Simone Moro y Denis Urubko a la invernal del Makalu
Confirmaron su objetivo para la estación fría: lograr el Makalu (8.463 m), quinta montaña más alta del planeta y último ochomil del Himalaya que resta por ser coronado en invierno.

VIERNES 28 DE NOVIEMBRE DE 2008 | ID#10055
Redacción Alpinismonline | Por Carlos Eduardo González

Fuente: Desnivel.com / simonemoro.com Nacido en 1967 en Bérgamo, Italia, Simone Moro es un guía alpino, atleta, instructor federal y, desde 1992 a 1996, ha sido el entrenador del Equipo Nacional Italiano de Escalada Deportiva (F.A.S.I.). Escala desde los trece años y hoy en día lo hace a tiempo completo como escalador de expediciones alpinas de las montañas más altas del mundo (Himalayas, Karakorum, Thien Shan, Pamir, Andes, Patagonia, y Antártida). Hacia fines de los 1980s, ya había logrado muchos desafíos de escalada deportiva incluyendo 10º (8b/8b+) de dificultad. Hoy mantiene ese alto nivel de escalada y, a la vez, se dedica a escalar cascadas de hielo del mismo nivel de dificultad. Recientemente ha recibido la medalla de oro de honor y valentía por parte del presidente Carlo Azeglio Ciampi y el premio Fair Play de la UNESCO en París. Simone Moro se ha convertido en uno de los pocos alpinistas conocido por el público en general.

Ya que el Broad estará ocupado los próximos meses, tratando de evitar una vez más su primera ascensión invernal, ambición que pertenece a Artur Hajzer, Don Bowie y Robert Szymcazk, Simone Moro ha elegido otro objetivo para la entrante temporada fría. Después de dos inviernos luchando con el jorobado ochomil del Karakorum, el italiano ha puesto sus ojillos aviesos en el Makalu, el último de los gigantes del Himalaya que no ha conocido hombres en su cima pasado el otoño. Le acompañará un viejo amigo y uno de los representantes del alpinismo de élite mundial, Denis Urubko. Lo intentarán sin oxígeno, sin sherpas, en un estilo "súper ligero" y con un uso limitado y eventual de las cuerdas fijas.

"Estoy seguro de que será un proyecto extremadamente difícil, pero deseo continuar con esa filosofía exploratoria que se está perdiendo en el ochomilismo moderno", afirma Simone, que guarda algunas de sus palabras para los hombres del Broad Peak. "Una parte de mi corazón estará con ellos". Y una parte de su experiencia, ya que Simone siempre ha compartido de buen grado sus vivencias en la montaña, en este caso en el Broad, donde alcanzaba los 7.840 metros el invierno pasado.

Como el Karakorum, el Mahalangur Himal puede mostrarse desmedido en sus temporales y los 8.463 metros de El Gran Negro ya han resistido intentos serios en invierno, iniciados en 1980 por Renato Casarotto y Mario Curnis, quienes llegaban hasta los 7.400 metros. Reinhold Messner lo intentaría un lustro más tarde, pero un huracán se interpusó entre el tirolés y la quinta cumbre más alta de la tierra, así como acabó con la vida de un himalayista francés, cuyo cuerpo descansa entre los hielos de la montaña.

Dos inviernos después, Andrzej Machnik lideraría una expedición polaca en la que marcharían ocho hombres, dos de ellos americanos. La historia se volvería a repetir y un repentino cambio en el clima les frenaría cuando pisaban por encima de los 7.400 metros. Aguantarían un terrible vivac para el 28 de enero iniciar el largo camino a casa. Aquel mismo año, Krzysztof Wielicki se pondría al mando de un reducido equipo que contaba con la belga Ingrid Bayens. Wielicki ya contaba con las ascensiones invernales del Everest, el Kanchenjunga y el Lhotse, las tres montañas más altas del Himalaya. "Fue un objetivo durísimo, a pesar de creer que todo era posible" escribiría Wielicki. "Una montaña tan vasta y ventosa", como la definió el polaco, resistió el envite de los cuatro alpinistas, quienes comprobaron en su piel la cara más agresiva del Makalu. Perdidos en una ventisca, se vieron forzados a poner fin a su avance por la ruta normal: "Fue una gran escuela de himalayismo". Wielicki lo volvería a intentar sin éxito a finales del año 2000.

Alrededor del 27 de enero de 2006, Jean-Christophe Lafaille desaparecería en la montaña durante el ataque a cumbre, acrecentando la dimensión de sus afiladas aristas y sus míseros pasos de roca. El 3 de febrero de este año, los kazajos Denis Urubko, Serguey Samoilov y Eugeny Shutov, un equipo realmente sólido, se rendía ante los constantes caprichos de la meteo.

El Makalu ha resisitido numantinamente, pero quizá Simone y Denis tengan el peplum adecuado para acometer el último bastión invernal del Himalaya por encima de la mítica barrera métrica de los ochomil.


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