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Perspectiva
El corredor Uspallata-Calingasta y la conquista del Mercedario por la expedición polaca de 1934

DOMINGO 15 DE OCTUBRE DE 2017 | ID#10768
Redacción Alpinismonline | Por Carlos Eduardo González

Por Carlos Eduardo González | Redacción Alpinismonline Magazine



Foto de Portada: El cerro del Tambillo (5680m) emerge en perspectiva por detrás de la Cordillera del Tigre | Credito Alpinismonline Magazine

Perspectiva. Es la primera idea que elabora mi mente al presenciar esta creación de la naturaleza. Es algo que caprichosamente sigue una línea. Que emerge de las entrañas y se proyecta en todas direcciones creando perspectiva.

Primero un valle, un suspiro de vida en medio del páramo, que discurre de sur a norte hasta donde se pierde la vista, cobijado por cordones montañosos desbordantes de historia que de a poquito vamos a abordar.

Uspallata proviene de la lengua quechua, y su significado seria garganta o paso preferido. Otros afirman que proviene de la lengua mapuche derivado de auv-paylla-tha, término que significaría vertiente que aparece y corre sosegada. Ambas interpretaciones hacen referencia al río Mendoza, o más bien al ancho cauce o valle por donde éste corre, atravesando perpendicularmente el Valle de Uspallata en su extremo sur. Existe evidencia arqueológica que le da más fuerza a la primera interpretación.



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Ese Río Mendoza, el que da la vida a toda el área productiva del norte provincial, el que acaricia los viñedos contiguos a la gran ciudad, el río que clava su presencia en las mismas nacientes del valle, bordeando delicadamente el Cordón del Plata.

El Camino del Inca recorre el valle de norte a sur por su borde occidental, siguiendo los faldeos de la Cordillera del Tigre” hasta el río Mendoza desde donde el antiguo camino se dirigía hacia el oeste por las laderas y costas de dicho río. En gran parte de su trayecto, la actual ruta internacional se superpone con el Camino Real de Inca.

La Cordillera del Tigre, esa que crea los mas sorprendentes colores al atardecer, la que parece guardar para si misma al propio sol al caer la tarde, para devolverlo en un amanecer por sobre los Paramillos de Uspallata.



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Allí empezamos a ver de qué se trata todo esto. Un momento. Un alto necesario para percibir el silencio antes de iniciar nuestro recorrido.

Vamos por la calle principal de la villa de Uspallata, en dirección este hasta salir y nos internamos en las faldas de la Precordillera. Estamos en busca del silencio, en todo su esplendor. Recorremos un camino natural durante unos diez kilómetros, avanzamos dejando atrás el cerro de los siete colores hasta un camino que termina. Allí nos detenemos y escuchamos el silencio. Estamos en las entrañas de la Precordillera, en las faldas del Cordón de Bonilla donde el silencio y las montañas cobran todo su esplendor. Ni siquiera el viento interrumpe aquella escena. Dejamos que el tiempo pase, si es que pasa. El tiempo parece detenerse en este lugar y de inmediato perdemos la noción del mismo.



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Al regresar a la villa, el primer gran espectáculo. La Cordillera del Tigre, y tras el primer cordón, emerge el primer nevado: Cerro del Tambillo (5680m), es el punto ideal para poder verlo.



La cordillera del Tigre

La cordillera del Tigre forma parte de la Cordillera Frontal que es paralela a la Cordillera Principal, la cordillera del Tigre se extiende por unos 100 km en dirección norte-sur al este del Aconcagua y paralela al Valle de las Vacas.​ Entre las montañas que la componen se encuentra el cerro Durazno (4450m), el cerro Barauca (5400m), el Cerro los Tambillos, que acabamos de ver desde la Precordillera en el lado opuesto del valle, el cerro Grande y el cerro Chiquero.



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El corredor Uspallata-Calingasta une ambas localidades de la provincia de Mendoza y San Juan respectivamente, en un trayecto de 144 kilómetros, de un entorno casi desolado pero rebosante de historia. Estamos en la ruta nacional 146. Son sesenta kilómetros desde Uspallata hasta el límite provincial donde el paisaje cambia abruptamente. De esos sesenta kilómetros, los últimos cuarenta son de ripio.



