardo González | Redacción Alpinismonline Lunes 7 de Marzo de 2016 - 17:17 1071 | 0




27


Nota y entrevista realizada por Ulises Naranjo para MDZol, transcripta textualmente.

Nota original: http://www.mdzol.com/nota/659806-ignacio-y-su-perro-oro-hicieron-cumbre-en-el-aconcagua/

 

Algún día, Nacho querido, escribiremos completa la historia, tu historia, nuestra ya, de estos últimos años. Diremos que los días son pasajeros y que nosotros, todos nosotros, estamos a bordo de ellos de prestado, por un ratito.

Iremos de aquella soberbia inicial, esa impudicia en el vivir, esas maneras eficaces de conquistas, a esos dolores profundos en el pecho y esa incertidumbre -con cuerpo en la espera- por saber si el latido seguiría haciendo de las suyas en tu pecho.

Ahora, te ha tocado llorar como un cabrón, como no has llorado en tu putísima vida: hiciste tu cumbre 40 en el Aconcagua, pero, claro, después de dos infartos a 7.300 en el Himalaya y de un ACV en un oscuro hospital de Katmandú; después de erguirte de a poco, como un homínido, y de aprender a hablar, a caminar, a andar en bicicleta y manejar vehículos. Y después de aprender a confiar en vos mismo y a desconfiar de la ciencia.

Después, incluso, de haber encontrado a Oro, tu perro, en la puerta de tu casa y de pelear y rogar por él a sus antiguos dueños y de perderlo hasta que apareció en una villa, atado, como un perro. 

Incluso, antes y después del amor después de amor, mi hermano, que eso viene a ser Mariana, la mujer mundial, que lloró detrás del teléfono, mientras me contaba, anoche. 

En fin, Nacho, el asunto es que hiciste cumbre en el gran cerro hace un par de días y sobraron lágrimas para adecentar el polvo de todos tus esfuerzos. Y son días de festejo, estos días, pienso y te dejo hablar...

Fue el martes a las 14, cuando Ignacio Lucero hizo cumbre con su perro Oro. Los últimos días habían sido particularmente complicados: entre otras cosas, como parte del proceso de aclimatación, no los habían dejado ingresar desde Chile al Tupungato, por un tema de demora en la aprobación de los permisos.

Hicimos siete horas desde Berlín hasta la cumbre y de ahí, bajamos directo a Mulas, porque nos sentíamos muy bien”, sigue.

- Igual, debe haber sido difícil, no te hagás el superado ahora...

- Fue muy, muy difícil. 

¿Tuviste miedo?

- ¿Tuve miedo? Sí, lo tuve. Tuve miedo. Tenía contrapronósticos en la cabeza y tuve que parar un rato y calmar mi ansiedad y sacar los fantasmas de mi cabeza. Hicimos un gran trabajo de equipo.

- ¿A quién querés agradecer?

- A ver: a la directora de Recursos Naturales, Mabel Chambouleyron, a Eduardo Sosa, jefe de Gabinete de Ambiente, por su cualidades humanas. Y a Javier De Carolis, Pablo Corvalán, Lili y Rodrigo; a Osvaldo y José, de Lanko Expediciones, y a Emanuel y la gente de Plaza de Mulas. Y especialmente a Leonardo, mi hermano médico, que confió y atendió mi totalidad, no mi aurícula, y firmó la aprobación para la expedición.

¿Y ahora qué?

- A seguir viviendo.




Galería de imagenes















Nota principal: http://www.alpinismonline.com/mz-notas.asp?id=10563
Versión imprimible: http://www.alpinismonline.com/mz-notas-print.asp?id=10563




Comentarios (0)

Comenta sin registrarte


TU NOMBRE

COMENTARIO


INGRESA ESTE CODIGO DE SEGURIDAD


AQUI