Adrián Sanchez: "Mi corazón ha quedado donde mi cuerpo no podrá volver jamás"

Entrevista a Adrián Sanchez tras su cumbre en el Cho Oyu

Carlos Eduardo González | Redacción Alpinismonline Domingo 14 de Noviembre de 2010 - 17:30 5309 | 0




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¡Gracias por el Me Gusta!


Tras su cumbre en el Cho Oyu, su primer ochomil, el pasado 7 de Octubre, ya en Buenos Aires y en medio de una prolongada recuperación de las secuelas que le dejó la "Diosa Turquesa", Adrián Sanchez, representando al Centro Andino Buenos Aires, muy amablemente nos atendió para contarnos un poco acerca de esta maravillosa experiencia que le ha tocado vivir. Aquí les acercamos entonces el testimonio de Adrián y el detalle de todo lo vivido en su experiencia en Nepal.

Una nueva experiencia en la meca del montañismo mundial. ¿Qué sentiste Adrián al llegar a ese lugar, el gran sueño de todo montañista?

Una enorme felicidad. Un sueño cumplido. Cada paso en Nepal y en China era revivir mil lecturas, esas que leemos en webs, en revistas y los libros. Todas las noches al acostarme me costaba conciliar el sueño, era todo demasiado intenso. Creo que Marce (Marcelo Julián Hernández) se debe de haber cansado de escucharme decir "no lo puedo creer".

¿Porqué elegiste el Cho Oyu?

Soy docente. Cuando uno necesita aprender algo, debe ir paso a paso. Sin saltear etapas. Si quiero subir una escalera saltando y en el primer intento salto 8 escalones juntos, lo mas probable es que pierda "las dos paletas" en ese intento. Por lo tanto hay que hacer los pasos lógicos, primero 1, luego 2 y así continuar hasta que encuentre el limite. Por lo tanto, ya nos habíamos preparado hace varios años para dar el salto al Himalaya, pero por el estilo, tenia que ser a uno sencillo (sin desmerecerlo), que fuimos al 8000, en teoría mas fácil.

¿Cuando surgió en ti la idea de ir por el Himalaya?

La idea no fue mía, en el 2001 Pablo Minteguia con el entusiasmo que lo caracteriza, me invito a participas en la Expedición al Pamir, el objetivo subir un 7000, para en el 2002 ir a un 8000. La Expedición a Kirgistan pudimos concretarla y el 8000… tenia un plazo fijo, que sigo cobrando los Boden 2012..!Varios años después reflote la idea y cuando estaba todo encaminado, en la temporada de verano congele un dedo del pie y otros problemitas mas (Volcán Tres Cruces). Que se volvió a cancelar.

En este 2010 fue mas sencillo, el año anterior dije en febrero cumplo 35 años, con Pablo siempre decimos que el alto rendimiento en esta actividad comienza a esa edad y justo coincidía con los 60 años del C.A.B.A.. Que la decisión fue mas sencilla. Hablamos con Martín (Martín Ruiz Moreno) y nos preguntamos ¿estamos dispuestos a renunciar a los trabajos? ¿estamos dispuestos a vender todo para irnos? Y ambos respondimos SI..! que pusimos el acelerador, comenzamos reflotar lo que habíamos armado hacia unos años y dijimos "ahora tratemos de no renunciar y vender lo menos posible.

Sabemos que es complicada una expedición de este tipo para nuestro país, me estoy refiriendo al tema económico y de auspicio ¿Tuviste buena respuesta al respecto?