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“Eran ricos los habitantes del valle. Tenían muchas riquezas y naturalmente el más rico era el cacique. No alcanzaban los dedos de los pies y manos de todos los habitantes de la gran todería, para contar las manadas de llamas que el cacique poseía. Había que hablar desde el amanecer hasta la puesta del sol para enumerar los bienes del Jefe”



Pampa del Leoncito

Es una formación geológica constituída por una planicie seca perfectamente lisa de arcilla de unos diez kilómetros de largo por tres de ancho que discurre entre la ruta nacional 146 y la Cordillera de Ansilta, en el extremo sudoeste de la provincia de San Juan. También llamado Barreal blanco se creó a partir de la evaporación de una cuenca lacustre reciente, del Holoceno (período Cuaternario).



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El color de los sedimentos superficiales es blanquecino y corresponde a limos y arcillas de cementación salina. Por fuera de los límites de la "Pampa" la flora típica está constituida por arbustos y pastizales propios de la ecorregión monte de sierras y bolsones, que desaparecen en su interior, dejando una superficie compacta, con resquebrajaduras poligonales y carente de toda vegetación.



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Ocasionalmente, la "pampa" se cubre totalmente de agua, producto de las lluvias torrenciales que se suman al escurrimiento proveniente de la Sierra del Tontal, límite oriental de la planicie. Precisamente sobre las faldas de dicha sierra, vamos a encontrar al Complejo Astronómico El Leoncito que es un observatorio astronómico ubicado a 2552m, 30 kilómetros al sur de la localidad de Barreal. Todo el complejo se halla dentro de una Reserva Astronómica de 70000 hectáreas, lo que garantiza la preservación de la calidad de su cielo.

El Complejo El Leoncito es uno de los dos observatorios localizados en el Parque Nacional El Leoncito, el otro es la "Estación Astronómica Carlos U. Cesco", del Observatorio Félix Aguilar.



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Fue formalmente creado el 10 de mayo de 1983 por un acuerdo firmado entre la entonces Subsecretaría de Ciencia y Tecnología, el CONICET, la Universidad Nacional de La Plata, la Universidad Nacional de Córdoba, y la Universidad Nacional de San Juan. Se inauguró el 12 de septiembre de 1986 y comenzó su operación efectiva el 1 de marzo de 1987. El lugar de emplazamiento fue elegido particularmente por la limpidez de su cielo y el clima favorable, que permiten un promedio anual de 270 noches de observación.



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La cordillera de Ansilta

Es en el extremo occidental del valle de Calingasta, a pocos kilómetros de la localidad de Barreal y a unos 100 km al norte de Uspallata, en Mendoza. La cordillera de Ansilta corre de norte a sur, en un marco de valles y elevaciones sorprendentes, y tiene siete picos de más de 5000 metros de altura sobre el nivel del mar.

Esas son las “blancas gibas de la Cordillera” que los seis montañistas Polacos, que tan grabados quedaron en la historia del montañismo argentino, vieron en aquél Diciembre de 1933.

Adam Karpinski, Constantino Yodko-Narkiewicz, Juan Dorawski, Esteban Osieski, Esteban Daszyinski y Victor Ostrowski.

Con sus 40 kilómetros de extensión es uno de los más hermosos lugares para la práctica del montañismo dentro de los Andes Centrales, ya que junta en un mismo cordón, 7 cumbres bien definidas entre los 5116 y 5886mts. enumerados de Norte a Sur (de derecha a izquierda vistos desde el Este). Pudiendo todos los Picos subirse por rutas de variada dificultad técnica. Incluso existen hasta el momento algunas paredes nunca escaladas; de importantes características a nivel deportivo.

El nombre “Ansilta” proviene de una de las antiguas culturas que habitaron en los faldeos orientales y accidentales de esta imponente Cordillera y significa “atajo de agua”.

Hacia el año 8000 A.C. ocuparon la región los “Cazadores Morrillos”. Más tarde la “Cultura de Ansilta” (desde los 2000 años A.C., hasta 500 años D.C. aproximadamente), floreció entre los 30º y 34º de latitud sur, siendo uno de los mas importantes asentamientos en los alrededores de la zona hoy denominada Los Morrillos, donde se mantienen hasta el momento pinturas rupestres de increíbles características y perfecto estado de conservación.

“Llegamos a Tamberías donde concluyen los caminos transitables. Desde ahí avanzamos en las estrechas huellas trazadas por los cascos de los caballos y sobre las angostas rutas de piedra. Luego, aquellas también se perderían en los valles cada vez mas salvajes. Entonces comenzaríamos a buscar nuestro propio camino, imprimiendo la primera pisada humana sobre esos cerros” – Más alto que los Cóndores, Ing. Victor Ostrowski, Albatros, 1954.



