El caso de David Sharp

En 2006 David Sharp muere en el Everest sin recibir ayuda de ninguno de los 40 montañistas que pasaron a su lado y lo vieron agonizar. ¿Qué clase de montañismo es este?

Carlos Eduardo González | Redacción Alpinismonline Jueves 2 de Diciembre de 2010 - 10:37 14149 | 0




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Hace cuatro años, el montañista británico David Sharp de 34 años, partía rumbo a cumplir uno de sus objetivos: el monte Everest. Le pidió a su madre que no se preocupara, iba a intentar escalarlo por la vertiente norte y en solitario, "nunca estas solo alli, hay gente por todos lados" -le dijo. David logró alcanzar la cumbre, pero en su descenso en los límites precisos de la tan famosa "linea de la muerte" se quedó sin fuerzas y paradójicamente la frase que dijera a su madre, a pesar de ser cierta, no jugó para nada a su favor.

David falleció mientras mas de 40 (si, cuarenta) personas pasaron a su lado, viéndolo agonizar y ninguna de ellas hizo lo mas mínimo por salvarle la vida. Falleció víctima del mal de altura e inmediatamente montañistas de la talla de Edmund Hillary por ejemplo, salieron al cruce criticando duramente la actitud de todas estas personas que nada hicieron por tratar de ayudarle.

David alcanzó la cumbre del Everest el 18 de mayo de 2006, y nada más comenzar el descenso empezaron los problemas. A unos 8.500 metros de altitud empezó a sufrir falta de oxígeno, justo cuando se le acabó el que llevaba en cuatro botellas -la mitad de lo que suelen llevar los miembros de expediciones comerciales-. Según denuncian tanto los familiares de Sharp como multitud de páginas web escritas por montañeros, unas 150 personas estaban para entonces en el campo base del Everest, y al menos 40 vieron de cerca cómo David se desvanecía, se sentaba en la nieve y no se levantaba.

Entre ellas, el doble amputado, Mark Inglis, que pasó a su lado en su camino hacia la cumbre, y que decidió no pararse a ayudarle "porque estaba muy mal, prácticamente muerto. No parecía estar bien equipado, no llevaba oxígeno, ni guantes adecuados", señaló Inglis a una cadena de televisión neozelandesa para justificar su decisión.

De todos los que pasaron a su lado, y le vieron primero de pie junto a una roca, luego tratando de manipular su sistema de oxígeno y más tarde desfallecido en el suelo, el único que trató de ayudarle fue un sherpa de la expedición de Inglis, Dawa, que le ofreció incluso su propia botella de oxígeno, pero ya era demasiado tarde. Lo único que pudo hacer fue ponerse en contacto con la familia de Sharp para comunicarles su muerte. "Le estaré siempre agradecida, no tenía por qué hacerlo. En el Everest sólo tienes que preocuparte de salvar tu vida, no la de los demás", dijo después la madre de Sharp al diario The Independent. Su cuerpo sigue allí arriba, junto a una roca, al lado del cadáver congelado de un alpinista indio que falleció en 1997.

Éste es el hecho en si. Se los contamos para todos aquellos que no lo conocían, ya que en su momento tuvo muchísima repercusión. Pero no podemos dejar pasar por alto alguna reflexión al respecto. ¿Qué clase de montañismo es este? A pesar de lo que la propia madre de David dijo y que mencionamos en el párrafo anterior, esto ¿puede ser realmente así? ¿Cada uno debe preocuparse en salvar su vida y no preocuparse por la de los demás?. En cierta forma, algunas montañas -como esta- podrían llegar a sugerir eso. Pero eso precisamente no concuerda con lo que conocemos como espíritu del montañista o mas aún lo que hace al espíritu del ser humano. Una vida está por encima de cualquier cumbre. Si vas camino de ella y ves que para salvar una vida debes renunciar a la misma, yo me pregunto, ¿puede ser posible para algunas personas su propio objetivo se encuentre por encima de la propia naturaleza humana? ¿Cómo calificaríamos a eso? Bueno, parece que en este caso, para cuarenta personas su objetivo sí estuvo por encima de ese espíritu humano que tanto reclamamos en estos tiempos para el ámbito de la montaña.

Creo que cualquiera de nosotros debería plantearse todos estos temas antes de intentar cargar su mochila, crampones y piolets e ir para arriba. De no ser así indudablemente no es montañismo lo que se dispone a practicar, uno podrá calificarlo de la forma que mejor le plazca, pero no dentro del montañismo. En aquel entonces, solo una de las cuarenta personas que pasaron delante de David Sharp acudió en su ayuda. Bueno, ¡al menos una!, que seguramente tenía bien claros sus principios y conocía la maravillosa actividad que estaba practicando. Esperemos que nunca mas haya que mencionar a otro David Sharp.

Fotografías:

1 : David Sharp (primero a la izquierda) fotografiado en una expedición al Everest en 2003.
2 : El lugar preciso donde David Sharp encuentra la muerte.




Galería de imagenes





Nota principal: http://www.alpinismonline.com/mz-notas.asp?id=10330
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