Si, seguramente nos hubiera gustado no tener que desprendernos de tantas cosas. Pero la realidad es que visto ahora estuvo bastante bien. Tuvimos tres auspiciantes importantes que brindaron productos: DOITE, GATORADE y FROMT LIMIT. Varios mas secundarios y mas de 40 amigos que colaboraron como pudieron. Que aprovecho el espacio para publicar algo que le envíe a los amigos y que fue nuestra sensación en este viaje: …tuve en la montaña dos compañeros de lujo como Marcelo y Martín. Pero todo este periodo desde que comenzó el proyecto hasta hoy fuimos muchos mas…
"En los compañeros de escalada es en donde radica la verdadera fuerza de una expedición, mucho mas que en un completísimo y moderno equipo o en algún preciosismo técnico. Compañeros en los que prefiero no tanto su excelente destreza física y un cuidado estado físico, sino una gran dimensión en su disposición anímica y mental, capaz de sobrellevar con alegría los esfuerzos propios que demanda la montaña y resistir sin desmayos, los embates que la naturaleza pone a nuestro paso, en el logro de un objetivo." Guillermo Vieiro Andinista del Centro Andino Buenos Aires . En esta experiencia la clave del éxito fueron mis compañeros Marcelo, Martín, Juliana Eguia desde Bs As, Héctor Cuiñas Presidente del CABA y otros 40 compañeros y socios que desde Argentina hicieron posible esta expedición.

¿Y con qué te encontraste al llegar? Me refiero al tema cultural, social, ¿Era lo que esperabas ver?¿Cómo es la gente?

Es una experiencia única, a Nepal fuimos por tierra y tras venir de la India, el cambio es notorio y agradable. El trato de los Nepalíes es muy bueno, tienen clarísimo que viven del turismo. La parte cultural, templos, estupas, ciudades medievales es increíble, yo que digo que el turismo lo dejo para "después de los 60", estaba mas que "chocho", sacando fotos, consultando libros, etc. Lo social es como todo, depende con que se lo compare, Argentina esta 10 puntos comparado con ellos, pero si lo comparamos con lo que vimos de la India, están muy bien. En 48 horas en la India no vimos ninguna ambulancia, en 5 horas en Nepal, cruzamos 8..!

Un caso aparte es China - Tíbet, el 90% del contacto fue con los encargados del CTMA (Asosiacion China Tibetana de Montaña) que ya cobraron y el trato deja bastante que desear.
El resto se ve la gran maquina China que avanza a pasos agigantados, con rutas increíbles, colegios, centros de salud y mil construcciones comunistas (enormes y cuadradas).

Vamos ahora a la expedición en si. ¿Cómo te trató el tema de la aclimatación?¿Que diferencia encontraste respecto a lo que estas acostumbrado aqui en Los Andes?

Mejor imposible. Una muy buena frase seria la de Martín: "si fuera el Aconcagua a esta altura ya habría tomado 2 blister de analgésicos, llevamos 30 días y no tome ni una aspirina"

Fuimos muy tranquilos, dábamos un paso cuando dormíamos bien en el anterior. Para tener una idea el día 19 de Septiembre montamos el C2 a unos aprox. 7135 m.s.n.m. cargando todo y pasamos la noche en el mismo. El 6 de ese mes recién fue la primer noche en la altura, o sea en 13 días estábamos durmiendo mas alto que la cumbre del Aconcagua. Hasta Martín se dio el lujo de pasar la noche a 7000 sin la bolsa de dormir (uso el enterito).

La altura se siente mucho menos. No dejemos de tener en cuenta que estuvimos mas días. Pero el ABC (campamento base avanzado) esta a 5700 m.s.n.m. y estábamos igual que en Plaza de Mulas (Aconcagua) a 4350 m.s.n.m.Ya Cuiñas antes de partir me dijo "la diferencia mínima son 500 metros de desnivel" y como en todos los concejos que nos dio antes de partir no se equivoco.
Estar a 7500 es el equivalente a la cumbre del Aconcagua y seguramente me quedo corto.