Barreal

Muy cerca de Tamberías encontramos a Barreal. Emplazada en la margen derecha del Río de los Patos, predomina un paisaje tanto precordillerano como cordillerano, donde la vegetación natural es releativamente escasa. Reconocido por su confortable clima, la amabilidad de su gente, la pureza de su aire; sus frondosas alamedas y la belleza de su naturaleza hacen de esta localidad un verdadero paraíso andino, cada día más visitado por los turistas nacionales y extranjeros.



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Y precisamente el río, interponiéndose entre la ciudad y la cordillera, con sus aguas de deshielo que acompañan el trazado del pueblo y hacia el este, al otro costado, como encerrándolo, la precordillera, con su variedad de colores que parecen ir cambiando en las distintas horas del día.

Son dos claras características bien definidas. Hacia el oeste, Los Andes, con sus picos nevados, tanto en invierno como en verano. Hacia el este, la precordillera, donde predominan los cerros con distintos matices de colores que resaltan a la luz del sol, totalmente desprovistos de nieve, al menos en la temporada estival.



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“Noches de la Cordillera. Tendría que describirlas un poeta. Me emocioné con su belleza. La sentí, la recordaré siempre pero no sabría describirla. No soy poeta” – Más alto que los Cóndores, Ing. Victor Ostrowski, Albatros, 1954.



Tamberías

Tamberías viene de Tambo. Lugar de paso obligatorio en el camino del Inca. Donde se guardaban las cosechas y el chasqui podía descansar y reponer refuerzas. A diferencia de lo que se cree, Tambo no tiene origen en el milkayac. No existe la palabra "Tambo" en el milkayac (idioma de los huarpes). Y es imposible que Tambo haga referencia a una "plaza de armas". Pues los huarpes no tenían conocimiento de tal cosa y no pueden haber nombrado algo que desconocían. Los huarpes no tenían plaza de armas.



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“Por fin cruzamos un paso. Allá lejos, muy lejos, apenas visible a través de la niebla de la lejanía y de las capas móviles de aire caldeado, se esbozan las blancas gibas de la Cordillera: Los Andes. Por primera vez vemos sus nevadas cumbres, los corazones comienzan a latir aceleradamente. ¿Pero cuáles son las cadenas que estamos viendo? ¿Cómo se llaman?” – Más alto que los Cóndores, Ing. Victor Ostrowski, Albatros, 1954.



Calingasta

El Valle de Calingasta, es una depresión superficial terrestre de forma alargada donde discurren las aguas de los ríos: de los Patos, Castaño y San Juan, donde se asientan una serie de oasis de tipo artificial, producto de un sistema de riego. Se caracteriza por ser una zona donde predomina como actividad económica la agricultura, destacándose la producción de plantaciones estacionales como el ajo o plantaciones de tipo permante, en el último decenio, como vid. También el recurso escénico (paisaje natural) es explotado turísticamente.



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Constituye la continuación del valle de Uspallata dentro del territorio de la provincia de San Juan. Es un área soleada, con pocas precipitaciones, aquí todo es valle, verde, atravesado por el Río de los Patos, que da vida a este maravilloso oasis sanjuanino. El corredor Barreal, Tamberías, Calingasta, de unos cuarenta kilómetros, le dan presencia a esta región, donde encontramos hacia el este al cordón del Tontal, bajas cumbres precordilleranas donde el colorido es el principal protagonista. Desarrolla, con una orientación noroeste-sureste, una longitud de 100 kilómetros. En el cordón se hallan las mayores alturas en los cerros:Pircas con 4366 m, Ojo del Agua de 4.140 m y Mogote de los Potreritos con 3868 m. Sus últimas estribaciones meridionales se localizan ya en territorio bajo jurisdicción de la provincia de Mendoza.



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La denominación de Calingasta, responde a Calin, posiblemente el nombre de un jefe o cacique, y gasta, población o nación, con lo que conformamos que era el pueblo de Calin. Se accede al pueblo desde la ruta 146, atravesando un puente por sobre el Río de Los Patos, que es el que le da color a todo este valle.



