Por ahora, el Manaslu dice "NO"

Las intensas nevadas han complicado en forma extrema a las expediciones, que deben -en su mayoría- dar un paso atrás al CB.

Carlos Eduardo González | Redacción Alpinismonline Lunes 11 de Mayo de 2009 - 4:43: 1228 | 0




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Fuente: Revista Barrabes / Barrabes.com

Es complicado explicar cómo las grandes nevadas no sólo impiden los intentos de cima, sino que convierten algo tan sencillo como la permanencia en campos o en el base en algo arriesgado. Pauner y Pemba vieron como la nieve enterraba y hundía su tienda con ellos dentro, impidiéndoles salir.

Las andaluzas realizan también el intento a cima, pero la nieve y el viento, que sepultó también el campo 3, las obligaron a descender. Durante la noche del día 8 Lina y Ana padecieron las consecuencias de la altitud y aunque bajaron sin problemas, los médicos esperaron a las andaluzas en el CB, para determinar el alcance de los diversos síntomas. La peor parada ha sido Ana que esta mañana ha sido evacuada a Katmandú en helicóptero al presentar una hemorragia retiniana macular en el ojo izquierdo, producida por la permanencia en altura. Realizadas las pertinentes pruebas diagnosticas y consultado un oftalmólogo de Zaragoza (doctor Ascaso) los doctores recomendaron su evacuación urgente y traslado a España para evitar posibles secuelas, si la deportista realizaba el regreso caminando o permanecía en el CB.

Lina se encuentra en perfectas condiciones y una posible crisis de dificultad respiratoria (que mejoró con la perdida de altitud) no impedirá que la sevillana continúe en la expedición. Ana ya se encuentra en Katmandú y será repatriada inmediatamente. La baja de Ana no hará desistir a las andaluzas en el Manaslu.

Carlos Pauner

"Ayer, Pemba y yo vivimos un desagradable incidente en la cota 6.400 m. Llegamos, como siempre, de tirón para intentar aprovechar esa micro ventana que os contaba. Viento y una hora para desenterrar nuestra tienda del campo 2, desierta desde finales de abril. Tras este ingente esfuerzo, a descansar, comer y dormir, o por lo menos eso me imaginaba yo. El plan era llegar hasta el campo 3 al día siguiente y esa misma noche, hacia las 22:00 salir hacia arriba. Era la única forma, si queríamos aprovechar esa pequeña oportunidad de cima.

Hacia las 6 de la tarde todo empezó a cambiar. Javier me llama del base y me dice que hay una fuerte tormenta. Parece que va hacia aquí, pero de momento no ha llegado. Al poco recibo un parte de meteo diciendo que el viento para mañana pasaba de 30 km/h a 45 km/h. Bueno, no es nada bueno, pero nos echamos a dormir, justo en el momento que empieza a nevar con bastante viento. A las dos horas, hemos acumulado casi medio metro de nieve y salimos, como todos, a palear la nieve de la tienda. No obstante, al rato caímos dormidos y cuando me despierto un singular silencio me envuelve. No se oye nada y mosqueado toco la pared de la tienda y sucede lo que me temía: es un muro duro como la roca. Abro la puerta y sólo veo nieve y no puedo ni tan siquiera horadarla. No cabe duda, estamos enterrados completamente. La tienda se ha vencido de un lado y nos queda un pequeño espacio para respirar. Intentando mantener la calma, hacemos con las manos un pequeño hueco para que salga nuestra voz, al menos, y grito a los japoneses de al lado para que nos echen un cable.

Ellos no lo dudan y comienzan a cavar hasta llegar hasta nuestra puerta, mientras que la tienda va cediendo más y más. Finalmente, Pemba salta fuera y yo me entretengo en el interior intentando rescatar las botas, cámaras, gafas, etc. Imposible, súbitamente la tienda estalla, rompiéndose los palos hacia dentro y dejándome súbitamente sin espacio. Rápidamente salgo por el agujero y nos acogen los japoneses en su tienda. Son las 12 de la noche, sopla la ventisca y andamos con lo puesto. Bueno, así pasamos la noche, sin descansar mucho y a la mañana siguiente 3 horas de pala para rescatar las botas, demás cosas esenciales y todo lo que hemos podido. Sigue soplando el viento, un nuevo parte me llega diciendo que el viento va en aumento, así que no lo dudo. Para abajo. No hay una oportunidad clara y nos tenemos que recuperar de esta "mala" noche. Ni que decir cabe que agradezco a los japoneses, de todo corazón, su gran ayuda y caballerosidad. Así que aquí estoy, escribiendo esta terrible historia más propia de un blog de aventuras que de otra cosa y contemplando cómo el Manaslu va arrojando poco a poco a todos los pretendientes de esta falsa ventana de tiempo. Unos bajan con problemas de respiración, otros con problemas de ansiedad, con pérdida de vista, en fin, un ejército derrotado, expulsado del reino del Manaslu. Sigo mirando hacia arriba, bebo un sorbo de café y me pregunto si nos dará alguna oportunidad más o por el contrario, se habrá cerrado definitivamente. No lo sé, pero habrá que descubrirlo con algo más de paciencia. De momento viene nieve, como no, así que nuestro tiempo se va acabando poco a poco."




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