Pero por otro lado el exceso de permanecer en la altura, esperando la posibilidad, el ir sin oxigeno, el stress de no saber si estábamos haciendo lo correcto (en quedarnos), me dejo varias secuelas. Luego de la cumbre y el descenso al C1, sumado a mucha tos y el agotamiento extremo, quede con una distensión o desgarro en los músculos respiratorios (falta tomografía), perdida de 20 kilos (ya recupere 7), hormigueo en los 10 dedos de los pies, inflamación del nervio femoral de la pierna izquierda y unas cositas mas. Que viendo como estoy en este momento, diría que el balance es positivo, pero hay una diferencia notoria con el deterioramiento en los Andes.

Sabemos por todo lo que hemos leído en estas últimas semanas que no fue una temporada precisamente propicia para intentar cumbre tras un monzón extremadamente duro. ¿Cómo lo viste tu, era realmente complicado?

Las respuestas podrían ser dos. Una la sensación durante todo el viaje y la otra ahora con el objetivo cumplido.Al ser mi única experiencia en un 8000 es difícil poder ser objetivo.Mis compañeros y yo venimos de la escuela que "hay que estar siempre preparado para lo peor". Además le podemos sumar que vivimos a mas de 1000 kilómetros de las montañas y como cuando nos vamos un fin de semana largo a la altura:… hay mal clima y todos los locales dicen: "vuelvo el fin de que viene", nosotros decimos: "recién puedo volver en 3 meses", probemos hasta donde podamos…

Nosotros lo que vimos en el Cho Oyu fue, que casi todas expediciones comerciales, la gran mayoría van con solo un mes para intentarlo y en este caso, los que tenían que volverse los primeros días de octubre el tiempo fue insuficiente. Por otro lado cuando los Chinos comentaron que las cuerdas fijas no se pondrían, sumado a las fechas de los vuelos, fue la frutilla para tomar la decisión de retirarse.

Fueron muy pocas las personas que pasaron el C2, las avalanchas fueron una realidad, pero la gente solo se guío por los comentarios de terceros y no se acercaron ni siquiera a evaluarlo ellos mismos.

Cuando decidimos quedarnos fue porque dijimos: ¡Esto es un 8000! No esperamos, ni vinimos por algo fácil. El resumen seria no me pareció tan duro, pero el poder acceder a la cumbre, fue gracias al esfuerzo y riesgo que corrieron los que pusieron las cuerdas fijas, que los agarraron las avalanchas y nos limpiaron la ruta. Si estos muchachos no se hubieran mandado, hubiera sido una temporada imposible.

¿Que nos puedes contar acerca de los días en el CB y la preparación de los campos de altura?

En el ABC para lo que nosotros estamos acostumbrados, fue un lujo, pudimos contar con una carpa comedor, anafe, mesa y tres sillas. Que mejor imposible. Los días transcurrían entre varias y eternas rondas de mates. Levantándonos con la salida del sol y acostándonos apenas se ocultaba. Disfrutamos mucho del entorno, el estar en el Himalaya, casi todas las mañanas al salir de la carpa y ver las banderas de colores, yaks y los enormes colosos que nos rodeaban era una realidad que habíamos anhelado por años.

El preparar los campamento de altura fue igual que en los Andes, no nos exigió mas que una de las grandes de America, la gran diferencia era que el resto de los occidentales van sin carga y nosotros hasta el cuello. Para montar el C1 usamos un tibetano que nos subió parte de la carga y nos permitió ir con unos aproximados18 kg. Pasamos la noche y después descendimos. El tiempo de marcha fue el 50% de la media de la montaña. Lo que nos dejo ilusionados con lo que vendría a futuro. Tras unos días de recuperación, volvimos a subir al C1 y el montar el C2, ya nos hicimos cargo de todo el peso (24 kg aprox.) y en unas aprox. Cuatro horas me encontraba peleando con la pala en el campamento. Pasamos la noche y descendimos. Luego fue esperar, esperar y esperar a que llegara el momento.


Nos podrías relatar con tus palabras como fueron esos momentos próximos a la obtención de la cumbre y bueno, lo que quieras decirnos de tu experiencia mas alla de las preguntas ...