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Pampa del Leoncito, Cordillera de Ansilta y Sierras del Tontal, sobre ruta nacional 146, San Juan



Hacia las cumbres de La Ramada

“Se llama Mercedario. Por su altura es la segunda de las dos Américas, después del Aconcagua. Hasta ahora no ha sido ascendida. Es una cumbre virgen. Su altura es, aproximadamente 6800m y seguramente no será conquistada antes que pasen muchos años “– Más alto que los Cóndores, Ing. Victor Ostrowski, Albatros, 1954.

Hacia fines de 1933, un club de montañismo de Varsovia, decide enviar una expedición a los Andes, con el objetivo de descubrir vastas zonas de los Andes aún inexploradas, como base para futuras expediciones al Himalaya. Esa expedición que finalmente se llevó a cabo durante el verano de 1934, dejó profundas huellas en el montañismo argentino. Junto con otro hecho fundamental, que fue el desarrollo del tren trasandino y el emplazamiento del Hotel Termas Puente del Inca en Mendoza, constituyeron los pilares de la actividad y dieron el puntapié inicial para el desarrollo que luego se fue sucediendo con los años. Tres años después, una segunda expedición polaca realizó similar trabajo en toda la franja cordillerana de La Rioja y Catamarca. Los polacos fueron y son un hito fundamental del montañismo argentino.

Mientras recorremos entonces toda esta región, hoy ya desde otra visión, vamos recordando a modo de homenaje, a esos seis pioneros, junto con sus arrieros, mulas y caballos, que tal como dijimos, forjaron los cimientos de ese, nuestro montañismo.

Adam Karpinski, Constantino Yodko-Narkiewicz, Juan Dorawski, Esteban Osieski, Esteban Daszyinski y Victor Ostrowski.

“En Tamberías nos despedimos por un largo tiempo de los verdes árboles y arbustos. También nos despedimos de la posibilidad de ver variados rostros humanos. Rompimos todo vínculo con la civilización. Comenzaba una vida nueva, primitiva, dura, en pleno contacto con la naturaleza. Nuestro lejano camino nos llevaba a través de los desiertos valles y los altos pasos entre montañas cubiertas de nieve. Ibamos directamente hacia el oeste, para, después de cruzar la Cordillera de Ansilta, dirigirnos hacia el sud, hacia la Ramada” – Más alto que los Cóndores, Ing. Victor Ostrowski, Albatros, 1954.

Los expedicionarios polacos partieron de Tamberías en dirección sudoeste, siguiendo la línea paralela al cordón de Ansilta. Debían atravesarlo y optaron por el único paso posible en su camino hacia el Mercedario, primer objetivo de la expedición: el valle del Río Blanco.



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El curso del Río Blanco tiene una geografía de quebrada ancha, con aguas variadas (rápidas, medio/rápidas y lentas). Nace en el deshielo de la cordillera de los Andes, tiene como afluentes principales al río Salinas y el río Santa Cruz. Desemboca en el río de los Patos, que junto al río de los Patos Sur, son sus principales afluentes. Tiene un ancho medio de unos 15 metros.



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Cocinando garbanzos a tres mil metros

Mientras mayor sea la altura con respecto al nivel del mar, la presión atmosférica disminuye de forma progresiva y con esto también la temperatura de ebullición del agua. De esta forma, el agua hierve a una temperatura de 100°C al nivel del mar y mientras más nos elevemos, el punto de ebullición será menor.

Así, por poner un ejemplo, en la cima del monte Everest, el agua hierve tras alcanzar los 70°C debido a que la presión existente en el monte Everest es de aproximadamente un tercio de la que existe en el nivel del mar, lo que hace que las moléculas de agua se dispersen con menor energía.

A tres mil metros el agua hierve aproximadamente a 80 grados, dependiendo también de la presión atmosférica. Por lo tanto, esa temperatura no es suficiente para cocinar garbanzos.

