CARLOS PAUNER

"Alli todo depende de tu fortaleza, de tu intuición a la hora de leer la montaña"

Entrevista exclusiva a Carlos Pauner

Carlos Eduardo González | Redacción Alpinismonline Viernes 25 de Diciembre de 2009 - 16:00 6913 | 0




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Un montañista fuerte, duro, que ha demostrado ampliamente que sabe como tratar a la montaña, la cual en mas de una oportunidad ha intentado ponerle los puntos, pero él, lejos de acobardarse la ha vuelto a encarar una y otra vez y demostrado que está dispuesto a darle siempre una dura batalla, como sucedió en 2003 en el Kangchenjunga, cuando durante varios días se lo dio por desaparecido.

Y Carlos, tal como ustedes podrán ver en esta maravillosa entrevista que nos ha concedido en los días previos a esta Navidad de 2009, nos habla de la montaña. Pero no solo de su experiencia en las distintas expediciones que le ha tocado hasta el momento encarar, dentro de un proyecto en el cual quiere convertirse en el primer aragonés en escalar las catorce mas altas del mundo, nos habla de la montaña en la forma en que mas nos gusta que nos hablen los protagonistas -por lo menos en mi caso- de un aspecto que va mas allá de una expedición: lo que le deja espiritualmente su contacto con ella.

Y de una forma muy precisa, con varios "bocadillos" diseminados a lo largo de la entrevista, que dejan ver claramente lo que produce la montaña en el espíritu de este gran montañista.

Quiero destacar antes de dejarlos frente a frente con Carlos Pauner, su enorme predisposición ante nuestra requisitoria respondiendo en forma muy amable a nuestro pedido, hecho que demuestra una vez mas, como en muchos otros casos anteriores, su enorme humildad y deseo de mostrar a quienes gustan de la montaña, sus experiencias de vida dentro de ella y sobre todo, las "huellas" que ella deja en el interior de la propia persona, y por supuesto el vívido detalle de cada experiencia en particular.

Bueno Carlos, he visto tu enorme trayectoria en la montaña y me remonto alla por tus comienzos, a aquella primera salida al himalaya y mucho antes aún. ¿Cómo surge en ti esa atracción por subirlas?, aquello que aún mucha gente no puede comprender.

Desde pequeño me inicié en el mundo de la montaña, concretamente en el de la escalada. A los 15 años tuve la fortuna de toparme con un libro titulado "Hielo, nieve y roca" del alpinista francés Gastón Rebuffat y quedé prendado por ese reino mágico que mostraba en su obra. Hice varios cursillos de escalada y comencé a subir paredes, cosa que no he dejado nunca. Poco a poco apliqué esa técnica en las montañas, Pirineos, Alpes, etc y se podría decir que el Himalaya era un paso lógico en la búsqueda de nuevas cordilleras y de nuevas aventuras. Toda mi vida he escalado.

¿Cómo definirías tu estilo?

Mi estilo creo que es rápido y concreto. De las 16 expediciones que he realizado hasta la fecha, sólo en 4 he usado Sherpas de altura y lo he hecho cuando los planes de filmación han exigido una estrategia diferente y mucho más complicada. He intentado utilizar los menos medios posibles, ir rápido y en ocasiones, como en el Kangchenjunga, abrir nuevas rutas en grandes montañas. Pero lo más importante creo que es que siempre he sido un hombre de honor en el Himalaya, que ha dado la cara, que ha planteado las expediciones de forma noble y que he cuidado de mi grupo al máximo.


¿Qué recuerdos guardas de aquellos momentos, hace ya bastante tiempo, en tus primeras experiencias?

Los mejores. Recuerdos como los de la primera vez que vas al Himalaya, ya no vuelve a haber.

Todo es nuevo, te sorprende, te emociona y no estás bajo la presión de que sea tu trabajo. Era diferente y guardo unos recuerdos muy muy buenos de aquella primera etapa.

¿Quién o quienes han sido tus mayores exponentes del montañismo? Aquellos que sirvieron de inspiración para tu actividad.