El viaje comenzó con Marcelo Julián Hernández, partimos de Buenos Aires el 24 de Agosto, realizamos escalas en Londres, Frantfurt, Madrid, Munich, Londres y Dehli, los motivos fueron varios, los principales eran retirar el equipo de los sponsors y bajar costos. Sin lugar a dudas la idea de hacer turismo fue una de las principales causas por las cuales realizamos este interminable raly, pero evaluado posteriormente, solo sumo cansancio y varias noches incómodos durmiendo en los Aeropuertos.

Una ves en Nueva Delhi por un tema de presupuesto y turismo decidimos ir por tierra hasta Nepal y aquí comenzó la aventura, esa que a los montañistas nos hace sentir vivos, en varias oportunidades intentaron estafarnos y en al menos 3 oportunidades robarnos. Solo la suerte, las soluciones increíbles de Marcelo y reacciones agresivas en contextos desfavorables nos evitaron perder parte de los 80 kilos de equipo que trasladábamos.

Cuando logramos abandonar la India para pasar a Nepal, fue el clásico tramite rió de aduana y las soluciones mágicas que apuran los tiempos. El agente Nepalí ve el pasaporte y de golpe se da cuenta que somos Argentinos… MARADONA … Messi y todo solucionado rapidito, solo hablamos del genio… Gracias Diego.!
Esta transición la vivimos con gran alegría, pasar de un paisaje desolado, pobre o un verde enérgico y prospero.
Varios días por las callecitas de Katmandú, nos renovaron las energías, templos de todo tipo, banderas de oración por doquier y una ciudad medieval muy bien conservada fueron los centros de atención de nuestras cámaras fotográficas.

Tras varios días comprando las provisiones, armando los barriles y tratando de no dejar ningún detalle librado al azar, el 4 de septiembre partimos a la Republica Popular de China, el Monzón (época de lluvias) nos mostraría gran parte de sus fuerzas, destruyendo caminos, rutas y llevándose varios coches con sus aguas.

Con equipo mínimo (comparado con las expediciones comerciales) partimos con Marcelo y Martín Ruiz Moreno. La idea de la expedición era festejar el Bicentenario de la Patria y los primeros 60 años del Centro Andino Buenos Aires (C.A.B.A.). Para ello el planteo de la misma era ir lo mas Alpino posible, sin servicios de base, sin oxigeno, sin sherpas y evitar todo contacto posible con las cuerdas fijas.

Tras varios días pasando por algunos pueblos y campamentos para aclimatar llegamos al ABC (campamento base avanzado) a unos increíbles 5700 m.s.n.m.

La altura nos recibió con los brazos abiertos, la respuesta a la misma era mas que satisfactoria, que rápidamente comenzamos a montar los campamentos de altura, para el día 19 ya teníamos montados el C1 a 6400 m.s.n.m. y el C2 a 7135 m.s.n.m. Los tiempos de marcha eran muy buenos, en la mayoría estábamos al 50% de la media y con carga.

Una ves equipada la montaña (solo carpa, combustible y comida), el resto lo subiríamos y bajaríamos en cada viaje, descendimos a descansar para intentar la cumbre dentro de la siguiente semana, pero el clima, que maneja los tiempos a su gusto, tenia otro destino para nosotros, el monzón se alargo, nevaba diariamente, nada importante, pero la acumulación era el gran riesgo.
Pasaban los días y el clima no cambiaba.

Mientras tanto el CTMA (Asociación China Tibetana de Montana) les había cobrado a casi todos (tres argentinos se negaron a pagar) u$s 100 para fijar las cuerdas fijas en toda la Montaña, cuando los Tibetanos intentaron cumplir el montado de las cuerdas fijas, comenzaron a pasar los accidentes, en total 3, en el primero de ellos 12 tibetanos fueron barridos por una avalancha y terminaron varios integrantes con fracturas. Otros dos grupos días posteriores volvieron a correr la misma suerte, pero el ultimo de ellos fue barrido muy cerca del primer Plateau, lo que permitiría que cuando la nieve se asentara usar el cono como la llave a la cumbre.