“Una tarde notifiqué a mis camaradas que para la cena tendríamos una excelente sopa de garbanzos con panceta ahumada. Llené una olla grande con agua, agregue los garbanzos, puse unos maderos al fuego y me senté a escuchar el alegre hervor de la sopa. Paso un largo rato y los garbanzos no se ablandaban. Yo, obstinadamente, continuaba haciéndolos hervir. Mis colegas, aburridos por la larga espera y acuciados por el hambre, se comieron la panceta con el agregado de unas latas de conserva. Yo proseguía con mi tarea. Los garbanzos seguían duros a pesar de hervir sin descanso. Pasada la medianoche, cedí al merecido descanso, pero a la mañana muy temprano antes de amanecer proseguí con la cocción. Quería servirlos en el desayuno. Mis compañeros no se cuidaron en sus expresiones desaprobatorias. Finalmente el desayuno estuvo compuesto de conservas frías y café. Luego, cuando las mulas ya estaban cargadas, y mientras yo seguía hirviendo los garbanzos, no me di por vencido. Volqué el agua y coloqué la olla con garbanzos a medio cocer sobre mi montura, llevándola todo el día. Al acampar en la tarde volví a colocar los garbanzos en agua y al fuego. Mis colegas se sublevaron. Adam se puso a preparar la cena lanzándome furibundas miradas. Yo, impasible, proseguía. El silencio nocturno cubrió con su manto el campamento dormido. Me di por vencido. Con un furioso puntapié volqué el contenido de la olla en el fuego que se extinguió, mientras le decía a Adam: Oime Adamcito, apunta en tu diario que los garbanzos argentinos no son garbanzos, son municiones. Ya lo apunté, respondió Adam, mientras me mostraba el diario que decía: Hace dos días que Victor está hirviendo garbanzos a 3000 metros, naturalmente sin resultados. Las experiencias realizadas por uno mismo son las más valiosas” Más alto que los Cóndores, Ing. Victor Ostrowski, Albatros, 1954.



A los pies del Mercedario

La mítica montaña de la Cordillera de la Ramada. Existen testimonios que indican que los Incas ya lo subían para rendir culto a sus dioses. Se han encontrado indicios hasta los 6500m. Aunque no se puede afirmar con certeza que hayan alcanzado su cumbre, este hecho por cierto es muy probable. Dista de su hermano mayor, el Aconcagua, unos sesenta kilómetros en línea recta, contando ambos con características geográficas muy parecidas, aunque se diferencian ampliamente en lo que respecta al impacto ambiental. El Mercedario por varios factores, entre ellos su difícil accesibilidad, se ve favorecido ya que es mucho menos visitado.

Tiene como principales rutas de acceso la que se considera como ruta normal, por la vertiente norte, que es una variante de la ruta original polaca de 1934, que lograra su primera cumbre, al menos conocida y registrada. Luego tenemos la cara sur o ruta japonesa, la que discurre por el Glaciar Caballito, el Canalón Oxidado, el Filo Oeste y la Cara Oeste que es la más técnica de todas.



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La Cordillera es bastante inaccesible lo cual requiere varias jornadas de caminata. El recorrido se incia en Barreal hasta el Molle. Se deben considerar al menos diez días para alcanzar la cumbre del Mercedario. Se transita por montañas y valles de conmovedora belleza entre las cuales se destaca plenamente el campamento del Valle del Colorado, rodeado de glaciares y un espectacular salto de agua.

Desde el campamento de la cara sur se puede acceder además a las otras cumbres de la Cordillera de la Ramada: El Pico Polaco (6000m), la Mesa (6100m), Alma Negra (6200m) y la Ramada (6300m), todos ellos conquistados en aquella memorable expedición que hizo historia en el montañismo argentino.

Fue un 18 de enero del 1934, cuando el hombre pisó por primera vez su cumbre, al menos en los tiempos conocidos. Esta es parte de la historia de aquél día memorable.



La conquista

“Mientras avanzábamos trastabillando, maltratados por la helada corriente que parecía un líquido espeso, doblados en dos y esforzándonos en mantenernos en pie contra ese transparente obstáculo, divisamos por primera vez el Mercedario”



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“Todavía lejano, todavía misterioso, separada de nosotros por un laberinto de hondos valles y cadenas de altas cumbres, pero ya visible”

“El Mercedario defiende la entrada a su reino. En los alrededores del Paso de Ansilta nos topamos, por primera vez, con las nieves penitentes. Estas muy curiosas y originales formaciones de nieve, constituye una especialidad de los Andes Centrales. Son estalactitas de nieve dura y helada. Algo muy curioso es que hasta el momento, solo se conocen dos lugares mas en el mundo aparte de los Andes Centrales, donde estas formaciones se desarrollan: el Kilimanjaro y las montañas del Pamir”



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“Llegamos al Rio Blanco justo después del mediodía, cuando las aguas corrían furiosamente, arrastrando piedras de considerable tamaño”



