KARAKORAM

Dos expediciones trabajando en conjunto en busca de la primera invernal al Nanga Parbat

El equipo de "The North Face" integrado por Simone Moro, David Göttler y Emilio Previtale junto con los polacos de "Justice for All" por la Ruta Schell de la vertiente Rupal. Una dura tarea para conquistar uno de los dos ochomiles invernales no resueltos.

Carlos Eduardo González | Redacción Alpinismonline Viernes 10 de Enero de 2014 - 15:35 1525 | 0




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Como ya se sabe, el Nanga Parbat es la protagonista invernal de los dos últimos años. En realidad, para los polacos, es un desvelo que lleva años. Cuando llega el invierno, los polacos se apropian del Nanga Parbat.

Es como una necesidad, es la materia inconclusa.

Lo que sucede, es que el Nanga hoy por hoy, junto con el K2, son los dos únicos ochomiles que aún no fueron conquistados en invierno. Intentar el K2, es prácticamente una locura. Ya de por si el Nanga Parbat lo es, con quinientos metros menos.

Pero la historia del himalayismo de ochomiles tiene un párrafo aparte en polonia y los inviernos. Los Guerreros de hielo, hoy por hoy es como que "sufren" al Nanga Parbat.

Sucede que al solo quedar dos ochomiles, convengamos que el Nanga es de por si algo mas accesible que el K2, aunque hasta ahora esta afirmación no ha podido ser confirmada debido a la negativa de la montaña.

Nuevamente entonces, los polacos tienen compañía en el Nanga: Simone Moro, David Göttler y Emilio Previtale, bajo la sponsorización de "The North Face", actúan en el Nanga desde bien iniciado el presente año. Se suman de esta manera al equipo polaco de "Justice for all", que llevan un mes de ventaja, ya que arrancaron a fines de Noviembre.

Simone Moro hoy Viernes 10 de Enero: "Aquí en la cara Rupal del Nanga Parbat, el clima está un poco feo, pero no lo suficiente para mantenernos encerrados en la tienda. Aunque no sin nubes y aguanieve. Hoy fuimos a ABC (campo base avanzado) y volvimos a mantenernos en forma.  

Ambas expediciones se encuentra operando sobre la vertiente Rupal en la denominada Ruta Schell. Durante el fin de semana pasado, Moro, Göttler y Previtale alcanzaron la posicion del C1 a 5100m, mientras que el equipo polaco logró establecerse en el C2 a 5800m.

   
Simone Moro   David Göttler   Emilio Previtali

 

La noche del 31 de diciembre, reporta el equipo de "The North Face", se juntaron con el equipo polaco en el BC para recibir al nuevo año. A partir de ese momento, ambos equipos decidieron trabajar juntos en pos de intentar lograr en esta temporada invernal, vencer a uno de los mas fuertes monstruos del ochomilismo.

 

Les transcribimos ahora un relato textual de Simone Moro, respecto a la llegada del equipo al Nanga Parbat:

"Todo ha pasado tan rápido…

Abandonamos el aeropuerto de Milan Malpensa la tarde del 27 de diciembre, y en tan solo tres días y medio llegamos al campo base del Nanga Parbat, pero esto ya lo sabéis. Aquí está la historia de lo que pasó en esos tres días y medio.
Una vez llegamos a Islamabad recogimos nuestro equipaje, y al día siguiente tomamos rumbo hacia Chilas.

Simone y David    

Conducir por el Karakorum Highway ya se podría considerar un viaje, una aventura de por sí. Aunque para los montañeros es un poco distinto: es como la relación que tenemos con un interruptor y una bombilla

. Cuando entramos en una habitación oscura y encendemos la luz, nuestros ojos miran instintivamente hacia el techo. Tendemos a olvidar o ignorar todos aquellos electrones que fluyen por los finos cables de cobre cruzando las paredes; nos olvidamos del cuadro eléctrico, los cajetines y los terminales. Todo este flujo de energía -siglos de evolución humana y progreso tecnológico- está condensado en un solo clic. Eso es lo que les pasa a los montañeros que vienen a Islamabad por el Nanga: nuestra mirada se fija en Tarashing. Esa es la luz a la que miramos todas las veces. Esa es la auténtica aventura.

Tras dos días viajando en todoterreno, con guardas militares escoltándonos en varios tramos, alcanzamos el valle del Rupal. Los locales nos dieron una calurosa bienvenida, que estuvo genial: éramos los primeros extranjeros en hacerles una visita desde el ataque terrorista en el campo base del Diamir del año pasado. Para estas personas significamos trabajo. Somos una inversión en el futuro del turismo en esta región. Somos una apuesta que ha de ser ganada.
Las autoridades locales nos habían asegurado que la entrada al valle, el único acceso al campo base, estaría vigilado permanentemente por diez guardias militares. Ellos nos animaron antes del ascenso y se tomaron fotografías con nosotros. Posamos para docenas de fotos, todos alineados, y esa vergüenza y quietud general permanecerá tanto en nuestra memoria como en la memoria digital de las cámaras y teléfonos móviles.

Al día siguiente hicimos la marcha de seis horas hasta el campo base con los porteadores; había algo de nieve en el suelo, pero pudimos andar fácilmente. El camino al campo base recorre el lado este de la vertiente Rupal, conocida como la vertiente montañosa más alta del mundo. Realmente no tiene mucho sentido decir que la vertiente tiene 4.500 metros "de altura", porque este orden de magnitud se aplica de manera más apropiada a las distancias. Es una medida de extensión, no de ascensión. Si corres 9.000 metros, medida equivalente al ascenso y descenso, es una buena distancia. Pero después te vas a casa, te pegas una rica ducha, y se acabó.


Tramo no pavimentado de la Karakoram Highway

Pero el Nanga es una historia totalmente diferente. Aquí me he sentido como nunca lo había hecho al pie de una montaña. El sentimiento es que el Nanga no es tan solo una montaña, y el Rupal no es tan solo una vertiente. Este es un mundo entero por sí mismo a ser descubierto y explorado: un planeta aparte del Himalaya. Mirando esa vertiente y percibiendo la energía que emanaba de ella, sentí una admiración especial por Jerzy Kukuczka, Reinhold Messner, Steve House, Mark Twight,Tomaž Humar -todos aquellos enormes montañeros que han nutrido mis sueños y, sin medias tintas, han atrevido a aventurarse y cruzar esta gigantesca e inexplorada vertiente. Aquí está. Tal y como cruzas un océano o un desierto, nos aproximamos al pico con la idea de unir dos puntos a través de un traicionero nada.

Para la tarde del 31 de diciembre ya nos habíamos instalado en el campo base. Montamos nuestras tiendas y organizamos nuestro equipo, y empezamos a escalar por grados, que son los pasos habituales requeridos para que un escalador se enfrente a tan grande montaña. Da un placer especial estar aquí en invierno -con una montaña o, más bien, un planeta entero para nosotros. Es un tremendo privilegio, ¿no crees?"

Fotografías: Cortesía del Blog de Simone Moro
Relato en español: cortesía del Blog de Simone Moro

 

 




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Nota principal: http://www.alpinismonline.com/mz-notas.asp?id=10410
Versión imprimible: http://www.alpinismonline.com/mz-notas-print.asp?id=10410




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