Los días pasaban y las condiciones no cambiaban, placas por todos lados, esperando que alguien las cortara para ser arrastrado y en el mejor de los casos solo terminar con algunas fracturas. Los días se acababan, la mayoría tenia pasajes entre el 4 y 8 de Octubre (¿solo tenían 1 mes, para un 8000?) y el 95% de los montanistas cuando se enteraron que no había cuerdas fijas decidieron volverse a casa, como si para subir una escalera solo se pudiera hacer con un pasamano, ni siquiera lo intentarían.

No lo podíamos creer la mitad de las personas no paso el C1 y solo unos pocos avanzaron mas allá del C2.
En ese mismo momento con mis compañeros exclamamos lo mismo "¿esto no es un 8000?" es lógico que no sea sencillo, pero en este mundo nosotros éramos los "raros", era normal parecer los desubicados, ¿a que nivel? Nos sacaban fotos porque Marcelo (un occidental) estaba lavando papas..!

O las clásicas preguntas:
¿No tienen cocinero?
¿El baño?
¿Por qué llevan mochilas tan grandes?
Y varias preguntas mas…

Desde el primer día, que decidimos intentar un 8000, el objetivo fue encararlo como cualquier gran montaña de los Andes. Que por lo tanto no teníamos servicios de campamento base, tampoco ducha ni baño, no llevamos tubo de oxigeno, no usamos Sherpas y evitamos al máximo las cuerdas fijas.

Tras evaluar las condiciones de la montaña y distintas posibilidades, Martín debe tomar la decisión de partir a casa para volver a trabajar, Marcelo me seguirá ayudando incansablemente, su objetivo es alcanzar el C1, que la decisión esta tomada, esperare el momento oportuno, iré sin ningún compañero conocido y si tengo suerte lograre la compañía de alguien.

"Con paciencia y perseverancia se conquistan las montañas" M.K. Gandhi, pasa a ser nuestra frase de cabecera.

Los siguientes días enormes grupos de yaks retiran toneladas de equipo de las expediciones comerciales, un Alemán se la juega, prueba la placa de la ultima avalancha y corona la cumbre. Esta es la señal que estábamos esperando, conseguimos un pronóstico y la ventana donde disminuye el viento es el 6 y 7 de octubre.

Con Marcelo partimos al C1, aprovechamos que Martín ya no se encuentra y desarmamos una carpa confortable del ABC para subirla y dejar de estar incomodo con las carpas de una pared y ultralivianas.
Accedemos a el sin complicaciones, el ritmo de marcha pasa a ser menos de la media y nos llevamos la grata sorpresa (ya lo suponíamos) de encontrar este hermoso lugar de acampe casi desolado. Solo mucha basura… mucha..! y unas pocas carpas.
Al día siguiente 5 de Octubre subo al C2, con pocos kilos en la espalda (12 aproximadamente) en unas tranquilas 3 horas y 30 minutos, ya me encuentro calentando el agua que subí para realizar unos mates.

Una vez todo listo me doy cuenta que la yerba me la eh olvidado en el C1, que la única infusión posible pasa a ser el clásico mate de coca.
Tras hidratar un poco, salgo a revisar la gran cantidad de basura que han dejado en el campamento, recupero una maderita para el calentador, un aislante extra y 6 garrafas de las grandes. Estos últimos hallazgos me permitieron darme el lujo de contar con calefacción todos los días que permanecí en el C2.