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“Aquella noche acampamos en el Valle de Picheregua, a tres mil metros de altura. Aquí terminaba el terreno conocido por nuestros baqueanos”

“Trepamos la cima que protege al Valle de Picheregua por la pared sud. Los cálculos realizados asignaron a ese pico 4850m, la bautizamos con el nombre de Primer contrafuerte del Mercedario”

“Descubrimos un valle que se incrustaba en la ladera nordeste del Mercedario. Lo bautizamos Valle de acceso”

“El 15 de enero, desde el valle de acceso, comenzamos el ataque”

“¡Oh dulce peso de la mochila roja! Fuiste nuestra pesadilla durante todos los días siguientes. Más ascendíamos, más pesada nos parecía. Veintitrés kilos cargados en las espaldas. Una friolera.”



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“El plan de ataque era muy sencillo. Todos saldríamos de la base pero divididos en tres parejas totalmente independientes y autónomas. No importaba que todos conquistásemos la cumbre, la victoria de un grupo implicaba el éxito de toda la expedición.”



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“El tiempo era excelente, sin viento, la temperatura apenas unos grados bajo cero. Al anochecer llegamos a una terraza rocosa situada a 5200m, lugar soñado para nuestras carpitas”

“El sol se ocultaba detrás del Mercedario. En ese momento siento que me invaden hormigas. Me corren por la espalda, me han penetrado debajo de la camisa. Me sacudo. ¿Hormigas a más de 5200m? Adam siente la misma sensación. En eso veo que la melena de Adam estaba parada sobre su cabeza, como un haz de paja, un cepillo …. Todo estaba envuelto en electricidad. Adam hizo mediciones: ¡Cero por ciento de humedad!”



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“El 16 de enero nos montamos sobre el glaciar. El camino hacia la cumbre era bien claro. Había que pasar el glaciar, llegar a la base de la pirámide final y de allí derecho hacia arriba”

“Frente nuestro, del otro lado del glaciar, se eleva la imponente pirámide del Mercedario, con su purpúreo manto de rocas. Hasta la cima solo faltaban mil metros. Un pequeño paseo. Diez cuadras … solo que ese kilómetro había que hacerlo hacia arriba”

“El altímetro marcaba 6100m, solo faltaban setecientos. Decidimos vivaquear donde nos encontrábamos”



18 de enero de 1934

“Un soplo de viento helado interrumpió cavilaciones e indecisiones. Comenzamos a trepar hacia arriba. Iniciamos el gran esfuerzo de dar paso tras paso, con los pies pesados como plomo. El corazón protestaba, latía como enloquecido. Faltaba el aliento.”

“Habían pasado cinco horas desde que salimos del vivac. Cinco horas para vencer tan solo setecientos metros. Un esfuerzo mas, unas cuantas trepadas, unos contados pasos y finalmente ….”

¡La cumbre!



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“Adam, tenemos que apurarnos … Me di vuelta para mirar a mi amigo … Adam, duro, fuerte, incondicional admirador de la inhumana filosofía de Nietzsche, aquél Adam estaba hincado de rodillas y hundiendo el rostro en sus manos, rezaba”

“Mucho tiempo después en Europa, hablando con Juan Jorge Link, me dijo que cuando llegó por primera vez a la cumbre del Aconcagua, solo, comenzó a hablar en voz alta a su mujer e hijita que se encontraban muy lejos de él y seguidamente lloró como un niño”



Perspectiva

Esa que se manifiesta mucho más profundamente en la montaña, la que engaña hábilmente a nuestros ojos haciéndonos recorrer distancias que en realidad no son.

La que se proyecta en el paisaje otorgándonos ilusiones a nuestra vista y pensamientos.

También la que transita la historia de estas montañas que tanto amamos, que tanto disfrutamos y que guardan celosas las grandes gestas de los pioneros que supieron elaborar su propia perspectiva, que se proyecta en el tiempo.



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Agradecimiento especial: Marcelo Scanu por los datos orográficos suministrados para esta nota

Créditos de fotografías propias: Las fotos cuyos créditos son de Alpinismonline Magazine son de libre distribución (agradecemos indicar créditos)

Créditos de fotografías de terceros: Indicar créditos en las fotos

Bibliografia:

Más alto que los Cóndores, Ing. Victor Ostrowski, Albatros, 1954.
cricyt.edu.ar: El valle de Uspallata
Andeslimite.net
Travel San Juan
Argentina TravelNet
Andesbook.org




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