Cuando era joven, me inspiraron mucho alpinistas como Walter Bonatti, Gastón Rebuffat, Patrice de Belefon y Messner. Fueron alpinistas que se enfrentaron a retos desconocidos, en un estilo muy limpio, sin ayudas artificiales y que heredaron una cultura alpina que ha prevalecido durante mucho tiempo y que ahora, poco a poco, se va perdiendo. Fueron gentes con una gran personalidad, con unas ideas muy claras y que no les importaba mucho lo que dijeran de ellos y sí lo que ellos habían decidido hacer en un momento dado.


¿Que siente Carlos Pauner cuando se encuentra en pleno contacto con la montaña?

Entro en un mundo diferente, donde las reglas son muy simples, pero extremadamente duras. Allí nada depende de si conoces a alguien, de si caes bien o de si eres guapo o feo o si estás de moda o no. No, allí todo depende de tu fortaleza, de tu intuición a la hora de leer la montaña y de tu capacidad para afrontar una logística que en ocasiones es muy difícil. Allí van las personas y se enfrentan a sus más profundos temores, extraen toda la esencia de su personalidad y para bien o para mal, sale lo mejor y lo peor de cada uno de ellos. Es un mundo de lucha, de entrega, de búsqueda de poder personal y se regresa distinto, con experiencias inolvidables y con un carácter forjado a fuego en ese campo de batalla que es el Himalaya.

Ahora me remonto nuevamente al comienzo de tus ochomiles y nada menos que el K2, digamos una que todos quieren conquistar y que muchos dejan para los últimos desafíos por su complejidad. ¿Qué recuerdas de aquél ochomil?

Bueno, efectivamente el K2 es una montaña especial. Su forma, su espíritu y su grandeza la hacen diferente a todas las demás. Probablemente sea la montaña más hermosa que existe y cuando consigues poner tu pie en su cima, logras uno de los sueños de cualquier alpinista. Tienes todo el Karakorum a tus pies, la fiera está dormida bajo ellos y comprendes que la montaña te ha respetado y que te ha permitido compartir su cima durante un tiempo. La experiencia del K2 fue muy gratificante. Eramos un grupo pequeño, de 4 españoles y sólo éramos 3 expediciones en total. No se había subido el K2 hacía 2 años ( y no se subió más en otros 2) y luchamos todos muy duro para equipar buena parte de la montaña.

Unos cuantos conseguimos su cima y nos sentimos orgullosos de haber trabajado sin descanso, en un estilo apropiado y respetando la montaña. Esas expediciones masivas, como la del 2004, donde se fijaron varias líneas de cuerda, se utilizaron ejércitos de Sherpas y oxígeno por doquier, acaban con el espíritu del alpinismo y rebajan artificialmente esta grandiosa cima. Mucha gente hizo cima de esa forma ese año y ellos saben, en el fondo, que de otra forma no hubieran subido nunca. Si les compensa, mejor para ellos..

Yo siempre hago referencia a una montaña, que particularmente es mi favorita y en tu caso, que ya la has conquistado, me gustaría saber tu opinión acerca de ella: El Nanga Parbat.

El Nanga por el muro Kinshofer es una gran sinfonía de montaña. Tiene un desnivel espectacularmente grande, de casi 4.000 m y en ella el alpinista tiene que hacer de todo. Pasar grietas, subir un grandioso corredor de nieve y hielo, escalar un empinado muro de roca, atravesar aristas afiladas, encaramarse por largas palas de nieve helada y como colofón, trepar por un terreno mixto hasta la misma cima. Hay de todo y esto la hace ser a esta montaña una de las más bellas. Además, a su retorno, el alpinista se siente satisfecho con un trabajo bien hecho y muy variado. Se encuentra en un entorno muy hermoso y además las gentes de sus valles son nobles, duras y tienen un sentido del deber y de la amistad como no es fácil de encontrar en otros lugares.

Quisiera preguntarte por aquella expedición al Kangchenjunga junto a Mondinelli, Merelli y Kuntner, cuando durante varias horas no se supo nada de ti. ¿Qué recuerdas de aquella experiencia tan complicada?¿Ha sido este el momento mas difícil que te ha tocado vivir en la montaña?