El día 6 a las 4 am aproximadamente, por una mal entendido espero unos 20´ a una de las personas que saldría esa madrugada, partimos con temperaturas inferiores a los - 30 ºC, en este intento de cumbre solo vamos las únicas 3 personas que nos encontramos por arriba de los 7000 m.s.n.m., un Ecuatoriano, un Danés y yo. Con mucho frío y los dedos destemplados por la espera comenzamos la marcha, el Ecuatoriano se hace cargo de la apertura (por comentarios de el, lo haría hasta casi la cumbre). El avance se me hace tortuoso, si destapo la boca puedo ir al ritmo deseado y sin problemas, pero el dolor en los pies es enorme. Si protejo las vías respiratorias, los dedos recuperan levemente, pero me sofoca, se me hace imposible poder mantener mi habitual paso. Tras 2 horas de ascenso me encontraba a 7400 metros, grandes dolores en los dedos de ambos pies, con síntomas de posibles congelamiento, ya con algunos antecedentes y sabiendo que todavía faltaban mas de cuatro horas para que me diera el sol directo, eran seguras las congelaciones, que desisto para no arriesgar los 10 dedos de los pies.

En esa jornada el Ecuatoriano abriría huella hasta los 8100 m.s.n.m. abandonando también el intento por problemas en los dedos de sus mano izquierda, el Danés termina el ascenso y desciende con congelaciones en los dedos de sus pies (según comentarios a Marcelo en el C1).

De regreso en la carpa me lleva casi tres horas recuperar los pies, desde el momento que entre a la carpa el calentador no paro de fundir nieve, durante este día hidrate, hidrate y seguí hidratando, el resto del tiempo comí y dormí. Las pocas horas de marcha no me habían consumido, estaba enterisimo y decidido que no quería tantas horas de frío extremo, que mis dedos no lo soportan y que el dolor me baja mucho el ritmo de marcha, que aprovechando que la ventana de buen clima continuaría el día 7 (vientos menores a 40 km/h) partiría dos horas mas tarde.

A primera hora aprovechando la huella del día anterior parto con una noche cerrada, solo era cortada por el haz de luz de la linterna frontal, un par de medias extras y dos primeras capas en las piernas y tronco me mejoran la temperatura, al llegar al lugar donde se monta el C3, realizo una breve parada para tomar algo de bebida caliente, en ese justo momento me doy cuenta que por un error el termo, cámara de fotos, unos guantes de repuesto, parte de la comida de marcha me abandonaron en el trayecto. Solo me queda disponible la comida y bebida que llevo dentro del enterito. La posibilidad de regresar por ellos es nula, no se donde quedaron y a donde los condujo la pendiente.

Que aprovechando el buen ritmo sigo a toda marcha ("es altura", que el ritmo era caminar como un viejo, para llegar como un joven). Con las primeras luces me encuentran superando las bandas amarillas (franja rocosa que protege la parte superior de la montaña) en este lugar y por miedo a una caída utilizo las cuerdas fijas, una gran canaleta me lleva directo al cono de la ultima avalancha, y el punto clave fue montarme a la placa rota, una ves superada respire tranquilo y me mentalice que solo debo arrastrarme, se acabaron los peligros, solo queda el frío, el viento y mis energías.

Desde el primer plato el viento comenzó a jugar con mi humanidad, la sensación térmica bajo drásticamente y se convirtió en una peregrinación interminable. Desde que partí del C2 me guío por la huella que han dejado los muchachos el día anterior, una gran escalera que es lo que me permite poder mantener un ritmo constante de marcha. Ya sobre el plato cumbrero, la huella se hace difusa, la visibilidad es casi nula, y la posibilidad de ubicarme también, que saco el GPS y no responde. Le cambio las pilas como puedo y lo meto dentro del mitón de plumas izquierdo. Voy sacándolo cada tanto para ir siguiendo los wayponts hacia mi destino, a lo largo de esta interminable travesía cuatro juegos de pilas me son necesarios para poder confirmar que estoy a una altura superior a los 8200 m.s.n.m., confirmo la cumbre con el GPS, la sensación térmica es incalculable, la nariz duele mil veces mas que cuando se me fracturo hace ya unos años, me preocupa, los dedos de los pies desde que llegue al plateau cumbrero me hacen sufrir en cada paso, pero ya no queda nada, solo aguantar y recuperar calor y circulación en el descenso.