Sin duda fue un momento muy complicado, porque realmente estuve más muerto que vivo en ese dramático descenso. Luche bravamente por salvar mi vida, por volver con los míos y aprendí una lección muy importante: en muchas ocasiones y aunque todo parezca perdido, la lucha sin cuartel y la entrega dan sus frutos y nunca se puede dar nada por sentado hasta que la pelea ha terminado. Fueron momentos muy íntimos, de comunión con la montaña, de aceptar unas duras reglas del juego y de sacar todo aquello que llevaba dentro y que me permitió aguantar esos tres días sin ayuda de nada ni de nadie. Me hice más poderoso, comprendí que era capaz de soportar cosas que no creía ni que pudiesen existir y también aprendí a valorar la vida de una forma mucho más pragmática.

Vivimos un suspiro de tiempo y no deberíamos perder ni un segundo lamentándonos por todo aquello que nos va mal. Hay que actuar, cambiar sin dudar lo que no queremos y disfrutar de las cosas buenas de la vida. Nuestro tiempo en este mundo es muy breve y sobre todo, nunca sabemos cuando se acaba.

De todos los ochomiles que has conseguido hasta el momento, ¿Cuál ha sido a tu entender el mas complejo?

De los que he conseguido hasta la fecha, sin duda, creo que es el Kangchenjunga. Es una montaña muy alta, la tercera, muy técnica y con una climatología especialmente mala. No da tregua y sólo asumiendo unos riesgos importantes se sube a ella. El K2 es también muy parecida, pero su parte final no es tan delicada y compleja como en el Kangchen y además, su enorme belleza compensa mucho más que en la otra montaña, que realmente no tiene unas líneas simples y puras como el K2. De entre las que he intentado y no he podido escalar todavía, destacaría el Annapurna. Esta montaña es dura, salvaje y muy peligrosa. He perdido a muchos amigos ahí y creo que de las que me quedan, es una de las más difíciles y arriesgadas.

Respecto a tu última experiencia en el Shisha Pangma, ¿Qué sucedió con esa caída?¿Ya has logrado recuperarte plenamente de las lesiones?

En el Shisha tuve muy mala suerte realmente. Una caída tonta, en un sitio guarro de hielo y rocas, hizo que aterrizara sobre una piedra muy afilada y en ese impacto me fracturé 3 costillas y tuve hundimientos en otras 2. La lesión no fue grave porque, afortunadamente, no se vio afectado ningún órgano interno. Pero el dolor fue tremendo y para mi, las posibilidades en esta montaña acabaron en ese mismo instante. El regreso fue muy largo, duro pero ahora ya casi estoy recuperado del todo. Me duelen todavía un poco, pero nada que ver con el dolor insoportable de los primeros días.

Finalmente Carlos y para que la gente vaya palpitando lo que viene, ¿Cuáles son los planes de Carlos Pauner para el 2010 en esa importante meta de convertirte en el primer aragonés en conquistar los 14?

Ya estoy en marcha para el año que viene. Ya he comenzado a entrenar de nuevo, a prepararme concienzudamente para el reto de esta primavera. Vuelvo al Annapurna, a una montaña que creo que es muy difícil y peligrosa, pero también creo que es el proyecto más adecuado en unos momentos en que las cosas no han salido como esperaba. Este gran objetivo me hará olvidar una temporada mala y sin duda me hará prepararme de una forma muy intensa y con una gran ilusión.

¿Repetirás la misma ruta que en 2002?

No repetiré la ruta del 2.002. Me apetece cambiar de vertiente, de estar en el otro lado, porque de alguna forma es como visitar una montaña distinta, desconocida y eso motiva mucho más que volver a una ruta que ya conoces en parte.

¿Y luego en otoño?

Luego en el otoño, pues no lo se aún. Puede que el Manaslu, puede que el Shisha. Por ahí andará la cosa. Ahora ya he estado en todas las montañas, así que ya son todas viejas conocidas.

Muchas gracias Carlos por este maravilloso testimonio.




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