Con gran esfuerzo con los mitones de pluma saco del bolsillo derecho la celeste y Blanca, la cual flameará por breves segundos intentando escaparse de mi mano, para luego clavar con las pocas fuerzas que me quedaban una caña en el hielo y atando con mas maña que fuerza en su extremo superior el banderín del Centro Andino Buenos Aires, para festejar los primeros 60 años difundiendo el montañismo. Quedando el mismo como testimonio de la cumbre, esperando el próximo ascenso.

El descenso se vuelve una carrera a toda velocidad hacia abajo, atolondrado esperando que los dedos comiencen a recuperar, la ansiedad, el dolor intenso en los dedos y la falta de coordinación hacen que termine realizando una rodada, la cual no termina con grandes consecuencias gracias a la poca pendiente. Ya en la pendiente que une los dos plateaus comienza el dolor intenso en los pies, inaguantable esa sensación de que comienzan a recuperarse.

Prosigo comienzo a sentir la falta de hidratación, el descenso de las bandas no es nada elegante, parece mas a lo Tarzán tirando se por las lianas, que a un montañista bajando. En el C3 donde la pendiente disminuye, el apuro, agotamiento hacen que trastabille en varias oportunidades. Llego a las cuerdas fijas de este campamento me agarro y me dejo caer en culí patín sujeto a ellas. Donde terminan estas hay dos huellas, la de ascenso y la que había realizado el Ecuatoriano para acortar camino, decido continuar por esta ultima, una profunda huella y nieve en polvo facilita el descenso y me frena en la interminable cantidad de caídas, hasta que de golpe un pequeño hueco me indica entre otros indicios que se encuentra una grieta, seguramente este muchacho logro pasar, pero "el pesa varios kilos menos" y me da toda la apariencia que no me aguantara, que comienzo a realizar una travesía a mi izquierda para regresar a la huella principal.

Tras varios minutos me encuentro en el campamento, cansado, muy cansado, pero FELIZ. Observo que me falta el grampon del pie izquierdo, no había sido consciente, pero era tal mi estado de automatismo, que los últimos 300 metros de distancia los había echo con un solo grampon, el cual tras una remontada psicológicamente destructiva lo recupere para poder descender con seguridad al día siguiente.

El resto de la historia, los pequeños detalles, el material fotográfico y fílmico, los invitamos a verlos en el mes de abril de 2011.

¿Que planes tenes para el futuro?

Recuperarme, estoy destruido. Al corto plazo esta temporada si llego a recuperarme la idea es ir al Centinela a alguna ruta entretenida. A futuro seguir haciendo esta actividad que tanto me gusta.

Seria hermoso poder volver algún día a otro 8000, pero nuestra realidad, los esfuerzos que hicimos e hicieron otros, el recuperar nuestras economías, va a ser un par de detalles que tendremos que volver a plantearnos, ya que nos privamos y privamos a nuestras familias de muchas cosas para cumplir este sueño.

En este momento mi sensación es, muy parecida a la frase de John Forbes:

"Mi corazón ha quedado donde mi cuerpo no podrá volver jamás".

Muchas gracias Adrián por este testimonio.

 
Adrián Sanchez en el Cho Oyu   Arco de ingreso a la planicie tibetana
 
Ascendiendo al C2   Atardecer en el C2
 
Adrián Sanchez   Campamento base chino
 
En la India   Principal auspiciante de la expedición
 
Regreso de la cumbre   Yaks
 
Cho Oyu   El monzon y sus víctimas
 
Primer rampa tras el C1   Templo Budista
 
Uno de los últimos en partir   C1



 


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